martes, 29 de agosto de 2023

Decibelios del puerto de Palma y Ca'n Barbarà

mallorcadiario.com

Si subimos al Castillo de Bellver, o a cualquier otro enclave que nos proporcione cierta perspectiva, podremos percibir el rugido urbano. De entre ese magma sonoro quizás podamos identificar el origen de algunos de los decibelios, como pueden ser los provocados por algún camión o por algunos autobuses urbanos con muchísimo servicio a sus espaldas. Ahora bien, a determinadas horas del día, los ruidos más estruendosos, sin lugar a dudas, provienen del Puerto.

Se trata de otro de esos problemas claramente identificados desde hace décadas a los que nunca se les da solución contundente y definitiva. Tal vez sea porque los políticos de turno, hace tiempo que consideran que las inversiones en infraestructuras generaban menos votos que los gastos corrientes y, por tanto, prefirieron contratar personal o subvencionar, o anunciar que subvencionan, a mejorar los equipamientos públicos.

Los ferris que nos comunican con las otras islas y con la península hacen un ruido espantoso, mucho mayor que el de los enormes trasatlánticos que asiduamente atracan en nuestro puerto. Además, muchas de las operaciones de carga y descarga se hacen con vehículos diésel con motores sobre-revolucionados a los que además se les añade algún tipo de pitido acústico para advertir al personal estibador de su presencia. También las pasarelas metálicas retumban, mientras las grúas eléctricas brillan por su ausencia.

En ocasiones, ante las permanentes quejas de los vecinos más próximos, se promete que la solución pasa por conectar los buques a la red eléctrica general, para que, de esta manera, no tengan la necesidad de utilizar sus ruidosos motores. Si es así, se trataría de una operación aparentemente sencilla, sobre todo para una autoridad portuaria que siempre ha hecho gala de abultados superávits monetarios, aunque es más que posible que la red eléctrica general también tenga que adaptarse incrementando notablemente su capacidad de servicio.

En cualquier caso, lo extraño y contradictorio del asunto es que mientras se anuncian restricciones al tráfico para particulares en aras a conseguir una ciudad más sostenible y, por tanto, habitable, parece que la solución a los problemas sonoros, y otros, del puerto duermen el sueño de los justos.

Es cierto que este verano está resultando especialmente desagradable a la hora de disfrutar de la ribera urbana de Palma, sobre todo, por las interminables e insufribles obras del Paseo Marítimo, que, por supuesto, también resultan muy ruidosas. En definitiva, no es de recibo es que un organismo con el músculo económico de la Autoridad Portuaria y con acceso a los cacareados y fondos europeos no sea más ambicioso a la hora de ofrecer a la ciudad unas instalaciones del máximo nivel, un puerto modélico desde cualquier punto de vista. Es más, desde mis tiempos de modestísimo navegante he sostenido que, entre otros, uno de los varios objetivos a conseguir es el de la transparencia de las aguas en todos los puntos portuarios. De hecho, pienso que el reto debería incluso ir más allá para conseguir que Ca’n Barbarà retornará a ser zona de baño, aunque hubiese que reubicar a las pequeñas embarcaciones del enclave o modificar el contundente puente que separa sus aguas (en vez de unirlas) a las del resto del puerto, o realizar cualquier otro tipo de actuación.

Así mismo, sería fantástico que el periodismo insular (que pena la falta de independencia ante todo tipo de poder) estuviese atento observando, sin sectarismos, cómo se disminuyen los decibelios marinos, o cómo se gana en transparencia para observar las profundidades portuarias. Ciertamente, el del puerto es solo uno más de los muy variados problemas a los que se enfrenta nuestra urbe, sin embargo, este uno de lo nos puede poner en el mapa de los enclaves destacados por tecnología y ciencia, pues con la colaboración de los organismos de investigación de titularidad balear, y de los reputados científicos que los dirige, estas metas son posibles.

La Autoridad Portuaria es un organismo autónomo que no está sometido a la rendición de cuentas propia de los procesos electorales. Depende del Estado, pero a su presidente lo nombra la CAIB, aunque también hay un director. Además, su consejo de administración está compuesto por un conglomerado de representantes de múltiples administraciones y otras instituciones receptoras de subvenciones, lo cual contribuye a diluir responsabilidades.

Quizás la recién creada Consellería del Mar, aunque no tenga las competencias necesarias, tal vez sí pueda ejercer una labor de liderazgo sobre las otras instituciones que efectivamente tienen en sus manos la capacidad de actuación. Es por ello que, desde este mismo diario digital, ya me pronuncié como partidario de su creación en julio de 2021 (https://www.mallorcadiario.com/conselleria-del-litorial-pep-ignasi-aguilo). Palma se merece, no sólo un Paseo Marítimo que esté a su altura, sino también y, sobre todo, que su puerto sea líder en belleza, eficiencia, seguridad y valores ambientales.


martes, 22 de agosto de 2023

Milei y la solución a IB3

mallorcadiario.com

En abril de 2022 ya pude advertir, en este mismo diario (https://www.mallorcadiario.com/otro-fenomeno-argentino-que-nos-interesa-pep-ignasi- aguilo), que convenía estar atento a las elecciones presidenciales argentinas de este año 2023 por contar con la precandidatura del economista Javier Milei. Pues quien lo haya seguido mínimamente podrá haber comprobado cómo se trata de un notable académico, y empedernido lector de vasta cultura económica, capaz de manejar con soltura no sólo las estadísticas de su país, sino también las de rango internacional. Una persona, además, que ha carecido de cualquier tipo ambición política hasta haber rebasado el medio siglo de existencia, sin vínculos familiares o empresariales con algún tipo de grupo de interés. Todo lo cual le ha permitido armar un atractivo discurso político-económico-social, claramente diferenciado de los que articulan los partidos tradicionales, en los cuales por desgracia abunda no el tacticismo, la ambigüedad o los mensajes adaptados a cada público, sin importar sus posibles contradicciones.

Así pues, no es de extrañar que los debates electorales, que están teniendo lugar en el país de la plata, todos los aspirantes a la más alta magistratura nacional se centren básicamente en las propuestas del “Peluca Milei”. Es decir, está disfrutando de llevar la iniciativa política, a pesar de que los grandes medios de comunicación -como es tradicional en ellos cada vez que aparece un "afuerino" con capacidad de romper el statu-quo- lo intentan desprestigiar por tierra, mar y aire. Y es de suponer que esas campañas de desprestigio se recrudecerán en las próximas semanas hasta límites extremos.

Pues bien, Milei ha dado con la solución al culebrón protagonizado por Manresa y los suyos, internalizados o no, en IB3. Pues, por supuesto, el economista argentino considera que los medios de comunicación no tienen que estar financiados por el poder político. Ya que, justamente por eso, el objetivo de los mismos no es otro que la distorsión de la realidad y el adoctrinamiento. Y lo que es peor que lo hacen con nuestro dinero, es decir, aquel que nos quitan de nuestros bolsillos o de otros gastos más importantes como los relacionados con la sanidad, los servicios auténticamente sociales, o la educación.

Ahora bien, cerrarlos es políticamente difícil, por no decir imposible, porque, en tal caso, se revolverían como un león acorralado contra el gobierno que lo intente, con una fuerza irresistible, instrumentalizando una imaginaria victimización que, a buen seguro, el resto de medios cuasi-oficiales (subvencionados) comprarían de inmediato.

De esta forma la propuesta del libertario de aspecto rockero aplicada al caso balear consistiría en regalar IB3 a sus trabajadores, es decir, a Manresa y todos los que le acompañan para que así puedan competir con el resto de medios por la audiencia que, a partir de ese momento necesitarán para financiarse, al dejar de fluir el dinero de los contribuyentes. Una propuesta en la que todos ganan. Ganamos los ciudadanos de Baleares que nos ahorramos una millonada sin perder servicios. Ganan los trabajadores del ente que pasan a ser propietarios de una televisión que pueden utilizar según su estricto criterio profesional, y gana el panorama televisivo que, ahora sí, tiene que ofrecer auténtico valor añadido a sus telespectadores.

Las cadenas privadas de televisión local, quizás se pueden verse inicialmente algo resentidas, pues la nueva IB3 pasa a competir en su mismísimo terreno de juego con la ventaja de no haber tenido que sufragar los costes de puesta en marcha. Sin embargo, a medio y largo plazo ganan por no sufrir la distorsión del medio televisivo.

Es cierto que quizás, por tal vez, pueda ocurrir que el ayuntamiento de Pollença, u otro, quieran financiar a la nueva IB3 tal como hizo el de Calvià en su momento. No obstante, el cambio de dimensión es lo suficientemente importante como para que el debate sobre esta cuestión pueda considerarse.

En definitiva, desde uno de nuestros países hermanos del otro lado del océano nos llega una hábil propuesta para solventar el problema que, en cada legislatura, genera la mera existencia de IB3. Por su parte el periodista Javier Mato también ha hecho otra idea alternativa sugerente, como es la de declarar oficial y explícitamente que la manipulación es uno de los principales objetivos del ente.

