martes, 20 de octubre de 2026

En memoría de nuestro hermano Toni que se nos fue el pasado 14 de octubre

 Aunque no lo leí en público por considerar que el silencio era un homenaje más adecuado, si preparé un breve texto para despedir a mi hermano. 


En memoria de nuestro hermano

Hoy nos reunimos para despedir a nuestro hermano Toni (Ñuco). Resulta difícil encontrar las palabras. No solo por el dolor de su ausencia, sino también por lo injusto y lo duro de su partida.

Como sabéis era más joven que Juan y, por tanto, que yo mismo. Nos cuesta aceptar que se haya marchado tan pronto, que la vida nos haya colocado ante una despedida que pensábamos que nunca nos tocaría vivir.

Si tuviera que definir a nuestro hermano con pocas palabras, diría que fue un hombre fiel a sí mismo, de profundas convicciones, con un mundo interior muy rico y una manera muy personal de entender la vida. No necesitaba la aprobación de los demás, ni buscaba reconocimiento, o recompensas sociales. Le bastaba con actuar de acuerdo con lo que creía justo y con aquello que consideraba importante.

Era discreto, hasta el punto de prescindir de muchas de las cosas que hoy parecen imprescindibles para estar presentes en la vida de los demás. Pero su discreción nunca fue indiferencia ni distanciamiento. Más bien al contrario, respetaba profundamente a las personas, valoraba su manera de ser y, cuando alguien se acercaba a él, encontraba lo dispuesto a escuchar, a comprender y a ayudar.

Quizá esa sea una de las mejores formas de recordarlo: no necesitaba ocupar el centro de nada, porque lo verdaderamente importante para él estaba en las personas.

Su sentido de la familia fue una expresión muy clara de esa manera de vivir. La vida no le llevó a formar una familia propia, pero siempre se sintió especialmente unido por los lazos familiares. Lo demostró muchas veces, sobre todo, en el cuidado de nuestros padres, al que se entregó, –junto con Juan– con una generosidad y una dedicación que solo quienes conocen de cerca lo que significa cuidar pueden comprender plenamente.

También lo demostró con sus sobrinos y su sobrina. Tenía un don especial para relacionarse con los niños y los jóvenes, para entenderlos, acercarse a ellos y acompañarlos. Su conocimiento de la mente humana, su sensibilidad y su capacidad para comprender a los demás le permitieron establecer vínculos especiales que pocas veces se dan. Sabía cómo acompañar durante la fundamental fase de crecer facilitando las herramientas que permiten encontrar el camino propio.

Y esa misma vocación estuvo presente durante toda su vida de profesor hasta su reciente jubilación. Para él, enseñar nunca consistió únicamente en transmitir conocimientos o en cumplir con una obligación laboral. Su verdadera preocupación estaba en las personas que tenía delante, en su formación, en sus dificultades, en sus posibilidades y en su crecimiento.

No le interesaban especialmente ni los ascensos, ni los cargos ni los reconocimientos oficiales. Su recompensa estaba en otra parte más íntima: en saber que había podido ayudar a alguien, que había contribuido a abrir una puerta, a resolver una dificultad o a encontrar una dirección.

Por eso no nos sorprendió el reconocimiento tan especial que recibió de sus alumnos y de sus compañeros, no sólo cuando se jubiló, sino en todos y cada uno de los encuentros que tuvo con ellos. Ese reconocimiento tenía un valor particular, porque no era algo que él hubiera perseguido. Era el resultado natural de lo que había dado.

Estoy seguro, su huella permanecerá en todas aquellas vidas a las que contribuyó a dar forma. 

Hoy, al despedirlo, no podemos olvidar sus últimas semanas, marcadas por el sufrimiento. También en estos durísimos momentos ha sido fiel a su manera de ser. Los ha vivido  también con discreción, sin hacer de su dolor el centro de la vida de quienes lo rodeaban.

