viernes, 10 de julio de 2020

Nunca más el error del confinamiento

Muy interesantes comentarios de Fernando del Pino Calvo-Sotelo en fpcs (Opinando desde la independencia y la libertad)
En 1968 la tercera pandemia de gripe del siglo XX mató al menos a un millón de personas en todo el mundo, la mitad de ellos menores de 65. De ellos, 100.000 murieron en los EEUU y 60.000 en Alemania. Sin embargo, prácticamente nadie la recuerda, porque, aunque se tomaron medidas sensatas como llevar mascarillas en el transporte público, procurar una mayor higiene de manos y evitar aglomeraciones, ningún gobierno encerró a sus ciudadanos, ni los vigiló con un estado policial bajo normas draconianas y contradictorias, ni hubo pánico, ni cierres de empresas, ni paro, ni depresión, ni los medios contaron diariamente cada contagio y cada muerto.
La desorbitada medida de encerrar a toda la población en sus casas, o sea, cerrar un país a cal y canto, es, por tanto, una anormalidad. Naturalmente, los gobiernos, a los que siempre conviene atribuir una presunción de mendacidad, aseguran que esta medida ha sido exitosa, aunque a largo plazo y a nivel global quizá haya costado vidas y haya devastado las economías (de cuya robustez, no lo olviden, depende nuestro sistema sanitario). A estos gobiernos les molesta mucho que algunos países hayan decidido no confinar y se presten a incómodas comparaciones. Esta persecución del disidente resulta sospechosa, pues denota cierta inseguridad en el supuesto “éxito”. En efecto, ahora que tenemos muchos más datos sanitarios, éstos plantean serios interrogantes. Suecia decidió no confinar y tiene una mortalidad similar o inferior a la de países que sí confinaron como Francia, Reino Unido, España, Italia o Bélgica. Más aún, en Suecia el pico de muertes se produjo a mediados del mes de abril (media móvil semanal), exactamente igual que en el Reino Unido o Alemania (y poco después que Italia, Francia y España), y se ha reducido desde entonces en un 94%, cifra similar a la experimentada en otros países[1]. Luego si el pico de muertes se ha producido en fechas similares en todos estos países, independientemente de la existencia o dureza del confinamiento, y la caída de mortalidad también ha sido parecida, es difícil defender que aquél haya sido el factor decisivo. De hecho, no existe correlación alguna entre dureza de confinamiento y mortalidad: España ha sufrido el confinamiento más dictatorial y extremo del mundo y también el mayor número de muertos por millón (según todas las fuentes menos el gobierno), mientras que países con confinamientos blandos han tenido una mortalidad muy inferior. Al otro lado del océano, ocho estados de los EEUU decidieron no confinar a su población, y su mortalidad ha sido indistinguible de la de estados vecinos con similar densidad de población que sí confinaron.
De estos datos se desprende que, en la inmensa mayoría de los casos, el confinamiento ha sido una medida aturullada, tardía y reactiva y un fracaso sanitario. En España el gobierno primero reaccionó tarde (8-M) y luego nos ha tenido 90 días encerrados por un virus con un período medio de incubación de 5 días, período durante el cual hemos pasado de 288 muertos a más de 40.000, según las fuentes más fiables. Es tan evidente que esto es un fracaso sanitario que choca insistir en lo obvio.
Los defensores del confinamiento se escudaron en su día en un cuestionado y alarmista estudio realizado por una universidad británica que auguraba millones de muertos basándose en modelos matemáticos anticuados y hoy muy desacreditados[2]. Pues bien, la misma universidad ha publicado lo que es esencialmente el mismo estudio por segunda vez (con los mismos modelos) defendiendo los millones de vidas (estimación virtual que reconoce dar sólo “a título ilustrativo”) supuestamente salvados por el confinamiento, o sea, por su primer estudio. Segundas partes nunca fueron buenas y ésta ya ha sido objeto de aguda crítica por parte de expertos[3], pero es la que ha utilizado el incompetente Sánchez para sacar pecho a pesar de su calamitosa gestión de la epidemia (ante el silencio de la indolente no-oposición).
Tras la tragedia, acentuada por la acción gubernamental, es hora de intentar recuperar prudentemente la normalidad, y para ello sería deseable un mayor rigor por parte de medios y autoridades. Los mal llamados “rebrotes” no son recaídas inesperadas. Convivimos con el coronavirus y seguiremos haciéndolo, pero su letalidad ha caído drásticamente, por lo que un aumento de contagios leves o asintomáticos no es necesariamente alarmante, mientras que la evolución del número de hospitalizados graves (particularmente en UCI) es un dato más informacional. Tampoco parece lógico tomar como principal unidad de medida el número “oficial” de contagiados, pues las autoridades jamás han sabido su número real: la cifra depende del número de tests realizados y los estudios de seroprevalencia han mostrado que sólo se detectan uno de cada diez casos, como mucho. Los contagios detectados en una enfermedad que cursa asintomática hasta en un 80% nunca tendrán demasiado significado. Incluso es posible que el número de contagiados sea, como se deduce de un reciente estudio sueco[4], el triple de lo que muestran los estudios de seroprevalencia, que no detectan la inmunidad por linfocitos T. De confirmarse este dato, Madrid y otros focos estarían mucho más cerca de la inmunidad de rebaño (que es estima ahora cerca del 40% [5]) y, como corolario, la letalidad del Covid-19 sería mucho menor de la estimada inicialmente, datos claramente esperanzadores.
Resulta esencial comprender que el confinamiento indiscriminado, que encierra por igual a sanos y enfermos, a población de riesgo y a la que no lo es, al campo y a la ciudad, a zonas muy afectadas y a zonas donde apenas hay casos, ha sido una decisión producto de la ignorancia del momento y del pánico político. Los gobiernos sencillamente salieron en estampida. Es una medida insostenible en el tiempo y, además, ha resultado un fracaso sanitario, un intolerable atentado de naturaleza fascista y totalitaria y un desastre económico sin precedentes. Ningún país, y España menos que nadie, puede permitirse el caos que produciría un segundo cierre indiscriminado. Varios estudios[6] apuntan a que la distancia social, la evitación de aglomeraciones, el uso de mascarillas en entornos cerrados, concurridos y poco ventilados, la protección de hospitales y residencias, el aislamiento de los enfermos y de sus contactos y, en caso necesario, el de la población de riesgo en focos locales, es epidemiológicamente eficaz y salvaguarda el Estado de Derecho y el funcionamiento del país. Ahora que disponemos de mucha más información, las autoridades deberían aprender la lección y garantizar que nunca más se va a repetir el error, porque esta incertidumbre está lastrando la recuperación y amenaza con convertir la crisis creada por la acción gubernamental en una depresión de inquietantes consecuencias.

martes, 7 de julio de 2020

El arte de subir impuestos y Sánchez.


El arte de subir los impuestos y Sánchez.

