martes, 26 de septiembre de 2023

El futuro de nuestros hijos y nietos

 El futuro de nuestros hijos y nietos

 mallorcadiario.com

Como padre de una niña pequeña, con frecuencia me pregunto cómo será la sociedad balear, española y europea dentro de dos o tres décadas. Sin duda se trata de un ejercicio inútil que sólo responde al hecho de ser ella mi prioridad. El futuro, por definición, es imponderable. Sin embargo, hoy podemos observar algunas tendencias que muestran claros indicios de estar arraigado, aunque, bien es verdad que pueden surgir reacciones que cambien el rumbo de esos fenómenos sociales que ahora parece que marcan un camino plenamente aceptado.

Para empezar, una parte mayoritaria de las nuevas generaciones se habrán criado con padres separados y, también, con frecuencia, sin contar con el apoyo de las familias extensas de otra época. Lo cual, por supuesto, no es ni bueno ni malo, tan sólo lo suficientemente diferente como para proporcionar una visión alternativa del mundo. De hecho, este es, quizás, uno de los motivos por los cuales está dejando de ser un anhelo personal el tener una pareja estable para todo el ciclo vital. Lo que, a su vez, puede estar influyendo en un cambio de prioridades con respecto al deseo de tener descendencia. Una tendencia que toma forma subliminal en la progresiva minusvaloración del concepto de “amor romántico” promovido por el feminismo actual.

Todo ello conduce a una sensación aparente de mayor independencia personal, con la cual se planifican los proyectos de vida personales. Aunque también a una mayor soledad ante las circunstancias adversas de la vida, que siempre existen. Esto último constituye un terreno abonado para la expansión sin límites de los estados del bienestar. De hecho, la progresiva sustitución de la familia por el Estado está, probablemente, en la raíz de una espiral por la cual lo colectivo asalta de cada vez mayores porciones del terreno personal, provocando una masiva adhesión forzada al pensamiento colectivo.

Un estado extremadamente poderoso, y controlador de los aspectos más personales de la vida, tiende a imponer sus propios mitos y dogmas para conducir la conducta de la población por él tutelada. Por ello es lógico que invada el terreno educativo, el cultural y el mediático al objeto de crear el marco mental que, siguiendo la espiral antes mencionada, refuerce su impersonal poder. Por supuesto, el hereje y el disidente es considerado un peligro tan pronto consigue un número determinado de potenciales seguidores, dificultando las propuestas alternativas. El pensamiento único se impone.

Por otro lado, para nuestra generación, el adquirir una vivienda y un automóvil supuso la motivación de algunos de nuestros grandes esfuerzos. Esto, tal vez también tiende a cambiar, pues abundan los hijos únicos o aquellos que tienen un único hermano. No serán pocos los que contarán con una casa, -o incluso con más de una-, recibida de alguno de sus progenitores. Así mismo, serán muchos menos los que tengan un vehículo en propiedad. De esta forma, sin hijos, y eliminando estos dos de los principales costes a afrontar durante la trayectoria vital, se produce un cambio de mentalidad a la hora de enfocar la participación en el mercado laboral. Se reduce la necesidad perentoria de contar con un puesto de trabajo que suponga un determinado grado de sacrificio, aumentando alternativamente el deseo de realizar únicamente tareas que produzcan satisfacciones en sí mismas.

Este fenómeno ahora ya se está dando, en parte, gracias a que los trabajos menos gratificantes los acepta, sobre todo, la población migrante. Pero es más que probable que los procesos de automatización, digitalización e inteligencia artificial lo refuercen. En cualquier caso, los empleos más cotizados, como ahora, continuarán estando en el sector público o en su entorno, por ofrecer mejores condiciones laborales; mientras que muchas de las personas sin capacidad de acceder a ellos dedicarán sus esfuerzos en un sector privado que ofrecerá empleos en condiciones cambiantes según las sucesivas regulaciones que se les impongan. Estas últimas serán las que pasarán temporadas desempleadas y, por tanto, con intentos de vincularse al Estado vía subvenciones, cursos de formación, bolsines de empleo, ventajas por ser víctimas sociales, etc.

Como la mayor parte de los recursos estará asociada, o condicionada, por los gobiernos muchos de los más creativos y emprendedores canalizarán sus esfuerzos a intentar crear instituciones o identidades que les permitan acceder a ellos en condiciones ventajosas. Un proceso que ya se ha iniciado coadyuvando a reforzar la senda aquí descrita.

Los cambios en el mundo laboral tienen consecuencias en el educativo. Aunque, en este sector, el cuasi-monopolio gubernamental del mismo impide los incentivos necesarios para adecuar su oferta a la demanda existente. De hecho, soy de la opinión que únicamente con una casi imposible mayor liberalización se podrían evitar las frustraciones personales que desembocan en un incremento del número de personas que se sientan excluidas. Por supuesto, las capas sociales mejor posicionadas, y más conscientes de la importancia de esta faceta de la vida, buscarán soluciones o en el extranjero o por otras vías.

La menor familiaridad y la mayor estatalización hará que los problemas asociados a la vejez estén, muy mayoritariamente, en manos del estado del bienestar. Se hablará de la cuarta edad, puesto que la tercera se identificará exclusivamente con aquella en la que todavía se goza de facultades físicas y psíquicas suficientes. Pues bien, puede ser que no sean pocos los que no estén dispuestos a atravesar esa última dura etapa. De hecho, me inclino a pensar que es más que probable que, a través del contundente dominio mediático gubernamental, se acabe creando el mito del buen ciudadano que prefiere irse antes.