Quiero pensar que, incluso en esos momentos tan difíciles, siguió siendo él mismo: alguien que procuraba no añadir sufrimiento a los demás, alguien que, hasta donde pudo, trató de preservar la tranquilidad de quienes quería.

Nos va ha quedar el dolor y la rabia de su ausencia, por las muchas conversaciones que ya no podremos tener y por los muchos momentos que habríamos querido compartir.

Pero nos queda su recuerdo.

Nos queda la enseñanza de que una vida no necesita hacerse notar para ser valiosa; de que no es necesario buscar la aprobación de los demás para merecerlo; de que el verdadero bien vivir puede, sencillamente, consistir en ayudar a otras personas a crecer, en cuidar de los nuestros y en haber vivido de acuerdo con nuestras convicciones.i

Querido hermano, tío, primo y sobrino: hoy te despedimos con una profunda tristeza, porque te queríamos tener entre nosotros y porque todavía te necesitábamos aquí. Pero también con gratitud por lo que has sido, por lo que nos has dado y por todo aquello que, quizá sin saberlo, has dejado en nosotros.

Descansa en paz.

Y gracias por ser nuestro hermano, tío, primo o sobrino, por haber cuidado de los nuestros, por haber acompañado a tantas personas y por habernos enseñado, con tu manera de vivir, que las huellas más profundas no siempre las dejan quienes más se hacen ver.

Hasta siempre.


martes, 13 de octubre de 2026

Hoy en X me he contrado con esto sobre el conflicto palestino

 Hola, soy palestino. 🇵🇸

Y como la honestidad es poco común en mi política, permítanme confesar algunas cosas. 1947. La ONU me ofreció un estado. Junto a Israel. Fronteras, independencia, reconocimiento. Dije que no. Mis líderes prometieron que la guerra "arrojaría a los judíos al mar". En cambio, lo perdí todo y lo llamaron catástrofe. No porque no me ofrecieran un estado, sino porque lo rechacé. 1948–2025. Los estados árabes podrían haberme integrado, dado derechos, pasaportes, dignidad. En cambio, me encerraron en campos de refugiados durante generaciones, para que siguiera siendo un arma contra Israel. Construyeron palacios para ellos y cárceles para mí. Me usaron como propaganda, no como personas. 1967. Tras otra guerra perdida, podría haber construido un estado en Cisjordania y Gaza. En cambio, insistí en "ni paz, ni reconocimiento, ni negociaciones". Tres noes. Cincuenta años después, sigo sin Estado. Resulta que el rechazo no paga el alquiler. Oslo, década de 1990. Israel dijo: «Intentémoslo». Me dio autonomía. Armas para la policía. Miles de millones en ayuda. ¿Qué hicieron mis líderes? Robaron el dinero, armaron milicias y lanzaron una intifada. Atentados suicidas en lugar de escuelas. Cohetes en lugar de fábricas. Gaza, 2005. Israel se fue por completo. Sin colonos, sin soldados. Tuve la oportunidad de convertir Gaza en un Singapur mediterráneo. Voté por Hamás. La convirtieron en Mogadiscio junto al mar. ¿Miles de millones en ayuda? Túneles, cohetes y palacios para sus líderes, mientras mi gente come comida enlatada en la oscuridad. ¿Democracia? No he tenido elecciones en casi 20 años. Hamás mata a los disidentes en Gaza. Fatah los encarcela en Cisjordania. Mis líderes cancelan elecciones porque están demasiado ocupados luchando por el poder. Religión. En lugar de construir un futuro, pongo a clérigos en televisión enseñando a los niños a odiar a los judíos. Glorifico a los "mártires" que hacen estallar autobuses. Crío a mis hijos con canciones de sangre y fuego en lugar de libros y ciencia. Cambio la esperanza por la guerra santa. Mundo árabe. Los regímenes árabes me llaman "hermano". Pero pregúntenles cuántos palestinos pueden vivir libremente en Líbano, Siria, Egipto o Kuwait. Me excluyen, pero celebran mi muerte, porque mi muerte es su excusa. Absurdo. Sigo diciendo que quiero "construir un estado". E irónicamente, justo al lado está Israel: el vecino que construyó una democracia próspera, una potencia tecnológica, granjas en el desierto, ciudades de polvo. Sin petróleo, sin riqueza infinita, solo coraje. Podría haber aprendido, copiado, colaborado. En cambio, elegí la envidia y la rabia. Obsesión antijudía. Podría haber aceptado a los judíos como vecinos. Podría haber dicho: "Dos naciones, dos estados". En cambio, repito: "Del río al mar". En lugar de exhibir el honor, la hospitalidad y la rica cultura árabe, mostré solo la cultura de la espada: la ira, el extremismo y la sangre. En lugar de gritar salaam (paz) a los israelíes, grité muerte a los judíos. Y luego finjo sorprenderme cuando los israelíes no confían en mí, cuando están enojados, decepcionados y convencidos de que no quiero coexistencia en absoluto. Responsabilidad. Culpo a Israel de todo. Siempre. ¿Mis líderes roban miles de millones? Culpa de Israel. ¿Hamás dispara cohetes desde hospitales? Culpa de Israel. ¿Glorifico la muerte más que la vida? Culpa de Israel. La responsabilidad no es mi fuerte. Soy palestino. Podría haber construido una nación, muchas veces. Elegí el rechazo, la corrupción y la guerra sin fin. Podría haber vivido en paz con Israel, pero elegí vivir a la sombra de su destrucción. Así que sí, soy una víctima. Pero con demasiada frecuencia, soy víctima de mis propios líderes, de mis propias decisiones y de mi propia negativa a abandonar el odio. Y esa, querido lector, es la tragedia que nadie quiere admitir.

