viernes, 29 de julio de 2022
martes, 26 de julio de 2022
La nueva política que ha traído la izquierda
La nueva política que ha traído la izquierda
La nueva política que ha llegado de la mano de la izquierda ya no va de resolver conflictos entre los distintos intereses contrapuestos en la sociedad, sino de influir en la forma de pensar de los votantes. Una transformación que pone muy difícil la alternancia, a pesar de los negativos efectos sociales que se están produciendo.
Los partidos políticos tradicionalmente eran el resultado de organizar las corrientes de opinión de un país, tanto para la elección de los problemas como de posibles sus soluciones. Para ambos cometidos seleccionan, a través de una mezcla de méritos, lealtades y relaciones informales a sus élites dirigentes. Lo que los lleva a conformar programas electores completos cerrados y coherentes que se ofrecían como una especie de pacto con sus electores. Todo esto para la nueva izquierda ya no es así.
La crisis ideológica que han experimentado en las últimas décadas, así como su incapacidad para afrontar las crisis económicas, unida a las electoralmente exitosas experiencias populistas en términos de poder -como por ejemplo la del nacionalismo catalán- han acabado por alumbrar otro tipo de arquitectura política izquierdista.
Así, el poder, en buena medida, está dejando de ser un instrumento para conducir los anhelos sociales de una manera u otra, para convertirse en un modo de vida de aquellos que participan en el juego político. Las élites, poco a poco, se han convertido en funcionarios de partido capaces de defender y difundir las consignas partidistas elaboradas para cada uno de los momentos y auditorios a los que se dirigen, por muy contradictorias que estas puedan ser entre sí. Ahora los partidos de ese espectro político son organizaciones jerarquizadas y disciplinadas que, prietas las filas, pueden difundir y defender cualquier idea, por absurda que ésta sea, si ha sido elaborada por las cúpulas para el mantenimiento del poder.
En este sentido, el éxito electoral de los nacionalismos periféricos españoles que han podido conservar el poder durante todo el periodo democrático (incluso estando formalmente en la oposición), ha mostrado el camino a la nueva izquierda. Así, ahora, de lo que se trata es de, una vez conquistado el gobierno, utilizar la enorme maquinaria del Estado para crear, entre la mayor parte de la población, el marco mental que les permita seguir disfrutando de las moquetas. De ahí los nombres con los que actualmente se bautizan a los ministerios, las consejerías o, incluso, a las concejalías. De ahí, el asalto a los sistemas universitarios y educativos, a los medios de comunicación, a los elaboradores de estadísticas, al mundo judicial, al mundo artístico, etc. Saben que la comunicación es la variable política que proporciona mejores réditos y la más sencilla de implementar.
No se trata de un fenómeno exclusivamente español, más bien es una tendencia general que se está produciendo en todo el occidente cultural con consecuencias que se puede observar ya en los lugares en los cuales el populismo lleva más tiempo al mando. Divisiones y enfrentamientos sociales, inseguridad jurídica y, por tanto, escasísimos o nulos progresos económicos. En definitiva, frustración.
El encierro domiciliario decretado de forma generalizada durante la pandemia constituye el punto de inflexión hacia esta nueva forma de hacer política. Los dirigentes sintieron que tenían que hacer algo ante la amenaza del virus desconocido, así que la respuesta tenía que estar a la altura del miedo histérico y generalizado recién creado. El confinamiento fue su respuesta, sin importar ni su legalidad ni sus consecuencias. Y eso que muchos de esos mismos dirigentes nunca creyeron en la dura medida. De hecho, a más de uno de ellos se les pilló saltándose sus propias cuarentenas, y a todos cambiando casi a diario sus decretos.
El nuevo mundo, interconectado a través de todo tipo de redes sociales, favorece el pensamiento grupal, lo que facilita (o abarata en términos económicos) la construcción de marcos mentales, al tiempo que dificulta (o encarece) la construcción e implementación de pensamientos coherentes bien fundamentados elaborados como resultado de debates profundos.
En nuestros países el poder estatal controla, de forma directa o indirecta, la mitad de la actividad económica, lo que incluye los mejores salarios y las mejores condiciones laborales, y, sobre todo, los resortes generadores de las ideas que configuran los marcos mentales. Está claro que la conquista del poder se convierte en una auténtica golosina para los grupos con menos escrúpulos.
Por todo ello, soy de la opinión que corregir estas tendencias va a resultar muy difícil, sí que llega a conseguirse. Pues va a hacer falta mucho más el evidente deterioro social y económico que conlleva.
martes, 19 de julio de 2022
Cubanizados coches verdes de gasolina
Cubanizados coches
verdes de gasolina
La línea que separa la regulación de la planificación centralizada es fina. Tan fina que Deng Xiaoping pudo cambiar la devastadora gestión económica de Mao por otra más innovadora y dinámica, corriendo la línea desde la férrea planificación hacia una regulación algo más flexible. El resultado fue que la innovación volvió a hacer acto de presencia en el empobrecido gigante asiático. Iniciando un proceso de transformación que, en el tiempo de una generación, le ha devuelto el estatus perdido de superpotencia.
Ciertamente, la planificación centralizada realizada por burócratas politizados mató la innovación, hasta tal punto que otro dirigente comunista, Leonid Brézhnev, llegó a diagnosticar que el gran problema del atraso empresarial de la Unión Soviética es que "temían tanto a la innovación como el diablo al incienso”. Y es que la innovación es, mayoritariamente, el resultado de las fuerzas del mercado en su función coordinadora y equilibradora de las prioridades sociales. La planificación centralizada, por su parte, se realiza siguiendo criterios ideológicos que conciben una hipotética sociedad ideal, que como tal, no debe cambiar.
Pues bien, en materia de transición energética y coche eléctrico hay muchos síntomas de que la Unión Europea, y sus estados miembros, están acercándose peligrosamente a la delgada línea roja que separa la simple regulación de la asfixiante planificación. Y, si esto es así, el resultado no puede ser otro que la incapacidad de innovar en estas materias tan relevantes. La historia del progreso de la humanidad, es la historia del creativo e imaginativo uso de la energía.
La hiperregulación en esta materia, y paralelamente en lo referente al coche eléctrico, puede estar creando desincentivos a mejorar los productos que demandan los consumidores, puesto que como se impondrán obligatoriamente por ley, ¿Qué necesidad hay de mejorarlos? Y sí, además, se otorgan cuantiosas subvenciones que cambian los precios relativos de los insumos desvinculando los de los costes, ¿No es mejor contar con buenos equipos de abogados que faciliten la consecución de esos fondos públicos, antes que con ingenieros que desarrollen innovaciones inciertas?
Parece un hecho innegable que en el seno de las administraciones públicas la innovación brilla, sobre todo, por su ausencia (excepto en los rarísimos casos en que hay competencia entre sus organismos). Entonces, si se hace depender a todo un sector tan fundamental como el de la energía y la automoción de las decisiones de esas mismas administraciones ¿Será posible la innovación?
Por supuesto, esta regulación tiene un alcance geográfico limitado al viejo continente. En China, y en otros enclaves, el margen de maniobra es mucho mayor. Lo que nos puede hacer pensar que será allí en donde tendrán lugar los desarrollos tecnológicos más importantes en estas cuestiones. En parte ya lo estamos viendo, la tecnología punta ya no es europea.
El fabuloso desarrollo europeo nunca ha sido un punto alcanzado y conquistado para siempre, sino que requiere de un movimiento permanente, de ese impulso creativo e innovador, que como el pedaleo en las bicicletas, nos provea de la necesaria fuerza equilibradora.