Decía Jean-Baptiste Colbert, el famoso ministro de finanzas francés del siglo XVII, que el arte de subir los impuestos es parecido al de desplumar al ganso, ya que el objetivo es obtener la mayor cantidad de plumas haciendo el menor ruido posible. Es un arte peligroso, pues la historia está llena de ministros, gobiernos e incluso imperios caídos por haber fracasado en el intento.

Todos los ministros de finanzas todos, tanto los que ocupan el cargo en tiempos de vacas gordas como los que lo hacen en recesión, trabajan incansablemente para aumentar al máximo los ingresos del erario público. Es decir, no cabe ningún impuesto más porqué si cupiese ya estaría implantado. Hasta incluso Reagan justificó su contención con un gurú que sostenía que así recaudaría más. De hecho, es una ley como la de la gravedad que cualquier administración aumentará su tamaño mientras los ciudadanos acepten, sin protestar, una unidad adicional de tributos.

Ciertamente, la quiebra del Estado, no sólo se produce durante las crisis, sino que es casi permanente. Aunque los gobiernos sólo la reconocen y actúan de forma pública y notoria cuando no consiguen ningún tipo de crédito. Cuando eso ha sucedido en nuestro país, los gobiernos socialistas han solido dejar paso a gobiernos populares. Por lo que el papel de ajustadores fiscales, hasta ahora, les ha tocado mayormente a estos últimos.

Pero Pedro Sánchez quiere mantenerse en la Moncloa en cualquier tiempo a cualquier precio. Por lo que ya nos ha anunciado que va subir impuestos, aunque se ha cuidado mucho de repetir que lo que se trata es de una “reforma del sistema fiscal”, sabedor que es cierto que el actual sistema no es sino un conjunto heterogéneo de impuestos que han crecido de forma desordenada, con grandes ineficiencias y mal repartidos entre administraciones.

Así que probablemente, siguiendo el consejo, Sun Tzu que decía que “conquista quien utiliza el arte de la desviación”, nuestro maquiavélico presidente usará el concepto de “reforma fiscal” para involucrar en su propósito a las CCAA, por aquello de la corresponsabilidad y, quizás, incluso a grandes ayuntamientos, así como a algún sector productivo de fuerte impacto mediático al que, a cambio, prometerá proteccionismo. De esta forma, junto con los perdedores del hachazo fiscal que será la mayor parte de la población, rentas medias y bajas incluidas, habrá un puñado de ganadores. Por supuesto, serán preferentemente estos últimos los que aparecerán en los numerosos medios de comunicación que ya tiene a su servicio.

Como su objetivo principal es continuar instalado en el poder, desplumará más en donde el ganso haga menos ruido, con un resultado que quedará muy lejos de ser justo, a pesar de los eslóganes que machaconamente repetirá. Los sectores de la sociedad mejor organizados serán menos castigados que los que no lo estén. Lo que hace pensar que preferirá subir los tributos de mayor potencia de fuego y alcance, evitando aquellos que afecten a sectores concretos con capacidad de respuesta. El arte de subir impuestos, como el de la guerra, lo basará en el engaño que divide al adversario.

¿Sobrevivirá Sánchez al rejonazo fiscal que nos ha anunciado? Ciertamente se la jugará en el envite, y puede le salga mal, pero su trayectoria de ladino embaucador se convierte en una ventaja para esta batalla. Más vale que todo aquel que no esté en uno de esos pocos sectores con resortes de influencia vaya preparando su bolsillo.

Pep Ignasi Aguiló, economista

martes, 30 de junio de 2020

Pasar la ITV en Valldemossa


PASAR LA ITV EN VALLDEMOSSA

Pasar la ITV en cualquier pequeño municipio habría sido posible si se hubiese liberalizado el proceso de inspección de vehículos. Ciertamente, si los pequeños talleres de pueblo hubiesen podido disfrutar de la demanda suficiente, estable y segura que supone la ITV quizás no habrían desaparecido. Y lo mismo pasaría en los barrios de las poblaciones de mayor tamaño. Una comodidad que nos hubiese podido ahorrar al menos un día de incómodas gestiones.

Tampoco habría demoras, ni colas, ni listas de espera, puesto que la oferta se iría ajustando a la demanda automáticamente. No habría que esperar a que venza una concesión, ni a debatir en un pleno de un consell, ni a que se elaboren nuevos pliegos, ni a que se realice los correspondientes concursos, ni a que finalmente se adjudique y, por fin, se ponga en funcionamiento.

Los precios serían menores, al evitar la situación de monopolio, con su correspondiente poder para fijar precios, con el único requisito de convencer al político de turno. Cómo habría competencia, y libertad de elección, podríamos disfrutar de precios muy cercanos a los costes. Además de ahorrarnos el canon que cobran los consells a los concesionarios.

Se reducirían los desplazamientos a las grandes concentraciones urbanas, evitando, poco o mucho, la saturación de las infraestructuras. Se hubiesen creado puestos de trabajo más dispersos, ligados a una determinada localidad, lo que supone un mejor reparto territorial de la población. Y se habría potenciado y difundido el now-how del sector.

Otro hecho de no menor importancia es que se hubiesen evitado tentaciones de prácticas corruptas. Quitándole el poder de decisión a políticos y funcionarios se evita la ocasión de que éstos actúen de una forma indebida. Ni tan siquiera hubiesen experimentado ningún tipo de presión para una mala actuación. Así, alguno de los episodios de los que todos nos acordamos nunca se hubiesen producido, contribuyendo a una mejor imagen de la gobernanza de nuestras instituciones.

Los estándares de seguridad podrían ser iguales o superiores, puesto que esos pequeños negocios tendrían que pasar una homologación del material y los procedimientos que emplean. Lo que supondría una mayor facilidad para adaptar mejoras de todo tipo. Además, los mecánicos podrían conocer personalmente a sus clientes, y en muchas ocasiones también tendrían una clara idea del historial de sus automóviles, pudiendo aconsejar actuaciones de mejora.

De hecho, la inspección de los buques está liberalizada, al igual que la de los edificios, o la de las instalaciones eléctricas o de gas, o incluso, las revisiones médicas de los conductores, sin que por ello nadie ponga en duda su solvencia. Pues, aunque los precios sean más bajos que en situación de monopolio administrativo, la calidad del servicio ofrecido es del nivel que se requiere.

Pero nada de lo dicho ocurrirá, pues una vez se aceptan los “intereses creados” y se desata el poder burocrático es casi imposible revertir la situación. Una lástima.