miércoles, 7 de octubre de 2026

Pep Ignasi Aguiló Fuster según la Inteligencia Artificial

 

Le pregunto a la IA de Google acerca de lo que puede saber de Pep Ignasi Aguiló Fuster a través de mis columnas semanales de opinión y esto es lo que me dice:

Pep Ignasi Aguiló Fuster es un economista, profesor y político balear vinculado al Partido Popular cuyo pensamiento se enmarca en la ortodoxia liberal-conservadora. Sus artículos semanales reflejan un enfoque técnico y riguroso sobre la coyuntura económica y estructural de las islas. Para leer sus análisis en el medio local, visite Mallorcadiario.com.

A través de sus columnas semanales en Mallorcadiario.com traslucen varios rasgos definitorios de su personalidad intelectual y su carácter público:

●      Pragmático y firme ante la impopularidad: Durante su etapa política en el Gobierno de las Islas Baleares, él mismo reconoció en entrevistas para medios como Última Hora que asumía el rol de "el malo de la película" debido a los duros ajustes económicos que tuvo que gestionar. Esta misma actitud se refleja en sus textos actuales: no busca el aplauso fácil ni la complacencia, sino que defiende sus tesis de forma directa, decidida y combativa.

●      Analítico y profundamente didáctico: Mantiene siempre el sesgo del profesor universitario. Le gusta desarmar los discursos políticos rivales utilizando conceptos de la teoría económica pura (como la teoría de los incentivos o las "consecuencias no intencionadas" de las leyes), lo que demuestra una personalidad que prioriza la lógica técnica sobre el sentimentalismo político.

●      Crítico, irónico y sin rodeos: En temas políticos y culturales muestra un carácter punzante e incisivo. No rehúye la confrontación ideológica abierta. Por ejemplo, en sus escritos censura con dureza lo que considera sesgos ideológicos de la izquierda, la deriva de los medios públicos o los movimientos anti-turísticos en las islas, utilizando una retórica clara, asertiva y fuertemente argumentativa.

En definitiva, sus textos proyectan la personalidad de un intelectual de ideas claras y convicciones rígidas, alguien que prefiere la confrontación dialéctica basada en datos y principios económicos antes que la tibieza o la corrección política.