Quizás, cuando pase el tiempo, recordaremos a Ursula von der Leyen o a Christine Largarde como nuestras anti-Deng Xiaoping, es decir, como aquellas dirigentes que, mediante su liderazgo (o su ausencia de liderazgo) condujeron a nuestras sociedades hacia una economía parcialmente de tipo planificado y, por tanto, atrofiada en su creatividad. Aunque, si es así, lo malo es que ya será demasiado tarde y viviremos en una sociedad empobrecida aferrada a la nostalgia del recuerdo de lo que fue, cuando se consideraba que los auténticos estadistas eran aquellos capaces de mantener sus ideas a lo largo del tiempo.
Sinceramente, soy de la opinión de que probablemente fracasará la iniciativa de prohibir los vehículos de combustión a mitad de la próxima década. Aunque, es verdad que tal vez no será considerada una mala noticia pues en la política actual, la factoría léxica populista transformadora de los marcos mentales, siempre puede encontrar la solución mediante una nueva taxonomía que pinte de verde, además de a las centrales nucleares y de gas, a los cubanizados coches de gasolina que por entonces circularán.
viernes, 15 de julio de 2022
¿Viene otra crisis?
La inflación frustra la recuperación. En los últimos meses se han registrado récords de empleo pero también de subidas de los precios. La economía balear todavía no había alcanzado en el primer trimestre el nivel de actividad prepandemia, aunque las previsiones apuntan a que la temporada turística en Balears será excelente y con cifras similares a las de 2019. La demanda está disparada y se empieza a gastar el ahorro acumulado. Los retos pendientes que tienen las Islas en materia de vivienda, temporalidad o sostenibilidad siguen ahí tras la COVID-19. Los problemas de falta de materias primas y suministros persisten y la guerra ha contribuido a agravar los altos precios energéticos que hacía tiempo que se habían disparado. ¿Hay motivos para pensar que se acerca otra crisis?
Un resum de la complexa situació econòmica d'aquest estiu
Amb les visions dels professors Antoni Riera @ImpulsaBalears i @PepAguilo
martes, 12 de julio de 2022
Creciente importancia de Marruecos
Creciente
importancia de Marruecos
Hasta hace muy poco las hambrunas parecían una cosa del pasado, uno de esos grandes jinetes del apocalipsis que, gracias a los valores occidentales, habíamos superado. Sin embargo, el proceso de desmundialización que se inicia con la respuesta dada a la pandemia, y posteriormente con la guerra de Ucrania, están volviendo a levantar telones de acero entre los bloques que se nuclean en torno a las superpotencias. Con la consecuencia de generar un peligroso decrecimiento económico que puede resucitar fantasmas del pasado.
Desde que Alexandre Von Humboldt (castellanizado, Alejandro de Humboldt) viajó al Perú a inicios del siglo XIX, la humanidad dio un gran salto, pues este científico se percató, en aquellas tierras, que las parcelas más marginales y, aparentemente más estériles, producían buenas cosechas. Tardó muy poco en relacionarlo con un polvo amarillo con fuerte olor a amoníaco que los lugareños recolectaban y luego esparcían. Eran el guano, excrementos de aves; abono, fertilizante. También se hacía lo mismo con los excrementos de murciélago.
A Humboldt se unió el científico peruano Mario Rivero y Ustáriz quien estudió las propiedades del fertilizante. La idea se difundió rápidamente por toda Europa, que en aquel momento era el faro que iluminaba el mundo. De manera que la producción de alimentos comenzó a crecer alejando el pesimismo malthusiano con que se había inaugurado aquel siglo. Lo que permitió que la población humana creciese a ritmos exponenciales. Con el guano, el hambre comenzó a parecer cosa del pasado.
Desde todos los rincones del mundo se demandaba el "nuevo oro" recogido en la costa peruana. De manera que pronto comenzó a escasear. Así que la imaginación humana dio el siguiente paso intentando, y consiguiendo, crear un guano artificial. Fueron los alemanes Carl Bosch y Fritz Haber quienes, ya a inicios del silgo XX, encontraron la manera de utilizar el nitrógeno del aire para hacer amoníaco, como elemento esencial de los fertilizantes. Más de la mitad de la humanidad les debe a ellos el poder vivir, aunque tristemente, son recordados también por ser los padres del repugnante armamento químico. Los grandes hombres son casi siempre pura contradicción y, sin duda, este es un caso extremo.
El proceso Haber-Bosch, y los hallazgos de Humboldt, son un magnífico ejemplo de cómo un proceso de sustitución tecnológica permite afirmar que el principal recurso económico, no es una determinada materia prima, sino la mente humana, cuya actividad creativa aumenta con las interrelaciones propias de la mundialización.
Todas las plantas necesitan nitrógeno para crecer. Es, junto al fosfato y el potasio, el agua y la luz del sol uno de los elementos que permiten los cultivos a gran escala. Sin embargo, ni el fosfato, ni el potasio todavía pueden ser creados artificialmente. Este último se extrae básicamente de cuatro países, uno es Canadá, mientras que los otros tres están al otro lado el nuevo telón desmundializador, son Rusia, Bielorrusia y China.
Por su parte, el fosfato, que fue considerado el “cuello de botella esencial de la vida” por Isaac Asimov, se extrae casi exclusivamente en dos países. Uno de ellos es China quien ya ha prohibido su exportación, el otro es Marruecos, que cuenta con cerca del 70% de todo el fosfato que se estima hay sobre la faz de la tierra. Nadie goza de una exclusividad tan acusada.
Así, no es difícil concluir que Marruecos está, y va a va continuar estando, en una posición de ventaja en los próximos tiempos. Una ventaja que aumentará a medida que el proceso de desmundialización avance. Aunque, por supuesto, y a pesar ello, siempre se puede producir una nueva sustitución tecnológica como la de Humboldt o la de Haber y Bosch. Pero mientras eso no ocurra Marruecos será el aliado imprescindible de la superpotencia occidental.
martes, 5 de julio de 2022
La excepción ibérica, Spain is diferent
La excepción
ibérica, Spain is diferent
La “excepción ibérica” de Sánchez se parece tanto a aquel viejo eslogan “Spain is diferent” que, una vez más, deja traslucir como para nuestro actual presidente Franco no es sólo una obsesión sino también, y sobre todo, una fuente de inspiración. Haber aguantado cuarenta años en el machito, sin duda, le proporciona una interesante fuente de aprendizaje a quien sólo aspira a estar un día más en el poder.
Una práctica habitual de la política económica franquista consistió en el diseño de subvenciones cruzadas, es decir, elevar los precios de algunos bienes para reducir el de otros cuando el criterio del gobierno no coincidía con el del mercado. Por ejemplo, ocurría con las llamadas telefónicas, ofrecidas por el monopolio nacional, cuyas tarifas eran mucho más elevadas en las de larga distancia (se las llamaba conferencias) para subvencionar las urbanas que eran las que en realidad soportaban los mayores costes propios de “última milla”. Una medida populista por la cual los gobiernos de la dictadura se podían presentar como defensores de las clases más populares.
Así, durante el franquismo las subvenciones cruzadas se fueron estableciendo en casi todos los sectores controlados o regulados cómo podía ser correos, el transporte interurbano, el tabaco, los hidrocarburos, etc. Una práctica que se tuvo que ir revirtiendo, poco a poco, cuando la democracia, por fin, se abrió paso en nuestro país. Pues si los precios tienen que cumplir su papel de coordinador de la actividad económica, para facilitar la toma de la decisiones racionales y eficientes tienen que reflejar la realidad. De hecho, la existencia de aquellas subvenciones cruzadas hacía imposible la apertura de esos mercados a la beneficiosa competencia que reduce los precios hasta el nivel de los costes.
Pues bien, una vez más, el gobierno socialista del malabarista Pedro Sánchez revive una vieja práctica franquista con la “excepción ibérica”, ya que no es más que una subvención cruzada del precio del gas a costa de la producción de electricidad mediante energías limpias. Una distorsión de los precios de mercado que tiene, necesariamente, la perversa consecuencia de incentivar una mayor utilización del gas en la generación eléctrica. Pues con su implementación, los precios dejan de reflejar adecuadamente los costes.