Así que, en definitiva, contamos con material más que suficiente para que la cuestión pueda ventilarse en los foros habituales de forma especialmente interesante. Incluso, puestos a imaginar, en el mismísimo Parlament.

martes, 15 de agosto de 2023

Precio-Fobia destructiva

mallorcadiario.com

El sistema de precios es un fantástico, y automático, sistema de comunicación que permite coordinar los esfuerzos de miles de millones de personas para beneficio de la humanidad. Son señales de tráfico, como los semáforos. El Premio Nobel Milton de 1976 Friedman tiene un video, colgado en Youtube, titulado la “Historia de un Lápiz” en donde expone con claridad como nadie sabe hacer algo, aparentemente tan sencillo, como un simple lápiz escolar. Demuestra que para fabricarlo hace falta la colaboración de cientos de personas de lugares muy distantes, que hablan idiomas diferentes, con creencias también distintas. Incluso dice que puede que sus naciones estén enfrentadas en alguna guerra. Sin embargo, colaboran para que todos podamos tener ese lapicero al precio lo más contenido posible.

Para llevar a cabo esa colaboración de forma coordinada lo único que tienen que conocer, los participantes en el proceso de producción, es el precio de los diferentes componentes del lápiz y, en su fase final, del propio producto ya elaborado. De esta manera, el fallecido economista de Chicago, concluye que es la “magia del mercado”, a través del sistema de precios, quien proporciona los mecanismos para promover, no sólo la eficiencia y la cooperación, sino también, y sobre todo, la armonía y la paz entre los pueblos del mundo.

Sin embargo, el creciente intervencionismo estatal promovido por un neo-populismo, capaz de utilizar argumentos de ignorante para alcanzar y mantenerse en el poder, ha decidido atacar y sí le es posible destruir el benéfico sistema de precios, para sustituirlo por otro de controles jerarquizados que les permitan obtener prebendas de toda clase. El pobre argumento que, principalmente, utilizan es que los precios impiden el acceso a determinados bienes a sectores sociales. Es decir, hacen algo así como matar al mensajero, ya que los precios son el resultado de múltiples interacciones que generan los incentivos necesarios, precisamente, para hacer los productos y servicios accesibles a cada vez más amplias capas de población.

Las armas que utilizan los precio-fóbicos son muchas, aunque las principales, a modo de ejemplo, se pueden resumir en las siguientes:

La inflación actual, que tiene su origen último en la incapacidad de los gobiernos de equilibrar sus cuentas, es sin duda el principal enemigo del sistema de precios. Pues en el ambiente inflacionario es difícil saber si un incremento de precios se debe a la escasez de un componente, a un incremento de la demanda o, simplemente, a la corrosión del dinero. Esa dificultad puede acabar minando todo el sistema, tal como ocurrió en nuestro entorno durante la década de los setenta. Un semáforo siempre en verde es inútil.

El establecimiento de controles de precios, como se ha hecho recientemente, en el mercado inmobiliario constituye otro notable ejemplo de cómo se puede destruir un mercado que con menos intervención podría satisfacer mucho mejor las necesidades del público. Incluso los propios impuestos, como el excesivo de transmisiones patrimoniales, también son responsables de impedir un correcto funcionamiento del sistema. Un semáforo en verde y rojo a la vez, pronto producirá accidentes.

El rechazo a los copagos es otro tanto de lo mismo, pues ninguno de los agentes participantes puede hacerse una idea cabal de los incrementos o disminuciones de la demanda y la oferta. Sin un sistema de precios -aunque sea subvencionado- resultará prácticamente imposible mejorar la percepción de los servicios afectados, por muy esenciales que se consideren. Nada es gratis, así que ocultar los precios entre una maraña de tributos sólo puede distorsionar la realidad. Por supuesto, no sirve de nada un semáforo con sus luces apagadas.

Las prohibiciones y obligaciones de consumo impuestas, por ley, es otro tanto de lo mismo. Lo vemos en materias como la energía o los automóviles con resultados diametralmente opuestos a los buscados. Es como si en un cruce se sustituyese el semáforo por una señal de prohibido o, alternativamente, de paso obligatorio únicamente para los que provienen de una determinada vía. Una vez más, qué duda cabe, sería arriesgado circular en ese enclave.

Desgraciadamente tenemos muestras más que suficientes de cómo el intervencionismo estatal precio-fóbico resulta un fracaso en todo lo que toca, sin embargo, la presión-fobia, promovida desde la política por sistemas con fallos de representatividad, gana terreno día a día. Cada vez estamos más cerca, no sólo de impedir el florecimiento de las clases medias, sino de cualquiera que no forme parte del entramado político-funcionarial.

jueves, 10 de agosto de 2023

Sobre la muerte

Un sabio genuino debe considerar la resignación como la gloria principal de sus años declinantes.

Un anciano no debe buscar la muerte, ni tratar de alejarla. La muerte debe ser recibida con indiferencia cuando quiera que ésta decida venir. Para el hombre fuerte de alma no hay muerte vergonzosa

Marco Tulio Cicerón

martes, 8 de agosto de 2023

La asignatura pendiente del PP

 La asignatura pendiente del PP

 mallorcadiario

El PP es un gran partido consolidado que ha contribuido, y continúa haciéndolo, a la articulación de la sociedad española. Cuenta con una nutrida militancia, que gusta del debate y la confrontación de ideas, aunque también capaz de actuar de forma coordinada, tanto en la detección de los problemas colectivos como en la respuesta a los mismos. Su implantación territorial e institucional lo avalan como una formación con músculo suficiente para ofrecer coherentes programas de gobierno en la práctica totalidad de las asambleas de la nación.

No obstante, como toda gran organización, tiene algunos problemas que podríamos considerar estructurales, alguno de los cuales le han dificultado el acceso al poder nacional. Así mismo, en ocasiones, le han impedido tener la capacidad de influencia, que le debería corresponder por el número de votantes, cuando ejerce la labor de oposición. Es probablemente por esto que España ha sido gobernada muchos más años por el PSOE. Por añadidura, si analizamos el debate político nacional, ha sido este último partido quien ha ostentado la mayoría de iniciativas sociales y políticas.

Pues bien, de entre todos esos problemas, creo que, sin lugar a dudas, el más importante es su deficiente implantación en Cataluña. También en el País Vasco. Pues sin contar con una presencia sustancial en estos dos importantísimos territorios, tanto desde el punto de vista de su dimensión (sobre todo en el caso catalán), como desde el punto de vista su dinamismo social y económico, la acción política se hace muy cuesta arriba

Al inicio del actual período democrático Convergencia i Unió ocupó el espacio de la derecha en esa parte del país, antes, incluso, de la fundación del Partido Popular en 1989. Así que cuando éste apareció, tuvo que competir por un espacio que ya tenía titular en el Principado. De hecho, la fracasada "Operación Roca", de inicios de la década de los 80's, fue el intento de convertir a la derecha catalana en la principal oferta, de ese espectro ideológico, en el conjunto del país.

A partir de aquí, como les ocurre ahora a los partidos de más reciente creación, el mensaje de los populares catalanes, y sus propuestas, fluctuaron en la búsqueda de su “nicho de mercado”. Sin ir más lejos vale la pena recordar como, por ejemplo, Alejo Vidal Quadres, una de las mentes más lúcidas del mundo académico catalán consiguió articular un discurso atractivo para el electorado de centro-derecha a la vez que nítidamente diferenciado del convergente, por su mayor apertura y su menor tendencia a la endogamia. Sin embargo, al no conseguir Aznar, en su primera legislatura, la mayoría absoluta a nivel nacional, acabó aceptando sacrificar al orador de la voz ronca en el altar pujolista. Por supuesto, todo lo construido hasta entonces se vino abajo. Y constituyó todo un aviso para los militantes navegantes de esa comunidad autónoma.

Pujol puso en marcha su programa de colonización e instrumentalización de todas las instituciones mediáticas, políticas y sociales a su alcance, tal como ahora hace Sánchez, siendo muy consciente que había que anular, sobre todo, a los rivales que le eran más próximos en su segmento ideológico. Lo que se materializó a través de la consigna de que no se podía ser un buen catalán si se militaba o votaba al PP. Lo que, unido al hecho, como hemos mencionado, que el PP castigó a sus mejores hombres por el simple hecho de ser molestos para llegar a acuerdos con el Molt Honorable, era claro que declararse popular en Cataluña se convertiría en una dura travesía que requería mucha más convicción que en el resto de la nación.

Por su parte, en Baleares, y otras comunidades, el PP optó por incluir en su discurso mensajes de corte nacionalista con la idea de evitar el surgimiento de fuerzas políticas que intentaran seguir el camino de Convergencia, muy al estilo del PSC. Lo cual acabó resultando un éxito inicial que, sin embargo, con el tiempo, acabaría haciendo aflorar algunas contradicciones respecto a cómo entender el estado de las autonomías.

Así pues, por lo dicho, no puede extrañar, pues, que el PP catalán tuviera dificultades para contar con una amplia militancia con la suficiente capacidad de participación para nombrar a sus dirigentes y contar con representantes propios en el entramado social, lo que llevó a que los líderes fueran propuestos desde los órganos centrales del partido, con más o menos acierto.

De esta forma no se ha llegado a modular un mensaje proactivo que le otorgue un mínimo de iniciativa, como si solo fuese posible abanderar críticas a todo aquello que no fuese el statu quo. Una situación impropia de un gran partido político, generadora de un bucle melancólico. Un círculo vicioso desde el que sólo se vislumbra algún horizonte en un futuro incierto.