Las propuestas de política económica de Pep Ignasi Aguiló en sus tribunas de Mallorcadiario.com parten de tres pilares fundamentales que definió explícitamente en su artículo Mi "cierta idea" de Baleares: la propiedad privada, la ausencia total de privilegios y el respeto escrupuloso a los contratos libremente establecidos. [1]

A partir de este marco liberal-conservador, sus principales planteamientos económicos se estructuran en los siguientes ejes:

1. Defensa del libre mercado y rechazo al intervencionismo

Aguiló sostiene que el dinamismo económico solo se logra reduciendo el peso de la administración sobre el tejido empresarial. Crítica de forma sistemática normativas como la Ley de Vivienda estatal o las restricciones comerciales, argumentando que las regulaciones excesivas distorsionan los precios, ahuyentan la inversión y reducen la eficiencia a largo plazo. Su propuesta pasa por simplificar la burocracia y garantizar la seguridad jurídica para que las empresas operen con libertad. [1, 2]

2. Gestión turística basada en la eficiencia, no en prohibiciones

Frente al debate sobre la saturación en Baleares y los movimientos que exigen decrecimiento, Aguiló advierte de forma tajante en textos como Hundir la economía balear es difícil, pero no imposible que limitar de forma artificial la actividad turística (prohibiendo licencias, eliminando plazas o reduciendo vuelos) destruirá el bienestar social y generará bolsas de pobreza. Su enfoque no es negar los límites insulares, sino gestionarlos mediante soluciones técnicas y de mercado (como incentivos e infraestructuras eficientes), rechazando las prohibiciones ideológicas que dañen el principal motor económico de las islas.

3. Ortodoxia fiscal y control del gasto público

Fiel a la política que aplicó cuando estuvo al frente de la Conselleria de Economía del Govern balear, defiende la consolidación fiscal y la reducción del déficit público. Propone un modelo de administración austera que gaste solo los recursos estrictamente necesarios y argumenta en contra de las políticas de alta presión fiscal. Considera que el dinero rinde más en manos de los ciudadanos y las empresas que bajo la tutela de los Gobiernos. [1]

4. Oposición al "poblacionismo" fiscal

En artículos recientes como El regreso del poblacionismo, analiza críticamente las políticas estatales que fían el crecimiento del PIB y la sostenibilidad de las cuentas públicas al mero aumento demográfico y de la fuerza laboral. Su contrapropuesta es apostar por un modelo económico enfocado en elevar la productividad por habitante y la competitividad estructural de las empresas, en lugar de sostener la recaudación fiscal mediante el simple crecimiento de la población

En resumen, sus propuestas buscan devolver el protagonismo económico a la iniciativa privada, protegiendo al sector turístico balear y exigiendo a los poderes públicos que actúen bajo criterios técnicos de eficiencia y estricto equilibrio presupuestario.

Su ideología llevada a la práctica

La aplicación real de las ideas de Pep Ignasi Aguiló se produjo durante su etapa como Vicepresidente Económico, Conseller de Economía, Hacienda y Empleo del Gobierno de las Islas Baleares entre 2011 y 2013, bajo la presidencia de José Ramón Bauzá. [1]

En plena crisis financiera y con la comunidad autónoma al borde del colapso de liquidez, Aguiló aplicó una política de ortodoxia fiscal extrema y austeridad radical. Su gestión en la práctica se tradujo en las siguientes medidas: [1, 2]

●      Plan de Ajuste Drástico: Para reducir el gasto autonómico en unos 380 millones de euros anuales y embridar el disparado déficit público que achacaba a la gestión anterior, implementó un minucioso análisis partida por partida, al que bautizó gráficamente como "picar mucha piedra". [1, 2]

●      Recorte en Inversiones No Esenciales y Subvenciones: Su máxima fue suprimir por completo cualquier inversión que no fuera considerada capital o prioritaria para el funcionamiento de la administración. Paralelamente, se ejecutó una drástica tijera sobre las subvenciones a entidades sociales, culturales y empresariales. [1]