El PSOE es un partido curioso capaz de festejar la llegada del buque de refugiados Aquarius por lo que significa en materia de “fronteras abiertas”, para el poco tiempo considerar adecuado el dramático y vergonzante uso de la fuerza extrema en esas mismas fronteras. O que puede defender la imposibilidad de una reducción tributaria por la necesidad de mantener el estado del bienestar, para implementarla a bombo y platillo a los pocos días. Su potentísimo aparato mediático es capaz de encontrar los argumentos necesarios para distanciarse y condenar el independentismo catalán, para después darles la vuelta y justificar el otorgamiento de indultos a los golpistas separatistas. Y suma y sigue, pues en su esencia está que lo importante a la hora de gobernar no es ni la ideología, ni la representación de sectores electorales concretos, sino el dominio del relato, tal como han hecho todos los populistas nacionalistas, incluido el propio Franco.
En este sentido, ante el fracaso de la excepción ibérica, y de las otras ineficientes medidas implementadas hasta ahora, para mitigar el grave mal de la inflación no debemos extrañarnos que la respuesta del presidente haya sido la toma de control del INE, pues, el relato es lo primero y fundamental. Quizás los muchos asesores de Sánchez hayan recordado que el "Spain is diferent", ideado por el Ministerio de Información y Turismo (curioso título para un ministerio) al inicio de la década de los sesenta, sirvió para sacar ventaja, y así justificar, el menor nivel de vida de los españoles fruto de aquellas populistas políticas.
martes, 28 de junio de 2022
Palma está perdiendo el tren de la movilidad
Palma está perdiendo el tren de la movilidad
Tener un alcalde sin pulso ni liderazgo tiene consecuencias. La UE calcula que en una ciudad tipo, como Palma, los atascos tienen un coste aproximado al 1% del PIB, lo que equivale a superar, con creces, los 100 millones de euros anuales, una cifra descomunal que supone un grave peso en las alas de la economía insular. Además, a lo que hay que sumar los problemas de salud derivados de la polución, el ruido y el estrés ambiental.
Por todo ello, durante el tiempo de los años de bonanza, que siguieron a la Gran Recesión, se tenía que haber aprovechado avanzar de forma decidida hacia una movilidad más moderna, inclusiva y resiliente. Varios son los ejes sobre los que se tendría que haber actuado y que, sin embargo, la deficiente gestión municipal e insular ha ignorado.
En primer lugar, desde los tiempos de Catalina Cirer no se ha realizado ninguna inversión importante en infraestructuras a pesar de los fuertes incrementos de los presupuestos municipales, del Consell o del Govern. No se ha cerrado el segundo cinturón ni se ha construido parking alguno, tampoco se ha ampliado el Metro. Esto último suele ocurrir cuando cualquier ciudad se acerca a los 500.000 habitantes, tal como es nuestro caso, momento en que se convierte en el medio de transporte de mayor eficiencia social.
Se han rechazado de forma sistemática los nuevos modelos de negocio orientados a mejorar la movilidad reduciendo el número de automóviles utilizados. Me refiero a los dedicados a compartir coches, y otros vehículos, bien tipo taxi con conductor o bien tipo alquiler sin conductor.
La gestión de la EMT ha resultado tan deficiente que además de contar con menos autobuses de los necesarios para afrontar las frecuencias mínimas que la hagan competitiva, ni tan siquiera ha sido capaz de agilizar la recarga de su tarjeta ciudadana, ni en más establecimientos, ni a través de Internet. A duras penas, se puede combinar con los transportes interurbanos del Govern.
Se podría decir que todo lo anterior va en beneficio del taxi, pero las quejas sobre su servicio son una constante que crece día a día. Incluso, los propios taxistas se quejan de la inoperancia de Cort a la hora de facilitarles algún tipo de flexibilidad que les permita ofrecer un mejor servicio ante la drástica reducción del número de coches de alquiler disponibles este año.
Por otro lado, la moderna micro movilidad se enfrenta a una inseguridad regulatoria total, con una clara tendencia al típico prohibicionismo que caracteriza a la izquierda política de cualquier ámbito. Lo que conduce a contradicciones tan flagrantes como que los patinetes eléctricos pueden estar equipados con motores de mucha mayor potencia que las bicicletas asistidas, a pesar de que estás son más seguras que aquellos. De hecho, la limitación de potencia (que no de velocidad) de estos vehículos impide que puedan ser utilizados para acompañar a los niños al colegio o para el reparto de mercancías de proximidad. Sin una mayor asistencia puede resultar muy difícil afrontar pendientes como, por ejemplo, las de La Bonanova o Génova.
En su momento se prohibieron los patinetes compartidos y también se rechazó una propuesta de la oposición, a inicios de la anterior legislatura, para que las bicicletas de Bicipalma pudieran contar también con asistencia eléctrica para, de esta manera, ampliar notablemente tanto las distancias abarcables como el público objetivo que las puede utilizar. En aquel momento, se consideró (aunque parece que se ha rectificado) que eso eran cosas propias de la ciudad de Madrid; ya saben la de Ayuso y Almeida.
El año que viene tiene que estar en marcha un nuevo PMUS (Plan de Movilidad) para acceder a determinados tramos de financiación europea. Sin embargo, a seis meses vista su implementación, los ciudadanos, desconocemos cuáles serán las normas que tal documento determinará. No sabemos ni si los coches eléctricos estarán autorizados a circular por las zonas de bajas emisiones, ni en qué condiciones lo podrán hacer, ni por donde podrán circular el resto de vehículos. Incluso recientemente, en un alarde de confusionismo consistorial, se llegó a afirmar, para rectificar después, que las motos verían aumentadas sus restricciones.
Por supuesto, no se ha incrementado significativamente los puntos de recarga de los coches con etiqueta "cero emisiones", ni se ha incentivado la moto eléctrica instalando enchufes en los parkings de este tipo de transporte. Eso sí, a pesar de no haber realizado ninguna de las actuaciones mencionadas en este artículo se decide reducir el número de carriles del Paseo Marítimo, lo que equivale a cargar a los ciudadanos con una dificultad más sin ningún tipo de contribución municipal.
Así mismo, se ha anunciado un nuevo Plan de Ordenación que no ha tenido en consideración facilitar servicios de barrio a través de un diseño policéntrico. Por poner un ejemplo, no se autorizan viviendas en el ParcBit, obligando a que la totalidad de sus trabajadores a realizar, como mínimo, dos desplazamientos diarios de salida y entrada a la ciudad a las mismas horas punta en que lo hacen los estudiantes y profesores de la UIB y el personal del principal hospital de la Comunidad.
La administración electrónica municipal, que podría contribuir a reducir las necesidades de desplazamientos tanto de usuarios como de funcionarios, muestra tantas deficiencias que ya nos hemos acostumbrado a que sus fallos aparezcan en los papeles.
Por no hacer, ni tan siquiera se han racionalizado las tarifas para aprovechar mejor las horas valle de los distintos equipamientos.
En definitiva, Palma está perdiendo el tren de la modernidad en movilidad racional, asumiendo por ello unos fuertes costes.
martes, 21 de junio de 2022
Armengol negará tres veces a Sánchez
Armengol negará
tres veces a Sánchez
Antes que el gallo cante, en verdad te digo, Armengol negará tres veces a Sánchez. Aunque lógicamente de momento la inquera, con contundencia, asegurará: “jamás te negaré”.
