martes, 25 de julio de 2023

Tres vértices del resultado electoral

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La política es la lucha descarnada por el poder. La coherencia o incoherencia, el escurridizo bien común, la verdad o la mentira, la neutralidad o clientelismo, los buenos o malos desempeños económicos, la sinceridad o el engaño, la promoción de la unión o de la división social, etc. son tan solo instrumentos utilizados en esa pugna. De hecho, la impostura, es decir, el retorcer los argumentos en beneficio propio es una de las prácticas más habituales. Lo que importa es el poder, todo lo demás es secundario. Es por esto mismo, aquél afirmó que la política es sobre todo el arte de la apariencia.

Desde que ocupara la más alta magistratura nacional, Pedro Sánchez no ha dudado ni un momento en utilizar todos esos instrumentos para alcanzar y retener el poder. Ningún otro presidente del gobierno de España se había atrevido a utilizar un nivel de maquiavelismo tan descarado. Además, sabe que ningún otro de sus actuales rivales parece capaz de envainarse los escrúpulos necesarios para hacerlo. Por todo eso, hasta el pasado 28 de mayo, fui de la opinión que el sanchismo, con su colonización institucional y mediática, podía durar mucho tiempo, al menos tanto como el pujolismo.

Sin embargo, las elecciones autonómicas y municipales supusieron, para mí, una sorpresa que me hizo reconsiderar la situación. Ciertamente, parecía que se consolidaba una tendencia que se había iniciado, tiempo atrás, en diferentes confrontaciones autonómicas aisladas, como son los casos de Galicia, Madrid, Castilla-León o Andalucía. Así que, como muchos, acepté la idea de que este verano se podía producir un cambio de ciclo.

Pero tras los resultados de este pasado domingo he recuperado mi antigua idea de que quien esté dispuesto a hacer cualquier cosa, y a pagar el precio más alto, por el poder lo alcanzará y lo mantendrá; son legiones los que están dispuestos a seguir al poderoso. Sobre todo, como parece, si nadie más, por convicciones morales o de otro tipo, no está dispuesto a llegar tan lejos en la carrera.

Ahora bien ¿Cuáles han sido los elementos que, en tan sólo dos meses, le han permitido realizar una notable remontada? En mi opinión son básicamente tres, el primer vértice del triángulo es que los comicios autonómicos del 28M tenían algo de espejismo al no incluir ni a Cataluña ni a Euskadi. Qué duda cabe que el PSC siempre ha sido, y continúa siendo, uno de los principales soportes de la corriente zapatero-sanchista del PSOE y que, por tanto, en cualquier análisis debería haberse considerado. Algo similar, aunque con un peso menor, se puede decir del PSE.

En segundo lugar, el hecho que Vox ha hacer valer en exceso sus resultados locales en los diferentes procesos de negociación, ni les ha ayudado a ellos ni tampoco a su potencial socio del PP. Los tristes espectáculos ofrecidos en la comunidad extremeña o en el mismísimo ayuntamiento de Palma, entre otros, probablemente ha provocado un prematuro e innecesario desgaste. Parecían mostrar que esos dirigentes locales no entendían que la prioridad, para contrarrestar los efectos del sanchismo, tendría que haber sido el regreso a la concordia propia del inicio de la transición. El contundente retroceso de Vox es buena prueba de ello, les ha podido su naturaleza combativa.

Dejando de lado a los abstencionistas, somos unos once millones los españoles que nos consideramos de derechas y otros once los que se consideran de izquierdas. Dos millones desean no serlo, así que, sin entendimiento entre los dos bloques mayoritarios, son estos últimos los que acaban decantando la balanza. A eso apostó Zapatero en su momento y ahora, con determinación redoblada gracias al dinero de Bruselas, lo hace Sánchez. El poder es el poder.

Por último, pienso que ha habido un tercer elemento importante en estos extraños resultados electorales. Me refiero a la excesiva confianza del PP en una victoria holgada. Mientras Sánchez se empleaba a fondo en contrarrestar su imagen de autómata carente de sentimientos humanos, Feijoo ha menospreciado la posibilidad de realizar un ejercicio de acercamiento sentimental a su público. Incluso parecía adoptar un distante aire institucional propio de un primer ministro. Y ya se sabe, en las batallas políticas del siglo XXI los sentimientos están por encima de las ideas y también de los hechos.

¿Qué pasará a partir de ahora? En política nunca se sabe, aunque lo más probable es que la hirviente ambición de Sánchez le lleve a conformar un nuevo gobierno Frankenstein, al menos, durante unos meses en los cuales esperará a que la derecha mayoritaria vuelva a entrar en crisis de liderazgo (¡Calma ayusistas!), momento en que el maquiavélico socialista aprovechará para convocar otras elecciones.

A pesar de todo lo dicho, soy de la opinión que sí se ha producido la derogación del sanchismo, todos sus socios a excepción de Bildu han sido castigados. Sin embargo, de momento no está claro que el propio Sánchez lo haya llegado a entender, más bien parece que cree que puede añadir un capítulo más a su manual de resistencia.

En definitiva, la nueva configuración de las fuerzas parlamentarias previsiblemente desembocará en una coalición de perdedores cuyo origen es la confluencia de tres principales fuerzas, un Sánchez sin ideología definida que le limite y cuya única y exclusiva aspiración es mantenerse en el poder a toda costa y a cualquier precio; una parte del electorado que tradicionalmente no desea ser español; y una derecha todavía muy dividida incapaz de establecer objetivos prioritarios comunes, con dificultades para actuar conforme al taimado, camaleónico y frío rival que tiene enfrente. Si no se modifica alguno de los vértices de ese triángulo, pienso que tenemos Sánchez para rato.

martes, 18 de julio de 2023

A favor del bipartidismo

mallorcadiario.com 

Desgraciadamente la democracia española nunca ha sido del todo bipartidista, pues junto con los grandes partidos, con opciones de gobernar, siempre han existido otros de corte nacionalista o independentista que, de forma sistemática, se han decantado por el populismo centrifugo gozando de una gran capacidad de influencia también en el ámbito nacional.

Más tarde, a raíz de la crisis del 2008, surgió el un renovado populismo comunistoide que denunciaba que la alternancia en el poder del PSOE y el PP no era capaz de resolver los nuevos retos se estaban planteando. Y que, sobre todo, que no era capaz de materializar la auténtica rendición de cuentas que se supone comporta un cambio de gobierno.

Por último, la indefinición de aquel momento del Partido Popular en materia autonómica, al mostrarse, por un parte, relativamente próximo algunos de los planteamientos de determinados nacionalismos al tiempo que parecía apostar por una centralidad fiscal, que ahora, con Madrid al frente, está decidido a enmendar, conllevó la aparición de nuevas agrupaciones en el ámbito de la derecha cuando acaecieron los hechos del 2017 en Cataluña.

De esta forma, visto con perspectiva, quizás se puede observar como los partidos sin opción de gobierno han tenido un fuerte protagonismo en el devenir político en la democracia española. De hecho, es evidente que también se gobierna desde la oposición, o con alianzas muy puntuales, y así lo han hecho con notable éxito, de forma especial, los nacionalistas.

Las opciones políticas que no aspiran al gobierno se sienten menos constreñidas tanto a hora de elegir los problemas sociales como a la hora de realizar propuestas de solución, de manera que tienden a dedicar sus esfuerzos a construir relatos -en muchas ocasiones fantásticos o fantasiosos- que pueden acabar teniendo una gran influencia en el cuerpo electoral y, por tanto, indirectamente en quien está al frente el timón de mando.

Así, en mi opinión, muchos de los problemas sociales de nuestro país tienen su origen en una inadecuada política que ha sido, y es, el resultado de la influencia de los partidos más pequeños. El fuerte crecimiento del gasto público (con frecuencia mero gasto político), la dualidad en el mercado laboral, la configuración del recibo de luz (con sus grandes costes regulatorios), la burocratización de la administración, el deficiente funcionamiento de los lobbies de presión, la politización de la educación, el problema catalán, etc., etc. tienen, con frecuencia, su fundamento inicial en los relatos y las ofertas de los partidos que se presentan a las elecciones sin el freno que supone la perspectiva de tener que rendir cuentas desde una institución de gobierno (recordemos como Pujol, el gran populista, nunca quiso ministros convergentes).

Un bipartidismo realmente asentado supone un filtro añadido para las propuestas más estrambóticas y/o extremistas, así como para aquellas de corte populista. Una garantía automática para una política más estable, con mayor seguridad jurídica y con debates de mayor profundidad y, por tanto, con mayores posibilidades de éxito. Ahora, bien para que el bipartidismo se pueda dar en plenitud, los partidos tienen que ser más abiertos, más permeables y, sobre todo, menos dependientes de quien ejerza su liderazgo en un momento concreto.

La selección de las élites y cuadros que estarán al frente de las instituciones, es otra de las importantes labores que se realizan en el seno de los partidos. Y qué duda cabe que ésta será más rigurosa cuando realmente se tenga que hacer frente a los complejos problemas de la sociedad actual. Los gobiernos de coalición de 22 ministros además de inoperantes, necesariamente, tendrán que contar con personas menos solventes y preparadas.