Pep Ignasi Aguiló, economista


sábado, 27 de junio de 2020

Me entrevistan en la BBC News/Mundo (Margarita Rodríguez)

Joseph Schumpeter, el hombre que predijo el fin del capitalismo y que es clave para entender la economía de hoy



"¿Puede el capitalismo sobrevivir?", se preguntó Joseph Schumpeter. "No, no creo que pueda", fue su respuesta.
Su reflexión la plasmó en una de sus principales obras: "Capitalismo, Socialismo y Democracia", de 1942.
Pero el gran economista austriaco no creía en la dictadura del proletariado ni en la revolución de Marx. De hecho, rechazaba lo que entendía como los elementos ideológicos del análisis marxista.
Para él, lo que llevaría al fin del capitalismo sería su propio éxito.
"Considero que Schumpeter es el analista del capitalismo más penetrante que jamás haya existido. Él vio cosas que otras personas no vieron", señaló Thomas K. McCraw, quien fue profesor emérito de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, a Working Knowledge, sitio web de ese centro de estudios.

viernes, 26 de junio de 2020

martes, 23 de junio de 2020

Día de las víctimas del comunismo

mallorcadiario.com


Día de las víctimas del comunismo
Nuestras instituciones deberían celebrar el “Día de las víctimas del comunismo totalitario”, tal como se celebran otras jornadas. Ayudando, así, a que las nuevas generaciones no caigan en errores del pasado, manteniendo viva la memoria de cómo las malas ideas pueden resultar catastróficas para mucha gente.
Esta es una cuestión que gana importancia estos días en los que la actitud de muchos hacia el pasado y hacia la historia, es categóricamente negativa. Ya que la ideología de la corrección política es anti-pasado. Una actitud peligrosa, pues para estos grupos la historia es el enemigo que, no se ha de estudiar objetivamente ni tratar de comprender, sino tan sólo condenar y denunciar, facilitando, por tanto, su manipulación.
En cualquier caso, y más allá de esto último, la historia es una gran reserva de conocimiento y sabiduría. Mantener el recuerdo de los grandes acontecimientos de la humanidad, o los de nuestra pequeña comunidad, nos orienta en nuestra acción de hoy y del futuro. Erigimos monumentos y estatuas, elegimos nombres para las calles o los colegios, o acordamos días de conmemoración con el claro propósito de mejorar a nuestra sociedad y a nosotros mismos.
Así, el pasado septiembre, el propio Parlamento Europeo estableció que la especial obligación de promover y proteger la democracia, el respeto a los derechos humanos y el Estado de derecho, dentro y fuera de nuestras fronteras, conlleva también la de no olvidar nuestro pasado más trágico. Preservando el recuerdo de los crímenes cometidos por los regímenes comunistas totalitarios, así como los del nacional-socialismo. Uniendo ambos sistemas de gobierno en una cruel memoria.
Ciertamente, los regímenes totalitarios comunistas no sólo han gobernado a una gran parte de la humanidad, sino que han llegado a ser una tentación para algunas democracias de nuestro entorno. Envueltos en una nube de propaganda, hubo que esperar hasta el final de la guerra fría para conocer el verdadero alcance de las más terribles atrocidades cometidas. Por eso, en 1986 en muchas ciudades del mundo se organizaron manifestaciones bajo el lema “El día del lazo negro” con el objetivo de llamar la atención sobre los masivos crímenes y violaciones de los derechos humanos cometidos por aquellos totalitarios regímenes. Posteriormente se estableció el 23 de agosto como “Día de las víctimas del Estalinismo y el Nazismo”.
Sin embargo, actualmente cualquiera de nuestros estudiantes de secundaria o de universidad, si bien conoce lo ocurrido durante el Crack del 29 atribuyendo sus males al sistema capitalista, desconoce por completo lo que significó el genocidio ucraniano del Holodomor, o la Sistematizarea de Ceaucescu, o cuáles fueron los terribles sucesos del Gran Salto Adelante y de la Revolución Cultural de Mao o la ruralización de Pol-pot…etc. Una distorsión que puede tener graves consecuencias por la simple ignorancia del pasado.
Es cierto que desde hace algún tiempo se realizan actos en recuerdo de las víctimas del nacismo. Sin embargo, pocas instituciones de nuestro país, y tal vez ninguna de nuestra comunidad ha incorporado la conmemoración promovida por la UE a su calendario. Quizás ha llegado el momento de hacerlo, para contribuir a apartar la propaganda desenterrando la historia.
Pep Ignasi Aguiló, economista.

martes, 16 de junio de 2020

Evita Irene Montero


Evita Irene Montero 
No lo puedo evitar, ver a nuestra ministra de Igualdad me activa el recuerdo de Eva Duarte de Perón. Quizás porque a pesar de sus estilos diferentes, comparten algunas destacadas similitudes y una ilimitada ambición. Ambas llegan a elevadas magistraturas políticas muy jóvenes, desde orígenes humildes y con cónyuges poderosos, practicando un populismo muy centrado en el lenguaje y la imagen.
Con frecuencia, los discursos de Irene recuerdan a los Evita que han pasado a la historia por contraponer a los pobres descamisados, con los que ella se identificaba, contra los poderes oscuros y ocultos de una oligarquía hipócrita y podrida. Aunque ambas categorías siempre estuvieron pertinentemente indefinidas, esta forma de utilizar el lenguaje le servía, ante la compleja realidad social de la Argentina de su época, para crear una simplificada dicotomía de clases con la cual una mayoría podía simpatizar. Justificando y legitimando la toma del poder y su permanencia en el mismo.
La presidenta del Partido Peronista Femenino, sostenía que un descamisado es todo aquel que se siente pueblo, que lo importante era amar, gozar y sufrir como pueblo. Lo que le permitía decirlo envuelta en los más sofisticados lujos de su época, que entonces no era una gran casa ni un chalé, sino joyas y ropajes. E igualmente, buscando siempre una imagen de mayor modernidad y singularidad, no se definía con los conceptos clásicos de nacionalista, socialista o comunista, sino como justicialista.
Como Irene, Eva fue propuesta como candidata a la vicepresidencia, aunque -“el día del renunciamiento”- declinó tal honor. Lo que no impidió que su imagen siempre continuase ligada a acciones sociales bienintencionadas de fácil “venta” política, y con los consistentes en incrementos del gasto público. El cual, con el tiempo, sólo se podría financiar mediante una inflación, primero moderada y luego, poco a poco, desbocada.
Otra forma que utilizó para aparecer en los "Nodos" realizando iniciativas solidarias fue mediante la creación de la Fundación Eva Perón, dedicada al reparto de libros, ropa, alimentos, máquinas de coser, juguetes, construcción de escuelas, etc. Su financiación provenía de entregas obligatorias -por ley- de parte de los salarios de los trabajadores, de actividades tales como las carreras de caballos, y de donaciones de las empresas. Supuestamente voluntarias, porque en realidad durante su mandato reinó un régimen del expediente sin el cual era casi imposible cualquier actividad económica. Un régimen intervencionista que se justificó por una política económica con un nombre atractivo “la industrialización por sustitución de importaciones” con la pretensión de priorizar la producción nacional sobre la extranjera.
Pues bien, la combinación de la inflación y de proteccionismo empresarial abocó al país de la plata a una decadencia económica de la que, a pesar del tiempo transcurrido, no ha conseguido salir. Hasta tal punto que se puede afirmar que parte de la diáspora y la pobreza argentina está fundamenta en la mala calidad de las políticas sociales peronistas. Sin embargo, aquel régimen supo utilizar las imágenes y el lenguaje de una forma tal que muchos añoran el tiempo de Evita. Así, el peronismo continúa penetrando en todos los poros de la nación.
Sin embargo, y a pesar de todos esos parecidos hay una diferencia importante entre ambas mujeres y es que nuestra Evita reina en un país de la UE. Espero que sea suficiente para cambiar nuestro destino económico; y de paso para desearle que pueda gozar de una vida mucho más larga que la monarca americana.
Pep Ignasi Aguiló, economista. mallorcadiario.com