La política de ficción y confrontación de Sánchez acaba de ser rechazada por la comunidad autónoma más relevante para el Partido Socialista. Allí han gobernado durante casi cuatro décadas de forma ininterrumpida tejiendo una red clientelar de dimensiones similares a las de los nacionalismos. Así que todo hacía pensar que tras la carambola de hace cuatro años por la cual Moreno Bonilla alcanzó la presidencia, las aguas volverían a su cauce. Y, sin embargo, lejos de haber ocurrido esto el PP obtiene una victoria arrolladora. ¿Qué es lo que ha pasado?
Se suele decir que una de las máximas más fundamentales de la supervivencia política consiste en arriesgar lo mínimo. Es decir, no tomar nunca decisiones que puedan ser percibidas como cambios radicales que puedan generar ansiedad a potenciales electores. En este sentido, el presidente andaluz se ha revelado como un político de raza. Sánchez, por su parte, lo intentó durante los primeros momentos de su mandato, pero su personalidad arrogante unida al potente aparato propagandístico que le acompaña junto a sus socios le ha llevado a tomar decisiones cortoplacistas y populistas que ahora, pasado el tiempo, se vuelven en su contra.
La mala marcha de la economía es, en gran medida, responsable de su mal gobierno, aunque desde los medios afines intenten responsabilizar al PP, a Putin o a Manolete. Su política de trilerismo, y de gasto y más gasto, acompañada de un discurso que sólo le compran los economistas a sueldo está en la base de su desgaste. Dicho en otras palabras, el no hacer las cosas mínimamente bien en materia económica, aunque pueda parecer lo contrario, es arriesgar, puesto que al final los malos resultados resultan difíciles de esconder. Hasta el resiste, y también populista, Franco se dio cuenta de esto, cuando en 1959 a regañadientes aceptó un programa reformista que le disgustaba.
Francina Armengol lleva casi dos legislaturas gobernando sin ni tan siquiera acaparar protagonismo mediático. Ha dejado que sean algunos de sus consellers los que protagonicen muchas de las portadas y telediarios. Las promesas dirigidas a su parroquia siempre han sido suficientemente ambiguas, o han quedado postergadas para próximas legislaturas. De hecho, dentro de un tiempo, de su paso por el Consulat de Mar apenas se recordará casi nada, más allá de las leyes que intentan imponer obligaciones a sus sucesores.
Nuestra presidenta fue sanchista cuando éste se alzó con el poder, lo dejó de ser cuando fue expulsado de la silla curul por los patricios de su partido, y volvió a elevarlo a los altares nuevamente cuando, tras resistir, recobró las estrellas de cinco puntas. En ningún momento hizo una apuesta arriesgada por su amado jefe. Y es que Francina conoce mucho mejor que el propio Sánchez el manual de resistencia y supervivencia.
Hoy lunes, el resultado de las elecciones andaluzas, además de un triunfo para el PP de Moreno y Feijó, supone el hundimiento de la cotización de un Sánchez, cuyas únicas alternativas de resistencia son continuar con una huida hacia adelante al estilo Zapatero o virar para intentar iniciar una senda de mayor ortodoxia económica traicionando a sus peligrosas amistades radicales. Ambas alternativas, sin duda, son arriesgadas.
Por todo ello, el manual de resistencia de Armengol tiene escrito que, a partir de hoy, debe marcar distancias con el actual inquilino de la Moncloa. Eso sí, ¡Hay que hacerlo sin arriesgar! Así, podemos esperar verla realizar alguna queja sobre la financiación autonómica o algo así, que suponga una primera señal de su desmarcaje con respecto su líder. Será su primera negación de Sánchez.
viernes, 17 de junio de 2022
martes, 14 de junio de 2022
Rebajas
Rebajas
Cuando parecía que el debate sobre las rebajas ya estaba superado, han surgido algunas voces pidiendo volver a la regulación que fijaba una determinada fecha de inicio por ley. Aunque, sin embargo, ahora han obtenido muy poco eco.
Recordemos que las rebajas consisten en la realización de lo que los economistas llaman “una discriminación de precios”. Es decir, cobrar precios distintos a diferentes colectivos por un mismo producto, con la intención de maximizar los ingresos obtenidos por las ventas. Se trata de intentar que todos paguen lo máximo a lo que están dispuestos.
Ciertamente, siempre hay clientes que pueden y quieren pagar precios elevados, y otros que en cambio se sienten atraídos, principalmente, por los bajos precios. Entonces ¿Cómo cobrarles más a unos que a otros? Los comerciantes saben que hay muchas fórmulas, como puede ser, por ejemplo, introducir alguna pequeña diferencia entre productos cuasi idénticos que convierte a unos en gama alta y a los demás en gama baja. También se puede vender el mismo producto en dos tipos de establecimiento, o con fórmulas distintas, etc. Sin embargo, la manera más tradicional ha sido la de realizar rebajas de precios en un momento dado.
En materia textil o de calzado hace mucho tiempo que se inventó la “obsolescencia programada” de una temporada en forma de “moda”. Así, aquellos compradores más sensibles a seguir los dictados de la última tendencia suelen estar dispuestos a pagar más por la última novedad, mientras que aquellos otros que lo único que buscan es una prenda o un calzado prefieran, simplemente, buscar precios más moderados.
Pues bien, la discriminación de precios llevada a cabo mediante las rebajas permite al vendedor alcanzar el precio más elevado que está dispuesto a pagar cada uno de los distintos tipos de comprador, aumentando así sus ingresos totales. Sin embargo, para tener éxito en este empeño es necesario acertar en el momento preciso de iniciar el período de rebajas. Mantener el precio alto demasiado tiempo puede significar renunciar al segundo tipo de cliente. Mientras que un precio bajo demasiado temprano puede tener las mismas consecuencias empresariales. Así, definitivamente, como el sector comercial es extremadamente competitivo acertar con el momento preciso de realizar las rebajas resulta crucial.
Ahora bien, de un tiempo a esta parte el concepto de “temporada” ha quedado muy diluido, puesto que la tendencia está siendo la constante renovación de stocks con sistemas de distribución parecidos al industrial “just-in-time”. Lo que lleva a que cada establecimiento tenga su propia forma de funcionar. Para unos la renovación será semestral, para otros, trimestral o mensual, incluso puede ser quincenal. Este es el motivo por el cual tiene que ser cada uno de ellos, de forma individual, quien intente acertar en con su “discriminación de precios”.
Es cierto, que, al no fijar un día de forma compartida, los clientes no se enteran del cambio de precios ni por la prensa, ni porque en el calendario figure un día señalado (como la jornada de después de Reyes). De ahí que, ahora, la labor del comerciante es también mantener correctamente informados a sus potenciales usuarios, algo que las redes sociales y, en general, la informática facilita mucho. De hecho, el correcto flujo de información entre vendedores y compradores siempre ha sido una importante labor responsabilidad de estos últimos.
Por todo ello, en mi opinión, la mejor actuación que podrían tener las patronales en este asunto, no es de ninguna manera presionar a los poderes públicos para que vuelvan a legislar sobre este asunto poniendo coto a la libertad de precios. Alternativamente, si podría resultar interesante contribuir a difundir cuál es el auténtico papel de las rebajas y como puede ser aprovechado por cada uno de los diferentes tipos de comerciantes.
martes, 7 de junio de 2022
Familia
Familia
Hace unos años tuve el privilegio, como concejal en representación del alcalde, de celebrar algunas bodas. Fue una magnífica ocasión para reflexionar sobre la importancia de la familia tanto para los individuos contrayentes como para el conjunto de la sociedad.
La vida en su sentido más pleno, los natalicios, la herencia cultural, la confianza, la complicidad, el apoyo mutuo, las celebraciones, y también la muerte, adquieren su dimensión más humana en el seno de la unión familiar. Es pues ese núcleo íntimo en donde, al fin y al cabo, se producen grandes acontecimientos, los de mayor importancia para los individuos. Es mucho más que un hogar, aunque normalmente se convive en uno. De hecho, hay hogares que de ninguna manera se pueden considerar familia.