Por todo ello, personalmente soy un firme partidario del bipartidismo, y desde hace tiempo sostengo que las leyes electorales, sobre todo en lo que hace referencia a la configuración de las circunscripciones marcan poderosamente el tipo de las organizaciones políticas que forman parte del juego democrático. Pienso, así, que el principal debate que debería abordar la sociedad española, y especialmente la balear, es el debate electoral, por muy difícil que este sea.

martes, 11 de julio de 2023

Mercado libre: cuando el pez chico se come al grande

mallorcadiario.com

La libertad es una e indivisible, es imposible considerar que los miembros de una sociedad son realmente libres si no existe libertad para elegir la forma de interactuar con los demás. Es por ello que los regímenes que han pretendido sustituir las interindividuales, propias de un mercado libre, por alguna forma de planificación jerarquizada, sistemáticamente, acaban siendo dictaduras totalitarias.

La libertad de mercado no siempre es el resultado de un orden alcanzado y mantenido de forma espontánea, pues se caracteriza por la libre competencia empresarial, y ésta tiende a desaparecer si no se la preserva de forma consciente mediante la igualdad ante la ley y la ausencia de privilegios. Vivir y trabajar en un ambiente de competencia es incómodo, hay que tener los músculos y los nervios siempre en tensión, por lo que los empresarios que participan en ese tipo de ambiente mercantil, lógicamente, tenderán a buscar la salida que les permita zafarse de sus rivales. De hecho, en competencia los beneficios empresariales, simplemente, no existen, los precios de los productos y los servicios son los de coste. Es decir, la empresa competitiva puede retribuir los factores de trabajo y capital, pero nada más.

Es por eso que, el papel del empresario, en el mundo genuinamente capitalista, consiste en conseguir algún tipo de ventaja sobre sus rivales, aunque sea de manera coyuntural, para atraer y seducir a los potenciales clientes. Algo que se puede hacer de dos formas.

La primera, que podemos denominar "la buena", es diferenciando su producto y controlando al máximo los costes de producción. Digo que es "la buena" porque ambas actitudes conllevan un proceso de innovación que, con frecuencia, requiere dedicar esfuerzos a la I+D+i. Así, si tiene éxito en ese camino, durante un tiempo podrá gozar de beneficios empresariales (hasta que los competidores le imiten y, por tanto, lo alcancen), los consumidores, por su parte, podrán tener a su disposición mejores y más asequibles productos.

Este tipo de capitalismo es el que ha conseguido que cualquiera de nosotros pueda vivir bastante mejor que el rey de la Francia prerrevolucionaria. Muchos de los bienes y servicios de consumo actuales eran inimaginables para Luís XVI.

La otra forma de evitar la presión de los competidores, "la mala", es actuando deshonestamente, como puede ser poniendo palos en las ruedas a los rivales. Un sabotaje o una campaña de desprestigio pueden ser un ejemplo. Sin embargo, está claro que nadie quiere ser delincuente tanto por razones morales como legales, por lo que esta forma fórmula queda descartada. Ahora bien, existe una modalidad enmarcada en los límites de la ley, de esta forma "mala" de actuar, que consiste en apelar al gobierno de turno para que regule el mercado en el sentido de establecer barreras que expulsen (o impidan la entrada) a otras empresas competidoras.

Dicho todo lo anterior, se puede ver con claridad que sólo en un mundo en donde exista un gobierno intervencionista dispuesto a intercambiar regulaciones de mercado por apoyos políticos se cumple la máxima que el pez grande se come al chico. Pues, en caso contrario, cualquiera puede estar en condiciones de ofrecer un mejor producto a costes más ajustados, lo que limita tanto el poder del empresariado establecido que, a poco que relaje sus músculos o sus nervios verá como un rival más pequeño lo destrona, quizás, para siempre.

La historia empresarial del mundo genuinamente capitalista está llena de ejemplos de innumerables macro-empresas que no han sido capaces de hacer frente a un nuevo rival mucho más pequeño. ¡Los empresarios del genuino capitalismo nunca pueden relajarse! Siempre existe la posibilidad que otros, de cualquier tamaño, corran más. Esa es la auténtica característica del capitalismo de libre mercado, la permanente destrucción creativa que explica el “cuerno de la abundancia” que sistemáticamente le es negado al mundo socialista o nacionalista.

Por supuesto, los grandes empresarios que prefieren acudir a los despachos del gobierno para mantener su statu quo son inteligentes. Lo harán en mayor medida cuanto más intervencionista sea el poder. Y para alcanzar los privilegios legales que desean apelarán siempre a argumentos sociales, de igualdad, de seguridad o salud pública o, tal vez, medioambientales que le resulten más atractivos para el interlocutor político. En ningún caso, claro está, defenderán el mantenimiento de su situación ni la restricción de la libre competencia, a pesar de que eso sea lo que realmente quieren conseguir.

Pues bien, como los políticos de izquierda tienden a rechazar las libertades asociadas al mercado en nombre de los argumentos expuestos, con frecuencia, dichos grandes empresarios preferirán apoyar, de forma directa o indirecta (a través de fundaciones, por ejemplo), a esos idearios políticos más dispuestos a una mayor intervención. Este razonamiento explica que a todos nos vengan a la mente nombres grandes empresarios mediáticos cuya elaborada imagen cuadra mejor con posiciones de izquierda.

En definitiva, es la propia libertad económica la que limita el poder del gran empresariado. Y lo hace con tanta frecuencia que son numerosas las ocasiones en que se ha podido afirmar que el pez pequeño se comió al grande. Es por eso que es tan importante que desde las tribunas públicas se realicen discursos defendiendo un concepto amplio de libertad, que incluya, como no puede ser de otra manera, la libertad económica. Su poder de seducción se tiene que hacer oír.

martes, 4 de julio de 2023

La victoria de la derecha

 mallorcadiario.com

Hasta las pasadas elecciones del 28 de mayo era un lugar común afirmar que la derecha ganaba cuando los asuntos económicos no marchaban bien. Esta vez, pienso, no ha sido así. La victoria del bloque encabezado por el PP se fundamenta en dos factores, el primero es puramente de mecánica electoral, debido a la desaparición de Ciudadanos. El segundo es el cansancio del ultra intervencionismo sanchista-armengolista.

Es cierto que la situación económica dista mucho de ser satisfactoria, pero también lo es que las ingentes cantidades de dinero, recién impreso, llegadas de Frankfurt atenúan mucho la percepción. A lo que habría que añadir la colonización gubernamental de muchos de los estamentos capaces de realizar una correcta contabilidad de las macromagnitudes.

El neo-intervencionismo sanchista-armengolista, con y sin Covid, ha penetrado por todo, dando alas a los populismos nacionalistas y neo-comunistas. Señalando como hay que hablar y en que idioma, que es lo que se puede decir y lo que no, que es lo que se puede comer, que debemos pensar sobre el tiempo y el clima, a que temperatura debemos tener nuestros centros de trabajo y nuestros hogares, que tipos de coches se pueden conducir, que nuestro dinero lo maneje preferentemente un ministro cualquiera, que ha nuestros hijos los eduque una burocracia invasiva y, sobre todo, el intento de imposición de un neo-puritarismo sobre las relaciones humanas. La expresión “lo personal es político” ha alcanzado cotas casi asfixiantes que, en cierta medida, nos recuerdan las historias, narradas por nuestros mayores, sobre la época del nacional-catolicismo, inspirado en el extremo político contrario. Hemos podido palpar aquello que Muñoz Seca dejó escrito en forma de comedia: “Los extremeños se tocan”.

Por todo ello, los nuevos gobernantes, previsiblemente, pondrán más énfasis en la recuperación de los grados de libertad constreñidos que en la mera gestión de las cuentas y finanzas públicas, aunque una cosa esté íntimamente ligada con la otra. De hecho, así se puede interpretar el acuerdo dado a conocer la pasada semana entre el PP y Vox. Todo el documento respira ese nuevo ambiente de aire más fresco al otorgar mayor margen de maniobra a las personas, en detrimento de los estamentos políticos y funcionariales. Lo mismo se puede afirmar al escuchar el discurso de investidura de la que será la nueva presidenta.

Si el PP de Marga Prohens se ajusta la hoja de ruta cuya brújula tiene por norte la preservación de las mayores cotas de libertad individual, con la asunción de las propias responsabilidades, pienso que acaban ocurriendo dos fenómenos muy deseados. El primero es que la economía fructificará de forma equilibrada al facilitar la realización del mayor número de proyectos personales. Mientras que, por otro lado, el PP puede pasar de ser considerado, por mucha de la opinión publicada, un nasty-party que pone mucho más énfasis en el rigor presupuestario a ser considerado el partido simpático y colorido que representa la parte más alegre y confiada de la sociedad.

De hecho, el título de nasty-parte, en buena medida, ya ha pasado a los partidos de izquierda que representan ahora lo pesado, lo oprimente por cuadriculado, lo constreñido y sofocante. Dependerá de cómo ejerzan la oposición el que continúen ostentando dicho título durante mucho tiempo. Pues, lo lógico sería que el PSOE, como principal formación de la izquierda, decidiera zafarse de sus compañeros de viaje nacionalistas y neo-comunistas por ser contrarios al ambiente de libertad. Sin embargo, la barrera a la que se enfrenta el centenario partido es la de sus dirigentes. Desgraciadamente, en el interior de las formaciones no existen mecanismos claros para relevar a los líderes caídos.