domingo, 14 de junio de 2020

Sobre las lenguas en centros educativos

disposición adicional trigésima octava de la LOE

Disposición adicional trigésima octava. Lengua castellana, lenguas cooficiales y lenguas que gocen de protección legal.
1. Las Administraciones educativas garantizarán el derecho de los alumnos y alumnas a recibir las enseñanzas en castellano, lengua oficial del Estado, y en las demás lenguas cooficiales en sus respectivos territorios. El castellano es lengua vehicular de la enseñanza en todo el Estado y las lenguas cooficiales lo son también en las respectivas Comunidades Autónomas, de acuerdo con sus Estatutos y normativa aplicable.
2. Al finalizar la educación básica, todos los alumnos y alumnas deberán comprender y expresarse, de forma oral y por escrito, en la lengua castellana y, en su caso, en la lengua cooficial correspondiente.
3. Las Administraciones educativas adoptarán las medidas oportunas a fin de que la utilización en la enseñanza de la lengua castellana o de las lenguas cooficiales no sea fuente de discriminación en el ejercicio del derecho a la educación.
4. En las Comunidades Autónomas que posean, junto al castellano, otra lengua oficial de acuerdo con sus Estatutos, o, en el caso de la Comunidad Foral de Navarra, con lo establecido en la Ley Orgánica 13/1982, de 10 de agosto, de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, las Administraciones educativas deberán garantizar el derecho de los alumnos y alumnas a recibir las enseñanzas en ambas lenguas oficiales, programando su oferta educativa conforme a los siguientes criterios:
a) Tanto la asignatura Lengua Castellana y Literatura como la Lengua Cooficial y Literatura deberán impartirse en las lenguas correspondientes.
b) Las Administraciones educativas podrán diseñar e implantar sistemas en los que se garantice la impartición de asignaturas no lingüísticas integrando la lengua castellana y la lengua cooficial en cada uno de los ciclos y cursos de las etapas obligatorias, de manera que se procure el dominio de ambas lenguas oficiales por los alumnos y alumnas, y sin perjuicio de la posibilidad de incluir lenguas extranjeras.
Las Administraciones educativas determinarán la proporción razonable de la lengua castellana y la lengua cooficial en estos sistemas, pudiendo hacerlo de forma heterogénea en su territorio, atendiendo a las circunstancias concurrentes.
c) Las Administraciones educativas podrán, asimismo, establecer sistemas en los que las asignaturas no lingüísticas se impartan exclusivamente en lengua castellana, en lengua cooficial o en alguna lengua extranjera, siempre que exista oferta alternativa de enseñanza sostenida con fondos públicos en la que se utilice como vehicular cada una de las lenguas cooficiales.
En estos casos, la Administración educativa deberá garantizar una oferta docente sostenida con fondos públicos en la que el castellano sea utilizado como lengua vehicular en una proporción razonable.
Los padres, madres o tutores legales tendrán derecho a que sus hijos o pupilos reciban enseñanza en castellano, dentro del marco de la programación educativa. Si la programación anual de la Administración educativa competente no garantizase oferta docente razonable sostenida con fondos públicos en la que el castellano sea utilizado como lengua vehicular, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, previa comprobación de esta situación, asumirá íntegramente, por cuenta de la Administración educativa correspondiente, los gastos efectivos de escolarización de estos alumnos y alumnas en centros privados en los que exista dicha oferta con las condiciones y el procedimiento que se determine reglamentariamente, gastos que repercutirá a dicha Administración educativa.
Corresponderá al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte la comprobación del supuesto de hecho que determina el nacimiento de la obligación financiera, a través de un procedimiento iniciado a instancia del interesado, instruido por la Alta Inspección de Educación, y en el que deberá darse audiencia a la Administración educativa afectada. El vencimiento del plazo máximo sin haberse notificado resolución expresa legitimará al interesado o interesados que hubieran deducido la solicitud para entenderla desestimada por silencio administrativo. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte desarrollará reglamentariamente este procedimiento administrativo.
La obligación financiera del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte tendrá carácter excepcional y se extinguirá con la adopción por la Administración educativa competente de medidas adecuadas para garantizar los derechos lingüísticos individuales de los alumnos y alumnas. A estos efectos, no se considerarán adecuadas las medidas que supongan la atención individualizada en castellano o la separación en grupos por razón de la lengua habitual.
5. Corresponderá a la Alta Inspección del Estado velar por el cumplimiento de las normas sobre utilización de lengua vehicular en las enseñanzas básicas.
6. Aquellas Comunidades Autónomas en las que existan lenguas no oficiales que gocen de protección legal las ofertarán, en su caso, en el bloque de asignaturas de libre configuración autonómica, en los términos que determine su normativa reguladora.

martes, 9 de junio de 2020

Palma sin fuentes

mallorcadiario.com

Palma sin fuentes

Los palmesanos de barrio amamos el agua tanto como los del Centro. Igual que amamos los encuentros y las tertulias de terraza, las paredes limpias; comprar y hacer gestiones sin atascos o sin coger el coche, o acercarnos al mar caminando. El atractivo de Palma se debe a este típico carácter a la vez mediterráneo e internacional de sus habitantes.

Ciertamente, el agua es un elemento esencial para hacer de nuestra Ciudad un ejemplo de calidad de vida y emblema de atractivo turístico. Seguramente por eso los diseñadores de muchos de nuestros parques incluyeron alguna lámina de agua, o algún refrescante surtidor, o un canal, o una acequia o cualquier otro motivo ornamental con protagonismo del líquido elemento. Pues el agua es vida, alegría, reflejos de luz, color, rumor sosegado, temperatura templada, fuegos de artificio y pulcritud; un placer para los sentidos.

Pero algo está ocurriendo de un tiempo largo a esta parte, no hay agua en muchas de las fuentes de Palma. Efectivamente, las del inicio y final de las Avenidas, las del parque Krakovian, las de Son Dameto, la del Conservatorio, las de Sa Quarentena, la de Sa Fertilizadora de Son Costa, la de la biblioteca del Portixol, etc, o incluso las de Ses Estacions se desangran sin su vivificante líquido. Permanecen secas y polvorientas, incluso en algunos casos, sucias y con bochornosas pintadas; como abandonadas, sin que estemos en emergencia hídrica.

Entonces, ¿Qué está ocurriendo? ¿Acaso una fuente no es un circuito cerrado que apenas consume? ¿Por qué no podemos disfrutar de nuestra ciudad con su brillo acuático? ¿Por qué se ha promulgado esta nueva la ley seca? ¿Esconde alguna cuestión ideológica tal como ocurrió con las terrazas?

Aunque sea difícil de entender, quizás una explicación se encuentre en la pasada legislatura, cuando se quería destruir el monumento de Sa Faixina. Una decisión que, sorprendentemente, conllevaba el daño colateral de la supresión del estanque en donde se ubica para convertirlo en una explanada dura.