Todos estos cambios, y muchos otros, se van orientando y produciendo, de forma gradual, gracias a la difusión de consignas masivas con apariencia de buenas intenciones y de logros sociales. Poco a poco están sustituyendo el clásico pensamiento liberal que hasta hace poco constituía el horizonte que deseábamos para nuestros hijos y nietos. Por ello, y aun sabiendo que no tengo ni idea de cómo será el futuro, personalmente, me hace ilusión pensar que estoy poniendo empeño en que mi hija sea capaz de pensar por sí misma con criterio propio.

 

El futuro de nuestros hijos y nietos

mallorcadiario.com

Como padre de una niña pequeña, con frecuencia me pregunto cómo será la sociedad balear, española y europea dentro de dos o tres décadas. Sin duda se trata de un ejercicio inútil que sólo responde al hecho de ser ella mi prioridad. El futuro, por definición, es imponderable. Sin embargo, hoy podemos observar algunas tendencias que muestran claros indicios de estar arraigado, aunque, bien es verdad que pueden surgir reacciones que cambien el rumbo de esos fenómenos sociales que ahora parece que marcan un camino plenamente aceptado.

Para empezar, una parte mayoritaria de las nuevas generaciones se habrán criado con padres separados y, también, con frecuencia, sin contar con el apoyo de las familias extensas de otra época. Lo cual, por supuesto, no es ni bueno ni malo, tan sólo lo suficientemente diferente como para proporcionar una visión alternativa del mundo. De hecho, este es, quizás, uno de los motivos por los cuales está dejando de ser un anhelo personal el tener una pareja estable para todo el ciclo vital. Lo que, a su vez, puede estar influyendo en un cambio de prioridades con respecto al deseo de tener descendencia. Una tendencia que toma forma subliminal en la progresiva minusvaloración del concepto de “amor romántico” promovido por el feminismo actual.

Todo ello conduce a una sensación aparente de mayor independencia personal, con la cual se planifican los proyectos de vida personales. Aunque también a una mayor soledad ante las circunstancias adversas de la vida, que siempre existen. Esto último constituye un terreno abonado para la expansión sin límites de los estados del bienestar. De hecho, la progresiva sustitución de la familia por el Estado está, probablemente, en la raíz de una espiral por la cual lo colectivo asalta de cada vez mayores porciones del terreno personal, provocando una masiva adhesión forzada al pensamiento colectivo.

Un estado extremadamente poderoso, y controlador de los aspectos más personales de la vida, tiende a imponer sus propios mitos y dogmas para conducir la conducta de la población por él tutelada. Por ello es lógico que invada el terreno educativo, el cultural y el mediático al objeto de crear el marco mental que, siguiendo la espiral antes mencionada, refuerce su impersonal poder. Por supuesto, el hereje y el disidente es considerado un peligro tan pronto consigue un número determinado de potenciales seguidores, dificultando las propuestas alternativas. El pensamiento único se impone.

Por otro lado, para nuestra generación, el adquirir una vivienda y un automóvil supuso la motivación de algunos de nuestros grandes esfuerzos. Esto, tal vez también tiende a cambiar, pues abundan los hijos únicos o aquellos que tienen un único hermano. No serán pocos los que contarán con una casa, -o incluso con más de una-, recibida de alguno de sus progenitores. Así mismo, serán muchos menos los que tengan un vehículo en propiedad. De esta forma, sin hijos, y eliminando estos dos de los principales costes a afrontar durante la trayectoria vital, se produce un cambio de mentalidad a la hora de enfocar la participación en el mercado laboral. Se reduce la necesidad perentoria de contar con un puesto de trabajo que suponga un determinado grado de sacrificio, aumentando alternativamente el deseo de realizar únicamente tareas que produzcan satisfacciones en sí mismas.

Este fenómeno ahora ya se está dando, en parte, gracias a que los trabajos menos gratificantes los acepta, sobre todo, la población migrante. Pero es más que probable que los procesos de automatización, digitalización e inteligencia artificial lo refuercen. En cualquier caso, los empleos más cotizados, como ahora, continuarán estando en el sector público o en su entorno, por ofrecer mejores condiciones laborales; mientras que muchas de las personas sin capacidad de acceder a ellos dedicarán sus esfuerzos en un sector privado que ofrecerá empleos en condiciones cambiantes según las sucesivas regulaciones que se les impongan. Estas últimas serán las que pasarán temporadas desempleadas y, por tanto, con intentos de vincularse al Estado vía subvenciones, cursos de formación, bolsines de empleo, ventajas por ser víctimas sociales, etc.

Como la mayor parte de los recursos estará asociada, o condicionada, por los gobiernos muchos de los más creativos y emprendedores canalizarán sus esfuerzos a intentar crear instituciones o identidades que les permitan acceder a ellos en condiciones ventajosas. Un proceso que ya se ha iniciado coadyuvando a reforzar la senda aquí descrita.

Los cambios en el mundo laboral tienen consecuencias en el educativo. Aunque, en este sector, el cuasi-monopolio gubernamental del mismo impide los incentivos necesarios para adecuar su oferta a la demanda existente. De hecho, soy de la opinión que únicamente con una casi imposible mayor liberalización se podrían evitar las frustraciones personales que desembocan en un incremento del número de personas que se sientan excluidas. Por supuesto, las capas sociales mejor posicionadas, y más conscientes de la importancia de esta faceta de la vida, buscarán soluciones o en el extranjero o por otras vías.

La menor familiaridad y la mayor estatalización hará que los problemas asociados a la vejez estén, muy mayoritariamente, en manos del estado del bienestar. Se hablará de la cuarta edad, puesto que la tercera se identificará exclusivamente con aquella en la que todavía se goza de facultades físicas y psíquicas suficientes. Pues bien, puede ser que no sean pocos los que no estén dispuestos a atravesar esa última dura etapa. De hecho, me inclino a pensar que es más que probable que, a través del contundente dominio mediático gubernamental, se acabe creando el mito del buen ciudadano que prefiere irse antes.

