viernes, 8 de mayo de 2026

Dos artículos sobre como el ínclito Sánchez dinamita la Constitución y la igualdad. Síndrome de alineación pariental y custodia compartida

 El feminismo mal entendido de Sánchez y sus acólitos:


El dichoso SAP

a ministra Sira Rego compareció en rueda de prensa y dijo que el Gobierno «prohíbe el Síndrome de Alienación Parental (SAP)». Y añadió: «Ningún informe basado en el SAP podrá utilizarse en procedimientos judiciales o administrativos. Las resoluciones que lo utilicen podrán ser impugnadas». mallorcadirio.com



Sánchez dinamita la custodia compartida

«El Gobierno quiere que la custodia compartida deje de ser el modelo preferente en los divorcios y convertirla en un sistema bajo sospecha» theobjetive

El Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido meter la mano en uno de los pocos ámbitos donde todavía quedaba algo parecido al sentido común: la custodia compartida¿Y con qué herramienta? Con la palabra fetiche del sanchismo: «indicios». No pruebas. No hechos. Indicios. Es decir, humo con rango de ley.

La jugada es de manual. Donde antes había un criterio, la custodia compartida como punto de partida razonable, ahora colocan una sospecha permanente. Basta con que alguien alegue «indicios» de que puede haber un perjuicio psicológico para el menor y adiós muy buenas. Se acabó la preferencia. Se acabó la estabilidad. Se abre la veda de la arbitrariedad.

¿Qué demonios es un «indicio»? ¿Una corazonada? ¿Un enfado convertido en argumento jurídico? ¿La palabra de uno contra el otro con barniz psicológico? Cuando la ley se redacta así, no protege al débil: empodera al que mejor sabe jugar con la ambigüedad. Y en los divorcios, ya sabemos lo que eso significa: más conflicto, más denuncias cruzadas, más guerra.

El patrón ya lo conocemos. Primero se tensiona el conflicto. Luego se amplifica. Y finalmente aparece el Gobierno como el supuesto árbitro de un problema que él mismo ha contribuido a agravar. El viejo truco del bombero pirómano.

Pero hay más. El Gobierno quiere, además, expulsar del procedimiento cualquier referencia al llamado síndrome de alienación parental, cuestión discutida, sí, pero no inexistente. El problema es que aquí el rigor brilla por su ausencia. Porque mientras se prohíben ciertos argumentos, se abre la puerta de par en par a otros mucho más vagos. Es el doble rasero de siempre: lo que no encaja en el relato se elimina; lo que lo favorece se amplía.

Traducción directa: si un padre sostiene que la madre está utilizando a los hijos, influyendo en ellos, deteriorando su relación… ese argumento no vale para defender la custodia compartida. Está fuera.

Pero si se alega lo contrario, que la custodia compartida puede perjudicar emocionalmente al menor, entonces sí. Entonces entran en juego los famosos «indicios».

Mismo problema. Distinto filtro. Resultado previsible. Más poder para decidir. Más poder para interpretar. Más poder para entrar en la intimidad de las familias con la excusa de protegerlas.

El viejo truco de te cuido, luego te controlo. Un paseo en chanclas por el Código Civil.

La clave está en esa palabra fetiche: «interés superior del menor». Nadie en su sano juicio discute el principio. Pero en manos de este Ejecutivo se ha convertido en un comodín, en una especie de navaja suiza ideológica que sirve para todo. Hoy es la custodia; mañana serán las conversaciones en el bar de la esquina; pasado mañana, quién sabe, quizá hasta la sobremesa del domingo.

Porque cuando todo es «interés superior», nada lo es de verdad. Es el equivalente jurídico a decir «Por tu bien». Y ya sabemos cómo termina siempre esa frase en la historia: mal.

Más aún. Se elimina la edad mínima para escuchar al menor. Suena bien. Democrático. Tierno. Pero plantea preguntas incómodas: ¿qué capacidad real tiene un niño de seis años o menos para expresar una voluntad libre en medio de un conflicto familiar? ¿Quién interpreta esa voz? ¿Quién la filtra? ¿Quién garantiza que no está condicionada en medio de una batalla familiar?

El Gobierno, claro. Porque esto no va solo de derecho de familia. Va de política. Y de una forma muy concreta de hacer política.

El sanchismo no gobierna la realidad, la reescribe. No gestiona los problemas, los redefine y y luego legisla en consecuencia. El resultado no es más justicia, sino más confusión. No es más protección, sino más inseguridad.

Porque al final, lo que se está haciendo es muy simple: sustituir criterios objetivos por percepciones subjetivas. Y cuando el derecho entra en ese terreno, el ciudadano sale perdiendo.

Especialmente el menor, al que dicen proteger.

España no necesita esto. Las familias no necesitan esto. Pero el Gobierno sí: otra reforma más para demostrar que puede rehacer la realidad a su antojo, aunque sea a costa de dejar a miles de padres, madres e hijos en manos de un concepto tan etéreo como peligroso.

Los «indicios».