Todos esos valores son enormemente atractivos para la inmensa mayoría de personas, tanto si tiene el deseo de reproducirse como si no es así. Constituyen la materialización del anhelo de compartir lo bueno y de encontrar refugio en tiempos de adversidad vital. Por ello, no se forma una familia como una sociedad mercantil, sino que se fundamenta en un compromiso básico y fundamental de entrega plena que no busca ni simetría, ni contrapartida. Se convierte, así, en un espacio de autonomía y, sobre todo, de libertad personal, pues quien cuenta con el respaldo de una familia, sin duda, puede volar mucho más alto.
Quizás por ello a lo largo de la historia aquellas sociedades que han valorado la institución familiar se han robustecido asegurando un amplio beneficio social. Al tiempo que el resquebrajamiento de la institución coincide con épocas de decadencia.
Por su parte, el Estado inicialmente, cuando se convierte en social, crece aprovechando los huecos que la familia no cubría: el de las personas solas, los huérfanos, las viudas, etc. pero después, su dinámica de permanente expansión le impulsa a intentar sustituir a la familia en cada vez más ámbitos. Por ello, en los últimos años gran parte del crecimiento estatal supone una disminución de las funciones desempeñadas en el ámbito familiar.
De hecho, fue, nada más y nada menos que una ministra española la que proclamó aquello de “los niños no son de los padres, sino del Estado”, como argumento esencial para reducir la potestad de los progenitores en la educación de sus vástagos.
Por su parte, el feminismo de última generación, establece sospechas permanentes más allá de la conducta de los propios individuos al considerar que el concepto abstracto de heteropatriarcado constituye una fuerza superior a la propia voluntad.
“No tendrás nada y serás feliz” es otra idea que abre la sagrada puerta de lo cotidiano e íntimo a lo político. Así, líderes creados artificialmente, como Greta Thumberg, son seguidos por “ministros de consumo” que determinan aquello que es correcto comer, vestir, enseñar, leer o que hacer los domingos. Invadiendo campos que hasta hace poco se consideraban estrictamente privados.
De esta manera, poco a poco, caminamos hacia la soledad narrada en el documental televisivo “La teoría sueca del amor”. En él se nos muestra como en el modélico país escandinavo se ha llegado al extremo de tener que crear un departamento administrativo que se encargue de recoger los cadáveres, y el patrimonio, de aquellos que han muerto sin que nadie tenga noticia de ello. O que un entretenimiento de fin de semana consiste en batir los bosques periurbanos en busca de los que han decidido quitarse allí la vida.
El lector que haya llegado hasta aquí, puede pensar que soy un pesimista. Y efectivamente lo soy, pues crecí en una época en donde la libertad individual avanzaba. El Estado también lo hacía pero en los terrenos baldíos que la fortalecen. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la fuerza arrolladora de la expansión estatal está invadiendo los campos más valiosos de la familia y, con ello, de la autonomía y libertad individual.
martes, 31 de mayo de 2022
La clase media
La clase media
Mucho se ha hablado y escrito sobre la progresiva disminución de la clase media que viene ocurriendo en los últimos tiempos. Con frecuencia el fenómeno se ha atribuido a la pérdida de buenos empleos debido a la globalización, que ha deslocalizado muchas empresas en busca de mano de obra barata. La digitalización, se dice, supone un fenómeno similar muchas veces complementario. Este tipo de explicación pone el acento en que el proceso de especialización internacional y automatización acentúa la importancia tanto de los puestos de trabajo muy cualificados, como de aquellos otros sin cualificación al servicio de otras personas.
Sin embargo, sociológicamente la clase media se puede definir, tal como hizo en su momento el politólogo siciliano Gaetano Mosca como aquel grupo social independiente de los que poseen el poder. Pues, efectivamente, es la independencia económica la que garantiza la cultura fundamentada en el espíritu crítico que procura su fortalecimiento en un proceso de retroalimentación que afianza las garantías jurídicas con respecto a la libertad, la defensa de la propiedad y el cumplimiento de los contratos. Lo que, a su vez, supone una distribución justa de la riqueza, por su legitimidad.
Ahora bien, para que la clase media pueda existir y extenderse por el conjunto de la sociedad es necesario que una mayoría de personas compartan los principios morales asociados a la libertad, la verdad y la justicia. Entre esos valores debe figurar una total separación entre el poder político y el económico.
Pues bien, atendiendo a este razonamiento la paulatina disminución de la clase media se puede debe, sobre todo, a la expansión sin freno del poder político, es decir, del intervencionismo gubernamental imponiendo regulaciones de todo tipo y tributos que suponen fuertes incrementos de los costes que acaban expulsando de la producción a aquellos tienen una dimensión económica más modesta. Además de desincentivar el concepto de "propia responsabilidad". Sin duda, se trata de un intervencionismo de tipo corporativista que beneficia en parte a los poderes económicos ya establecidos, dificultando la inclusión o incorporación, no sólo de los pequeños empresarios y emprendedores, sino también de los jóvenes en general.
El incremento del precio de la vivienda, impulsado por los bajos tipos de interés motivados por la necesidad de financiar los elevados y permanentes déficits públicos, y que finalmente han desembocado en una escalada inflacionista general, también se constituye en una inmensa barrera para la continuidad de la clase media. Si los jóvenes no se incorporan a la misma, lógicamente, ésta acaba por declinar.
Por último, cuando el sistema educativo está totalmente controlado por el poder político, a nadie le tiene que extrañar que éste ponga más énfasis en utilizarlo para difundir su propia justificación que para elevar el conocimiento del espíritu crítico que, como se ha señalado, está en la base de la clase media.
Sí Mosca tenía razón, no es tanto la globalización como la propia expansión del Estado en combinación a las políticas corporativistas e intervencionistas, que en nuestro país fueron consideradas franquistas y que ahora práctica la izquierda, las que están reduciendo el número de efectivos de la capa social más dinámica y equilibradora de la sociedad. Es el crecimiento del Estado el que está expulsando a aquellos quienes, justamente, buscan su independencia económica respecto de ese mismo Estado.
Ciertamente, el fortalecimiento de la clase media exige mayores grados de libertad, el fomento de la propia responsabilidad y una tasa de natalidad empresarial que, en nuestro país, está muy capada por la fuerte intromisión de todas las administraciones además de por los elevados tributos que se tienen que soportar y que, así y todo, resultan insuficientes para financiar el continuo crecimiento de todo el sector público que va aumentando sus ámbitos de intervención.
Ante esta situación, la abrumadora propaganda gubernamental nos volverá a insistir en la importancia de sus políticas de redistribución de rentas. Unas políticas que, como vemos y como tantas veces pasa en asuntos económicos, paradójicamente pueden estar provocando el efecto no intencionado de contribuir a una mayor polarización de la sociedad.
martes, 24 de mayo de 2022
Cicerón, Hila y Armengol
Cicerón, Hila y Armengol
Ser alcalde de una gran ciudad es mucho más complicado que ser presidente de una comunidad autónoma. Pues la política, como dijo aquel, es, en buena medida, “el arte de la apariencia”. Así que el postureo es mucho más sencillo a medida que las decisiones tomadas resultan más difíciles de “tocar con las manos” de forma inmediata.
Probablemente esta es la lección que tiene pendiente para septiembre (o más bien para otro curso) el alcalde Hila. Pues a poco que se haya seguido su trayectoria, se puede observar como ha intentado poner en práctica la misma que su jefa Armengol, una auténtica maestra el la practicar las tres grandes máximas del poder expuestas Cicerón para los supervivientes políticos. La primera de ellas es arriesgar poco, ciertamente, llevar a cabo transformaciones o reformas de mejora equivale a realizar una peligrosa apuesta electoral, pues lo normal es que aunque las reformas resulten claramente beneficiosas para el conjunto de la comunidad, pueden resultar perjudiciales para algún determinado grupo, que sí tiene capacidad de hacerse oír puede empañar la acción emprendida.