Todos estos cambios, y muchos otros, se van orientando y produciendo, de forma gradual, gracias a la difusión de consignas masivas con apariencia de buenas intenciones y de logros sociales. Poco a poco están sustituyendo el clásico pensamiento liberal que hasta hace poco constituía el horizonte que deseábamos para nuestros hijos y nietos. Por ello, y aun sabiendo que no tengo ni idea de cómo será el futuro, personalmente, me hace ilusión pensar que estoy poniendo empeño en que mi hija sea capaz de pensar por sí misma con criterio propio.

viernes, 22 de septiembre de 2023

¿Bastará la política monetaria?

ultimahora.es

Pese a los reiterados anuncios realizados por ministras y economistas de cámara sobre el fin del periodo inflacionario, los precios continúan su senda ascendente, disminuyendo los sueldos reales. Esto es, empobreciendo a la mayoría de asalariados por la puerta de atrás. Es cierto que, desde hace unos meses, el BCE está endureciendo su política monetaria mediante subidas de tipos de interés. Sin embargo, muchos gobiernos, como es el caso del español, todavía no se han decidido a llevar a cabo una política fiscal complementaria, es decir, de consolidación presupuestaria. Y eso que, de una forma u otra, las nuevas reglas fiscales de la UE están a la vuelta de la esquina.

Dicho en otras palabras, la política monetaria y la fiscal parecen seguir sentidos opuestos. Hay que tener en cuenta, que, si bien inicialmente los más altos tipos suponen un freno a una inflación alimentada en gran medida por los abultados gubernamentales, esas mismas subidas de tipos, pueden acabar provocando el efecto contrario si las finanzas públicas no se ajustan.

Por otra parte, las tendencias geopolíticas apuntan a que el proceso de desglobalización no se detiene, ni tampoco las restrictivas regulaciones europeas con las que se pretende el cumplimiento de los objetivos de la Agenda 2030. De manera que iniciamos un nuevo curso envueltos en la mayor de las incertidumbres acerca de lo que puede ocurrir. Pues no hay que olvidar que la inflación es el enemigo número uno de la actividad económica.

En resumen, mientras que el BCE está cumpliendo -a pesar de sus dudas iniciales- con su papel, la geopolítica sigue su propia dinámica, al tiempo que la UE se ha decantado por alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 abandonando cualquier alternativa más acorde con los principios económicos básicos. Así que, en cualquier caso, una vez más, vuelve a resultar trascendental ajustar la política fiscal. Ahora bien, en una comunidad de Estados, como la UE, cualquier gobierno puede optar por esperar a que sean otros los que hagan el trabajo difícil. De esta manera la gran cuestión es ¿se podrá llevar a cabo tal ajuste?

Decía Jaques Delors, en su etapa de presidente de la Comisión Europea, que los dirigentes comunitarios de época sabían lo que tenían que hacer, pero no sabían cómo tenían que hacerlo. Mucho me temo que con los nuevos políticos actuales el luxemburgués diría ahora que ni tan siquiera saben lo que hay que hacer. La inflación tiene enormes efectos redistributivos que perjudican a los ahorradores, esto es, a aquellos que apuestan por el futuro, al tiempo que beneficia a los deudores, tal como ocurre con los actuales gobiernos cortoplacistas. Por añadidura, el hecho que la banca no está remunerando adecuadamente los pasivos, tal como ocurre en nuestro país, también contribuye a disminuir los efectos moderadores de las subidas de tipos.

En definitiva, ni los gobiernos ni el sistema financiero están ayudando a moderar el incremento de precios. Tampoco, la geopolítica internacional, ni la política de la UE con respecto a los pretendidos objetivos de sostenibilidad. Así que la cuestión es ¿será suficiente la política monetaria?

martes, 19 de septiembre de 2023

Alejandro Fernández, un líder catalán

mallorcadiario.com

En el panorama actual, con una estructura de partidos que incentiva el estricto seguimiento de consignas y argumentarios, hay pocos políticos que sobresalgan por mostrar una personalidad propia. Hace falta valentía y arrojo para asumir el riesgo de salir de los cauces marcados por las burocracias partidistas, generalmente sometidas, en mayor o menor grado, a la corrección política. Alejandro Fernández, líder del PP catalán, es un claro ejemplo de cómo se puede ejercer la política, aceptando la disciplina de su organización, pero sin necesidad de convertirse en un funcionario de partido.

Los medios, a su vez, están sometidos a directrices que nada tienen que ver con la auténtica misión del periodismo, por lo que desgraciadamente las intervenciones y las ideas de estos "afuerinos" librepensadores tienen poca repercusión, aunque sus discursos sean especialmente brillantes, como es el caso de quien nos ocupa, tanto en el fondo como sus formas. La oratoria de Fernández constituye un auténtico contrapunto a la arrolladora apisonadora propagandística que maneja el nacionalismo catalán. Los constitucionalistas que lo sigan, a buen seguro, habrán encontrado en él a una de esas escasas voces capaz de denunciar las tropelías de aquellos que actúan para imponerse sobre el conjunto de la sociedad mediante técnicas de manipulación y exclusión social.

Alejandro Fernández, además, es una “rara avis” que pese, a lo crispado del ambiente de su comunidad autónoma, emplea de forma habitual un fino humor británico que demuestra inteligencia y gran capacidad cultural y argumentativa. No recuerdo a ningún otro político español, ni de ésta ni de la anterior generación, que haya incorporado ningún tipo de recurso humorístico a sus exposiciones, y es que en nuestro país es francamente difícil hacerlo. Sin embargo, el humor contribuye a tomar perspectiva, propiciando la calma necesaria que evita el frentismo. Además, constituye una estrategia capaz de tender puentes con aquellos que se encuentran en sus antípodas políticas. Frente a los graves problemas que tiene ante sí nuestra nación es importante dejar buen sabor de boca, con respeto e incluso cordialidad.