Por todo eso, el interés de la legislatura se centrará tanto en que el PP siga la hoja de ruta natural que ellos mismos diseñado y por la cual han recibido el respaldo popular, sino también en la respuesta por la que opte el PSOE, puesto que, como señalamos, de nacionalistas y neo-comunistas resulta mucho más difícil esperar una mayor adaptación a la realidad social.


viernes, 30 de junio de 2023

Prosperidad heredada y saturación

En UltimaHora cambiaron el título, que era el que figura en esta entrada "Prosperidad heredada y saturación".



martes, 27 de junio de 2023

Mi madre era circular ¿Quizás por eso voto al PP?

mallorcadiario.com

Para los que ya acumulamos años nos resulta curioso observar como ahora se llama pomposamente “economía circular” a lo que, en muchas ocasiones, no es más que una vuelta a las viejas prácticas de nuestra infancia. Pues recordamos como, de niños, la ropa iba pasando de los hermanos, o primos, mayores a los más pequeños, o como nuestras madres nos enviaban a por leche con los envases de vidrio usados vacíos para que nos descontaran algunas pesetas. Los zapatos se reparaban, las latas de conserva se podían reutilizar como recipientes, al tiempo que nos enseñaban que había que comer todo lo que nos ponían en el plato hasta dejarlo limpio. Mi abuelo materno, un conocido oftalmólogo de la ciudad, me enseñó a elaborar determinados instrumentos de los que tenía en su consulta, y por supuesto, a reparar todo aquello que fuese menester.

Los veranos, de casi tres meses, los pasábamos en un pinar-garriga de Portol casi aislados, por completo, de cualquier forma de civilización. En una casa sin electricidad, ni agua corriente, así que, de forma natural, aprendimos a no malgastar ninguno de nuestros recursos. De un pozo, y con un cubo convenientemente agujereado para evitar estancamientos, extraíamos la cantidad de agua necesaria para una ducha fría (o para cualquier otra cosa), la leña necesaria para hacer fuego la recogíamos por los alrededores, con la naturalidad con la que se trata algo que tiene valor. Aquella casa tenía un cuarto semisótano en donde se guardaban todo tipo utensilios, tanto en buen como en mal estado, pues ninguno se despreciaba ya que siempre se le podría encontrar, quizás por piezas, otra utilidad. Por todo ello la única basura que se generaba era orgánica a excepción, de tarde en tarde, de las pilas de las linternas y del transistor.

Para muchos de los que vivimos experiencias parecidas la ahora llamada "circularidad" ha impregnado muchas de nuestras pautas de consumo. Por ejemplo, uso el mismo cinturón de cuero desde hace casi cuarenta años, conduzco un coche pequeño que tiene más de veinte, conservo en perfecto estado de revista, y a menudo empleo, el reloj y la estilográfica de mi primera comunión. Durante un tiempo actué como voluntario retirando basura de muchas de nuestras playas. Es lógico que, con la llegada de Internet, me acostumbra a realizar compras (y ventas) de objetos de segunda mano, tal como así ha sido.

Así que creo poder afirmar que lo de reparar, reutilizar y reciclar forma parte de mi cultura familiar heredada. Y en este sentido soy de la opinión que, más allá de la cleantech, acta sobre todo para grandes empresas, la creación de mercados y mercadillos de todo tipo, y la reducción o eliminación (en determinados casos) del impuesto de transmisiones patrimoniales constituye la mejor política para favorecer la circularidad. Pues, sencillamente, cuanto más fácil sea enajenar o adquirir un bien usado más se amplía la posibilidad de aprovechar al máximo todo el potencial de lo ya manufacturado.

Es cierto, que las modernas técnicas de producción en masa han abaratado tanto los costes de producción y distribución que, desde el punto de vista estrictamente económico, no vale la pena plantearse la reparación de algunos bienes. Sin embargo, no siempre es así, tal como ocurre actualmente con los coches eléctricos. Pues, sus precios de tarifa son lo suficientemente elevados como para que se pueda afirmar que no están al alcance de la mayoría.

Quizás por todo lo anterior el 27 de abril de 2021, en este mismo diario, publiqué un artículo titulado "Enchufar coches de gasolina", animando a reducir las trabas burocráticas para reciclar los vehículos con motor de combustión en eléctricos. Una idea netamente "circular", pues 30 millones de coches son ingentes cantidades de materias primas. De hecho, aunque solo se realizará la reconversión de una parte relativamente pequeña del actual parque automovilístico, seguramente se convertiría en la mayor operación de circularidad.

Pues bien, el pasado 9 de mayo la diputada popular Elena Castillo López defendió esta misma idea en el Congreso en forma de toma en consideración como proyecto de ley. Desgraciadamente, la actual mayoría autodenominada progresista la rechazó. Sin duda, este es un motivo más que me anima a votar al Partido Popular.


viernes, 23 de junio de 2023

Populismo de género

 Populismo de género

  • La confrontación de opiniones es la materia básica de la que se compone la democracia. M. Thatcher.
  • Hacer pasar por consensos lo que en realidad son dogmas deshumaniza al disidente.
  • El feminismo y el cambio climático se han convertido en el catalizador de profundos cambios sociales que no admiten crítica, so pena de ser cancelado, es decir, muerto civilmente.
  • La presión de Vox puede haber contribuido a poner debates sobre la mesa que estaban en la sociedad, pero que desde las instituciones se habían empeñado en silenciar.
  • Es irracional imponer el machismo como causa subyacente tras cualquier agresión sufrida por una mujer a manos de su pareja o expareja. Lo cierto es que la violencia rara vez es mono causal.
  • Se tiene que acabar con la asimetría penal que determina penas mayores para los varones.
  • Hay que reformar las competencias de los juzgados de violencia contra la mujer. Deberían conocer también de las agresiones cometidas por parejas del mismo sexo.
  • Hay que dar una respuesta al ingente número de denuncias instrumentales que atascan los juzgados. Se usan, con frecuencia, para conseguir ventajas en los procesos de separación.
  • La presunción de inocencia. Los protocoles que se activan desde la policía en caso de violencia de género son, a menudo, desproporcionados y excesivos. Con frecuencia se ha normalizado condenar mediáticamente a los detenidos, cuando ni ha mediado juicio y/o sentencia.
Continuando...
La primera ley de violencia de genero de Zapatero se centra en definir el "delito penal de autor"; esto es, en castigar de forma diferente en función de quien se sea.
PRINCIPIO DE VERACIODAD VERSUS PRINCIPIO DE INOCENCIA
Introduce el "principio de veracidad" en detrimento del "principio de inocencia". Es decir, es el acusado quien debe demostrar su inocencia, pues a la mujer se la considera víctima por defecto, por el simple hecho de haber interpuesto una denuncia.

  • Según el informe del CGPJ (pag. 45). El primer informe resultó contrario a los intereses del gobierno, por lo que el propio gobierno obligó a la elaboración de un segundo informe (ver www.poderjudicial.es).
  • Hubo una sentencia del Tribunal Constitucional, siendo ponente López Guerra. Derogó una ley por incurrir en "delito de autor". Como recompensa por aceptar la Ley de Violencia de Género López Guerra pasó a ser juez del Tribunal de Estrasburgo.
  • El PP hace un discurso señalando los graves defectos de la ley, para votar a favor seguidamente. Guerra y Rajoy (entre otros) se ausentaron del hemiciclo el día de la votación.
  • El Consejo de Estado también emitió un informe contrario a la ley.
  • La ley ostenta el record de cuestiones de inconstitucionalidad.
  • Muchos jueces se negaron a tomar plaza en los nuevos juzgados creados exprofeso. Incluso el gobierno tuvo que obligar a tomar posesión de estas nuevas plazas. También se incrementaron los sueldos de estas plazas para incentivarlas.
  • Las asociaciones de jueces también se han manifestado en contra. La asociación profesional de la magistratura es rotunda.
  • Cristina Alberdi también es contraria. Y ella fue la directora que inició la redacción de la ley.
  • La coordinadora feminista publicó una carta en la que dejaba claro su oposición a la ley. La firmaron, entre otros, Almudena Grandes o Rosa Montero.
  • La directora del Institut de la Dona de Baleares también se mostró en contra.
  • Una directiva de la fiscalia excluyó a los varones como posibles víctimas de violencia doméstica.
  • Las vistas en estos "juzgados de excepción" en Madrid se realizan a puerta cerrada. Incluso puede ocurrir que el acusado no esté presente por no haber sido citado correctamente.



martes, 20 de junio de 2023

Palma y el metro

 mallorcadiario.com

La única línea de metro de Palma se inauguró en 2007, justo el mismo año en que comenzaba a tener vigencia la llamada Ley de Capitalidad, por la cual el Govern debería llevar a cabo una inversión anual de 30 millones de euros, a fin de compensar al Ayuntamiento por los costes que supone ofrecer sus servicios al conjunto de residentes insulares.

En aquel momento la población de Palma se acercaba ya a los cuatrocientos mil habitantes, a los que había que sumar los propios de las conurbanizaciones en los municipios colindantes de Calviá, Llucmajor, o Marratxí, además de todos aquellos residentes de otros enclaves que diariamente se desplazan a la capital para realizar sus tareas laborales, visitas sanitarias, y todo otro tipo de gestiones.