Desde luego, hasta ahora no se ha debido a una falta de recursos municipales; pues los presupuestos de Cort no han dejado de crecer año tras año. Todavía no ha vuelto aquel tiempo de cuando comenzaron los primeros ayuntamientos democráticos que con frecuencia optaron por los denominados “parques duros”, como la Plaza del Tubo y otros, al objeto de reducir costes de mantenimiento. Desde entonces muchas cosas han cambiado, se han realizado mejoras en las infraestructuras hídricas, y se han abaratado los precios de bombas y material necesario para el funcionamiento de los surtidores, reduciendo a la insignificancia el consumo de agua.

Las crisis pasan y lo esencial permanece. Palma entera seguirá siendo la “gran bala en la recámara” para recuperar el turismo y también para vencer a la estacionalidad. Nuestra capital ha de seguir siendo el potente motor del conjunto de la economía balear. Continuar en el pelotón de cabeza de las ciudades que atraen población, alejándonos de la decadencia de otras que la pierden, requiere que los palmesanos de extramuros no dejemos de amar el agua y recuperemos su esplendor, tal como ya hemos hecho con las terrazas.

martes, 2 de junio de 2020

Un error de Martí March


Un error de Martí March

March es un tipo agradable de risa amplia que utiliza para desengrasar los problemas serios, generando empatía y complicidad en sus interlocutores. Hasta ahora, le ha tocado ocupar el cargo de Conseller de Educación en unas condiciones en las que la abundancia de recursos económicos no hacía prever ninguna dificultad importante. Además, al incorporar a su equipo a algunos de los miembros más activos de los movimientos nacional-corporativistas del sistema, la paz del sector parece haber estado asegurada.

Quizás por ello, su mandato ha ido pasando sin gran pena ni gloria con el coste que eso significa para una agrupación gubernamental de izquierdas que considera la educación un coto propio, del que hay que mantener alejados a los partidos de la derecha, sobre todo si muestran actitudes más liberales y abiertas. Seguramente por eso, y mientras las normas de Rajoy estaban vigentes, decidió elaborar una ley educativa autonómica que le proporcionará el protagonismo que le faltaba a su paregórico mandato. Una ley que, por supuesto le dejó de interesar cuando, de forma sorpresiva, otra coalición afín se hacía con el gobierno de la nación anunciando también otro nuevo código más.

Pues bien, aparte de otros temas de desigual relevancia, un punto del borrador de la no nata ley, redactado de modo algo confuso, señalaba que la educación balear debía “blindar” su financiación mediante una vinculación férrea y directa al PIB. Cuando en noviembre se presentó el anteproyecto, ese vínculo hubiese supuesto un incremento del presupuesto educativo de una enorme magnitud, sin que la norma indicara que otras partidas debían disminuir su participación porcentual. Por lo para lograrlo se auto-concedían un largo plazo de ocho años, evitando que el actual equipo, al frente de la Conselleria, asumiera ninguna responsabilidad.

Sin embargo, correlacionar financiación y PIB tiene sus grandes peligros. Dejando de lado, sin que el borrador lo mencione, que lo más recomendable es maximizar la transparencia, calculando y publicando el “coste efectivo” de cada servicio con la finalidad de mejorar en eficiencia actuando donde se detecte mayor necesidad. Pues el éxito de las políticas educativas, a partir de un determinado nivel, depende mucho más de cómo se gaste que de cuánto se gaste.

Efectivamente, si la ley-March hubiese tenido vigencia plena en esta crisis sanitario-económica, las partidas destinadas al sistema educativo se hubiesen visto disminuidas en la misma proporción del PIB, que según el Govern será de un -31%. Es decir, el presupuesto de la Conselleria tendría que disminuir en una cantidad tan descomunal que resultaría, a día de hoy, aproximadamente equivalente a la mitad de las retribuciones del profesorado. Dicho en otras palabras, la broma supondría un ajuste similar a la mitad del salario de los docentes.

Con tal bomba de relojería, sin duda, el mandato del Conseller hubiera dejado de ser tranquilo y anodino. Incluso es posible que él mismo hubiese prefiriese irse y refugiarse en las bellas tierras pollensinas antes que gestionar tal despropósito. O tal vez, como el presidente Sánchez, tendría que haber montado una compleja estrategia para decir “digo” en donde dije “Diego”. Y es que el crecimiento económico nunca está asegurado, son muchos los condicionantes que requiere, aunque algunos los den por supuestos.

Pep Ignasi Aguiló, economista.



martes, 26 de mayo de 2020

Sánchez, a por 40 años de sanchismo

La única constante en las acciones políticas de Sánchez es su querencia por el poder. Nada de ideología, nada de moral, ni de coherencia, ningún rumbo más allá del poder por el poder. Quiere estar cuarenta años en la Moncloa, y sabe que en España es posible. El populismo nacionalista catalán y vasco lo han conseguido, al igual que el populismo socialista andaluz. Incluso, salvando las distancias, Franco aguantó en el machito cuatro décadas con su particular fórmula nacioal-populista.


Con frialdad y sin escrúpulos, Sánchez ha decidido fijarse en los elementos políticos comunes desarrollados en esas tres comunidades autónomas. Además, se ha juntado con Iglesias que se mira en el espejo del peronismo argentino y del chavismo venezolano con decenios mandando, sin importar ni las mentiras ni el destrozo económico ocasionado.
¿Qué tienen en común todos esos regímenes?, pues un relato simple de buenos -ellos mismos- y de malos responsables de todos los problemas. Estos últimos pueden ser los españoles centralistas-mesetarios; los señoritos-engominados del PP; o los yanquis-capitalistas del norte. Franco hizo lo propio echando mano de los del contubernio-comunista-judeo-masónico de los enemigos de España. La victoria sobre el mal conlleva la promesa de un paraíso que puede ser la Independencia, la República, la nueva normalidad igualitaria, verde y feminista, una nueva constitución bolivariana o un destino en lo universal.
Para la difusión del relato la prensa tiene que estar controlada o comprada y tiene que hacer mucho frío para el que se quede a la intemperie. Lo mismo tiene que ocurrir con artistas de cine, profesores universitarios lletrafeits, bailadoras de flamenco, humoristas, asociaciones de vecinos y todo aquel que pueda resultar influyente.
Así mismo, también es necesario un exhaustivo control de las instituciones estatales como el CIS, el CNI, TVE, etc. lo que se consigue mediante el incremento exagerado de cargos públicos como ministros, consellers, directores generales, etc. Y, de igual forma, hay que introducirse en los organismos burocratizados internacionales aquejados de una indolencia que los convierte en presas fáciles de los relatos políticos.
En lo económico hay que instaurar un régimen del expediente corporativista que asegure a los empresarios un statu quo que les blinde de la competencia, y les lleve a temer cualquier cambio o innovación. Suprimiendo así, por la puerta de atrás, la libertad de empresa y su prosperidad asociada.
Para aguantar cuarenta años el líder tiene que hablarle directamente al pueblo, sin las interferencias de los molestos parlamentos, evitando que la oposición tenga ocasión de exponer sus propios argumentos. Sus discursos tienen que estar trufados con las palabras “social”, “los que se quedan atrás”, “los descamisados”, etc, y, por supuesto, algo hay que repartir mientras el público mira.
Sánchez, sin el más mínimo rubor, pone todos esos elementos en práctica, con independencia de las circunstancias, así que su permanencia en el poder puede ser más larga de lo que muchos piensan. Para confirmarlo solo nos resta saber si aprendió la lección de la fatídica zapateriana noche del 10 de mayo del 2010.

lunes, 25 de mayo de 2020

Muy recomendable este artículo de Victor H. Becerra en que se cuestiona como se ha gestionado la crisis sanitaria

Vale la pena leerlo despacio y un par de veces en elcato.org.