Estos días no hemos enterado que Alejandro pudo dar el salto a la política nacional al haber recibido el ofrecimiento para figurar en las listas al Congreso de su provincia. Propuesta que rechazó por considerar que el origen de los más graves problemas políticos actuales tiene su epicentro en Cataluña, y, por tanto, es allí en donde debe estar. Así mismo, es también en esa comunidad en donde el principal partido del país, el PP, tiene sus mayores debilidades, tal como recordé un artículo anterior de este mismo diario digital (https://www.mallorcadiario.com/la-asignatura-pendiente-del-pp-pep-ignasi-aguilo). A la consumación de los antidemocráticos acuerdos del Tinell, hay que sumar las dudas y los errores cometidos por el propio partido.

Por todo ello, soy de la opinión que es una gran noticia, para todos aquellos que creemos en la libertad y que, por tanto, rechazamos los nacionalismos excluyentes, el que Alejandro Fernández rechace públicamente tutelas, para proponer una alternativa diáfana y propia de centro-derecha. Nadie mejor que él conoce tan bien cómo piensan y actúan sus adversarios. Por su parte, para el PP, en su papel de alternativa de gobierno en todas las instituciones, es así mismo una buena noticia que en su seno tomen cuerpo, y dinámicas diferenciadas, propuestas surgidas desde la propia Cataluña.

España es un país especialmente tolerante y libre. En gran medida lo es porque la configuración autonómica del Estado supone una división del poder gubernativo que frena los posibles intentos de abuso, tal como pudimos comprobar con la gestión de la pandemia. Dicho de una forma más clara en palabras del propio líder catalán, las comunidades autónomas son un contrapeso a las pretensiones autoritarias de Sánchez.

Por cierto, está es una de las ideas que marcan las líneas divisorias con Vox, pero que, al anunciarlas, como hace Fernández también facilita los acuerdos en aquellos puntos que sí son compartidos.

En definitiva, coincido por completo, con el político tarraconense, en que, para el bienestar general del conjunto de la nación, y de forma muy especial para Baleares, es imprescindible que el PP defina y explicite de forma clara sus propuestas de refundar una nueva Generalitat, esta vez al servicio de todos los catalanes y no sólo de una parte.

martes, 12 de septiembre de 2023

La obsolescencia obligatoria

mallorcadiario.com

Es curioso como muchos de aquellos que durante años han denunciado una supuesta mala práctica de “obsolescencia programada” por parte de empresas dedicadas a la producción de bienes de consumo, ahora aplauden la “obsolescencia obligatoria” decretada por los gobiernos, tal como ocurre, por ejemplo, con el caso de los automóviles.

Es cierto que el sistema capitalista "auténtico" está caracterizado por una destrucción creativa schumpeteriana, es decir, porque nuevos productos o procesos de producción mejorados arrinconan, y hacen desaparecer, a otros más antiguos. El capitalismo "auténtico" es permanente cambio y adaptación, de ahí su éxito en mejorar la calidad de vida de las secularmente empobrecidas masas.

Ocurre lo mismo con los recursos naturales. Así, por ejemplo, se puede afirmar que fue gracias a ese tipo de capitalismo como el petróleo dejó de ser considerado como una sustancia natural repugnante y maloliente que desvaloriza los terrenos en donde se encuentra para convertirse en el oro negro que salvó a las ballenas. Efectivamente antes de la aplicación industrial del petróleo se empleaba aceite de ballena. Y lo mismo se puede decir de muchos otros elementos de los que disfruta la humanidad surgidos como resultado del sistema.

La empresa que opera en un sistema verdaderamente capitalista se esfuerza, día y noche, para ofrecer, a sus clientes, mejores y más asequibles productos, pues siempre existe el riesgo que un competidor se le adelante. De esta forma el fenómeno de la obsolescencia aparece como algo natural. Así, si en algún caso se programa en el seno de un productor, es únicamente como método para poder ocupar durante más tiempo la primera posición en esa carrera por la innovación.

Ahora bien, también es cierto que una empresa que goce de un cierto poder monopolístico, otorgado por la intervención del gobierno, puede, efectivamente, programar la obsolescencia de alguno de sus productos. En este caso la intervención estatal habría desvirtuado el sistema descrito para transformarlo en capitalismo "corporativista". Podemos recordar como Telefónica de España, por ejemplo, durante sus años de monopolio alteraba, de forma unilateral, alguno de sus productos o servicios. Lo mismo ocurrió, y continúa ocurriendo, en aquellos sectores que siguen gozando del privilegio (ley privada) de ser los únicos oferentes o de disfrutar regulación favorable.

Dicho de otra manera, la obsolescencia en el capitalismo "auténtico" es meramente el resultado del proceso de constante innovación. Por lo que intentar evitarla mediante leyes intervencionistas, a buen seguro, acaba haciendo muy difícil, sino imposible, el proceso de mejora constante de los productos. De hecho, son pocas las innovaciones surgidas en países dados al estatismo, como puede ser nuestro caso.

Sin embargo, y a pesar de lo dicho, de un tiempo hasta esta parte, y con cada vez con más frecuencia, los gobiernos se arrogan la potestad de decretar obsolescencias obligatorias de determinados bienes. El caso actualmente más visible es la prohibición de vender automóviles de combustibles fósiles a partir de una determinada fecha futura. Por supuesto, se hace en nombre del bien común, tal como siempre ocurre con las actuaciones gubernamentales, por muy desastrosas que acaben resultado.