Por lo general los planificadores urbanos, consideran que cuando las urbes alcanzan el medio millón de habitantes, es el momento para comenzar a pensar que el Metro como medio de transporte ineludible, y, por tanto, de iniciar la planificación de su construcción. Así lo hizo la alcaldesa de Palma con apoyo del president del govern de entonces. Aprovechando la necesidad de soterrar la estación del ferrocarril, para que los viajeros estuvieran lo más cerca posible al centro neurálgico de la ciudad, decidieron iniciar la construcción de una soterrada red metropolitana.

Sin embargo, ese mismo 2007 hubo elecciones locales, provocando cambios en ambos gobiernos municipal y autonómico. Lo primero que hizo la izquierda, con el recién conquistado bastón de mando, fue abandonar por completo el proyecto de desarrollo del suburbano. No tan sólo eso, sino que además que intentó desprestigiar ese eficaz medio de transporte. Aunque para compensar la desacertada decisión que tomaron, fue entonces cuando anunciaron el absurdo proyecto de diseñar y construir una única línea de tranvía que atravesaría las Avenidas, como medio para solventar los graves problemas de movilidad de nuestra gran urbe. Un despropósito de alternativa tan evidente, que nunca llegaron ni siquiera a conectar la ley de capitalidad con la financiación necesaria para el proyecto.

Desde entonces ha pasado mucho tiempo y los problemas de congestión de tráfico y falta de transporte público no han hecho sino crecer de forma exponencial. También ha crecido la población y con ella las necesidades de desplazamientos. La inacción de entonces nos ha llevado al colapso actual. No obstante, el que ya hayan pasado ni más ni menos que 16 años le permitió a la izquierda política palmesana, esbozar un intento frustrado de rectificación al anunciar, hace unos meses y sin apariencia de reparo, la prolongación de la única línea existente hasta el ParcBit. Supongo que consideraron que aquellos acontecimientos de 2007 ya están olvidados en la mente de sus electores.

Por ello, el nuevo consistorio, con la ayuda de un nuevo govern, más pegado a la realidad, y por tanto, más sensible a las necesidades reales de los ciudadanos, podrían replantearse retomar el viejo proyecto de que nuestra capital cuente con el medio más habitual de transporte de cualquier gran ciudad.

La principal característica del metro es ser el único medio de transporte colectivo rápido. Tanto que incluso puede superar a los propios automóviles privados, una ventaja importantísima para reducir la saturación del tráfico. Además, por supuesto, no es contaminante. Tan eficaz es, que se suele decir que un convoy de metro puede sustituir el uso de unos 600 coches, mientras que un autobús se tiene que conformar con unos 40.

Es evidente que la construcción de una red de metro lleva mucho tiempo y requiere de una gran inversión. Como cualquier infraestructura de red, puede parecer inapropiada hasta que ésta alcance una dimensión y densidad que la convierte en adecuada. Por ello es interesante pensar en qué situación estaríamos si el proyecto inicial hubiese tenido algún tipo de continuidad. Pues, seguramente, algunas de las escasas obras realizadas con posterioridad podrían haberse diseñado para facilitar la construcción de estaciones y otros elementos asociados, ahorrando costes y molestias a los ciudadanos. Es decir, que los palmesanos podríamos contar ya con alguna línea más con la suficiente entidad como para gozar de una mejor calidad en nuestros desplazamientos. Y, sobre todo, veríamos de una forma mucho más optimista el futuro de la movilidad en nuestra ciudad.

El metro no es la única solución a los problemas de los desplazamientos urbanos, hay otras que también se han de implementar, pero es la que requiere de mayor determinación política por parte del alcalde, en necesaria complicidad con el govern. Quizás esté sea un buen momento para desempolvar, hasta ahora, olvidado proyecto.

martes, 13 de junio de 2023

Las cuotas y el sesgo de sus señorías

 mallorcadiario.com

Siempre he estado en contra de las cuotas en los órganos de representación política. Pues pienso que mi sensibilidad personal puede estar tan bien o mejor representada, por ejemplo, por una mujer, que, por un hombre, de hecho, con frecuencia, lo está. Podría repetir el mismo razonamiento con cualquier tipo de característica individual. Dicho en otras palabras, no considero que un parlamento deba ser un congreso de embajadores que defienden intereses a modo agentes o abogados de la propia identidad. Pues si así fuera ninguna asamblea llegaría a ser auténticamente representativa.

Tomemos, como ejemplo, -gracias a un reciente trabajo de fin de grado-, a los diputados que nos han representado en el Parlament hasta el pasado 28M. Nos encontramos que, de los 59 elegidos, el 60% han desarrollado su carrera profesional en el sector público, un porcentaje muy superior al de los puestos de trabajo realmente existentes en el conjunto de la comunidad autónoma. Lo que, sin duda, podría llevar a pensar que el sesgo estatista de la recién finiquitada legislatura podría estar motivado por el exceso de representación del colectivo funcionarial, aunque yo no lo creo.

Por otra parte, la población extranjera residente en las islas fluctúa entorno al 20% del total. Así, aunque buena parte de la misma no tiene derecho a voto (¿debería ser así?), sería lógico esperar que algún diputado tuviera algún apellido foráneo. Sin embargo, eso no ocurre. No ha habido ni uno, y no sólo eso, sino que tampoco hay apenas baleares de primera generación, aunque rondan el 50%. ¿Significa eso que sólo están representados los colectivos más arraigados con varias generaciones precedentes? Sinceramente, tampoco lo creo.

El 30% de sus señorías tiene formación jurídica, frente un reducido 13% que la tiene en economía, mientras que un ridículo 6% ha realizado algún tipo de estudio relacionado con el turismo.

Las licenciaturas y grados de derecho forman en materias normativas, es decir, en “lo que debe ser” la sociedad, no en lo que realmente es. Los economistas, por el contrario, estudian “lo que es” y las dificultades para lograr lo que debe ser. Por su parte, los estudios sobre turismo tienen un fuerte componente empresarial y organizativo. De esta forma, la radiografía formativa de nuestros, hasta ahora, diputados, muestra un claro sesgo normativista que quizás pueda explicar la gran cantidad de normas que se han elaborado, penetrando en todos los aspectos íntimos de la vida y, con frecuencia, sin tener en consideración el punto de partida ni los deseos de libertad individual propios del ser humano y de nuestra cultura occidental. Pero tampoco lo creo.

Podríamos seguir, y seguir, intentando analizar como el Parlament saliente ha estado lejos de tener una composición similar a la del conjunto de la sociedad. Sin embargo, a nadie se le ha ocurrido establecer cuotas profesionales, ni de origen demográfico o formativo, puesto que lo relevante es que su capacidad representativa proviene de someterse a una dura competencia entre ellos, rindiendo cuentas cada cuatro años. Al respecto, soy de la opinión de que cuantas más cuotas se establezcan menos representativa es una asamblea.

Es cierto que, en nuestro sistema democrático, son los partidos políticos y no las personas que los nutren quienes configuran las diferentes ofertas políticas. Y cómo éstos están jerarquizados acaban siendo sus líderes quienes determinan las líneas programáticas concretas que se ofrecen para cada periodo electoral. Todo lo cual puede provocar, entre el público, una desagradable percepción de falta de representatividad. Pienso que ese fue el motivo que, en el caso de las mujeres, se intentó corregir mediante el establecimiento de cuotas.

Sostengo que hubiese sido mucho más interesante modificar el proceso electoral para que, junto a los diputados de “lista cerrada" también pudiesen elegirse otros en circunscripciones uninominales, pues estos últimos serían los encargos, por su mayor vinculación personal con sus electores, de detectar con mucha mayor precisión cuales son los temas y los problemas que han de ser elevados al rango de políticos, incrementando la competencia por los escaños y, por tanto, acercándose mucho más al objetivo definir los intereses de la totalidad, así como la razón de Estado.

martes, 6 de junio de 2023

La falta de personalidad política de Armengol

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Armengol personaliza al político profesional, es decir, a aquel tipo de persona cuyo objetivo principal es vivir el máximo tiempo posible de la política. Joan Font recordaba, en un reciente artículo, como la inquera ha ido perdiendo todas las elecciones, excepto una, a las que se ha presentado durante dilatadísima carrera política. Y, sin embargo, siempre ha tendido algún tipo de puesto de mando con poder de influencia y, por supuesto, un suculento sueldo público. Es una auténtica “funcionaria de partido”, que ha sabido aprovechar los amplios resquicios que ofrece el sistema.

De esta forma, su línea de actuación ha consistido en arriesgar poco, en nunca mostrar una línea de actuación nítida, sino, más bien en irse adaptando, de forma camaleónica, a las curvas y desniveles del camino a medida que estos se vislumbran. En hacerse amiga de los poderosos, ya sean de la prensa, de las grandes empresas turísticas o pertenecientes al alto funcionariado, favoreciéndoles en todo lo que puede estar en su mano, para conseguir su complicidad. De hecho, cuando se ha encontrado ante alguna disyuntiva, a una bifurcación, su actuación consiste en hacer un discurso, al tiempo que implementa una acción política alternativa. Una forma de cubrir todos los flancos. Es por ello que, haga lo que haga, nunca se caen de su boca las palabras “social”, “sostenible”, “medioambiente”,” resiente” y otras de similar corrección política.