De esta manera, lo mejor que se puede hacer para mantenerse en la poltrona es prometer y prometer, incluso utilizando el BOCAIB o los nombres de las consellerias. Anunciar la realización futura de aquellas reformas que satisfagan a la parroquia propia, pero que queden lo suficientemente alejadas en el tiempo como para no despertar a las rivales. Armengol se ha revelado como una maestra en esta cuestión. Muchas de sus leyes han tomado de un eslogan político, propio de su color, el título de la nueva norma, cuyo contenido aplaza su implementación para otra legislatura.
Por este mismo principio, de aversión al riesgo, la presidenta nunca ha tomado una decisión sin antes mirar por el rabillo del ojo lo que hacen los otros dirigentes autonómicos. A diferencia de la presidenta de Madrid, nunca hemos visto que Armengol tomase una decisión con personalidad propia.
Hila, por su parte, ha intentado hacer lo mismo sin considerar que la política municipal es diferente y, se ha pasado de frenada. Ha realizado un montón de anuncios de reforma, sin ser consciente de que cada una de esas reformas puede despertar el resquemor de alguno de los vecinos afectados con independencia de sus simpatías partidistas. Ahora, al final de su mandato, está comprobando cómo ha conseguido el efecto totalmente contrario al pretendido, esto es, ha soliviantado a aquellos colectivos afectados negativamente por sus pretendidas reformas sin llegar a contentar a los que sí podrían resultar beneficiados. Y es que la inmediatez y complejidad de la vida municipal requiere de una mayor pericia política, que, en este caso ha estado claramente ausente.
La segunda gran máxima ciceroniana es la de ser amigo de los auténticamente poderosos. Una vez más Armengol ha seguido este principio a pies juntillas. No ha habido colectivo con poder, ya se trate de hoteleros, de periodistas o de cualquier otro, que no se viese cumplimentado por la presidenta. Hila por su parte también lo ha intentado, pero ni tan siquiera ha sabido identificar a los auténticamente poderosos, como puede ser el caso de los propios funcionarios municipales, sin los cuales la gestión de la complejidad urbana es imposible.
La última máxima heredada del romano es ser desdeñable con el adversario. Algo que a primera vista parece sencillo, pero que en realidad no lo es tanto. Pues se trata de hacer responsable a la oposición u otras administraciones de todos los males y errores que la presidenta, o en su caso el alcalde, no han sabido afrontar. Una acción que requiere de la complicidad de la prensa, a la que hay que comprar, para poder construir el correspondiente relato.
Armengol también ha practicado, como alumna aventajada, esta máxima del superviviente político cada martes en el Parlament. Ella nunca jamás se responsabiliza de una sola mala acción. Cualquier mal de la comunidad es responsabilidad o bien de los partidos del otro lado del espectro, o bien de los “gobiernos de Madrid” (sobre todo cuando son del PP).
Hila, como no podía ser menos, ha intentado seguir los mismos pasos. Sin embargo, no ha sabido ni coordinar a los numerosos periodistas a su servicio, ni ha sabido jerarquizar por su relevancia los problemas a endosar a la oposición, y mucho menos al Govern. Y es que para un alcalde es mucho más importante conocer la historia no escrita de su ciudad y de sus barrios que para una presidenta de su comunidad.
En definitiva, tanto Armengol como Hila han practicado una política típica de superviviente en el poder, es decir, una política que en vez de tener como horizonte la mejora social, lo tiene en su propia continuidad. Sin embargo, la dificultad añadida que supone la política municipal, nos ha mostrado a un Hila mucho menos diestro en el manejo de las tres principales claves expuestas hace más de dos milenios. Así se podría decir que Armengol ha salido ganadora en la carrera entre los dos miembros del ticket electoral balear. Sin embargo, en nuestro peculiar sistema de organización política, la responsabilidad de la elección del candidato a la alcaldía Palma depende de la presidenta, por lo que podemos concluir que no hay vencedores.
martes, 17 de mayo de 2022
Estatismo
Estatismo
A finales del siglo XIX, la filosofía político-económica liberal del laissez-faire entró en declive en toda Europa y, también, en los Estados Unidos. En Prusia se desarrolló un estado de bienestar y belicista sustentado en las ideas elaboradas por los principales catedráticos de las reputadas universidades germanas. Quienes, además de contribuir al alumbramiento del hasta entonces inédito estado alemán, irradiaron su ideología estatista entre numerosos hombres y mujeres influyentes de todos los ámbitos geográficos. De auto-consideraron más modernos y progresistas que a los anticuados liberales, a los que se despreció como “pasados de moda, al menos en muchos de sus aspectos.
Efectivamente, muchos de los vástagos de las clases dirigentes se formaron en Alemania al calor de sus potentes universidades, regresando después a sus países imbuidos de la necesidad de construir Estados grandes y poderosos, lo que incluía la constitución de Bancos Centrales que pudiesen facilitar un crédito ilimitado a sus respectivos gobiernos, aunque fuese a costa de abandonar el “patrón oro” que tan magníficos servicios había prestado a lo largo de la segunda mitad de aquel siglo.
Con el nuevo formidable estatal poder en manos de los gobiernos, pronto se sintió la necesidad de contar con académicos, científicos, escritores, publicistas y, en definitiva, con forjadores de opinión que ayuden a fraguar el consentimiento social del nuevo orden administrativo. Nunca antes se habían requerido de una forma tan clara los servicios de tantos intelectuales. En todo occidente las pequeñas organizaciones de académicos y hombres de negocios pro-liberales se vieron desplazadas por centros culturales y de estudio pro-estatistas muy generosamente financiados por los gobiernos o por sus afines. Desde entonces e tablero de juego está inclinado.
Sin duda, las causas de la Primera Guerra Mundial fueron muchas y variadas, no obstante, la existencia de gobiernos al frente de estados ultra-poderoso que disfrutaban de un crédito ilimitado y una cohorte de intelectuales que sustentaban el relato socialmente aceptado también ayudó mucho. Además, en el nombre de las naciones se volvieron a otorgar privilegios empresariales anti libre mercado que forjaron una nueva y estrecha alianza entre las élites económicas y políticas al objeto de frenar la incipiente mundialización. Estas fueron, en buena medida, algunas de las semillas del desastre con el que se inició el siglo XX.
La historia nunca se repite, pero el siglo XXI ha empezado con mal pie. La ideología liberal, que constituye el fundamento de los sistemas democráticos de libertades, vuelve a estar en declive. El estatismo retoma la consideración de fuerza organizativa más actual y superior. A lo que contribuyen los descomunales aparatos propagandísticos e intelectuales que en los últimos se han generalizado al calor del abundante dinero público. Así, además, se ha conseguido arrinconar presupuestariamente a los discrepantes. Los bancos centrales vuelven a ofrecer créditos ilimitados a unos gobiernos de voracidad insaciable, que en nombre del nacionalismo o del “kilómetro cero” limitan el comercio internacional. Un hecho que hace resurgir la alianza entre grandes empresas y gobiernos revestidos de progresismo. Por si todo lo anterior fuera poco, la Guerra de Ucrania permite justificar un nuevo militarismo que también se convertirá en más Estado.