Después, el presidente Zapatero configura el Pacte del Tinell que se materializó en un nuevo Estatut, cogiendo nuevamente a la formación popular catalana, y de otras comunidades, con el pie cambiado por lo que se limitó a rechazarlo, pero sin evitar que el ejemplo cundiese entre otras autonomías, incluyendo la nuestra. Y así llega la crisis económica de 2008. El convergente Artur Más, elegido President, inicialmente aplica una política económica ortodoxa de contención del gasto público, al gusto de los dirigentes europeos de entonces y de la ministra española Elena Salgado. El resultado fue que la popularidad y el apoyo social de los herederos del pujolismo se derrumbaron. Y lo que es peor, simultáneamente, se pone de manifiesto que la política clientelar practicada desde la Generalitat está plagada de episodios de corrupción. Así, acorralados ponen en marcha el Procés.

 El PP catalán vive aquellos acontecimientos desarbolado observando como una parte muy importante de la sociedad que intenta representar clama por un partido no-nacionalista. Sin poderse librar de su mochila, observa como esos catalanes optan por Ciudadanos. Un nuevo partido que acaba teniendo tanto éxito que se atreve a desafiar, como ocurrió antes con la mencionada "Operación Roca", a todo el centro derecha del ámbito nacional.

 La historia más reciente también es más fácil de recordar, y en toda ella hay una constante sobre la que hacer un “mea culpa” popular, no hay propuestas del principal partido de centro derecha español sobre cómo resolver los problemas propios del Estado de las Autonomías. Es más, a nivel nacional, su vocación de partido de masas, le lleva a aceptar muchos de los elementos de la corrección política que borran las posibles señas de identidad propia diferenciada.

Por todo lo anterior a nadie le puede extrañar que el presidente Rajoy optará por el inmovilismo en aquellos aciagos días del otoño de 2017. Lo cual llevó al paradójico nacimiento de Vox, la criptonita que desde entonces le impide llegar al gobierno.

Como militante del Partido Popular, me inclino a pensar que resolver nuestra más importante asignatura pendiente es la principal tarea a la que nos deberíamos dedicar. La financiación autonómica debería generar incentivos al crecimiento económico mediante la identificación clara y diáfana de responsabilidades fiscales. El sistema electoral también debería adaptarse a cada comunidad para evitar la reproducción mimética de todos los organismos estatales. Y, sobre todo, el Partido Popular puede ofrecer un perfil propio distinto de las derechas nacionalistas, mucho menos estatista e intervencionista, es decir, puede ofrecer perfil mucho más liberal. Teniendo muy presente que la competencia entre administraciones reduce el poder de las élites burócratas y que la minoría más pequeña a proteger es el propio individuo con total independencia de su identidad.

 

Tendencias que parecen vislumbrarse ¿Cómo será el futuro? En 12 breves puntos

  1.  Progresiva minusvaloración de la familia, y asunción, por parte del Estado de sus principales funciones lo que conlleva a un inevitable aumento de la soledad. Se tenderá a evitar, incluso, que la reproducción se realice en el seno familiar.
  2. El Estado tiene más necesidades financieras y, por tanto, la tributación será mayor
  3. Hipervigilancia de las acciones individuales mediante tecnologías electrónicas, restricciones de la libertad en aras a un, pretendido, énfasis en la seguridad.
  4. Descarbonización, reducción el consumo individual de energía tanto de origen fósil como renovable. Esta última, no alcanzará la posibilidad de los niveles de usos de la anterior.
  5. Desmundialización, con su tendencia a consumir, preferentemente de forma inicial, productos locales. Lo que inevitablemente conlleva, unido al incremento de los tributos, a disminuciones de los estándares vida. Cada persona tiene menos opciones vitales.
  6. Aumento de las interrelaciones personales por medio de sistemas telemáticos asincrónicos. Disminución de las relaciones interpersonales físicas, disminución de los desplazamientos. Una vida más ligada a un territorio pequeño.
  7. Sustitución del sexo por el cibersexo. Las relaciones sexuales siempre suponen papeles diferenciados entre individuos que pueden ser interpretados de formas también diferentes según la subjetividad de cada uno, por tanto, en aras a la seguridad personal se preferirá el cibersexo.
  8. Aceptación de una nueva religión basada en los elementos que dan poder al Estado como es el caso de las externalidades, o más en general, bienes colectivos. La religión tendrá la misión fundamental de promover la aceptación de la disminución de los estándares de vida en base a un supuesto bien superior, no para las personas concretas, sino para la humanidad en su conjunto.
  9. A las personas se las juzgará por su pertenencia de un colectivo, puesto que los derechos se otorgarán por parte del poderoso Estado en función a cuál se pertenezca. Tanto para la bueno, cómo para lo malo. Una buena parte de los conflictos interpersonales los dirimirá, no un juez humano, sino un ordenador previamente programado para juzgar de forma desigual a los considerados desiguales.
  10. Lo colectivo se impone sobre lo personal o individual hasta el punto que la intimidad se considera una desconsideración social. La política estatal, con el auxilio de la neo-religión, nos impone como debemos comportarnos en los aspectos más personales.
  11. Aumento de los movimientos grupales de rebaño, mediante los procesos de cancelación del disidente. Cada vez será más complicado tener un pensamiento propio que no se corresponda con el de algún grupo. 
  12. La ciencia entrará en decadencia, pues se considerará que el consenso se tiene que imponer sobre el pensamiento discrepante que, cómo se señala en el punto anterior, se cancela. El statu quo se imponte. Las relaciones de poder son inamovibles.

La asignatura pendiente del PP

mallorcadiario.com

El PP es un gran partido consolidado que ha contribuido, y continúa haciéndolo, a la articulación de la sociedad española. Cuenta con una nutrida militancia, que gusta del debate y la confrontación de ideas, aunque también capaz de actuar de forma coordinada, tanto en la detección de los problemas colectivos como en la respuesta a los mismos. Su implantación territorial e institucional lo avalan como una formación con músculo suficiente para ofrecer coherentes programas de gobierno en la práctica totalidad de las asambleas de la nación.

No obstante, como toda gran organización, tiene algunos problemas que podríamos considerar estructurales, alguno de los cuales le han dificultado el acceso al poder nacional. Así mismo, en ocasiones, le han impedido tener la capacidad de influencia, que le debería corresponder por el número de votantes, cuando ejerce la labor de oposición. Es probablemente por esto que España ha sido gobernada muchos más años por el PSOE. Por añadidura, si analizamos el debate político nacional, ha sido este último partido quien ha ostentado la mayoría de iniciativas sociales y políticas.

Pues bien, de entre todos esos problemas, creo que, sin lugar a dudas, el más importante es su deficiente implantación en Cataluña. También en el País Vasco. Pues sin contar con una presencia sustancial en estos dos importantísimos territorios, tanto desde el punto de vista de su dimensión (sobre todo en el caso catalán), como desde el punto de vista su dinamismo social y económico, la acción política se hace muy cuesta arriba

Al inicio del actual período democrático Convergencia i Unió ocupó el espacio de la derecha en esa parte del país, antes, incluso, de la fundación del Partido Popular en 1989. Así que cuando éste apareció, tuvo que competir por un espacio que ya tenía titular en el Principado. De hecho, la fracasada "Operación Roca", de inicios de la década de los 80's, fue el intento de convertir a la derecha catalana en la principal oferta, de ese espectro ideológico, en el conjunto del país.

A partir de aquí, como les ocurre ahora a los partidos de más reciente creación, el mensaje de los populares catalanes, y sus propuestas, fluctuaron en la búsqueda de su “nicho de mercado”. Sin ir más lejos vale la pena recordar como, por ejemplo, Alejo Vidal Quadres, una de las mentes más lúcidas del mundo académico catalán consiguió articular un discurso atractivo para el electorado de centro-derecha a la vez que nitidamente diferenciado del convergente, por su mayor apertura y su menor tendencia a la endogamia. Sin embargo, al no conseguir Aznar, en su primera legislatura, la mayoría absoluta a nivel nacional, acabó aceptando sacrificar al orador de la voz ronca en el altar pujolista. Por supuesto, todo lo construido hasta entonces se vino abajo. Y constituyó todo un aviso para los militantes navegantes de esa comunidad autónoma.

Pujol puso en marcha su programa de colonización e instrumentalización de todas las instituciones mediáticas, políticas y sociales a su alcance, tal como ahora hace Sánchez, siendo muy consciente que había que anular, sobre todo, a los rivales que le eran más próximos en su segmento ideológico. Lo que se materializó a través de la consigna de que no se podía ser un buen catalán si se militaba o votaba al PP. Lo que unido al hecho, como hemos mencionado, que el PP castigó a sus mejores hombres por el simple hecho de ser molestos para llegar a acuerdos con el Molt Honorable, era claro que declararse popular en Cataluña se convertiría en una dura travesía que requería mucha más convicción que en el resto de la nación.

Por su parte, en Baleares, y otras comunidades, el PP optó por incluir en su discurso mensajes de corte nacionalista con la idea de evitar el surgimiento de fuerzas políticas que intentaran seguir el camino de Convergencia, muy al estilo del PSC. Lo cual acabó resultando un éxito inicial que sin embargo, con el tiempo, acabaría haciendo aflorar algunas contradicciones respecto a cómo entender el estado de las autonomías.

Así pues, por lo dicho, no puede extrañar, pues, que el PP catalán tuviera dificultades para contar con una amplia militancia con la suficiente capacidad de participación para nombrar a sus dirigentes y contar con representantes propios en el entramado social, lo que llevó a que los líderes fueran propuestos desde los órganos centrales del partido, con más o menos acierto.

De esta forma no se ha llegado a modular un mensaje proactivo que le otorgue un mínimo de iniciativa, como si solo fuese posible abanderar críticas a todo aquello que no fuese el statu quo. Una situación impropia de un gran partido político, generadora de un bucle melancólico. Un círculo vicioso desde el que sólo se vislumbra algún horizonte en un futuro incierto.