¿Cuáles pueden ser las consecuencias de esa obsolescencia obligatoria? Fijémonos en el ejemplo mencionado, pues, para empezar, se puede observar cómo los fabricantes ahora ponen mucho más énfasis en vender coches de gasolina o diésel qué eléctricos (apenas ofertan algún modelo de gama alta) ya que necesitan amortizar anticipadamente las inversiones, de todo tipo, que han estado desarrollando de este tipo de vehículos. En segundo lugar, otra consecuencia es que los consumidores, de repente, tienen muchos más incentivos a alargar la vida de sus viejos vehículos dada la incertidumbre y los aumentos de costes generados. El resultado combinado ambas fuerzas necesariamente será necesariamente un empeoramiento inicial de las condiciones medioambientales que se pretendían mejorar desembocando en más prohibiciones como las de circular por los centros urbanos.

Además, el proceso de investigación y desarrollo de los nuevos automóviles se tiene que hacer de forma más acelerada, por lo que no tardarán en surgir casos de búsqueda de atajos con consecuencias indeseadas por no poder seguir los tiempos que todo desarrollo tecnológico requiere. Tal puede ser el caso, por ejemplo, de las variadas averías que pueden sufrir las carísimas baterías por usos (acertados o no) no previstos. Por último, aunque no menos importante, es que el desarrollo de las infraestructuras necesarias que, en vez seguir un orden espontáneo, y por tanto adaptado a las necesidades reales, puede desembocar en costosas inversiones que resulten poco útiles, o directamente inútiles, cuando se manifiesten las formas en que los conductores finalmente prefieran operar. Unas inversiones que, en cualquier caso, habrá que amortizar.

De hecho, el más importante fabricante de automóviles del mundo, que, por supuesto no es europeo, sostiene que tanto medioambientalmente como económicamente es un gran error haber descartado la hibridación como pasó intermedio. Pues sostiene que con ella los recorridos cortos (urbanos) que son la inmensa mayoría de los que realizamos se hacen en modo eléctrico, mientras los largos, que son muchos menos, quedan para modo térmico. De esta forma se reducen las necesidades de las materias primas para la fabricación de baterías, facilitando la renovación del parque.

A todo eso hay que añadir casos como el del gobierno español ha declinado reducir los infinitos trámites burocráticos para la reconversión de vehículos térmicos en eléctricos, haciendo imposible un proceso de reciclaje que hubiese superado con mucho a los que tratar de promover (https://www.mallorcadiario.com/enchufar-coches-de-gasolina-pep-ignasi-aguilo).

Por todo ello, de momento podemos concluir que mientras la obsolescencia fruto del “auténtico” capitalismo produce mejores bienes, y mejor medio ambiente, facilitando el absceso masivo a los nuevos productos; la obsolescencia obligatoria, por contra, acaba generando necesariamente mayores costos que alejan los productos de los consumidores más modestos, generando un empeoramiento inicial de la situación ambiental que se pretendía corregir. Y obligando a implementar prohibiciones adicionales. ¿Quizás es esto lo que se pretende?

En cualquier caso, lo realmente triste es la paulatina transformación del capitalismo "auténtico" en un corporativismo que incrementa pautas de vida y consumo impuestas beneficiando mucho más a unos que a otros con resultados ambientales discutibles.

Un ejercicio que dejo para otro artículo es reflexionar sobre cómo hubiese sido la transición hacia el coche eléctrico sin la prohibición. ¿Tal vez hubiese resultado más rápida y completa?

martes, 5 de septiembre de 2023

La vergüenza de las Casas del Retiro y una propuesta

mallorcadiario.com

Si a la mayoría de los palmesanos le preguntamos por las Casas del Retiro, seguramente, su mente viajará a la capital del reino. Sin embargo, las Casas del Retiro son una auténtica joya en manos de Cort, situada en unos de los enclaves más maravillosos de nuestra ciudad, entre el recoleto y bellísimo oratorio de La Bonanova y el Castillo de Bellver. Ahora bien, también constituyen una auténtica vergüenza para los últimos gestores de nuestra casa consistorial, pues el grado de abandono y degradación llegó a su máximo con el ínclito alcalde Hila y su socio Noguera.

Se trata de una magnífica finca expropiada a sus antiguos dueños para uso público en tiempos del popular Fageda, quien pretendía, además de ampliar el perímetro verde del bosque de Bellver, convertirla en un albergue juvenil. Por ello procedió a realizar la inversión necesaria para su rehabilitación. Sin embargo, nunca llegaron a utilizarse esas modernizadas instalaciones. Por distintos motivos, la finca permaneció cerrada, aunque sin degradarse ostensiblemente hasta el mandato de Hila-Noguera, cuando ocupas y grafiteros se convirtieron en habituales. Finalmente, con este dúo de alcaldes el recinto acabó clausurando a cal y canto, privando a los vecinos de poder disfrutar de este magnífico espacio natural.

Por supuesto, el equipo de Hila-Noguera, acostumbrados a realizar actuaciones de cartón piedra, anunciaron una nueva rehabilitación encaminada a la creación de un Centro de Interpretación, creo que de los bosques o algo así. Como en tantas otras ocasiones no se llegó a hacer nada, así que más recientemente varias asociaciones han vuelto a demandar que se actúe para darle algún tipo de utilidad a esa joya echada a perder.

Las Casas del Retiro, junto con el Hostal Términos de la Plaza de España, las Galerías de la Plaza Mayor o Gesa, constituye uno de esos ejemplos palmarios de cómo, con frecuencia, la gestión pública puede resultar catastrófica para inmuebles especialmente emblemáticos. Esos edificios, a día de hoy, son un auténtico insulto a la ciudadanía.