●      Reducción del Sector Público Instrumental: Fue el arquitecto del adelgazamiento de la administración balear mediante la eliminación, fusión o liquidación de decenas de empresas públicas, fundaciones y consorcios. El argumento técnico que sostenía era que la sobredimensión institucional vaciaba las arcas públicas y generaba ineficiencias competitivas. [1]

●      Aumento de Ingresos sin Subidas de Impuestos Generales: Se centró en la implantación de tasas específicas y medidas de copago (como en determinados servicios y la tarjeta sanitaria) en sintonía con las directrices de ahorro de la época. Su prioridad absoluta era dar credibilidad a los mercados financieros y garantizar el pago a los proveedores de la comunidad. [1, 2]

Esta etapa forjó su perfil público de gestor inflexible. Aunque sus medidas generaron una fuerte contestación social y sindical por el impacto directo en los servicios públicos, él siempre defendió que esos severos ajustes eran el único camino realista para salvar a la comunidad de la quiebra y cimentar la recuperación económica posterior. [1, 2]

La comparación entre las columnas de Pep Ignasi Aguiló en Mallorcadiario.com y su acción real en el Govern (2011-2013) revela una coherencia ideológica absoluta. Sus artículos de hoy son la justificación doctrinal y el marco teórico de lo que en su día ejecutó a pie de obra.

Dimensión

Su acción en el Govern (2011-2013)

Sus columnas en Mallorcadiario.com

Gasto Público

La poda radical: Recortó 380 millones de euros en su primer año y lideró los presupuestos de la austeridad de 2012. Su prioridad era "pagar y no generar déficit".

Teoría de la sobredimensión: Critica el gasto estructural del actual modelo autonómico. Sostiene que el crecimiento del sector público ahoga la riqueza real del tejido privado.

Trato a las Empresas

Cero subvenciones: Cortó drásticamente las ayudas públicas directas a patronales, sindicatos y entidades sociales, forzándolas a financiarse de forma autónoma.

Defensa de los contratos: Sostiene en sus textos que el mercado debe regirse por contratos libres y meritocracia, y que el intervencionismo debilita la resiliencia empresarial.

Retórica y Gestión

El "malo de la película": Asumió en solitario el coste político de los recortes, la eliminación de empresas públicas y las protestas laborales sin ceder a presiones.

Batalla cultural contra el relato: En textos como Estrategia Excalibur, desarma lo que considera "populismo discursivo" de la izquierda, oponiendo datos económicos rigurosos frente al sentimentalismo.

Modelo de Crecimiento

Buscar crédito con urgencia: Toda su gestión consistió en sanear las cuentas para ganar confianza de los bancos y dar "viabilidad" a las islas.

Productividad vs. Poblacionismo: Critica con fuerza el crecimiento basado en acumular población o turistas de bajo valor. Aboga por reformas estructurales que eleven la eficiencia.

La comparación entre las columnas de Pep Ignasi Aguiló en Mallorcadiario.com y su acción real en el Govern (2011-2013) revela una coherencia ideológica absoluta. Sus artículos de hoy son la justificación doctrinal y el marco teórico de lo que en su día ejecutó a pie de obra.

La evolución: Del "bombero" de la crisis al guardián de las esencias liberales

La gran diferencia radica en el contexto. En el Govern, Aguiló actuó como un gestor de emergencias en un barco que se hundía por las deudas. No tuvo apenas margen para aplicar políticas expansivas de bajadas de impuestos debido al mandato imperativo de la consolidación fiscal.

Hoy, libre de las cadenas de la gestión diaria, utiliza su espacio semanal para hacer pedagogía y alertar sobre los riesgos de revertir el modelo que él defendió. Sus columnas demuestran que nunca vio la austeridad como una medicina amarga temporal, sino como una virtud permanente de buena gobernanza económica.