Victor H. Becerra dice que el desastre económico que está por venir no se debe en gran medida al COVID-19, sino a la reacción de los gobiernos y políticos.

miércoles, 20 de mayo de 2020

Por la profesionalidad de los docentes

Verónica Álvarez Alarcón
Pep Ignasi Aguiló Fuster
Miembros de la Directiva de PLIS, Educación por favor
Aunque el Gobierno parece actuar con total desorientación en materia de gestión de la crisis se mantiene firme, e incluso acelera, en su idea de dominar la comunicación para ocupar, más y más, espacios tanto en la administración como en el conjunto de la sociedad. Así, en materia educativa, la búsqueda de protagonismo por parte de la Ministra Celaá ha resultado del todo contraproducente. Lejos de implicar a la comunidad educativa, dando instrucciones claras y las herramientas necesarias para que fuese el propio profesorado quien resolviese los problemas ligados al confinamiento, ha optado por la confusión populista y, probablemente ilegal, de derivar responsabilidades hacia abajo, haciendo dejación absoluta de sus competencias y rompiendo el sistema educativo español. Por su parte, el seguidismo del ejecutivo balear les ha llevado a aprobar resoluciones en la misma línea de imprecisión y falta de claridad.
Nada de todo lo anterior ayuda a elevar el prestigio de los docentes ni tampoco el de las generaciones de jóvenes y adolescentes que son merecedoras de un sistema educativo a la altura de los tiempos de la sociedad del conocimiento. Lógicamente, ante cualquier acontecimiento la sociedad, las familias quieren soluciones y los alumnos necesitan avanzar en toda circunstancia, también en época de encierro.
Este es el momento para que los profesionales de la educación reclamemos mayores dosis de libertad, asumiendo al mismo tiempo la responsabilidad que nos debe corresponder; desenmascarando la trampa de manipulación política en la que, poco a poco, estamos cayendo. Pues desde hace demasiado tiempo nos quieren convertir en simples piezas de una maquinaria puesta al servicio de la conquista del poder.
Nuestro sistema educativo cuenta con más licenciados y titulados superiores que cualquier otro sector, muchos de ellos han accedido al mismo a través de un competitivo sistema de oposición, tratándose, además, de un tipo de actividad que requiere grandes dosis de vocación. No es de recibo que se nos trate como a los trabajadores de la era de la producción industrial en masa. Es la hora de recuperar el orgullo y el prestigio de nuestra profesión.
La problemática educativa es muy amplia, diversa y compleja, de forma que cualquier intento de uniformidad sólo puede ir en detrimento de la calidad del servicio. En este sentido, pasar a los alumnos de cursos, a modo de una casi promoción automática, no hará más que agravar la situación de todos los implicados, ahora y en cursos venideros. Desde PLIS no creemos que esa sea una senda constructiva, sino un camino cerrado que maquilla resultados y que traslada la responsabilidad al profesorado de forma torticera.
Hasta la fecha, al profesorado se nos intenta imponer el idioma en que tenemos que expresarnos, como si se tratase de apretar el botón de dual en la tv. Se intenta imponer los libros a utilizar, las pautas que hemos de seguir en clase, los métodos de evaluación, incluso las palabras con que nos expresamos, no sea cosa que no se ajusten al marco de la corrección política. Nunca se nos reconoce nuestra individualidad. Se nos considera como una masa homogénea e informe que puede alterarse a placer mediante unas líneas en el Boe o en el Bocaib.
Ese ha sido el caldo de cultivo que nos ha llevado a la absurda situación actual en que una ministra decide empujar hacia el aprobado general sin ser capaz de mojarse, ni de asumir su propia responsabilidad. Su intención no es ayudar a los desfavorecidos sino ganar terreno entre los que menos se esfuerzan, entre los que se entregan sin pensar, a quien les justifique su pasividad, al tiempo que ningunea a los que sí lo hacen. Lejos de ayudar a los desfavorecidos su actuación está abocada a aumentar su número.
Por todo eso, desde PLIS creemos que el momento es propicio para reivindicar, una vez más, el papel de los docentes de forma individual. Su profesionalidad les tiene que hacer acreedores ante la sociedad de la confianza suficiente, -tal como ocurre con los médicos-, para que se acepten sus criterios personales en aras a que nadie se quede atrás ni que pierda su oportunidad. Lo único que debería hacer el Ministerio y las Consellerias es definir unos objetivos a alcanzar en el conjunto del sistema y facilitar los medios para ello. Claro que eso pondría en peligro la gran maquinaria burocrática que permite acaparar puestos de mando.
En este sentido también debemos recordar que desde PLIS, Educación por favor, hace tiempo que reclamamos una mayor implicación de las consejerias de educación en el desarrollo de las facilidades digitales que permiten realizar parte del trabajo académico en el propio domicilio, no sólo en circunstancias excepcionales, sino de forma habitual. La nueva era aporta herramientas y soluciones como los videos-tutoriales, materiales virtuales, videoconferencias, chats, etc, que han de formar parte de la cotidianidad, al tiempo que contribuyen a la descongestión urbana.
Ante una crisis que ha llegado de forma totalmente imprevista, los profesores, los estudiantes y también sus familias llevan semanas haciendo un enorme y visible esfuerzo que podría ser correspondido, por las autoridades académicas, otorgarles la confianza que les permita mejorar su prestigio profesional, salvaguardando a la calidad educativa de caer víctima mortal del maldito Covid-19.
Nadie como los propios profesores conocen las circunstancias de sus estudiantes, y nadie como ellos sabe cómo enfocar el problema sobrevenido. Esta debería ser la hora de los profesionales; no de los aparatos burocráticos, ni de los políticos marquetinianos. Debería ser la hora de avanzar aprovechando todas las oportunidades de mejorar, no la de la resignación. Debería ser la hora de hacer realidad la máxima según la cual es el ejemplo de los maestros el recurso didáctico fundamental.

martes, 19 de mayo de 2020

Décima semana: Continua el confinamiento aunque ya de forma más moderada.

Tal como escribí al inicio de la pandemia, la digitalización de las relaciones humanas será la principal característica de la experiencia vivida, que, al mimo tiempo cambiará el mundo, no sólo para combatir enfermedades sino porque la situación anterior no podía continuar.