Pues bien, mi propuesta es que, en ese lugar, se cree una gran biblioteca especializada en temas turísticos (https://www.mallorcadiario.com/biblioteca-central-del-turismo-pep-ignasi-aguilo), con especial atención a las obras de los emblemáticos pioneros visitantes que acudieron a nuestra ciudad durante el siglo XIX, incluyendo a aquellos que no lo hicieron por gusto, tal como fue el caso del pensador Jovellanos. Pues justamente, el asturiano Hijo Ilustre de Palma tuvo la necesidad de hacer una ruta, que tal vez pasase por este enclave para poder realizar, en Cala Mayor, beneficiosos baños de mar que mejoraran su maltrecha salud visual durante los años de su injusto cautiverio.

Así, propongo crear la “Ruta cultural Jovellanos” procurando, también, la colaboración de establecimientos privados que quisieran unirse a esta alternativa turístico-cultural, consistente en un tonificante paseo a pie, de menos de una jornada laboral de duración, que además mayormente es cuesta abajo, por lo que “los santos empujan” ampliando el espectro del público objetivo. Una ruta que comenzaría su punto más elevado, esto es, en mismísimo Castillo de Bellver para descender, primero, hasta las Casas del Retiro en donde, gracias a la emblemática biblioteca, se podría adquirir una visión suficientemente completa de cómo a lo largo del siglo XIX nuestra Isla se convirtió en un centro de atracción para de muchos europeos privilegiados deseosos de mejorar su nivel cultural realizando un “Grand Tour”, origen del fenómeno turístico y de la propia palabra.

La ruta continuaría por la calle Francesc Vidal i Sureda hasta la Saridakis atravesando el puente elevado que cruza la autopista de Andratx para llegar a la Fundación Miró, otra joya arquitectónica y pictórica poco conocida a pesar de estar también situada en un lugar excepcional. Tras la visita, la caminata podría continuar hasta por hacia la calle Bernat de Santaeugènia para, posteriormente, descender por las monumentales escaleras elaboradas en “pedra en sec” que ostentan orgullosas el emblema de los ingenieros de caminos, canales y puertos (actuales ingenieros civiles) a modo de firma de firma de una auténtica obra de arte. Una vez alcanzada la calle Joan Miró el senderista urbano se encontraría frente el hotel Nixe Palace. Establecimiento que quizás podría habilitar una sala para que los visitantes conocieran el origen de su nombre (en su web y videos promocionales se echa de menos un poco de narrativa histórica), por estar éste relacionado con la época que este pretende evocar. Recordemos que este lujoso hotel toma el nombre de la embarcación utilizada por el archiduque Luís Salvador de Austria, tal vez el visitante más destacado de aquella centuria.

Por último, y antes de llegar a la playa, en donde Jovellanos tomaba sus baños de mar, en el cruce entre las calles Joan Miro y Gavina, hay un solar de generosas dimensiones, también abandonado en estos momentos, sobre el cual el Ayuntamiento, en reiteradas ocasiones (períodos electorales), se ha comprometido a adecentar para convertirlo en un espacio verde. Pues bien, ese jardín podría estar dedicado a todos aquellos visitantes y turistas que han contribuido a mejorar nuestra ciudad con independencia de su origen. Son muchos, y Palma también es de ellos.

La ruta podría finalizar contemplando el atardecer, de forma relajada, en alguno de los bares y restaurantes que están ubicados en la mismísima Playa o en sus inmediaciones. Les aseguro que a pesar de que el lugar ha sido minusvalorado por muchos de nosotros debido a los errores urbanísticos cometidos, el espectáculo sigue siendo impresionante. Indudablemente, para los insatisfechos, la jornada se podría alargar visitando los preciosos jardines de Marivent.

Si esta senda urbana tuviera éxito, como lo tiene otras rutas y caminos, los establecimientos de la zona se podrían ir adaptándose a la demanda de un público más exigente que el actual, tanto desde el punto de vista cultural como medioambiental. Y a buen seguro florecerán nuevos negocios que contribuirán a afianzar el paseo convirtiéndolo en una alternativa a los que discurren por el centro urbano, redistribuyendo flujos, y volviendo a unir de forma clara y diáfana, como en sus orígenes, las palabras turismo y cultura.

martes, 29 de agosto de 2023

Decibelios del puerto de Palma y Ca'n Barbarà

mallorcadiario.com

Si subimos al Castillo de Bellver, o a cualquier otro enclave que nos proporcione cierta perspectiva, podremos percibir el rugido urbano. De entre ese magma sonoro quizás podamos identificar el origen de algunos de los decibelios, como pueden ser los provocados por algún camión o por algunos autobuses urbanos con muchísimo servicio a sus espaldas. Ahora bien, a determinadas horas del día, los ruidos más estruendosos, sin lugar a dudas, provienen del Puerto.

Se trata de otro de esos problemas claramente identificados desde hace décadas a los que nunca se les da solución contundente y definitiva. Tal vez sea porque los políticos de turno, hace tiempo que consideran que las inversiones en infraestructuras generaban menos votos que los gastos corrientes y, por tanto, prefirieron contratar personal o subvencionar, o anunciar que subvencionan, a mejorar los equipamientos públicos.

Los ferris que nos comunican con las otras islas y con la península hacen un ruido espantoso, mucho mayor que el de los enormes trasatlánticos que asiduamente atracan en nuestro puerto. Además, muchas de las operaciones de carga y descarga se hacen con vehículos diésel con motores sobre-revolucionados a los que además se les añade algún tipo de pitido acústico para advertir al personal estibador de su presencia. También las pasarelas metálicas retumban, mientras las grúas eléctricas brillan por su ausencia.

En ocasiones, ante las permanentes quejas de los vecinos más próximos, se promete que la solución pasa por conectar los buques a la red eléctrica general, para que, de esta manera, no tengan la necesidad de utilizar sus ruidosos motores. Si es así, se trataría de una operación aparentemente sencilla, sobre todo para una autoridad portuaria que siempre ha hecho gala de abultados superávits monetarios, aunque es más que posible que la red eléctrica general también tenga que adaptarse incrementando notablemente su capacidad de servicio.