Después, el presidente Zapatero configura el Pacte del Tinell que se materializó en un nuevo Estatut, cogiendo nuevamente a la formación popular catalana, y de otras comunidades, con el pié cambiado por lo que se limitó a rechazarlo, pero sin evitar que el ejemplo cundiese entre otras autonomías, incluyendo la nuestra. Y así llega la crisis económica de 2008. El convergente Artur Más, elegido President, inicialmente aplica una política económica ortodoxa de contención del gasto público, al gusto de los dirigentes europeos de entonces y de la ministra española Elena Salgado. El resultado fue que la popularidad y el apoyo social de los herederos del pujolismo se derrumbaron. Y lo que es peor, simultáneamente, se pone de manifiesto que la política clientelar practicada desde la Generalitat está plagada de episodios de corrupción. Así, acorralados ponen en marcha el Procés.

El PP catalán vive aquellos acontecimientos desarbolado observando como una parte muy importante de la sociedad que intenta representar clama por un partido no-nacionalista. Sin poderse librar de su mochila, observa como esos catalanes optan por Ciudadanos. Un nuevo partido que acaba teniendo tanto éxito que se atreve a desafiar, como ocurrió antes con la mencionada "Operación Roca", a todo el centro derecha del ámbito nacional.

La historia más reciente también es más fácil de recordar, y en toda ella hay una constante sobre la que hacer un “mea culpa” popular, no hay propuestas del principal partido de centro derecha español sobre cómo resolver los problemas propios del Estado de las Autonomías. Es más, a nivel nacional, su vocación de partido de masas, le lleva a aceptar muchos de los elementos de la corrección política que borran las posibles señas de identidad propia diferenciada.

Por todo lo anterior a nadie le puede extrañar que el Presidente Rajoy optará por el inmovilismo en aquellos aciagos días del otoño de 2017. Lo cual llevó al paradójico nacimiento de Vox, la criptonita que desde entonces le impide llegar al gobierno.

Como militante del Partido Popular, me inclino a pensar que resolver nuestra más importante asignatura pendiente es la principal tarea a la que nos deberíamos dedicar. La financiación autonómica debería generar incentivos al crecimiento económico mediante la identificación clara y diáfana de responsabilidades fiscales. El sistema electoral también debería adaptarse a cada comunidad para evitar la reproducción mimética de todos los organismos estatales. Y sobre todo, el Partido Popular puede ofrecer un perfil propio distinto de las derechas nacionalistas, mucho menos estatista e intervencionista, es decir, puede ofrecer perfil mucho más liberal. Teniendo muy presente que la competencia entre administraciones reduce el poder de las élites burócratas y que la minoría más pequeña a proteger es el propio individuo con total independencia de su identidad.

martes, 1 de agosto de 2023

Toni Costa y Elena Salgado

mallorcadiario.com

Como muchos habrán pensado, se trata de dos personas que, por muchos motivos, están en las antípodas la una de la otra, y, efectivamente es así. El actual Vicepresident es uno de los economistas más brillantes del panorama balear quien ya destacaba desde sus tiempos de estudiante. Pasó, además, por la dirección general que mejor amuebla la cabeza de cualquier político, la de presupuestos, aunque, probablemente ya era el mejor conoce –a mucha distancia de cualquier otro-- de todo lo relacionado con las cuentas y finanzas de esta comunidad. De orígenes familiares ibicencos sencillos, ha demostrado que no le asustan ni los retos ni las dificultades. Ahora acaba de coronar su aterrizaje en la antigua sede del Credit iniciando una senda de alivio fiscal que promete tener continuidad a lo largo de toda la legislatura.

Por su parte, cuando el recientemente fallecido Pedro Solbes, exministro de economía y hacienda, decidió abandonar a su presidente en abril de 2009 para, así, poder intentar recuperar un mínimo de reputación profesional. Dejó dos herederos: Pedro Sánchez en su escaño y Elena Salgado en el ministerio. Así que, a ésta última le tocó lidiar con la rectificación realizada por su jefe Zapatero el fatídico 10 de mayo de 2010, obligado, a su vez, por la llamada Troika (Comisión Europea, BCE y FMI) con sus "hombres de negro". El de la ceja puso en marcha el mayor recorte en gasto social de la historia de la democracia. Ni siquiera con la dura crisis de los años 70’s un gobierno se había atrevido a tanto, ni se atrevería después. Se congelaron las pensiones (vulnerando el Pacto de Toledo), se redujo el sueldo de los funcionarios, se redujeron las partidas de gasto farmacéutico, lo mismo que las prestaciones por dependencia, se incrementaron tributos y se paralizó la inversión pública. De esta forma, en las elecciones a comunidades y ayuntamientos de un año después, el pueblo español le dio la espalda. No le sirvió de nada decirnos que estábamos en la “champions league” de la economía negándose a reconocer la mayor crisis vivida por su generación. El mapa patrio, por todo ello, se tiñó de azul.

Doña Elena, por su parte estudió ingeniería y economía ocupando, desde sus inicios, múltiples cargos en los distintos gobiernos de Felipe González que se formaron a partir de 1982. Procedente de una selecta familia gallega, durante un breve período de tiempo fue gestora del Teatro Real para después utilizar las que la izquierda bautizarían como “puertas giratorias” durante los mandatos de Aznar. Luego, ya con Zapatero volvió a ocupar otro sin fin de elevados cargos públicos hasta que un Pedro Solbes visiblemente abrumado dejó el ministerio y su acta de diputado, a tiempo para la rectificación del 10 de mayo.

La labor de la ministra se centró en endosar a las comunidades autónomas los ajustes pendientes para volver a encauzar, no sólo las finanzas públicas, sino la marcha de toda la economía. El motivo esencial era político pues teóricamente las elecciones locales y autonómicas se celebraban más o menos a mitad de mandato. Esa era la parte final del Plan de Zapatero. Dicho más claramente, tras los recortes de mayo de 2010, el resto de los ajustes y reformas las deberían hacer las comunidades y los municipios. Así, si la economía no remontaba la culpa se la podrían endosar a los gobiernos autonómicos que no eran de su partido.

Conociendo la trayectoria de Sánchez, pienso que hay una elevada probabilidad de que repita la jugada, si finalmente, como parece, vuelve a ser investido Presidente. No sabemos quién será la Salgado de turno, aunque bien pudiera ser la mismísima Nadia Calviño, quien, a pesar de tener una trayectoria algo diferente, viene realizado un papel similar. En cualquier caso, con un gobierno estatal del PSOE y 15 comunidades gobernadas por el PP. No tardaremos mucho en ver que la inflación, los problemas energéticos, el déficit y en general cualquier mal de la economía, ya no estarán motivados ni por la pandemia ni por la guerra en Ucrania, sino por las autonomías azules.

Hace ya tiempo que sostengo que la deslealtad institucional es uno de los males de la economía española, fruto de determinados incentivos motivados por elementos del diseño institucional, que sólo se pueden corregir con reformas importantes que únicamente están al alcance de los dos grandes partidos actuando conjuntamente. Algo que parece imposible con un socialismo fiel al Pacte del Tinell.

Por ello, desde Baleares, esta legislatura, va a ser muy importante mantener la iniciativa en todos los asuntos, de forma especial en los financieros, tal como está haciendo Costa bajo el mandato de Prohens, adelantándose a los movimientos que puedan realizar los estrategas al servicio de Sánchez, poniendo tanto o más énfasis en el plano político y mediático-propagandístico que en el técnico, pues ese es el terreno preferido por la izquierda actual heredera de aquel Solbes que debatió con Pizarro tergiversando la verdad. Aunque, en realidad, ese siempre ha sido el terreno preferido de los socialistas desde los tiempos del fabianismo británico.

martes, 25 de julio de 2023

Tres vértices del resultado electoral

mallorcadiario.com

La política es la lucha descarnada por el poder. La coherencia o incoherencia, el escurridizo bien común, la verdad o la mentira, la neutralidad o clientelismo, los buenos o malos desempeños económicos, la sinceridad o el engaño, la promoción de la unión o de la división social, etc. son tan solo instrumentos utilizados en esa pugna. De hecho, la impostura, es decir, el retorcer los argumentos en beneficio propio es una de las prácticas más habituales. Lo que importa es el poder, todo lo demás es secundario. Es por esto mismo, aquél afirmó que la política es sobre todo el arte de la apariencia.

Desde que ocupara la más alta magistratura nacional, Pedro Sánchez no ha dudado ni un momento en utilizar todos esos instrumentos para alcanzar y retener el poder. Ningún otro presidente del gobierno de España se había atrevido a utilizar un nivel de maquiavelismo tan descarado. Además, sabe que ningún otro de sus actuales rivales parece capaz de envainarse los escrúpulos necesarios para hacerlo. Por todo eso, hasta el pasado 28 de mayo, fui de la opinión que el sanchismo, con su colonización institucional y mediática, podía durar mucho tiempo, al menos tanto como el pujolismo.

Sin embargo, las elecciones autonómicas y municipales supusieron, para mí, una sorpresa que me hizo reconsiderar la situación. Ciertamente, parecía que se consolidaba una tendencia que se había iniciado, tiempo atrás, en diferentes confrontaciones autonómicas aisladas, como son los casos de Galicia, Madrid, Castilla-León o Andalucía. Así que, como muchos, acepté la idea de que este verano se podía producir un cambio de ciclo.