Así, mientras los ciudadanos escuchamos machaconamente el discurso buenista y paternalista estatal que nos promete seguridad, tranquilidad y felicidad, al tiempo que vemos mermar nuestros márgenes económicos y de libertad, algunos no podemos dejar de recordar que la historia nos muestra como la concentración del poder, que siempre se realiza en nombre de buenas causas, acaba haciendo aflorar el mal.
sábado, 14 de mayo de 2022
El reparto de los fondos europeos ‘esquiva’ a las empresas
Carmen Planas firma el siguiente artículo en ultimahora.es:
La semana pasada leíamos en estas mismas páginas como el Govern balear se felicitaba por la gestión que está haciendo sobre los fondos europeos. El conseller de Fons Europeus, Universitat i Cultura, Miquel Company, aseguraba que Balares es «la región que más rápido los está ejecutando». Resulta llamativo el optimismo del Govern balear por la ejecución de unas inversiones que en total deben llegar a 140.000 millones de euros para transformar la economía nacional. Un año después de la aprobación del Plan, Baleares apenas ha recibido un 1 % de los 31.000 millones llegados ya a España, según publica el Ministerio de Asuntos Económicos. Es más, según el último informe de la CEOE, sólo un 27 % del total de los fondos que el Estado gestiona de forma directa ha llegado al tejido productivo (805 de casi 3.000 millones).
El conseller también hacía referencia a la puesta en marcha de 70 actuaciones y la previsión de otras 40 en Baleares: proyectos públicos como reformas y equipamientos sanitarios y educativos, políticas de ocupación y/o movilidad sostenible, etc. Nada que objetar excepto que no debemos olvidar que los Fondos Next Generation son una oportunidad consecuencia de una pandemia devastadora. Sin haber sufrido una pandemia, ¿no se habría reformado el Hospital de Manacor ni se hubieran ejecutado inversiones educativas públicas?
La inmensa mayoría de las convocatorias están dirigidas exclusivamente al sector público. Las que permiten concurrir a empresas y particulares son prácticamente nulas. Los mayores importes se han dedicado a convocatorias continuadoras de programas que ya existían como las de energía o movilidad sostenible. Además, muchas de estas convocatorias simplemente se gestionan a nivel autonómico sobre otras diseñadas a nivel estatal, con lo que no recogen las necesidades de las empresas de Baleares. A nivel nacional el ritmo de publicación de convocatorias ha sido mucho mayor, pero sometido también a numerosas dificultades como la dispersión entre distintos organismos convocantes, lo que multiplica la burocracia obligando a las empresas a trocear proyectos.
Una tercera vía de acceso a los fondos muy publicitada son los denominados PERTEs, también de difícil acceso a empresas baleares por el ritmo muy lento de aprobación y complejidad de las convocatorias publicadas. Finalmente, la transparencia en la ejecución de estos fondos brilla por su ausencia. En Baleares no existe ninguna fuente oficial que recoja y publique datos detallados respecto de las tasas de ejecución. Hay que saber cuánto dinero se queda sin repartir en estas convocatorias por las dificultades de concurrir u otros motivos.
Tampoco se han llevado a efecto, ni a nivel nacional ni autonómico, la aplicación de incentivos fiscales o bajadas de impuestos a pymes y autónomos con cargo a estos fondos. Éstos tendrían un efecto inmediato sin apenas burocracia y llegarían eficazmente a las empresas en un escenario inflacionista. Países como Francia, Portugal o Italia ya los han implementado.
Desde CAEB no compartimos la euforia mostrada por el Govern balear y nos llama la atención que reclamen «más que nunca, la participación del sector privado». Las empresas son las que más saben cómo canalizar inversiones productivas, cómo transformar digitalmente nuestra economía, cómo innovar. Nos hemos puesto a disposición del Govern para ayudar, definir, planificar, difundir. Siempre decimos que si se le pregunta al que sabe la probabilidad de equivocarse es menor. Creemos en la colaboración público-privada, pero tras dos años de muchas dificultades las empresas también necesitan participar activamente de unos fondos que no pueden convertirse en un segundo Plan E. Para diferenciarlo, es necesario proteger al tejido empresarial del ‘shock’ producido por la pandemia.
martes, 10 de mayo de 2022
¡Liberalicemos la educación! ¡Soñemos!
¡Liberalicemos la educación! ¡Soñemos!
¿Qué ocurriría si liberalizamos la educación?, es decir, si dejase de ser uno de los sectores más intervenidos, regulados y controlados de toda la actividad social, para pasar a permitir perspectivas diferentes que pudiesen ser comparadas y elegidas por los discentes. No lo sabemos, pero llevamos años en que cada nueva ley educativa, aprobada e implementada, es más restrictiva e invasiva que la anterior, limitando los márgenes de creatividad de los profesionales implicados y, con ello, las posibilidades de elección de las familias. Efectivamente, nos quieren hacer creer que existe un triste consenso según el cual sólo quien ocupa el gobierno (sobre todo si es de izquierdas) cuenta con el conocimiento necesario para el diseño de los planes y programas educativos. Sin embargo, la realidad es que el consenso se centra exclusivamente en considerar a la educación como parte esencial para el completo desarrollo personal.
Afortunadamente, en nuestra sociedad existen otros sectores que sí gozan de tales márgenes de libertad. Por ejemplo, el de la alimentación, lo que se plasma en tiendas y supermercados repletos de productos diferentes a precios razonables, que se adaptan a las exigencias de cada consumidor con unos niveles de calidad excelentes. Lo mismo ocurre en el caso de la vestimenta. Incluso, por poner un ejemplo más cercano, en los centros educativos de élite también existen mayores grados de libertad con modelos propios de aprendizaje.
Aclaremos, antes de continuar, que liberalizar no es lo mismo que privatizar. No estoy abogando por una privatización, sino por aumentar las posibilidades de los profesionales, al tiempo que las de elección de los padres, lo cual se puede llevar a cabo de distintas formas. Evidentemente, una liberalización supone un mayor grado de autonomía para los responsables de cada centro y de cada aula, cuyos resultados podrían ser observados mediante la publicación transparente de sus principales datos y, sobre todo, por la libre elección de los padres en sustitución de la libre elección de los políticos.
Sin ir más lejos, el extremadamente restrictivo diseño de las zonas de escolarización de Palma, solo puede ser resultado de la mente de un político de medio pelo sometido a presiones opacas, y convencido de que él conoce mejor que sus conciudadanos las necesidades de sus hijos, algo tan absurdo con los chistes de Tip y Coll.
Los españoles que tenemos una cierta edad hemos vivido distintos procesos de liberalización, a veces unidos a procesos de privatización y otras no. Y los resultados siempre han sido buenos, aunque, en algunas ocasiones, han supuesto dificultades iniciales. También es verdad que, en algún caso, los propios burócratas han querido pilotar de forma tan férrea los propios procesos de apertura que estos han quedado incompletos.
Pero, en cualquier caso, me atrevo a predecir que liberalizando la educación posiblemente apareciesen nuevos enfoques que harían realidad aquello de que “es posible aprender de otra manera”, más eficiente y adaptada a la realidad de todos y cada uno de los estudiantes. Y a pesar que la mayoría de los intervencionistas enseguida objetarán que la posibilidad de seguir itinerarios distintos genera desigualdad, lo cierto es que la diversidad a todos favorece, tal como ocurre con las dietas o con las formas de vestir. La energía imaginativa que se liberaría al abrir el frasco del sistema educativo, con toda seguridad, sería de tal magnitud que hace difícil conocer su alcance a priori.
Cómo padre se enfrenta al burocratizado proceso de escolarización, que hoy (lunes 9 de mayo) se inicia, soy consciente que liberalizar un sector tan repleto de intereses políticos, sindicales, económicos, y de todo tipo, parece un sueño imposible, pero para aquellos que confiamos más en las personas que en los gobiernos es un bello sueño. Al fin y al cabo, el formar a personas independientes que no necesitan ningún tipo de tutela es el objetivo declarado de cualquier sistema educativo.
viernes, 6 de mayo de 2022
¿Quiere el gobierno combatir la inflación?
martes, 3 de mayo de 2022
Empleo creado por inflación
Empleo creado por inflación
Cuando estudiaba la carrera de ciencias económicas, en los años finales de la década de los setenta e inicios de los años ochenta, se decía que nueve décimas partes de las políticas de creación de empleo de entonces consistían en generar inflación. Incluso se nos mostraba una gráfica llamada Curva de Phillips que sugería que a más inflación más empleo. La idea esencial era que un aumento de la masa de dinero tenía un efecto a corto plazo sobre la demanda agregada, un efecto que también, nos advertían, era una simple “ilusión monetaria”.