En cualquier caso, lo extraño y contradictorio del asunto es que mientras se anuncian restricciones al tráfico para particulares en aras a conseguir una ciudad más sostenible y, por tanto, habitable, parece que la solución a los problemas sonoros, y otros, del puerto duermen el sueño de los justos.

Es cierto que este verano está resultando especialmente desagradable a la hora de disfrutar de la ribera urbana de Palma, sobre todo, por las interminables e insufribles obras del Paseo Marítimo, que, por supuesto, también resultan muy ruidosas. En definitiva, no es de recibo es que un organismo con el músculo económico de la Autoridad Portuaria y con acceso a los cacareados y fondos europeos no sea más ambicioso a la hora de ofrecer a la ciudad unas instalaciones del máximo nivel, un puerto modélico desde cualquier punto de vista. Es más, desde mis tiempos de modestísimo navegante he sostenido que, entre otros, uno de los varios objetivos a conseguir es el de la transparencia de las aguas en todos los puntos portuarios. De hecho, pienso que el reto debería incluso ir más allá para conseguir que Ca’n Barbarà retornará a ser zona de baño, aunque hubiese que reubicar a las pequeñas embarcaciones del enclave o modificar el contundente puente que separa sus aguas (en vez de unirlas) a las del resto del puerto, o realizar cualquier otro tipo de actuación.

Así mismo, sería fantástico que el periodismo insular (que pena la falta de independencia ante todo tipo de poder) estuviese atento observando, sin sectarismos, cómo se disminuyen los decibelios marinos, o cómo se gana en transparencia para observar las profundidades portuarias. Ciertamente, el del puerto es solo uno más de los muy variados problemas a los que se enfrenta nuestra urbe, sin embargo, este uno de lo nos puede poner en el mapa de los enclaves destacados por tecnología y ciencia, pues con la colaboración de los organismos de investigación de titularidad balear, y de los reputados científicos que los dirige, estas metas son posibles.

La Autoridad Portuaria es un organismo autónomo que no está sometido a la rendición de cuentas propia de los procesos electorales. Depende del Estado, pero a su presidente lo nombra la CAIB, aunque también hay un director. Además, su consejo de administración está compuesto por un conglomerado de representantes de múltiples administraciones y otras instituciones receptoras de subvenciones, lo cual contribuye a diluir responsabilidades.

Quizás la recién creada Consellería del Mar, aunque no tenga las competencias necesarias, tal vez sí pueda ejercer una labor de liderazgo sobre las otras instituciones que efectivamente tienen en sus manos la capacidad de actuación. Es por ello que, desde este mismo diario digital, ya me pronuncié como partidario de su creación en julio de 2021 (https://www.mallorcadiario.com/conselleria-del-litorial-pep-ignasi-aguilo). Palma se merece, no sólo un Paseo Marítimo que esté a su altura, sino también y, sobre todo, que su puerto sea líder en belleza, eficiencia, seguridad y valores ambientales.


martes, 22 de agosto de 2023

Milei y la solución a IB3

mallorcadiario.com

En abril de 2022 ya pude advertir, en este mismo diario (https://www.mallorcadiario.com/otro-fenomeno-argentino-que-nos-interesa-pep-ignasi- aguilo), que convenía estar atento a las elecciones presidenciales argentinas de este año 2023 por contar con la precandidatura del economista Javier Milei. Pues quien lo haya seguido mínimamente podrá haber comprobado cómo se trata de un notable académico, y empedernido lector de vasta cultura económica, capaz de manejar con soltura no sólo las estadísticas de su país, sino también las de rango internacional. Una persona, además, que ha carecido de cualquier tipo ambición política hasta haber rebasado el medio siglo de existencia, sin vínculos familiares o empresariales con algún tipo de grupo de interés. Todo lo cual le ha permitido armar un atractivo discurso político-económico-social, claramente diferenciado de los que articulan los partidos tradicionales, en los cuales por desgracia abunda no el tacticismo, la ambigüedad o los mensajes adaptados a cada público, sin importar sus posibles contradicciones.

Así pues, no es de extrañar que los debates electorales, que están teniendo lugar en el país de la plata, todos los aspirantes a la más alta magistratura nacional se centren básicamente en las propuestas del “Peluca Milei”. Es decir, está disfrutando de llevar la iniciativa política, a pesar de que los grandes medios de comunicación -como es tradicional en ellos cada vez que aparece un "afuerino" con capacidad de romper el statu-quo- lo intentan desprestigiar por tierra, mar y aire. Y es de suponer que esas campañas de desprestigio se recrudecerán en las próximas semanas hasta límites extremos.

Pues bien, Milei ha dado con la solución al culebrón protagonizado por Manresa y los suyos, internalizados o no, en IB3. Pues, por supuesto, el economista argentino considera que los medios de comunicación no tienen que estar financiados por el poder político. Ya que, justamente por eso, el objetivo de los mismos no es otro que la distorsión de la realidad y el adoctrinamiento. Y lo que es peor que lo hacen con nuestro dinero, es decir, aquel que nos quitan de nuestros bolsillos o de otros gastos más importantes como los relacionados con la sanidad, los servicios auténticamente sociales, o la educación.

Ahora bien, cerrarlos es políticamente difícil, por no decir imposible, porque, en tal caso, se revolverían como un león acorralado contra el gobierno que lo intente, con una fuerza irresistible, instrumentalizando una imaginaria victimización que, a buen seguro, el resto de medios cuasi-oficiales (subvencionados) comprarían de inmediato.