Muchos de los desplazamientos que realizamos a lo largo del día, eran claramente insostenibles, moverse entre dos puntos de una ciudad de tamaño relativamente pequeño como Palma, con frecuencia, se convertía en una odisea cara y desquiciante. Y todos sabíamos que tales desplazamientos podían ser fácilmente sustituidos por medios telemáticos de calidad. Sin embargo, nadie se atrevía a dar el paso.

Lo mismo ocurría incluso con muchos trabajo, que pueden ser realizados desde cualquier lugar, aunque sindicatos y otros luchadores por el statu quo se oponían de forma sutil o abierta, cuya auténtica motivación era exclusivamente una mentalidad que ahora, tras la experiencia del bicho, ya nos parece una antigualla.

Las reuniones en Madrid u otras ciudades centrales se convertían en gincamas incómodas e insufribles y enormemente caras. La congestión, la necesidad de onerosas y feas infraestructuras que atentan contra la calidad de vida y el medio ambiente estaban llegando a un punto cuya dimensión les hacía perder el sentido. Y eso que la mayoría de esos reuniones eran sustituibles con el uso del ordenador y las comunicaciones. Y lo serán mucho más cuando la tecnología avance con el 5G y todo lo que vendrá después.

Incluso muchos viajes se habían vuelto locuras colectivas. En los últimos años, visité el Machu Picchu, el Partenón de Atenas o incluso los lugares sagrados de Jerusalem, y siempre me encontré con la misma escena, una muchedumbre atenta a conservar su medio medio metro cuadrado, poniendo más atención en el propio avance en pelotón que en el disfrute y deleite del maravilloso lugar en el que se encontraban. Sinceramente, en esas ocasiones pensé que aquello no podía continuar así, que algo tenía que cambiar. Y, ahora, tras la pandemia, lo vuelvo a pensar. Quizás aumentarán las visitas virtuales, quizás la tecnología nos pueda ofrecer algún tipo de alternativa que incluso podríamos valorar al mismo nivel que la visita en directo en esas deplorables condiciones. 

El viaje de turismo (el gran tour cultural) no puede desaparecer, lo que es placentero para el cuerpo y los sentidos lo seguirá siendo. Pero puede cambiar sustancialmente, tiene que estar más repartido, mejor distribuido y, de esta manera ser más gratificante. La tecnología digital puede contribuir mucho a eso, y sin duda, lo hará. Quizás nos podríamos identificar y conocer otros Machu Picchu, otros Partenones u otras Jerusalems, al igual que podemos conocer multitud de lugares con playas de aguas azules. Quizás al no tener que residir en ciudades grises (porque podemos teleinteractuar con el resto de la humanidad) viviremos en lugares más amables y mejor distribuidos, y por tanto, seremos más selectivos a la hora de hacer turismo. El cambio se palpa en el ambiente.






martes, 12 de mayo de 2020

El Gobierno veta las rebajas en tiendas para evitar contagios y solo las permite online

elconfidencial.com

Lo último que faltaba para acabar de destrozar al sector de la pequeña empresa. Ya pueden decir que la protegen...

domingo, 10 de mayo de 2020

Las ciudades y la pandemia: contra el estado de alarma. último día de la octava semana de confinamiento.

Hasta ahora, la humanidad ha venido experimentado un proceso de urbanización creciente. al calor de la estabilidad en términos comerciales y de paz que nos ha traído la globalización. En buena medida porque las ciudades han sido la causa de poder "vivir bien". Los grandes núcleos urbanos son los principales generadores de riqueza, de creatividad, de innovación, de actividad comercial y de interrelación y también, como no, los grandes centros de cultura. Por lo que, hasta ahora, han sido los grandes imanes que atraen a más y más gente. Pues el crecimiento de las ciudades se produce por la migración, ya que las estadísticas suelen mostrar como en sus poblaciones hay más defunciones que nacimientos.

Cuanto más grande es una ciudad menos gasolineras por cada mil habitantes se necesitan, al igual que ocurre con los cables de electricidad, o de fibra óptica, o con los tubos de conducción de agua, etc. Con el tamaño también aumenta el número de salarios y su cuantía, el número de universitarios y la actividad cultural, la innovación tecnológica y el número de patentes. De esta forma se considera que doblar el tamaño de una ciudad, significa incrementar la productividad entorno al 15%.

Pero el tamaño de las ciudades también está asociado una mayor tasa de delincuencia, de enfermedad, de soledad, de congestión y de contaminación. Y sobre todo, las grandes urbes son muy frágiles, un atentado como el 11-S supone su colapso durante un tiempo, también un fallo tecnológico en el suministro de electricidad o de otro tipo. Ya hora vemos como las pandemias se ceban mucho más en donde la densidad de población es más elevada. Entonces, ¿Son mayores los beneficios que los inconvenientes?. 

Seguramente la respuesta más acertada es: depende. Ya que efectivamente, en donde existan gobierno democráticos y eficaces, transparencia en la toma de decisiones colectivas, medios de comunicación independientes y libres, en donde se respecte el imperio de la ley, y donde exista una sólida y dinámica económica de mercado libre, las ventajas superarán con creces a los inconvenientes, sobre todo porque el dinamismo que les es propio asegura la resilencia.

Sin embargo, en las ciudades que no se den esas condiciones la fragilidad les puede introducir primero en el colapso, y después en la decadencia. La alta fragilidad en sí misma supone unos costes difícilmente superables.

Desde hace tiempo sabíamos que en el futuro las enfermedades infecciosas serían una causa importante de mortalidad, sobre todo, urbana. Por lo que lo lógico era reforzar el marco institucional que protegiese las libertades individuales. Sin embargo, el Estado de Alarma y la agenda gubernamental española como mínimo no transita en esa dirección. 

Hoy hace diez años de la rectificación de Zapatero sobre sus promesas electorales. Sin embargo, ahora las cosas están mucho más difíciles para repetir una jugada parecida. Así que tendremos que estar muy atentos, en los próximos años, a la evolución de nuestras ciudades. 




sábado, 9 de mayo de 2020

¿Y si el virus no hubiese venido de China? ¿Lo habríamos combatido de forma diferente? Ocho semanas de confinamiento