Esta forma de actuar, le ha permitido ser una de las políticas más longevas del panorama balear, y quizás lo continúe siendo. Sin embargo, soy de la opinión que ha tropezado con una piedra llamada Pedro Sánchez. Pues su falta de personalidad propia, como buena funcionaria de partido, le llevó a buscar el manto protector del madrileño encumbrado en extrañas circunstancias. Y como buena funcionaria de partido no se ha despegado ni un milímetro ni de las descaradas mentiras, ni del frentismo guerracivilista, ni de la voracidad y degradación institucional de su jefe de filas. Un líder que ha resultado ser un activo tóxico para el socialismo balear.

Armengol siempre desarrollo sus ideas mirando por el rabillo del ojo lo que hacían en los del PSC y otros nacionalistas catalanes hasta que comenzaron sus desvaríos. Así tras algún tiempo de titubeo acabó aceptando la autoridad del jefe como gran referente a seguir. Era lo menos arriesgado.

Pero otros compañeros de partido, quizás con más criterio propio, tuvieron el olfato suficiente para distanciarse de Sánchez a tiempo, lo que les ha permitido salvar, no sólo los muebles, sino sobre todo los miles de buenos sueldos públicos que el triunfo electoral conlleva, además de sus políticas. Ella no se atrevió, por falta de arrojo, y ahora los suyos lo van a tener que volver a casa a reorganizarse. Le estarán agradecidos por los últimos ocho años, pero no la querrán cerca para el futuro.

El futuro sólo está escrito en las estrellas, pero lo previsible es que la socialista continúe desarrollando una anodina labor en el Congreso de los Diputados aplaudiendo su líder nacional de turno y, tal vez, haciendo alguna declaración pública siguiendo el argumentario que le hayan pasado “los de prensa”. Tal vez tenga más suerte. ¡Qui temps passa, anys empeny! dice el refrán mallorquín.

Lo malo de este relato sobre la todavía presidenta en funciones no es su personalidad ni su futuro, sino que este tipo de político, probablemente, ha sido el que más ha contribuido a configurar la realidad política isleña. Quizás por eso nuestra comunidad ha descendido en casi todos los ránquines comparativos a lo largo de la historia de la autonomía, y, sobre todo, quizás por eso nuestra pequeña comunidad no goza ni del prestigio ni de la visibilidad que podría tener en todos los ámbitos. Tal vez, al PSIB no sólo de conviene cambiar de líder, sino también de política.

martes, 30 de mayo de 2023

El vuelco electoral y las alianzas

 El vuelco electoral y las alianzas

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Con nuestro sistema electoral resultan más importantes los movimientos en la oferta electoral que los cambios de opinión de los electores. Es decir, es más relevantes el número de partidos que compiten por un espacio político que los trasvases de votantes entre bloques.

La principal virtud de la democracia es hacer posible la rendición de cuentas de quienes ostentan el poder, pues el cuerpo electoral tiene la posibilidad de premiar o castigar en las urnas la gestión desarrollada durante una legislatura.

La gestión del todavía alcalde Hila ha sido manifiestamente deficiente, y otro tanto, aunque quizás en menor medida, sucede con la presidenta Armengol, también con Sánchez. Por ello es lógico pensar que han sido los palmesanos y los baleares los que acaban de decidir removerlos de sus puestos. Sin embargo, si nos fijamos con un poco más detalle en los resultados de ayer, podemos observar que ambos políticos obtienen más votos que en 2019. Así que tienen que ir a la oposición (o a casa) sobre todo por los movimientos telúricos en el bloque de la izquierda.

Por su parte, en la zona de la derecha, la desaparición de Ciudadanos ha tenido el efecto contrario, es decir, permitir la agrupación de sufragios suficientes como para que el PP pueda alzarse con la victoria con apoyos puntuales de Vox. Dicho en otras palabras, el voto de la ciudadanía es mucho más estable que la oferta política. Este hecho, es en realidad, un alegato al bipartidismo, pues demuestra que los partidos que surgen por motivaciones de carácter coyuntural tienden a no conseguir el suficiente arraigo para mantenerse en el tiempo.

Dicho de otra forma, el cuerpo electoral utiliza a los partidos políticos de nueva creación, principalmente, incluyendo a los independentistas refundados, como instrumento de castigo a las opciones tradicionales. ¡Nada más! No deposita en ellos su confianza como proyecto de medio y largo plazo.

Esta es una lección importante a la hora de plantear las posibles alianzas. De ella se puede deducir que las fuerzas políticas con estructura y base (PSOE y PP) deben mantenerse firmes en sus principios realizando concesiones muy acotadas a los potenciales socios. Una lección qué tiene que aprender, sobre todo, el PSOE a pesar de estar en la oposición. Pues pienso, que por todas las declaraciones efectuadas el PP de Prohens ya la tiene aprendida.

De hecho, soy de la opinión que las dos principales líneas del PSOE de Sánchez, y por tanto de Hila y Armengol han sido, el mantenimiento del poder a cualquier precio, así como la ocupación de todas las instituciones y de todos los resortes de poder. De esta forma han asumido como propias la mayoría de las propuestas de sus socios más radicales o independentistas refundados. Unas propuestas que, en muchas ocasiones, por extremistas, han generado múltiples despropósitos. Al implementarlas el gran público las ha padecido, lo que les ha llevado a abandonar a sus promotores.

En definitiva, en materia de configuración de alianzas, pienso que tiene mucho más que reflexionar el PSOE postarmengolista y postsanchista derrotado que el PP vencedor.

martes, 23 de mayo de 2023

La inflación derrotó al bando republicano

 La inflación derrotó al bando republicano

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La guerra civil española, de infausta memoria, tuvo tres grandes frentes de batalla, el propiamente bélico, el de las cancillerías de las grandes potencias del momento y, sobre todo, el económico, aunque éste último resulte totalmente desconocido para el gran público. De hecho, apenas fue tratado hasta la aparición, de forma póstuma, de la obra dirigida por Enrique Fuentes Quintana en 2008 “Economía y Economistas Españoles en la Guerra Civil”.

El 18 de julio de 1936, cuando nuestra nación se partió en dos mitades, el bando republicano tenía todas las de ganar. El pronunciamiento militar de aquel día se quedó muy lejos de triunfar en su intento de desbancar al poder constituido. Así, la zona gubernamental continuó controlando alrededor del 70% de los presupuestos generales del estado.

Por su parte, ocurrió otro tanto de lo mismo con la población, que entonces rondaba los 25 millones. No sólo el saldo demográfico era favorable al bando de la república, sino que, además, contaba con las principales capitales de provincia y, por tanto, con la gente de mayor poder económico y mejor preparación, es decir, con más capital humano. Como consecuencia, también quedaron la zona fiel al gobierno las principales industrias, así como con los más importantes puertos y aeropuertos. Incluso, contaron con la mayor parte de la flota mercante.

Es cierto, que todo lo anterior hay que tamizarlo, en función de la ruptura la unidad de mercado y, por tanto, la estructura económica. Pues sus efectos se dejaron sentir con más fuerza e intensidad en las áreas de mayor desarrollo y complejidad respecto a aquellas otras más centradas en la producción de bienes básicos de carácter agrícola. No obstante, en cualquier caso, la superioridad estatal en cuestión de recursos económicos resultaba palpable.

Hasta tal punto fue así que Prieto, y algunos otros principales dirigentes, no tuvieron reparo alguno en proclamar, con total confianza, que la rebelión quedaría sofocada en cuestión de días. Pues a todo lo anterior había que añadir que el Banco de España, que también quedó en su zona y con muchos de sus empleados armados, en ese momento contaba con unas impresionantes reservas metálicas en monedas acuñas y lingotes, uno de los principales tesoros del mundo.

Sin embargo, con el estallido del conflicto, el desempeño económico fue muy diferente en ambos lados. Quizás porque la república no supo retener a los equipos económicos que contaban con la suficiente preparación, o quizás, más probablemente, porque debido al cóctel de ideologías que la sustentaba, se prefirió ignorar las enseñanzas de esta materia.

 Sin ir más lejos, el desempeño monetario fue radicalmente diferente en ambos bandos. Mientras que los alzados apostaron por la unidad y control de la moneda, la republica no sólo se fragmentó la impresión sino también la propia divisa. Imprimió la Generalitat, el Gobierno Vasco que acuñó sus eliodoros y otros organismos surgidos de forma espontánea, aunque aceptados por el gobierno, como puede ser el caso de los belarninos asturianos. De esta forma la oferta monetaria, en términos de pesetas republicanas, se disparó incontroladamente generando una fuerte alzade precios.

Por su parte Franco, que en absoluto era partidario de la economía liberal ortodoxa, defendía las ideas propias del nacionalismo económico, incluyendo el control centralizado de los mecanismos de la política monetaria y, por tanto, de la emisión de moneda. Lo que rápidamente le permitió contar con un sistema financiero menos débil e inestable. Por todo ello las pesetas de ambos bandos partieron con el mismo valor, en términos de poder adquisitivo, al inicio de la contienda. Pero en febrero de 1939 las pesetas republicanas sólo mantenían 0,9% de su poder adquisitivo inicial, mientras que las nacionales conservaban el 77,5% de ese valor. Es lógico, pensar que las pesetas del bando sublevado fueran preferidas también en aquellos enclaves que permanecieron fieles a la república.