Pero tras los resultados de este pasado domingo he recuperado mi antigua idea de que quien esté dispuesto a hacer cualquier cosa, y a pagar el precio más alto, por el poder lo alcanzará y lo mantendrá; son legiones los que están dispuestos a seguir al poderoso. Sobre todo, como parece, si nadie más, por convicciones morales o de otro tipo, no está dispuesto a llegar tan lejos en la carrera.

Ahora bien ¿Cuáles han sido los elementos que, en tan sólo dos meses, le han permitido realizar una notable remontada? En mi opinión son básicamente tres, el primer vértice del triángulo es que los comicios autonómicos del 28M tenían algo de espejismo al no incluir ni a Cataluña ni a Euskadi. Qué duda cabe que el PSC siempre ha sido, y continúa siendo, uno de los principales soportes de la corriente zapatero-sanchista del PSOE y que, por tanto, en cualquier análisis debería haberse considerado. Algo similar, aunque con un peso menor, se puede decir del PSE.

En segundo lugar, el hecho que Vox ha hacer valer en exceso sus resultados locales en los diferentes procesos de negociación, ni les ha ayudado a ellos ni tampoco a su potencial socio del PP. Los tristes espectáculos ofrecidos en la comunidad extremeña o en el mismísimo ayuntamiento de Palma, entre otros, probablemente ha provocado un prematuro e innecesario desgaste. Parecían mostrar que esos dirigentes locales no entendían que la prioridad, para contrarrestar los efectos del sanchismo, tendría que haber sido el regreso a la concordia propia del inicio de la transición. El contundente retroceso de Vox es buena prueba de ello, les ha podido su naturaleza combativa.

Dejando de lado a los abstencionistas, somos unos once millones los españoles que nos consideramos de derechas y otros once los que se consideran de izquierdas. Dos millones desean no serlo, así que, sin entendimiento entre los dos bloques mayoritarios, son estos últimos los que acaban decantando la balanza. A eso apostó Zapatero en su momento y ahora, con determinación redoblada gracias al dinero de Bruselas, lo hace Sánchez. El poder es el poder.

Por último, pienso que ha habido un tercer elemento importante en estos extraños resultados electorales. Me refiero a la excesiva confianza del PP en una victoria holgada. Mientras Sánchez se empleaba a fondo en contrarrestar su imagen de autómata carente de sentimientos humanos, Feijoo ha menospreciado la posibilidad de realizar un ejercicio de acercamiento sentimental a su público. Incluso parecía adoptar un distante aire institucional propio de un primer ministro. Y ya se sabe, en las batallas políticas del siglo XXI los sentimientos están por encima de las ideas y también de los hechos.

¿Qué pasará a partir de ahora? En política nunca se sabe, aunque lo más probable es que la hirviente ambición de Sánchez le lleve a conformar un nuevo gobierno Frankenstein, al menos, durante unos meses en los cuales esperará a que la derecha mayoritaria vuelva a entrar en crisis de liderazgo (¡Calma ayusistas!), momento en que el maquiavélico socialista aprovechará para convocar otras elecciones.

A pesar de todo lo dicho, soy de la opinión que sí se ha producido la derogación del sanchismo, todos sus socios a excepción de Bildu han sido castigados. Sin embargo, de momento no está claro que el propio Sánchez lo haya llegado a entender, más bien parece que cree que puede añadir un capítulo más a su manual de resistencia.

En definitiva, la nueva configuración de las fuerzas parlamentarias previsiblemente desembocará en una coalición de perdedores cuyo origen es la confluencia de tres principales fuerzas, un Sánchez sin ideología definida que le limite y cuya única y exclusiva aspiración es mantenerse en el poder a toda costa y a cualquier precio; una parte del electorado que tradicionalmente no desea ser español; y una derecha todavía muy dividida incapaz de establecer objetivos prioritarios comunes, con dificultades para actuar conforme al taimado, camaleónico y frío rival que tiene enfrente. Si no se modifica alguno de los vértices de ese triángulo, pienso que tenemos Sánchez para rato.

martes, 18 de julio de 2023

A favor del bipartidismo

mallorcadiario.com 

Desgraciadamente la democracia española nunca ha sido del todo bipartidista, pues junto con los grandes partidos, con opciones de gobernar, siempre han existido otros de corte nacionalista o independentista que, de forma sistemática, se han decantado por el populismo centrifugo gozando de una gran capacidad de influencia también en el ámbito nacional.

Más tarde, a raíz de la crisis del 2008, surgió el un renovado populismo comunistoide que denunciaba que la alternancia en el poder del PSOE y el PP no era capaz de resolver los nuevos retos se estaban planteando. Y que, sobre todo, que no era capaz de materializar la auténtica rendición de cuentas que se supone comporta un cambio de gobierno.

Por último, la indefinición de aquel momento del Partido Popular en materia autonómica, al mostrarse, por un parte, relativamente próximo algunos de los planteamientos de determinados nacionalismos al tiempo que parecía apostar por una centralidad fiscal, que ahora, con Madrid al frente, está decidido a enmendar, conllevó la aparición de nuevas agrupaciones en el ámbito de la derecha cuando acaecieron los hechos del 2017 en Cataluña.

De esta forma, visto con perspectiva, quizás se puede observar como los partidos sin opción de gobierno han tenido un fuerte protagonismo en el devenir político en la democracia española. De hecho, es evidente que también se gobierna desde la oposición, o con alianzas muy puntuales, y así lo han hecho con notable éxito, de forma especial, los nacionalistas.

Las opciones políticas que no aspiran al gobierno se sienten menos constreñidas tanto a hora de elegir los problemas sociales como a la hora de realizar propuestas de solución, de manera que tienden a dedicar sus esfuerzos a construir relatos -en muchas ocasiones fantásticos o fantasiosos- que pueden acabar teniendo una gran influencia en el cuerpo electoral y, por tanto, indirectamente en quien está al frente el timón de mando.

Así, en mi opinión, muchos de los problemas sociales de nuestro país tienen su origen en una inadecuada política que ha sido, y es, el resultado de la influencia de los partidos más pequeños. El fuerte crecimiento del gasto público (con frecuencia mero gasto político), la dualidad en el mercado laboral, la configuración del recibo de luz (con sus grandes costes regulatorios), la burocratización de la administración, el deficiente funcionamiento de los lobbies de presión, la politización de la educación, el problema catalán, etc., etc. tienen, con frecuencia, su fundamento inicial en los relatos y las ofertas de los partidos que se presentan a las elecciones sin el freno que supone la perspectiva de tener que rendir cuentas desde una institución de gobierno (recordemos como Pujol, el gran populista, nunca quiso ministros convergentes).

Un bipartidismo realmente asentado supone un filtro añadido para las propuestas más estrambóticas y/o extremistas, así como para aquellas de corte populista. Una garantía automática para una política más estable, con mayor seguridad jurídica y con debates de mayor profundidad y, por tanto, con mayores posibilidades de éxito. Ahora, bien para que el bipartidismo se pueda dar en plenitud, los partidos tienen que ser más abiertos, más permeables y, sobre todo, menos dependientes de quien ejerza su liderazgo en un momento concreto.

La selección de las élites y cuadros que estarán al frente de las instituciones, es otra de las importantes labores que se realizan en el seno de los partidos. Y qué duda cabe que ésta será más rigurosa cuando realmente se tenga que hacer frente a los complejos problemas de la sociedad actual. Los gobiernos de coalición de 22 ministros además de inoperantes, necesariamente, tendrán que contar con personas menos solventes y preparadas.

Por todo ello, personalmente soy un firme partidario del bipartidismo, y desde hace tiempo sostengo que las leyes electorales, sobre todo en lo que hace referencia a la configuración de las circunscripciones marcan poderosamente el tipo de las organizaciones políticas que forman parte del juego democrático. Pienso, así, que el principal debate que debería abordar la sociedad española, y especialmente la balear, es el debate electoral, por muy difícil que este sea.

martes, 11 de julio de 2023

Mercado libre: cuando el pez chico se come al grande

mallorcadiario.com

La libertad es una e indivisible, es imposible considerar que los miembros de una sociedad son realmente libres si no existe libertad para elegir la forma de interactuar con los demás. Es por ello que los regímenes que han pretendido sustituir las interindividuales, propias de un mercado libre, por alguna forma de planificación jerarquizada, sistemáticamente, acaban siendo dictaduras totalitarias.

La libertad de mercado no siempre es el resultado de un orden alcanzado y mantenido de forma espontánea, pues se caracteriza por la libre competencia empresarial, y ésta tiende a desaparecer si no se la preserva de forma consciente mediante la igualdad ante la ley y la ausencia de privilegios. Vivir y trabajar en un ambiente de competencia es incómodo, hay que tener los músculos y los nervios siempre en tensión, por lo que los empresarios que participan en ese tipo de ambiente mercantil, lógicamente, tenderán a buscar la salida que les permita zafarse de sus rivales. De hecho, en competencia los beneficios empresariales, simplemente, no existen, los precios de los productos y los servicios son los de coste. Es decir, la empresa competitiva puede retribuir los factores de trabajo y capital, pero nada más.

Es por eso que, el papel del empresario, en el mundo genuinamente capitalista, consiste en conseguir algún tipo de ventaja sobre sus rivales, aunque sea de manera coyuntural, para atraer y seducir a los potenciales clientes. Algo que se puede hacer de dos formas.

