domingo, 26 de octubre de 2008

Suprimen la asignatura “Historia del Pensamiento Económico” de los planes de estudios de las Licenciaturas de Economía de la UIB.

La Comisión (formada por profesores de varios departamentos y presidida por el Decano) que ha elaborado los nuevos planes de estudios del nuevo Grado de Economía, adaptado a Bolonia, ha suprimido la asignatura “Historia del Pensamiento Económico”. Una asignatura de tipo humanístico en donde se dan a conocer los distintos autores que han contribuido a la construcción de nuestra rama de conocimiento, y en donde se puede observar, a vista de pájaro, como ha ido evolucionando a lo largo del tiempo.

Desgraciadamente, su supresión parece que se debe a que la orientación que toma la nueva carrera carece de asignaturas de reflexión humanista, para dejar paso un sobreabundante número de asignaturas teóricas y econométricas.

La CULTURA con mayúsculas, poco a poco, pierde peso en el sistema educativo, que a su vez pierde eficacia.

Una lastima, pues aunque todavía queda por ventilar el último recurso, todo parece indicar que la decisión ya está tomada.

2 comentarios:

amg06b dijo...

¡Qué mejor que llenarnos el intelecto de econometría y teorías económicas sin el debido apoyo que las sitúe en el tiempo!
Yo que he cursado en esta asignatura, puedo decir que me ha sido esencial para encajar lo que estudio, cosa que comparten compañeros de la facultad (incluso han considerado que deben ponerla en cursos anteriores por este motivo).
Sinceramente, y pese a quien le pese, no me extraña que una comisión de esta facultad tome decisiones desacertadas y sin rigor profesional.

miquelet dijo...

Me alegro de que un economista contemple esto como una pérdida. Los profesores de filosofía ya hace muchos años denuncian que la "capacidad de pensar" en toda su dimensión profunda y humana, se aleja de las aulas y de los programas académicos, y en definitiva de la sociedad. Sin la capacidad de ser críticos con lo que nos rodea -para lo que se requiere pensar en mayúsculas-, nos podemos ver abocados a un "nuevo mundo feliz", como ya intuyó Aldous Huxley -y para ello no es necesario acudir a la existencia de un poder oculto y/u sutilmente opresor que nos invada con sus ideas-. Cuando el hombre deja de pensar pierde su libertad y no hace otra cosa que dejarse llevar por el destino.