En cualquier caso, desde tiempos anteriores a la ciencia económica se dice que para ganar una guerra hacen falta tres cosas: dinero, dinero y dinero. Quizás por ello Prieto, Largo Caballero, Negrín, y otros mandatarios republicanos fueron incapaces de distinguir entre dinero y economía. Algo parecido a lo que ocurre a la izquierda actual.

martes, 16 de mayo de 2023

Un error urbanístico enmendable

 Un error urbanístico enmendable

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La ciudad policéntrica tradicional tiene mucho sentido. Es decir, la ciudad que se va formando como la adición de barriadas en las que, cada una de ellas, cuenta con un centro propio. De esta forma, las diferentes zonas, cuentan con los servicios necesarios, tales como supermercados, farmacia, oficinas bancarias, etc. También con colegios, centros de salud, etc. Esta estructura urbana facilita a sus habitantes poder llevar a cabo buena parte de su vida con menos desplazamientos de que los que son necesarios en barrios con suelo de un sólo uso, como pueden ser los exclusivamente residenciales.

Palma, se configuró así durante muchas de sus primeras fases de crecimiento. Una forma de organizar el espacio que el arquitecto colombiano, residente en París, Carlos Moreno ha rebautizado como “Ciudad 15 minutos”. Sin duda, se trata de una fórmula que surgió de forma casi espontánea, sin necesidad de realizar ningún tipo de planificación, aunque, lógicamente también se puede diseñar. Es decir, el urbanismo liberal no señala usos exclusivos del suelo, sino que únicamente establece los que no están permitidos. De esta forma, las zonas de trabajo, residencia y ocio pueden convivir en calles y plazas.

El urbanismo socialista cuando todavía admiraba a Ceaucescu, por contra, abogó por segregar los usos del suelo, una tendencia que aquí siguió con entusiasmo, sobre todo, el municipio de Calvià, regido por ediles de izquierda. El barrio conocido como “La Pantera Rosa” es el ejemplo más emblemático, de hecho, su nombre oficial es “Pablo Iglesias”. En esa misma línea, más tarde, llegó la prohibición de reconvertir hoteles en pisos. Por supuesto, con esta forma de pensar los planteamientos urbanísticos han continuado asignando un único uso a cada solar, aunque es cierto, que raro es el pleno municipal en que no se lleve a cabo una rectificación del mismo.

El fracaso de aquellos planeamientos parece evidente, de manera que ahora, la izquierda parece abrazar el concepto de “Ciudad 15 minutos”, aunque a su manera, es decir, ensayando anuncios de prohibiciones de todo tipo. Y en cualquier caso no parecen recordar que el mayor disparate urbanístico contrario a la nueva filosofía lo cometieron cuando modificaron a las bravas el diseño de Richard Rogers del ParkBit. Un diseño que incluía un centro con los servicios necesarios para las viviendas que allí se tenían pensado ubicar.  El resultado es que los, quizás, 4000 trabajadores del parque tecnológico se tienen que desplazar cada día generando un intenso tráfico que se suma a del Campus de la UIB (12000 estudiantes y 1000 profesores, además de personal de administración) y, también, al de Son Espases (5000 trabajadores).

Por cierto, en el propio Campus de la UIB ocurrió algo parecido pues, inicialmente, también se pensó construir algunas viviendas que en caso de ser adquiridas en mayor o menor medida por personal universitario también hubiesen contribuido a disminuir la necesidad de realizar desplazamientos, sobre todo, teniendo en consideración que también se destinó algunos solares para el emplazamiento de locales comerciales.

El resultado de esos errores un colapso diario en los accesos a la vía de cintura cuyo coste nadie quiere calcular pero que es más que evidente que tanto en términos medioambientales como económicos, e incluso, de equilibrio mental.

Evidentemente la construcción de viviendas en el ParkBit, o en el Campus de la UIB, no soluciona completamente el problema, pero puede significar una reducción significativa de la necesidad de realizar desplazamientos, sobre todo, como resultado se permite la instalación equipamientos que permitan que la aparición de un centro urbano donde se puedan realizar compras y gestiones del día a día.

La Palma policéntrica, o Palma 15 minutos, tiene en aquella zona su mayor reto que en este coso supone volver a sus orígenes tanto en su configuración espontánea tradicional como del diseño que realizaron los urbanistas que planearon aquellos enclaves. Se trataría, simplemente, de aceptar el error cometido por un exceso de ideología.

martes, 9 de mayo de 2023

La sociedad dual de los socialistas

 La sociedad dual de los socialistas

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Es curioso como los socialistas, que realizan machaconamente el discurso de la igualdad, acaban generando una sociedad muy dual en la que los instalados (insiders) tienen muchos más derechos y beneficios que los no instalados (outsiders). Un hecho que, inicialmente, se puso de manifiesto con la legislación laboral al distinguir entre las categorías de fijos y de eventuales.

La dualización que privilegia a los insiders sobre los outsiders se fue extendiendo, después, a otras materias y, ahora, vuelve a tomar carta de naturaleza con la nueva legislación sobre la vivienda. Pues, sin duda, la elevación de precios que va a provocar va a favorecer a aquellos que ya están “instalados” en la sociedad, dificultando el alquiler y la movilidad de los no-instalados. Es decir, los que tienen una vivienda en propiedad, en buenas condiciones, ya verán cómo se vuelve a incrementar su patrimonio, también se verán favorecidos todos aquellos que puedan contar con unos ingresos fijos, como es el caso de los funcionarios con plaza, pues este tipo de inquilinos se convertirán en la preferencia absoluta de los arrendadores.

Se puede decir, que las leyes educativas socialistas también ahondan en este tipo de dualidad, ya que rebajar los niveles de exigencia incrementa las diferencias entre los vástagos de los que disponen de un buen nivel cultural en casa, respecto de aquellos que carecen de él. De esta forma, además, la función de “escalera social”, que caracterizó a la escuela durante varias generaciones, parece condenada a su desaparición.

Las políticas socialistas medioambientales también tienen un efecto claramente dualizador, pues al estar basadas en el “mando y ordeno” gubernativo favorecen a unos a costa de poner dificultades a otros. Así, por ejemplo, la obligación de sustituir los vehículos particulares por eléctricos para circular por determinadas zonas (que a buen seguro se irán ampliando) facilita los desplazamientos de aquellos que, por sus características sociales, pueden adquirir un vehículo eléctrico a costa de aquellos otros que, seguramente, por su inseguridad laboral y de vivienda, no lo puedan hacer.

En materia territorial ocurre otro tanto de lo mismo, las políticas intervencionistas de la izquierda suelen poner mucho más énfasis en favorecer a las empresas ya existentes que a las que están por crear, apelando a la proximidad, al idioma o a cualquier otra argumentación justificativa. Es por ello que, en Baleares, el sector de las grandes empresas turísticas, ya instaladas, constituye el núcleo duro de los grandes beneficiarios de las actuaciones limitativas del tripartito.

Es cierto que, en las épocas de dinero fácil, la política clientelar, asociada con el recurso al déficit, tiende a ampliar la base de los insiders, al crear muchos puestos de trabajo en el seno del sector público y también en sus aledaños; así como por favorecer la adquisición de viviendas. Pero también lo es que la vida social y económica no puede desarrollarse únicamente con las capas de privilegiados con respecto a los que no lo están. Es decir, que sin los eventuales no habría fijos.

Así mismo ocurre que una vez se accede a la categoría de “instalado” el riesgo de perderla es moderado en un ambiente de mínimo crecimiento económico, sin embargo, ese mismo riesgo reaparece, e incluso se agudiza, en las épocas de estancamiento económico. Unas épocas, que, con frecuencia, están presididas por gobiernos socialistas. Es entonces cuando el número de no-instalados puede aumentar por encima del de los insiders, pudiendo acabar produciendo cambios electorales.

En definitiva, esta dualización social tan característica de los gobiernos socialistas puede explicar el fenómeno de porqué durante los años de abundancia de crédito, cuando más personas pueden aspirar a formar parte de la categoría social mejor posicionada se suele optar por partidos de izquierda, mientras que cuando las cosas vienen mal dadas, y aumenta el número de outsider, se recurre a la derecha. Dicho de una manera más simple y clara, en realidad, aquellos que sufren la desigualdad socialista prefieren gobiernos de derechas.

martes, 2 de mayo de 2023

Sánchez o el fracaso de las facultades de economía

 Sánchez o el fracaso de las facultades de economía

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Las facultades de economía han tenido la misión principal de mostrar a sus discípulos como la materia que estudian es contraintuitiva, esto es, que en ella opera la “teoría de las consecuencias no intencionadas”, pues los distintos agentes sociales tienen múltiples interrelaciones entre ellos siguiendo sus propios intereses, y generando una estructura en la cual la modificación de un sólo elemento cambia, o afecta, a todos los demás.

El ejemplo más palmario de esa contraintuitividad lo constituye como el exceso sostenido de gasto gubernativo acaba, indefectiblemente, generando inflación. Una inflación que, los mismos gobiernos causantes, intentan contrarrestar mediante la instauración de algún mecanismo de control de precios cuyos efectos serán invariablemente la disminución de la oferta, es decir, la escasez. El siguiente paso suele ser el diseño de alguna regulación para reparto de ese desabastecimiento, como, por ejemplo, las cartillas de racionamiento.

Este esquema se enseña tanto en los cursos iniciales de la carrera de económicas, como también, en los cursos más elevados. Lógicamente modificando el grado de sofisticación del razonamiento. Los textos, y los docentes, suelen centrar su énfasis en prevenir de las consecuencias negativas del control de precios, utilizando aparato gráfico y matemático para conseguir mayor coherencia en los razonamientos. Concluyen que, en cualquier caso, se acabará incentivando la creación de “mercados negros”, o ilegales, con precios muchos más elevados que los del mercado no intervenido.