Ciertamente, después, cuando pasó un tiempo (a largo plazo) la inflación provocó tal cantidad de distorsiones en el funcionamiento correcto de los mercados que imposibilitó a muchos su participación, convirtiéndose en estanflación.
Así que, ahora tristemente, no nos queda más remedio que desempolvar aquellas viejas enseñanzas para, una vez más, rebajar la alegría gubernamental y mediática sobre la situación del mercado de trabajo. Una parte importante de los empleos que se crean en este momento son, ni más ni menos, que el resultado del proceso inflacionario que desgraciadamente estamos viviendo.
Para empezar, la creación de empleo ocurre, de forma importante, en el propio sector público que está pudiendo funcionar gracias al dinero de nueva creación. Un dinero que también llega, entre otros agentes económicos, a colectivos como puede ser el de los jubilados cuyas pensiones también están siendo abonadas con dinero recién impreso.
Además, la política monetaria ultra expansiva comporta tipos de interés artificialmente bajos que distorsionan los planes de inversión, pues los más incautos tenderán a sobrevalorar sus beneficios futuros. Por ello pueden crear empleo durante un tiempo antes de descubrir lo insostenible del mismo. Así, de momento, la demanda se mantiene claramente por encima de la que realmente está vinculada a la producción, provocando burbujas de todo tipo que necesariamente pincharán más adelante.
La buena noticia es que, por ahora, no se han oído demasiadas voces abogando por el control de precios, aunque si las hay sobre el establecimiento de un imposible "pacto de rentas", con el numeroso colectivo de los jubilados con sus pensiones indexadas. Una política que podría tener parecidas consecuencias negativas, pues en el momento en que la inflación es planeada, admitida y prevista, se acabó todo.
Y es que, en definitiva, la inflación es un impuesto que no requiere que el gobierno tenga que someterse al preceptivo control parlamentario, es decir, es una estafa. Lástima que cuando, a medio plazo, aparezcan los grandes males asociados a la degradación del dinero lo más probable es que el presidente y los ministros de turno sean otros.
martes, 26 de abril de 2022
Otro modelo de diputado en Baleares
Otro modelo de diputado en Baleares
El modelo o tipo de diputado en el que pensaban los liberales, fundadores de las modernas democracias, era el de un representante que defiende los intereses de sus electores frente, sobre todo, al descomunal poder del Estado con tendencia al abuso, elegido por sufragio en circunscripciones uninominales. Sin embargo, nuestro congresista tipo es, más bien, un funcionario del partido por el que ha sido nombrado. De hecho, muchos de los actuales legisladores, tanto regionales como nacionales, ni tan siquiera han participado en las campañas electorales. Les ha bastado con que su nombre figure en una lista.
Además, nuestro sistema electoral tiene la peculiaridad de contar con circunscripciones provinciales para recibir un mandato de representatividad nacional. Una incongruencia que alimenta el auge de los nacionalismos periféricos, pues, los candidatos solo tienen incentivos para rendir cuentas de los problemas locales, a pesar de representar al conjunto del pueblo español. Todo lo cual motiva que casi ningún votante sepa, ni tan siquiera, quienes son los parlamentarios de su provincia, de manera que la sensación que tiene la mayoría de la población es que los políticos constituyen una casta aparte que sigue sus propias dinámicas de forma independiente de sus representados.
Y de hecho es así, un diputado del partido del gobierno defenderá con los ojos cerrados cualquier acción del ejecutivo, aunque ésta contravenga lo que él mismo prometió durante la campaña. Con Sánchez, y los diputados del PSOE y sus coaligados, ha ocurrido en infinidad de ocasiones, aunque también pasaba con otros presidentes. Por contra, si un diputado pertenece a un partido de la oposición evitará realizar propuestas de reforma que conlleven un mínimo de dificultad, aunque éstas puedan ser beneficiosas para el conjunto del país, o incluso para sus votantes.
Esta es, a mi juicio, la principal razón por la que, en nuestro país, las campañas electorales se han convertido en algo así como una subasta de dinero público, y con ello de la invasión que la política realiza de los ámbitos más privados. Pues mientras los sectores de la izquierda siempre están dispuestos a gastar más, aunque con ello se hunda la actividad económica, los de la derecha proponen reducciones de impuestos sólo en la medida en que esperan mejorar la gestión, y no por una auténtica reducción del gasto. También es este déficit de representatividad el que motiva, tanto la aparición de partidos extremistas, como que muchos temas políticos acaban en las sedes judiciales.
Por ello, opino que sin una reforma electoral que cambie el modelo de diputado, a través un cambio en los incentivos de nuestros representantes públicos, tenderemos a continuar padeciendo los problemas estructurales que, poco a poco, nos están conduciendo a posiciones inferiores respecto a los países de nuestro entorno. O dicho en otras palabras, es nuestro sistema electoral el que, en buena parte, motiva que la economía nacional lleve tanto tiempo estancada y con graves dificultades para hacer frente a los “cisnes negros” que nos está deparando el siglo XXI.
Sin ninguna duda, una reforma electoral es tremendamente difícil de realizar, puesto que a la hora de plantear un nuevo modelo los partidos existentes se posicionarán sacando la calculadora para ver si les beneficia o no. No analizarían nada más que eso. Así, las propuestas de una reforma electoral que mejore el vínculo entre representantes y representados sólo están presentes en la sociedad civil a través de organizaciones como OLE (Otra Ley Electoral) y otras.
Sin embargo, como el sistema electoral nacional es el mismo que han adoptado las comunidades autónomas, quizás, sí se podría hacer una propuesta a nivel local que resultase más fácil de debatir. De hecho, como la ley electoral balear es probablemente inconstitucional al otorgar pesos representativos inversos a la población entre Menorca e Ibiza, nuestra comunidad puede ser el escenario perfecto para iniciar un cambio que mejore el “modelo de diputado”, y con él a toda la sociedad.
lunes, 25 de abril de 2022
Datos sobre el turismo cultural en Baleares
CULTURA. En 2021, de los 8.680.931 turistas que llegaron a Balears, un total de 1.678.550 declararon tener el turismo cultural como el motivo principal de su viaje o bien realizaron diferentes actividades de carácter cultural. Son el 19,33% del total. En 2019 habían sido 3.922.663, que representaban el 23,85% del total. En las Islas tuvieron lugar 63.319.864 pernoctaciones de las que 13.155.440 correspondieron a turistas que realizaron actividades relacionadas con la cultura. Son el 21,10% de las pernoctaciones. De hecho, la estancia media de los turistas es de 7,2 días, mientras que la de los que realizan actividades culturales es de 7,8 días. En 2019, las pernoctaciones de turistas que realizaron actividades relacionadas con la cultura fueron el 23,85%, mientras que la estancia media se situaba en 7,6 días. El gasto por persona y día fue de 140,50 euros en 2021, ligeramente por debajo de la media de los turistas (140,70). El gasto total de los visitantes que realizaron actividades relacionadas con la cultura fue de 1.101,30 euros, por encima de la media. En 2019, el gasto entre los turistas que realizaron algún tipo de actividad cultural fue de 145,20 euros por persona y día, superior a los 140,50 euros de 2021. En cambio, el gasto total por persona fue de 1.100,50 euros en 2019, ligeramente inferior al registrado dos años después.