Cuando está a punto de concluir la octava semana de confinamiento, cuando todavía nos quedan unas cuantas por delante y a la espera de ver si el presidente Sánchez nos cuenta algo más sobre sus planes sabatinos, me hago las siguientes reflexiones:
  • ¿Cómo se hubiese gestionado esta crisis sanitaria si en vez de provenir el bicho de China hubiese provenido de occidentes?
    • Pienso que no hubiésemos seguido el modelo comunista-chino de confinamiento. 
    • Qué hemos optado por ese porque China nos sirvió de semi-modelo (allí el confinamiento se limitó a una provincia).
    • Creo que hubiésemos optado por una gestión más de bisturí (aislar residencias de ancianos, montar un dispositivo para facilitar alimentos a las personas que quedasen aisladas en sus domicilios por tener síntomas, se hubiese hecho obligación el uso de mascarillas, se hubiesen suspendido las grandes concentraciones de personas e incluso las clases escolares, etc. pero sin dejar que la economía cayera en picado.).
    • En ese modelo alternativo la crisis sanitaria no se convertiría en una terrible crisis económica.
    • Ni se nos hubiese pasado por la cabeza restringir nuestras (hasta ahora) sagradas libertades.
    • Desde luego, me inclino a pensar, que la hiper-regulación de la desescalada con prohibiciones por horas, por metros, por compañías, etc. No se hubiese planteado, y mucho menos aceptado.
  • Se ha hecho de la forma en que se ha hecho, en parte porque los gobiernos tienen que hacer algo, ante un público que les exige solución a todos sus problemas. Y en parte porque el modelo, el precedente, ha sido un país como China, que a pesar de tener apariencia de país moderno con abundante tecnología, es una dictadura comunista.
Lo que me lleva reflexionar que nos enfrentamos a dos problemas esenciales:
  • Uno es que nuestra sociedad está en proceso de decadencia cuya máxima expresión es poner un exceso de confianza en los gobiernos. Pues eso significa una perdida casi completa de confianza en las propias personas y en la sociedad. Es cierto, que en España ya hemos tenido experiencias de decadencia en el pasado, así que ahora lo nuevo es que esa decadencia de extiende a países de nuestro entorno. Incluyendo a los EEUU cuya situación de ir a menos también comienza a ser evidente.
  • China se convierte en un modelo a seguir aunque no comparta los valores occidentales de libertad, democracia, justicia independiente, prensa libre, respeto a los derechos humanos y a la propiedad privada. Desde el siglo XVI occidente ha sido la locomotora del mundo aportando todas las grandes revoluciones de la humanidad basadas en el humanismo individualista. Parece que ese periodo ha llegado definitivamente a su fin. La historia y la tradición China está más cerca del colectivismo de las Ciudades prohibidas, de los grandes aparatos burocráticos constituidos por élites funcionariales, de las hiper-regulaciones del hijo único, del partido comunista....
La combinación de ambos elementos es un cóctel de graves consecuencias para nuestra sociedad. Pues soy de la opinión que grandes grados de libertad e ilusión que vivieron nuestros abuelos y padres en los años 60's, 70's y 80's a pesar de sus crisis, no los hemos vivido nosotros en el siglo XXI, y me entristece pensar que los tiempos que están por llegar van a ser muy diferentes, porque lo cierto es que dudo que puedan ser mejores.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Sánchez a por los 40 años de sanchismo.

Desde siempre Sánchez tiene la vocación de perpetuarse en el poder. Ha visto que eso es posible y ha decidido ir a por los cuarenta años. Su política no está encaminada a una o dos legislaturas sino a prolongarse por mucho más tiempo.

Sus modelos son:
  • Los cuarenta años de socialismo andaluz
  • Los cuarenta años de nacionalismo catalán
  • Los cuarenta años de PNV
E incluso salvando las distancias:
  • Los cuarenta años de Franco
Además, no le queda más remedio que juntarse con Pablo Iglesias. Aunque eso tiene la ventaja de que conoce los modelos bolivarianos:
  • El peronismo argentino
  • El PRI mexicano
  • El chavismo venezolano
¿Qué elementos en común tienen esos regímenes?
  • Un relato simple de buenos y malos. Los buenos son ellos y los malos pueden ser los norteamericanos con su capitalismo, los españoles con su centralismo, los neoliberales con su individualismo, o los del PP con su falta de modernidad y casta.
  • La promesa de un futuro radiante y maravilloso, como la independencia en el caso catalán y vasco, la república en el caso de Podemos, nuevas constituciones en muchos de los casos bolivarianos, una nueva Argentina en el peronismo y, ahora, la nueva normalidad sanchista.
  • Una política de dominio del relato y la "compra" de votos:
    • Control de la prensa mediante concesiones, subvenciones, ayudas e incluso, haciendo parte de su trabajo, así como dejando a la intemperie al discrepante.
    • Una política de subvenciones y trato preferente (como las exenciones fiscales) a los colectivos más influyentes, el cine, los intelectuales, la universidad, etc.
    • Subvenciones a los menos informados mediante fórmulas como la renta la básica y de otro tipo.
    • Por supuesto, también ofrecerá dinero público a organizaciones civiles afines, como organizaciones vecinales, asociaciones de jóvenes, movimientos feministas o ecologistas, etc.
  • Una política de control total de todas las instituciones del Estado desde arriba, comenzando por la proliferación de altos cargos para llevarla a efecto:
    • La televisión y los medios públicos
    • El CIS
    • El CNI
    • El INE
    • etc.
  • Una política de penetración en los organismos burocratizados internacionales (OMS, ONU, FAO, UNESCO, e incluso FMI, Banco Mundial, etc.), muchos de ellos aquejados de una indolencia que les hace susceptibles de aceptar las narraciones ya elaboradas. De ahí la importancia que Sánchez le ha dado a su agenda internacional.
  • Instauración de un régimen económico del expediente corporativista.
    • Regulación corporativista sectorializada de los negocios de manera que existan barreras de entrada, aranceles, etc. que aseguren un statu quo. Al modo de modernos gremios.
    • Paralización de la modernización empresarial, mediante un discurso que dirá promoverla.
    • La idea fundamental es que el empresariado tenga miedo a cualquier alternativa que suponga la ruptura del statu quo. De esta forma aunque la economía vaya peor y se ocupe un posición general de mayor pobreza, pocos serán los que apuesten por una mayor dinámica y prosperidad.
  • Construcción de un liderazgo que habla directamente al pueblo.
    • Este nuevo sistema (nueva normalidad, etc.) se personifica en un líder que, sin intermediarios, le habla directamente al pueblo, reduciendo el papel del parlamento y de otras instituciones de control
El Presidente Zapatero ya realizó un intento de este calibre, pero no supo valorar el poder de la UE. Un poder que pudo ejercer por la crisis que se desató en su mandato.

Sánchez ha aprendido la lección, y tiene la suerte de que la UE está ahora mucho más debilitada. Los "Hombres de Negro", la Troika de la época de Zapatero ya no están presentes por dos motivos:
  • Ahora son muchos los países grandes afectados por la nueva crisis.
  • El populismo es una amenaza real en todos ellos.
Sánchez-Iglesias conocen esa debilidad e intentan aprovecharla a su favor:
  • Penetrando en las instituciones europeas para que interioricen su relato.
  • Dejando caer la amenaza de la ruptura del Euro y el advenimiento del caos.
  • La construcción de un "frente común" nacional con unos nuevos Pactos de la Moncloa, en semejanza con el de los nacionalistas catalanas y baleares.
Es posible que la jugada no le salga bien, tal como le pasó a su predecesor, pero todas sus acciones parecen encaminadas a conseguirlo. Si la oposición no es capaz de verlo, va estar mucho tiempo en esa bancada.Y si además, como oposición, se actúa de forma dividida y sin ofrecer una alternativa clara.