Sin duda, uno de los motivos declarados por los fundadores británicos de las primeras facultades de economía, a inicios del siglo XX, era que el conocimiento contraintuitivo de este tipo secuencias políticas puede utilizarse para prevenir la pobreza implementando mejores y más prudentes actuaciones.

En España las facultades de economía comienzan su andadura, un poco más tarde, tras la Guerra Civil. De esta forma, cuando los cuadros de dirigentes comienzan a nutrirse de sus egresados, se produce un cambio de política cuyo primer, y más significativo, paso es el Plan de Estabilización 1959. La Transición a la democracia también está muy influida por los licenciados en economía. A partir de ahí, con más o menos éxito e intensidad, se implementan muy mayoritariamente políticas derivadas de sus enseñanzas. De hecho, hasta ahora, el conjunto de los países europeos ha tenido como estrella polar, que guía sus políticas, las ideas emanadas de esos centros educativos superiores.

Pues bien, Sánchez ha roto con lo que, a buen seguro, aprendió durante sus años de formación académica. Lo ha hecho con contundencia propiciando una política de excesos de gasto que, necesariamente, tenía que acabar contribuyendo a generar un proceso inflacionista, continuado por el perverso guion de la instauración del control de precios.

Pero lo peor del caso es que lo hace en un contexto europeo que, tras la crisis del 2008 y la mala gestión de la pandemia, es incapaz de diseñar una hoja de ruta acorde a los principios fundamentales de la ciencia económica. Y, sobre todo, cuando apenas queda un rincón de España sin facultad de economía. La normalidad con la que se aceptan las normas que van en la dirección contraria de lo laboriosamente aprendido y rigurosamente argumentado debería ser un motivo de preocupación mayor que el de tener un mal gobierno.

martes, 25 de abril de 2023

Por una política aburrida

 Por una política aburrida

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Ante las inminentes próximas elecciones, tanto locales y autonómicas, como nacionales, pienso que en vez de analizar las distintas ofertas que nos realizan los partidos, -siempre con nuestro dinero-, puede ser más interesante escribir unas pocas líneas sobre lo que, desde mi punto de vista, me gustaría a mí solicitarles. No sería otra cosa que lo que se puede resumir en una política monótona, gris y aburrida, sin leyes que lleven el nombre de un conseller o un ministro, ni que tengan su origen en el trending topic de la red social de moda, sin aló presidente, ni normas que cambien de semana en semana, sin discursos cuya única intención es justificar captar la atención del periodista a sueldo que la convertirá en titular, sin sorpresivas subvenciones para el colectivo que se desmarca en las encuestas, etc.

En fin, como decía, les pediría una política aburrida en la que sólo se aprueben leyes suficientemente meditadas, respetando los tiempos y las formas, tras debates sociales plasmados preferentemente en artículos de opinión extensos. Me gustaría que se hiciesen propuestas constructivas que, ni desprecien la historia ni que intenten modificarla, sino que supongan un mínimo grado de respetuoso compromiso con los que nos precedieron en la vida. Y que, al mismo tiempo, tengan la suficiente amplitud de miras como para contar también con los que todavía no han nacido. Sin importar que ni unos ni otros tengan derecho a voto en estas próximas elecciones.

En esa línea, les pediría tanto a las formaciones políticas como a sus líderes, que no se saquen más conejos de la chistera, ni que nos intenten colocar unicornios, aunque éstos tengan la forma de tranvías, de repúblicas, de paguitas que no llegan o de fondos resilientes. A la vez que también les pediría que, por muchos votos que consigan, tengan una actitud absolutamente democrática respetando estrictamente a las minorías, recordándoles que la minoría más pequeña que existe es el propio individuo.

Soy de la opinión que los intentos de transformar el marco mental de las personas a través de los medios de comunicación de masas, se ha convertido en una las estrategias políticas que más degradan la democracia. Por lo que considero que explicitar y limitar los recursos dedicados a la propaganda gubernamental se ha convertido una imperiosa necesidad.

Ahora bien, que nadie se confunda, el aburrimiento que desearía no significa para nada dejar de lado la agenda reformista, sino más bien centrarla en aquello que es importante por fundamental. Para empezar, sinceramente, pienso que, tras la experiencia de los últimos años, un cierto nuevo giro hacia el bipartidismo puede contribuir a que las propuestas más radicales y estrambóticas tengan que pasar más filtros, contribuyendo al aburrimiento que deseo. Aunque considero que para que ese giro se produzca los partidos de mayor solera deberían intentar alejarse de las estratégicas de populismo facilón, mostrando la valentía necesaria para adoptar programas reformistas que comiencen haciendo propuestas acerca de la ley de partidos, para corregir lo que no ha funcionado en el seno de sus propias organizaciones, propiciando la actual fragmentación. Quizás, de esta forma, se podría comenzar a evitar el deslizamiento degradante de la política a la categoría de espectáculo.

Así mismo, tampoco soy de la opinión que tener un buen gobierno pase necesariamente por contar con bueno gobernantes. Pues en un sistema de alternancia siempre cabe la posibilidad de que alcance el poder quien no cuente con la formación, capacidad o actitud suficiente. Pero por eso mismo, pienso que hay que dar mayor importancia al perfeccionamiento del sistemático juego limitador del equilibrio de poderes, poniendo especial énfasis en el papel de la prensa y la propaganda.

En definitiva, en estas líneas estoy identificando la política de altura con el aburrimiento, porque pienso que, en una sociedad compleja y madura, sencillamente, no es posible conseguir auténticas mejoras sociales con pensamientos del tamaño de un tuit. 

martes, 18 de abril de 2023

Las ventajas políticas de la agenda medioambientalista sobre la economía.

 Las ventajas políticas de la agenda medioambientalista sobre la economía.

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Preocuparse por el futuro económico de nuestros hijos y nietos es ahorrar. Preocuparse por el futuro medioambiental de nuestros hijos y nietos es gastar. Esta es, sin duda, uno de los motivos por los cuales se pone, desde buena parte del espectro político, mucho énfasis en las cuestiones medio ambientales y muy poco (o nada) en las económicas.

Como decía Jeremy Bentham los políticos defienden sus propios intereses y los de sus grupos de presión. Sólo promueven el bien común si coincide con el propio. De esta forma, como en las democracias el horizonte temporal son periodos legislativos breves, normalmente de cuatro años, no dudan de anteponer el corto plazo trasladando los costes al largo. Así, se recurre, reiteradamente al endeudamiento masivo (o a la impresión inflacionista de dinero), para aplazar los costes de sus actuaciones actuales electoralistas o clientelistas a las generaciones venideras. Dicho más llanamente, les tiene sin cuidado el ciudadano que todavía no ha nacido, por la simple razón de que no tiene derecho a voto.

¿Ahora bien, por qué entonces se preocupan tanto del medioambiente o el cambio climático? ¿Por qué intentan preservar, ahora sí, la herencia que dejaremos a nuestros hijos y nietos en esta cuestión exclusivamente? La razón es muy sencilla. Porque la preocupación por el medioambiente futuro, a diferencia de la economía futura, justifica un mayor gasto político presente.

Los políticos cuya única divisa es la ambición menos escrupulosa, como Sánchez y otros, lo han tenido claro desde el primer día. Se colocan el pin de la Agenda 2030 a modo de salvoconducto, pues de entre los 17 objetivos explicitados prevalecen los temas medioambientales a los económicos. Es más, extrañamente el primero de ellos, que es el muy loable “Fin de la pobreza”, aparece más ligado al ambientalismo que a la economía. Y lo mismo ocurre con el resto de temas sociales que se pretenden promover. En todos ellos, las grandes cuestiones económicas quedan relegadas o supeditadas a una mayor intervención gubernativa.

A este tipo de políticos no les importa, en absoluto, conocer que la ecología, como ciencia, es hija de la economía. El origen de las especies de Charles Darwin está dedicado a un economista: Thomas Robert Malthus; porque los animales descritos se comportan de forma similar a como lo hacen los agentes de la City londinense. Tampoco les importa saber que el concepto básico de con la teoría subjetiva del valor de William S. Jevons, explicitado hacia la década de 1870, fue uno los principales motivos por los que se comenzó a valorar los recursos no explotados de la Tierra, es decir, el medioambiente. Una teoría que pretendía desplazar del imaginario colectivo la anterior teoría del valor trabajo de Marx, entre otras cosas, porque si todo valor surge únicamente del trabajo, se podía despreciar el entorno natural al carecer, justamente, de valor social. No fue casualidad que fuese durante aquella década que el presidente norteamericano Ulysses S. Grant creó el primer parque natural del mundo: Yellowstone. Un ejemplo que, poco a poco, imitaron todos los países.

Ciertamente, una economía sólida es el mejor fundamento para alcanzar tanto una sociedad sólida y cohesionada como un medio ambiente bien preservado. Una población cada vez más urbana, lógicamente, valora de forma creciente el medioambiente, y justamente, por eso, los criterios económicos, por sí mismos, pueden resolver muchos de los problemas, generando la riqueza necesaria para hacerlo con una mayor contundencia.