La ley del indicio. O lo que es lo mismo: la ley de la sospecha.

sábado, 4 de abril de 2026

250 años de Adam Smith

 ultimahora.es 

250 años de Adam Smith

En rigor, estos días se conmemora el 250 aniversario de la monumental obra “Una investigación sobre las causas de la riqueza de las naciones";, de Adam Smith, un volumen que aporta claves esenciales para comprender la economía moderna. La efeméride coincide con la fundación de Estados Unidos —cuya independencia y posterior Constitución se inspiran en principios afines— y también con el inicio de la comercialización de la máquina de vapor de James Watt. Esta triple coincidencia convierte a 1776 en un punto de partida decisivo en la transformación de las sociedades humanas.

El libro, publicado el 7 de marzo de ese año crucial, ofreció una explicación determinante del entonces emergente fenómeno del crecimiento económico. Además, en manos del primer ministro británico William Pitt el Joven, contribuyó a relanzar el ánimo de una Inglaterra dolida por la pérdida de sus posesiones americanas.

Entre las ideas principales del autor escocés destaca que en toda transacción económica ambas partes —comprador y vendedor— obtienen beneficio. El comercio no es un juego de suma cero, sino una fuente de prosperidad compartida: gana quien vende y también quien compra, tanto en el ámbito doméstico como en el internacional.

Ahora bien, el comercio exige isonomía, es decir, igualdad ante la ley y ausencia de privilegios. Con esa condición, los mercados se expanden y favorecen un crecimiento sostenido. Smith lo ilustra con el ejemplo de una fábrica de alfileres en la que, tras ampliar su mercado gracias a la unión de Escocia al Reino Unido, y la adopción del marco legal surgido de la Revolución Gloriosa de 1688, multiplicó su producción diaria de 20 a más de 48.000 unidades al dividir y especializar el trabajo de sus operarios. Este notable aumento, aunque basado en el esfuerzo y el estado de las artes, arranca con la eliminación de trabas y barreras legales.

La obra posee, además, un claro trasfondo moral. No en vano, Smith fue profesor de filosofía moral y autor de “Teoría de los sentimientos morales" (1759). Su metáfora de la “mano invisible” expresa cómo la búsqueda del interés individual puede contribuir al bienestar colectivo eliminando prebendas reguladas.

No obstante, sus ideas fueron reinterpretadas de forma discutible por sus sucesores Thomas Malthus y David Ricardo. El primero derivó hacia un enfoque catastrofista sobre los límites del crecimiento, mientras que el segundo llevó al extremo la teoría del valor-trabajo, posteriormente asumida por el marxismo.

Frente a ellos, el francés Jean-Baptiste Say —decepcionado por cómo la revolución de su país sustituyó un monarca por un emperador— reformuló las ideas de Smith con mucha mayor claridad, pedagogía y precisión, evitando errores y ejerciendo una notable influencia sobre todo en Estados Unidos, y también en el liberalismo español.

Sea como fuere, esta efeméride merecería ser celebrada no sólo en las facultades de economía, sino por toda la sociedad. ¡Qué lástima que no sea así!

miércoles, 7 de enero de 2026

Antes del Paseo Marítimo

 Me encanta esta foto de lo que ahora es el Paseo Marítimo de Palma, y que no lo era...



jueves, 1 de enero de 2026

La previsión de los columnistas de mallorcadiario

 Mallorcadiario.com, tal como viene ocurriendo desde hace varios tiempo, pública los pronósticos de sus opinadores sobre el año que comienza. Aquí está mi pronostico personal:

n España el sanchismo continuará gobernando y fracturando a la sociedad, aunque su pérdida de apoyos populares se acentúe"

Más allá de la continuidad de las tendencias de las grandes variables, el 2026 puede ser un año el año en que se llegue a la paz en Ucrania; en el que las dictaduras hispanoamericanas cedan el paso a sociedades más abiertas e inclusivas; en qué Europa revise su exceso de burocratismo y centralismo bruselense para volver poner algo más de énfasis en el protagonismo originario de sus mercados; y en el que, a pesar de las dificultades, el oriente medio encuentre un camino más armonioso y próspero.

En Baleares será un año en el que la afluencia turística se moderará levemente, en cierta medida. Lo mismo ocurrirá con el crecimiento demográfico. Al tiempo que veremos el inicio de algunas inversiones en infraestructuras, lo cual, facilitará una perspectiva más equilibrada.

Sin embargo, en España el sanchismo continuará gobernando y fracturando a la sociedad, aunque su pérdida de apoyos populares se acentúe. Europa, a pesar de las moderadas rectificaciones, seguirá suministrando los fondos necesarios para el mantenimiento del gobierno, aunque éste lo emplee de forma netamente clientelar. La buena noticia es que aprobar nuevas leyes será complicado.

En definitiva, si no se presentan nuevos “cisnes negros” será un año más que aceptable en el plano internacional, aunque en nuestro país tendremos que esperar para observar un horizonte totalmente despejado. Por lo demás, seremos un año más viejos.