La primera, que podemos denominar "la buena", es diferenciando su producto y controlando al máximo los costes de producción. Digo que es "la buena" porque ambas actitudes conllevan un proceso de innovación que, con frecuencia, requiere dedicar esfuerzos a la I+D+i. Así, si tiene éxito en ese camino, durante un tiempo podrá gozar de beneficios empresariales (hasta que los competidores le imiten y, por tanto, lo alcancen), los consumidores, por su parte, podrán tener a su disposición mejores y más asequibles productos.

Este tipo de capitalismo es el que ha conseguido que cualquiera de nosotros pueda vivir bastante mejor que el rey de la Francia prerrevolucionaria. Muchos de los bienes y servicios de consumo actuales eran inimaginables para Luís XVI.

La otra forma de evitar la presión de los competidores, "la mala", es actuando deshonestamente, como puede ser poniendo palos en las ruedas a los rivales. Un sabotaje o una campaña de desprestigio pueden ser un ejemplo. Sin embargo, está claro que nadie quiere ser delincuente tanto por razones morales como legales, por lo que esta forma fórmula queda descartada. Ahora bien, existe una modalidad enmarcada en los límites de la ley, de esta forma "mala" de actuar, que consiste en apelar al gobierno de turno para que regule el mercado en el sentido de establecer barreras que expulsen (o impidan la entrada) a otras empresas competidoras.

Dicho todo lo anterior, se puede ver con claridad que sólo en un mundo en donde exista un gobierno intervencionista dispuesto a intercambiar regulaciones de mercado por apoyos políticos se cumple la máxima que el pez grande se come al chico. Pues, en caso contrario, cualquiera puede estar en condiciones de ofrecer un mejor producto a costes más ajustados, lo que limita tanto el poder del empresariado establecido que, a poco que relaje sus músculos o sus nervios verá como un rival más pequeño lo destrona, quizás, para siempre.

La historia empresarial del mundo genuinamente capitalista está llena de ejemplos de innumerables macro-empresas que no han sido capaces de hacer frente a un nuevo rival mucho más pequeño. ¡Los empresarios del genuino capitalismo nunca pueden relajarse! Siempre existe la posibilidad que otros, de cualquier tamaño, corran más. Esa es la auténtica característica del capitalismo de libre mercado, la permanente destrucción creativa que explica el “cuerno de la abundancia” que sistemáticamente le es negado al mundo socialista o nacionalista.

Por supuesto, los grandes empresarios que prefieren acudir a los despachos del gobierno para mantener su statu quo son inteligentes. Lo harán en mayor medida cuanto más intervencionista sea el poder. Y para alcanzar los privilegios legales que desean apelarán siempre a argumentos sociales, de igualdad, de seguridad o salud pública o, tal vez, medioambientales que le resulten más atractivos para el interlocutor político. En ningún caso, claro está, defenderán el mantenimiento de su situación ni la restricción de la libre competencia, a pesar de que eso sea lo que realmente quieren conseguir.

Pues bien, como los políticos de izquierda tienden a rechazar las libertades asociadas al mercado en nombre de los argumentos expuestos, con frecuencia, dichos grandes empresarios preferirán apoyar, de forma directa o indirecta (a través de fundaciones, por ejemplo), a esos idearios políticos más dispuestos a una mayor intervención. Este razonamiento explica que a todos nos vengan a la mente nombres grandes empresarios mediáticos cuya elaborada imagen cuadra mejor con posiciones de izquierda.

En definitiva, es la propia libertad económica la que limita el poder del gran empresariado. Y lo hace con tanta frecuencia que son numerosas las ocasiones en que se ha podido afirmar que el pez pequeño se comió al grande. Es por eso que es tan importante que desde las tribunas públicas se realicen discursos defendiendo un concepto amplio de libertad, que incluya, como no puede ser de otra manera, la libertad económica. Su poder de seducción se tiene que hacer oír.

martes, 4 de julio de 2023

La victoria de la derecha

 mallorcadiario.com

Hasta las pasadas elecciones del 28 de mayo era un lugar común afirmar que la derecha ganaba cuando los asuntos económicos no marchaban bien. Esta vez, pienso, no ha sido así. La victoria del bloque encabezado por el PP se fundamenta en dos factores, el primero es puramente de mecánica electoral, debido a la desaparición de Ciudadanos. El segundo es el cansancio del ultra intervencionismo sanchista-armengolista.

Es cierto que la situación económica dista mucho de ser satisfactoria, pero también lo es que las ingentes cantidades de dinero, recién impreso, llegadas de Frankfurt atenúan mucho la percepción. A lo que habría que añadir la colonización gubernamental de muchos de los estamentos capaces de realizar una correcta contabilidad de las macromagnitudes.

El neo-intervencionismo sanchista-armengolista, con y sin Covid, ha penetrado por todo, dando alas a los populismos nacionalistas y neo-comunistas. Señalando como hay que hablar y en que idioma, que es lo que se puede decir y lo que no, que es lo que se puede comer, que debemos pensar sobre el tiempo y el clima, a que temperatura debemos tener nuestros centros de trabajo y nuestros hogares, que tipos de coches se pueden conducir, que nuestro dinero lo maneje preferentemente un ministro cualquiera, que ha nuestros hijos los eduque una burocracia invasiva y, sobre todo, el intento de imposición de un neo-puritarismo sobre las relaciones humanas. La expresión “lo personal es político” ha alcanzado cotas casi asfixiantes que, en cierta medida, nos recuerdan las historias, narradas por nuestros mayores, sobre la época del nacional-catolicismo, inspirado en el extremo político contrario. Hemos podido palpar aquello que Muñoz Seca dejó escrito en forma de comedia: “Los extremeños se tocan”.

Por todo ello, los nuevos gobernantes, previsiblemente, pondrán más énfasis en la recuperación de los grados de libertad constreñidos que en la mera gestión de las cuentas y finanzas públicas, aunque una cosa esté íntimamente ligada con la otra. De hecho, así se puede interpretar el acuerdo dado a conocer la pasada semana entre el PP y Vox. Todo el documento respira ese nuevo ambiente de aire más fresco al otorgar mayor margen de maniobra a las personas, en detrimento de los estamentos políticos y funcionariales. Lo mismo se puede afirmar al escuchar el discurso de investidura de la que será la nueva presidenta.

Si el PP de Marga Prohens se ajusta la hoja de ruta cuya brújula tiene por norte la preservación de las mayores cotas de libertad individual, con la asunción de las propias responsabilidades, pienso que acaban ocurriendo dos fenómenos muy deseados. El primero es que la economía fructificará de forma equilibrada al facilitar la realización del mayor número de proyectos personales. Mientras que, por otro lado, el PP puede pasar de ser considerado, por mucha de la opinión publicada, un nasty-party que pone mucho más énfasis en el rigor presupuestario a ser considerado el partido simpático y colorido que representa la parte más alegre y confiada de la sociedad.

De hecho, el título de nasty-parte, en buena medida, ya ha pasado a los partidos de izquierda que representan ahora lo pesado, lo oprimente por cuadriculado, lo constreñido y sofocante. Dependerá de cómo ejerzan la oposición el que continúen ostentando dicho título durante mucho tiempo. Pues, lo lógico sería que el PSOE, como principal formación de la izquierda, decidiera zafarse de sus compañeros de viaje nacionalistas y neo-comunistas por ser contrarios al ambiente de libertad. Sin embargo, la barrera a la que se enfrenta el centenario partido es la de sus dirigentes. Desgraciadamente, en el interior de las formaciones no existen mecanismos claros para relevar a los líderes caídos.

Por todo eso, el interés de la legislatura se centrará tanto en que el PP siga la hoja de ruta natural que ellos mismos diseñado y por la cual han recibido el respaldo popular, sino también en la respuesta por la que opte el PSOE, puesto que, como señalamos, de nacionalistas y neo-comunistas resulta mucho más difícil esperar una mayor adaptación a la realidad social.


viernes, 30 de junio de 2023

Prosperidad heredada y saturación

En UltimaHora cambiaron el título, que era el que figura en esta entrada "Prosperidad heredada y saturación".



martes, 27 de junio de 2023

Mi madre era circular ¿Quizás por eso voto al PP?

mallorcadiario.com

Para los que ya acumulamos años nos resulta curioso observar como ahora se llama pomposamente “economía circular” a lo que, en muchas ocasiones, no es más que una vuelta a las viejas prácticas de nuestra infancia. Pues recordamos como, de niños, la ropa iba pasando de los hermanos, o primos, mayores a los más pequeños, o como nuestras madres nos enviaban a por leche con los envases de vidrio usados vacíos para que nos descontaran algunas pesetas. Los zapatos se reparaban, las latas de conserva se podían reutilizar como recipientes, al tiempo que nos enseñaban que había que comer todo lo que nos ponían en el plato hasta dejarlo limpio. Mi abuelo materno, un conocido oftalmólogo de la ciudad, me enseñó a elaborar determinados instrumentos de los que tenía en su consulta, y por supuesto, a reparar todo aquello que fuese menester.

Los veranos, de casi tres meses, los pasábamos en un pinar-garriga de Portol casi aislados, por completo, de cualquier forma de civilización. En una casa sin electricidad, ni agua corriente, así que, de forma natural, aprendimos a no malgastar ninguno de nuestros recursos. De un pozo, y con un cubo convenientemente agujereado para evitar estancamientos, extraíamos la cantidad de agua necesaria para una ducha fría (o para cualquier otra cosa), la leña necesaria para hacer fuego la recogíamos por los alrededores, con la naturalidad con la que se trata algo que tiene valor. Aquella casa tenía un cuarto semisótano en donde se guardaban todo tipo utensilios, tanto en buen como en mal estado, pues ninguno se despreciaba ya que siempre se le podría encontrar, quizás por piezas, otra utilidad. Por todo ello la única basura que se generaba era orgánica a excepción, de tarde en tarde, de las pilas de las linternas y del transistor.