Durante generaciones el petróleo, no fue un recurso económico natural, sino una sustancia asquerosa y maloliente que desvalorizaba por completo los campos en donde aparecía. Sin embargo, cuando en el siglo XIX la creciente demanda de luz artificial hacía imposible continuar utilizando aceite de ballena para tal propósito, se optó por recurrir al que más tarde sería considerado, incluso, el “oro negro”. De alguna forma, fue el sistema económico de precios libres el que evitó la desaparición de los majestuosos animales marinos. Fueron los principios económicos básicos.

En definitiva, como la política seguirá existiendo, como sociedad nos conviene, tal como nos recomendaba Bentham, tener mucha precaución y buenas dosis de desconfianza ante las ofertas electorales de los que aspiran al poder o mantenerse en él. Es justamente por eso que desde aquí recomendaría que cuando quizás alguno nos proponga menos política, y menos poder concentrado en sus manos, le apoyemos. Seguro que el medio ambiente de nuestros hijos y nietos nos lo agradecerá.

martes, 11 de abril de 2023

Elogio al automóvil

Elogio al automóvil

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Para la gente de mi generación el automóvil ha sido algo así como uno de las más máximas aspiraciones personales. La herramienta imprescindible para alcanzar un sueño de emocionante libertad. Pues con él descubrimos lugares que, tiempo atrás, resultaban inaccesibles y, además, lo hacíamos sin horario y sin necesidad de planificación de ningún tipo. Por supuesto, también nos servía para acercarnos a las personas que nos importan, de una forma tan rápida que aumentó nuestras relaciones sociales y la satisfacción que de ellas se deriva.

Mi primer coche, muy poco sofisticado y muy usado, resultó costoso, pero luego los modelos fueron incorporando innumerables mejoras con precios cada vez más contenidos en relación a los salarios. De esta forma, además de un ser uno de los principales bienes particulares, también se convirtió en un elemento claramente democratizador al estar al alcance de grandes mayorías.

En mi juventud su uso no tenía apenas limitaciones, recuerdo haber aparcado legalmente tanto junto a las aceras laterales de las Avenidas de Palma, como en la mismísima puerta de la Cartoixa de Valldemossa, o en el extremo final del Dique del Oeste. También en las zonas más céntricas de las ciudades peninsulares que visité. De esta forma, tuve la sensación de haber entrado en una nueva dimensión de mayor poder; una dimensión claramente superior a la de ir a pié. Pues, además, el interior del coche permitía seguir de forma relajada las noticias del día, o escuchar las melodías compuestas por los más grandes maestros, siempre protegidos de las inclemencias más duras del tiempo meteorológico.

Con un remolque acoplado, para transportar una Copino con un pequeño fueraborda, no quedó rincón mallorquín, ni terrestre ni marino, sin disfrutar. En todos los municipios costeros, a excepción de Calviá, había rampas artificiales o naturales que permitían el libre acceso al mar.

Por todo ello, y en cualquier lugar, el automóvil configuraba un espacio propio de intimidad, similar al propio hogar. Un escenario muy adecuado para los encuentros furtivos del amor, añadiendo a las emociones de libertad y de poder descritas, las de plenitud. Era nuestra alfombra mágica voladora.

Con el transcurrir de los años, poco a poco, comenzaron las restricciones a la circulación. Que se fueron incrementando a medida que el automóvil se hacía más y más asequible. Al mismo tiempo, los modelos se sofisticaron hasta lo inimaginable con una calidad de construcción capaz de proporcionar a sus ocupantes unas comodidades extraordinarias. Sin embargo, el uso de estos nuevos y fabulosos autos ya no conseguía transmitir el mismo placer de los anteriores. La sensación de libertad se convirtió paulatinamente en puro agobio a medida que los embotellamientos se hacían cotidianos y las plazas de aparcamiento se esfumaban y encarecían, convirtiendo a la circulación en casi una pesadilla. Un peculiar medio-alcalde de Palma calificaba al automóvil de "dictador", a modo de justificación para no realizar nuevas inversiones en infraestructuras facilitadoras.

De esta manera, hemos llegado al tiempo actual, en el que mientras los modernos soñadores empresariales nos prometen coches eléctricos que se conduzcan solos, las limitaciones a su uso se extienden por todos los lugares. La Unión Europea, por su parte, ya no quiere coches baratos. Las nuevas tarifas y los elevados impuestos van deteniendo, con cada nuevo incremento, su poder democratizador. Definitivamente, el coche ya no es lo que era. De hecho, no son pocos los que consideran que la electrificación obligatoria, y todas las regulaciones técnicas derivadas, en curso no es más que el último paso hacia su desaparición, al menos, en su modalidad de propiedad individual o familiar. Pere Navarro no quiere conductores de la tercera edad.

Por todo ello, he querido, en estos días de asueto, dedicar unas letras a elogiar a esa máquina que cambió nuestra percepción del mundo para que muchos pudiéramos alcanzar una sensación de disfrute de la que, tal vez, no podrán gozar las próximas generaciones.

Ojalá que la sociedad encuentre la fórmula para que los coches sigan existiendo y proporcionando a las personas todo su benéfico potencial.

martes, 4 de abril de 2023

Kowtow, la antigua ceremonia china

 Kowtow, la antigua ceremonia china

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Esta semana hemos visto como Pedro Sánchez se ha desplazado hasta el corazón de Pekín para realizar la antigua ceremonia del kowtow, es decir, el reconocimiento de la superioridad del emperador. Efectivamente, Xi Jinping, emulando a sus históricos antecesores imperiales, se está dedicando a repetir el solemne ritual por el cual los enviados de los países remotos tienen que postrarse completamente, ante su persona, tocando tres veces el suelo con su frente. Es la señal de la ampliación de los límites de “Todo bajo el cielo”, es decir, de los dominios influenciados por el “poder blando” chino. A Xi Hijo del Cielo”, como pináculo de la jerarquía política universal se le debe este reconocimiento, equivalente a la aceptación de un determinado tipo de vasallaje.

Está previsto que, en las próximas semanas, otros dirigentes europeos también se postren en idéntico ritual. Aunque quizás alguno prefiera una reunión por videoconferencia para suavizar el impacto visual de la escenografía. En cualquier caso, algunos dirigentes de países ex-URSS ya han realizado su kowtow. Así que luego, para compensar a Putin, Xi fue quién se desplazó a Moscú.

A pesar de que el potente aparato propagandístico sanchista nos venda el encuentro como un éxito diplomático de su gobierno, en realidad no es más que el resultado del reconocimiento de la nueva (o vieja) realidad geopolítica mundial, por la cual China vuelve a ostentar el “mandato celestial” de preservar la “Gran Armonía”. Por ello resultan irrelevantes los temas allí tratados, lo importante es que los dirigentes ya no corren al Despacho Oval, sino el Gran Salón del Pueblo.

Decía Confucio que todos los imperios se han creado por medio de la fuerza, pero ninguno puede mantenerse sin traducirla en una obligación, es decir, sin que la represión de paso al consenso. No se puede agotar la energía del emperador en el mantenimiento de la sumisión, sino que debe centrarse en la tarea de configurar el futuro.

Efectivamente, mientras Estados Unidos, heredero de las esencias cristianas, intenta difundir sus valores por todo el mundo; China no hace proselitismo, ni reivindica que sus instituciones tengan validez fuera de su territorio, pero es heredera del del “Reino Medio” (zhongguo), o país central, que clasificó de manera formal al resto de estados en distintos niveles tributarios según su distancia a sus formas culturales y a su geografía.

No deberíamos olvidar que no existe ningún otro país que pueda reivindicar una civilización tan antigua, continuada en el tiempo, que carezca de fecha inicial. Efectivamente, por muy atrás que nos remontemos China ya existía. Su extenso territorio y la gran influencia ejercida entre sus vecinos se debe, sobre todo, al conocimiento de los principios de la estrategia y habilidad política recogida en las obras de Confucio. El gigante asiático ya era la mayor civilización humana cuando todavía no habían surgido las ciudades-estado griegas, que alumbraron nuestro pensamiento occidental.

Efectivamente, la amplitud y la variedad del territorio imperial reafirmaba la idea de que China era el centro del mundo y, por tanto, su máximo mandatario, el “hijo del cielo”,  era de la mayor trascendencia para todo el universo, al presidir el tian xia, es decir, “Todo bajo el Cielo”. Durante milenios China no tuvo que tratar con ningún otro país que se le pudiese comparar en magnitud o complejidad, por lo que nunca tuvo necesidad del concepto de equilibrio de poderes. La India, la otra gran nación, ha pasado la mayor parte de su historia dividida. Además, el muro del Himalaya siempre ha constituido una formidable frontera. Japón, por su parte, se caracterizó por su tradicional aislamiento. Europa fue considerada un territorio lejano, y muy dividido, incapaz de asumir la importancia de la cultura del Reino Medio.

Hasta la Revolución Industrial, China siempre estuvo en el primer puesto del ranking mundial de PIB. Su la economía era la más próspera, en buena parte, gracias sus importantes redes comerciales que constituían el incentivo esencial para la innovación. Ahora ya ha recuperado su posición mundial, por lo que su objetivo estratégico va a ser evitar que los Estados Unidos continúen diseñando un nuevo escenario de bloques geopolíticos. El viaje de Sánchez no es más que un movimiento más en esa estrategia. Ciertamente, el kowtow ahora consiste en una foto y un apretón de manos, pero… ¡Nada nuevo bajo el sol!