Para muchos de los que vivimos experiencias parecidas la ahora llamada "circularidad" ha impregnado muchas de nuestras pautas de consumo. Por ejemplo, uso el mismo cinturón de cuero desde hace casi cuarenta años, conduzco un coche pequeño que tiene más de veinte, conservo en perfecto estado de revista, y a menudo empleo, el reloj y la estilográfica de mi primera comunión. Durante un tiempo actué como voluntario retirando basura de muchas de nuestras playas. Es lógico que, con la llegada de Internet, me acostumbra a realizar compras (y ventas) de objetos de segunda mano, tal como así ha sido.

Así que creo poder afirmar que lo de reparar, reutilizar y reciclar forma parte de mi cultura familiar heredada. Y en este sentido soy de la opinión que, más allá de la cleantech, acta sobre todo para grandes empresas, la creación de mercados y mercadillos de todo tipo, y la reducción o eliminación (en determinados casos) del impuesto de transmisiones patrimoniales constituye la mejor política para favorecer la circularidad. Pues, sencillamente, cuanto más fácil sea enajenar o adquirir un bien usado más se amplía la posibilidad de aprovechar al máximo todo el potencial de lo ya manufacturado.

Es cierto, que las modernas técnicas de producción en masa han abaratado tanto los costes de producción y distribución que, desde el punto de vista estrictamente económico, no vale la pena plantearse la reparación de algunos bienes. Sin embargo, no siempre es así, tal como ocurre actualmente con los coches eléctricos. Pues, sus precios de tarifa son lo suficientemente elevados como para que se pueda afirmar que no están al alcance de la mayoría.

Quizás por todo lo anterior el 27 de abril de 2021, en este mismo diario, publiqué un artículo titulado "Enchufar coches de gasolina", animando a reducir las trabas burocráticas para reciclar los vehículos con motor de combustión en eléctricos. Una idea netamente "circular", pues 30 millones de coches son ingentes cantidades de materias primas. De hecho, aunque solo se realizará la reconversión de una parte relativamente pequeña del actual parque automovilístico, seguramente se convertiría en la mayor operación de circularidad.

Pues bien, el pasado 9 de mayo la diputada popular Elena Castillo López defendió esta misma idea en el Congreso en forma de toma en consideración como proyecto de ley. Desgraciadamente, la actual mayoría autodenominada progresista la rechazó. Sin duda, este es un motivo más que me anima a votar al Partido Popular.


viernes, 23 de junio de 2023

Populismo de género

 Populismo de género

  • La confrontación de opiniones es la materia básica de la que se compone la democracia. M. Thatcher.
  • Hacer pasar por consensos lo que en realidad son dogmas deshumaniza al disidente.
  • El feminismo y el cambio climático se han convertido en el catalizador de profundos cambios sociales que no admiten crítica, so pena de ser cancelado, es decir, muerto civilmente.
  • La presión de Vox puede haber contribuido a poner debates sobre la mesa que estaban en la sociedad, pero que desde las instituciones se habían empeñado en silenciar.
  • Es irracional imponer el machismo como causa subyacente tras cualquier agresión sufrida por una mujer a manos de su pareja o expareja. Lo cierto es que la violencia rara vez es mono causal.
  • Se tiene que acabar con la asimetría penal que determina penas mayores para los varones.
  • Hay que reformar las competencias de los juzgados de violencia contra la mujer. Deberían conocer también de las agresiones cometidas por parejas del mismo sexo.
  • Hay que dar una respuesta al ingente número de denuncias instrumentales que atascan los juzgados. Se usan, con frecuencia, para conseguir ventajas en los procesos de separación.
  • La presunción de inocencia. Los protocoles que se activan desde la policía en caso de violencia de género son, a menudo, desproporcionados y excesivos. Con frecuencia se ha normalizado condenar mediáticamente a los detenidos, cuando ni ha mediado juicio y/o sentencia.
Continuando...
La primera ley de violencia de genero de Zapatero se centra en definir el "delito penal de autor"; esto es, en castigar de forma diferente en función de quien se sea.
PRINCIPIO DE VERACIODAD VERSUS PRINCIPIO DE INOCENCIA
Introduce el "principio de veracidad" en detrimento del "principio de inocencia". Es decir, es el acusado quien debe demostrar su inocencia, pues a la mujer se la considera víctima por defecto, por el simple hecho de haber interpuesto una denuncia.

  • Según el informe del CGPJ (pag. 45). El primer informe resultó contrario a los intereses del gobierno, por lo que el propio gobierno obligó a la elaboración de un segundo informe (ver www.poderjudicial.es).
  • Hubo una sentencia del Tribunal Constitucional, siendo ponente López Guerra. Derogó una ley por incurrir en "delito de autor". Como recompensa por aceptar la Ley de Violencia de Género López Guerra pasó a ser juez del Tribunal de Estrasburgo.
  • El PP hace un discurso señalando los graves defectos de la ley, para votar a favor seguidamente. Guerra y Rajoy (entre otros) se ausentaron del hemiciclo el día de la votación.
  • El Consejo de Estado también emitió un informe contrario a la ley.
  • La ley ostenta el record de cuestiones de inconstitucionalidad.
  • Muchos jueces se negaron a tomar plaza en los nuevos juzgados creados exprofeso. Incluso el gobierno tuvo que obligar a tomar posesión de estas nuevas plazas. También se incrementaron los sueldos de estas plazas para incentivarlas.
  • Las asociaciones de jueces también se han manifestado en contra. La asociación profesional de la magistratura es rotunda.
  • Cristina Alberdi también es contraria. Y ella fue la directora que inició la redacción de la ley.
  • La coordinadora feminista publicó una carta en la que dejaba claro su oposición a la ley. La firmaron, entre otros, Almudena Grandes o Rosa Montero.
  • La directora del Institut de la Dona de Baleares también se mostró en contra.
  • Una directiva de la fiscalia excluyó a los varones como posibles víctimas de violencia doméstica.
  • Las vistas en estos "juzgados de excepción" en Madrid se realizan a puerta cerrada. Incluso puede ocurrir que el acusado no esté presente por no haber sido citado correctamente.



martes, 20 de junio de 2023

Palma y el metro

 mallorcadiario.com

La única línea de metro de Palma se inauguró en 2007, justo el mismo año en que comenzaba a tener vigencia la llamada Ley de Capitalidad, por la cual el Govern debería llevar a cabo una inversión anual de 30 millones de euros, a fin de compensar al Ayuntamiento por los costes que supone ofrecer sus servicios al conjunto de residentes insulares.

En aquel momento la población de Palma se acercaba ya a los cuatrocientos mil habitantes, a los que había que sumar los propios de las conurbanizaciones en los municipios colindantes de Calviá, Llucmajor, o Marratxí, además de todos aquellos residentes de otros enclaves que diariamente se desplazan a la capital para realizar sus tareas laborales, visitas sanitarias, y todo otro tipo de gestiones.

Por lo general los planificadores urbanos, consideran que cuando las urbes alcanzan el medio millón de habitantes, es el momento para comenzar a pensar que el Metro como medio de transporte ineludible, y, por tanto, de iniciar la planificación de su construcción. Así lo hizo la alcaldesa de Palma con apoyo del president del govern de entonces. Aprovechando la necesidad de soterrar la estación del ferrocarril, para que los viajeros estuvieran lo más cerca posible al centro neurálgico de la ciudad, decidieron iniciar la construcción de una soterrada red metropolitana.

Sin embargo, ese mismo 2007 hubo elecciones locales, provocando cambios en ambos gobiernos municipal y autonómico. Lo primero que hizo la izquierda, con el recién conquistado bastón de mando, fue abandonar por completo el proyecto de desarrollo del suburbano. No tan sólo eso, sino que además que intentó desprestigiar ese eficaz medio de transporte. Aunque para compensar la desacertada decisión que tomaron, fue entonces cuando anunciaron el absurdo proyecto de diseñar y construir una única línea de tranvía que atravesaría las Avenidas, como medio para solventar los graves problemas de movilidad de nuestra gran urbe. Un despropósito de alternativa tan evidente, que nunca llegaron ni siquiera a conectar la ley de capitalidad con la financiación necesaria para el proyecto.

Desde entonces ha pasado mucho tiempo y los problemas de congestión de tráfico y falta de transporte público no han hecho sino crecer de forma exponencial. También ha crecido la población y con ella las necesidades de desplazamientos. La inacción de entonces nos ha llevado al colapso actual. No obstante, el que ya hayan pasado ni más ni menos que 16 años le permitió a la izquierda política palmesana, esbozar un intento frustrado de rectificación al anunciar, hace unos meses y sin apariencia de reparo, la prolongación de la única línea existente hasta el ParcBit. Supongo que consideraron que aquellos acontecimientos de 2007 ya están olvidados en la mente de sus electores.

Por ello, el nuevo consistorio, con la ayuda de un nuevo govern, más pegado a la realidad, y por tanto, más sensible a las necesidades reales de los ciudadanos, podrían replantearse retomar el viejo proyecto de que nuestra capital cuente con el medio más habitual de transporte de cualquier gran ciudad.

La principal característica del metro es ser el único medio de transporte colectivo rápido. Tanto que incluso puede superar a los propios automóviles privados, una ventaja importantísima para reducir la saturación del tráfico. Además, por supuesto, no es contaminante. Tan eficaz es, que se suele decir que un convoy de metro puede sustituir el uso de unos 600 coches, mientras que un autobús se tiene que conformar con unos 40.

Es evidente que la construcción de una red de metro lleva mucho tiempo y requiere de una gran inversión. Como cualquier infraestructura de red, puede parecer inapropiada hasta que ésta alcance una dimensión y densidad que la convierte en adecuada. Por ello es interesante pensar en qué situación estaríamos si el proyecto inicial hubiese tenido algún tipo de continuidad. Pues, seguramente, algunas de las escasas obras realizadas con posterioridad podrían haberse diseñado para facilitar la construcción de estaciones y otros elementos asociados, ahorrando costes y molestias a los ciudadanos. Es decir, que los palmesanos podríamos contar ya con alguna línea más con la suficiente entidad como para gozar de una mejor calidad en nuestros desplazamientos. Y, sobre todo, veríamos de una forma mucho más optimista el futuro de la movilidad en nuestra ciudad.

El metro no es la única solución a los problemas de los desplazamientos urbanos, hay otras que también se han de implementar, pero es la que requiere de mayor determinación política por parte del alcalde, en necesaria complicidad con el govern. Quizás esté sea un buen momento para desempolvar, hasta ahora, olvidado proyecto.

martes, 13 de junio de 2023

Las cuotas y el sesgo de sus señorías

 mallorcadiario.com

Siempre he estado en contra de las cuotas en los órganos de representación política. Pues pienso que mi sensibilidad personal puede estar tan bien o mejor representada, por ejemplo, por una mujer, que, por un hombre, de hecho, con frecuencia, lo está. Podría repetir el mismo razonamiento con cualquier tipo de característica individual. Dicho en otras palabras, no considero que un parlamento deba ser un congreso de embajadores que defienden intereses a modo agentes o abogados de la propia identidad. Pues si así fuera ninguna asamblea llegaría a ser auténticamente representativa.

Tomemos, como ejemplo, -gracias a un reciente trabajo de fin de grado-, a los diputados que nos han representado en el Parlament hasta el pasado 28M. Nos encontramos que, de los 59 elegidos, el 60% han desarrollado su carrera profesional en el sector público, un porcentaje muy superior al de los puestos de trabajo realmente existentes en el conjunto de la comunidad autónoma. Lo que, sin duda, podría llevar a pensar que el sesgo estatista de la recién finiquitada legislatura podría estar motivado por el exceso de representación del colectivo funcionarial, aunque yo no lo creo.

Por otra parte, la población extranjera residente en las islas fluctúa entorno al 20% del total. Así, aunque buena parte de la misma no tiene derecho a voto (¿debería ser así?), sería lógico esperar que algún diputado tuviera algún apellido foráneo. Sin embargo, eso no ocurre. No ha habido ni uno, y no sólo eso, sino que tampoco hay apenas baleares de primera generación, aunque rondan el 50%. ¿Significa eso que sólo están representados los colectivos más arraigados con varias generaciones precedentes? Sinceramente, tampoco lo creo.

El 30% de sus señorías tiene formación jurídica, frente un reducido 13% que la tiene en economía, mientras que un ridículo 6% ha realizado algún tipo de estudio relacionado con el turismo.

Las licenciaturas y grados de derecho forman en materias normativas, es decir, en “lo que debe ser” la sociedad, no en lo que realmente es. Los economistas, por el contrario, estudian “lo que es” y las dificultades para lograr lo que debe ser. Por su parte, los estudios sobre turismo tienen un fuerte componente empresarial y organizativo. De esta forma, la radiografía formativa de nuestros, hasta ahora, diputados, muestra un claro sesgo normativista que quizás pueda explicar la gran cantidad de normas que se han elaborado, penetrando en todos los aspectos íntimos de la vida y, con frecuencia, sin tener en consideración el punto de partida ni los deseos de libertad individual propios del ser humano y de nuestra cultura occidental. Pero tampoco lo creo.

Podríamos seguir, y seguir, intentando analizar como el Parlament saliente ha estado lejos de tener una composición similar a la del conjunto de la sociedad. Sin embargo, a nadie se le ha ocurrido establecer cuotas profesionales, ni de origen demográfico o formativo, puesto que lo relevante es que su capacidad representativa proviene de someterse a una dura competencia entre ellos, rindiendo cuentas cada cuatro años. Al respecto, soy de la opinión de que cuantas más cuotas se establezcan menos representativa es una asamblea.

Es cierto que, en nuestro sistema democrático, son los partidos políticos y no las personas que los nutren quienes configuran las diferentes ofertas políticas. Y cómo éstos están jerarquizados acaban siendo sus líderes quienes determinan las líneas programáticas concretas que se ofrecen para cada periodo electoral. Todo lo cual puede provocar, entre el público, una desagradable percepción de falta de representatividad. Pienso que ese fue el motivo que, en el caso de las mujeres, se intentó corregir mediante el establecimiento de cuotas.

Sostengo que hubiese sido mucho más interesante modificar el proceso electoral para que, junto a los diputados de “lista cerrada" también pudiesen elegirse otros en circunscripciones uninominales, pues estos últimos serían los encargos, por su mayor vinculación personal con sus electores, de detectar con mucha mayor precisión cuales son los temas y los problemas que han de ser elevados al rango de políticos, incrementando la competencia por los escaños y, por tanto, acercándose mucho más al objetivo definir los intereses de la totalidad, así como la razón de Estado.

martes, 6 de junio de 2023

La falta de personalidad política de Armengol

mallorcadiario.com

Armengol personaliza al político profesional, es decir, a aquel tipo de persona cuyo objetivo principal es vivir el máximo tiempo posible de la política. Joan Font recordaba, en un reciente artículo, como la inquera ha ido perdiendo todas las elecciones, excepto una, a las que se ha presentado durante dilatadísima carrera política. Y, sin embargo, siempre ha tendido algún tipo de puesto de mando con poder de influencia y, por supuesto, un suculento sueldo público. Es una auténtica “funcionaria de partido”, que ha sabido aprovechar los amplios resquicios que ofrece el sistema.

De esta forma, su línea de actuación ha consistido en arriesgar poco, en nunca mostrar una línea de actuación nítida, sino, más bien en irse adaptando, de forma camaleónica, a las curvas y desniveles del camino a medida que estos se vislumbran. En hacerse amiga de los poderosos, ya sean de la prensa, de las grandes empresas turísticas o pertenecientes al alto funcionariado, favoreciéndoles en todo lo que puede estar en su mano, para conseguir su complicidad. De hecho, cuando se ha encontrado ante alguna disyuntiva, a una bifurcación, su actuación consiste en hacer un discurso, al tiempo que implementa una acción política alternativa. Una forma de cubrir todos los flancos. Es por ello que, haga lo que haga, nunca se caen de su boca las palabras “social”, “sostenible”, “medioambiente”,” resiente” y otras de similar corrección política.

Esta forma de actuar, le ha permitido ser una de las políticas más longevas del panorama balear, y quizás lo continúe siendo. Sin embargo, soy de la opinión que ha tropezado con una piedra llamada Pedro Sánchez. Pues su falta de personalidad propia, como buena funcionaria de partido, le llevó a buscar el manto protector del madrileño encumbrado en extrañas circunstancias. Y como buena funcionaria de partido no se ha despegado ni un milímetro ni de las descaradas mentiras, ni del frentismo guerracivilista, ni de la voracidad y degradación institucional de su jefe de filas. Un líder que ha resultado ser un activo tóxico para el socialismo balear.

Armengol siempre desarrollo sus ideas mirando por el rabillo del ojo lo que hacían en los del PSC y otros nacionalistas catalanes hasta que comenzaron sus desvaríos. Así tras algún tiempo de titubeo acabó aceptando la autoridad del jefe como gran referente a seguir. Era lo menos arriesgado.

Pero otros compañeros de partido, quizás con más criterio propio, tuvieron el olfato suficiente para distanciarse de Sánchez a tiempo, lo que les ha permitido salvar, no sólo los muebles, sino sobre todo los miles de buenos sueldos públicos que el triunfo electoral conlleva, además de sus políticas. Ella no se atrevió, por falta de arrojo, y ahora los suyos lo van a tener que volver a casa a reorganizarse. Le estarán agradecidos por los últimos ocho años, pero no la querrán cerca para el futuro.

El futuro sólo está escrito en las estrellas, pero lo previsible es que la socialista continúe desarrollando una anodina labor en el Congreso de los Diputados aplaudiendo su líder nacional de turno y, tal vez, haciendo alguna declaración pública siguiendo el argumentario que le hayan pasado “los de prensa”. Tal vez tenga más suerte. ¡Qui temps passa, anys empeny! dice el refrán mallorquín.

Lo malo de este relato sobre la todavía presidenta en funciones no es su personalidad ni su futuro, sino que este tipo de político, probablemente, ha sido el que más ha contribuido a configurar la realidad política isleña. Quizás por eso nuestra comunidad ha descendido en casi todos los ránquines comparativos a lo largo de la historia de la autonomía, y, sobre todo, quizás por eso nuestra pequeña comunidad no goza ni del prestigio ni de la visibilidad que podría tener en todos los ámbitos. Tal vez, al PSIB no sólo de conviene cambiar de líder, sino también de política.