De esta forma la propuesta del libertario de aspecto rockero aplicada al caso balear consistiría en regalar IB3 a sus trabajadores, es decir, a Manresa y todos los que le acompañan para que así puedan competir con el resto de medios por la audiencia que, a partir de ese momento necesitarán para financiarse, al dejar de fluir el dinero de los contribuyentes. Una propuesta en la que todos ganan. Ganamos los ciudadanos de Baleares que nos ahorramos una millonada sin perder servicios. Ganan los trabajadores del ente que pasan a ser propietarios de una televisión que pueden utilizar según su estricto criterio profesional, y gana el panorama televisivo que, ahora sí, tiene que ofrecer auténtico valor añadido a sus telespectadores.

Las cadenas privadas de televisión local, quizás se pueden verse inicialmente algo resentidas, pues la nueva IB3 pasa a competir en su mismísimo terreno de juego con la ventaja de no haber tenido que sufragar los costes de puesta en marcha. Sin embargo, a medio y largo plazo ganan por no sufrir la distorsión del medio televisivo.

Es cierto que quizás, por tal vez, pueda ocurrir que el ayuntamiento de Pollença, u otro, quieran financiar a la nueva IB3 tal como hizo el de Calvià en su momento. No obstante, el cambio de dimensión es lo suficientemente importante como para que el debate sobre esta cuestión pueda considerarse.

En definitiva, desde uno de nuestros países hermanos del otro lado del océano nos llega una hábil propuesta para solventar el problema que, en cada legislatura, genera la mera existencia de IB3. Por su parte el periodista Javier Mato también ha hecho otra idea alternativa sugerente, como es la de declarar oficial y explícitamente que la manipulación es uno de los principales objetivos del ente.

Así que, en definitiva, contamos con material más que suficiente para que la cuestión pueda ventilarse en los foros habituales de forma especialmente interesante. Incluso, puestos a imaginar, en el mismísimo Parlament.

martes, 15 de agosto de 2023

Precio-Fobia destructiva

mallorcadiario.com

El sistema de precios es un fantástico, y automático, sistema de comunicación que permite coordinar los esfuerzos de miles de millones de personas para beneficio de la humanidad. Son señales de tráfico, como los semáforos. El Premio Nobel Milton de 1976 Friedman tiene un video, colgado en Youtube, titulado la “Historia de un Lápiz” en donde expone con claridad como nadie sabe hacer algo, aparentemente tan sencillo, como un simple lápiz escolar. Demuestra que para fabricarlo hace falta la colaboración de cientos de personas de lugares muy distantes, que hablan idiomas diferentes, con creencias también distintas. Incluso dice que puede que sus naciones estén enfrentadas en alguna guerra. Sin embargo, colaboran para que todos podamos tener ese lapicero al precio lo más contenido posible.

Para llevar a cabo esa colaboración de forma coordinada lo único que tienen que conocer, los participantes en el proceso de producción, es el precio de los diferentes componentes del lápiz y, en su fase final, del propio producto ya elaborado. De esta manera, el fallecido economista de Chicago, concluye que es la “magia del mercado”, a través del sistema de precios, quien proporciona los mecanismos para promover, no sólo la eficiencia y la cooperación, sino también, y sobre todo, la armonía y la paz entre los pueblos del mundo.

Sin embargo, el creciente intervencionismo estatal promovido por un neo-populismo, capaz de utilizar argumentos de ignorante para alcanzar y mantenerse en el poder, ha decidido atacar y sí le es posible destruir el benéfico sistema de precios, para sustituirlo por otro de controles jerarquizados que les permitan obtener prebendas de toda clase. El pobre argumento que, principalmente, utilizan es que los precios impiden el acceso a determinados bienes a sectores sociales. Es decir, hacen algo así como matar al mensajero, ya que los precios son el resultado de múltiples interacciones que generan los incentivos necesarios, precisamente, para hacer los productos y servicios accesibles a cada vez más amplias capas de población.

Las armas que utilizan los precio-fóbicos son muchas, aunque las principales, a modo de ejemplo, se pueden resumir en las siguientes:

La inflación actual, que tiene su origen último en la incapacidad de los gobiernos de equilibrar sus cuentas, es sin duda el principal enemigo del sistema de precios. Pues en el ambiente inflacionario es difícil saber si un incremento de precios se debe a la escasez de un componente, a un incremento de la demanda o, simplemente, a la corrosión del dinero. Esa dificultad puede acabar minando todo el sistema, tal como ocurrió en nuestro entorno durante la década de los setenta. Un semáforo siempre en verde es inútil.

El establecimiento de controles de precios, como se ha hecho recientemente, en el mercado inmobiliario constituye otro notable ejemplo de cómo se puede destruir un mercado que con menos intervención podría satisfacer mucho mejor las necesidades del público. Incluso los propios impuestos, como el excesivo de transmisiones patrimoniales, también son responsables de impedir un correcto funcionamiento del sistema. Un semáforo en verde y rojo a la vez, pronto producirá accidentes.

El rechazo a los copagos es otro tanto de lo mismo, pues ninguno de los agentes participantes puede hacerse una idea cabal de los incrementos o disminuciones de la demanda y la oferta. Sin un sistema de precios -aunque sea subvencionado- resultará prácticamente imposible mejorar la percepción de los servicios afectados, por muy esenciales que se consideren. Nada es gratis, así que ocultar los precios entre una maraña de tributos sólo puede distorsionar la realidad. Por supuesto, no sirve de nada un semáforo con sus luces apagadas.

Las prohibiciones y obligaciones de consumo impuestas, por ley, es otro tanto de lo mismo. Lo vemos en materias como la energía o los automóviles con resultados diametralmente opuestos a los buscados. Es como si en un cruce se sustituyese el semáforo por una señal de prohibido o, alternativamente, de paso obligatorio únicamente para los que provienen de una determinada vía. Una vez más, qué duda cabe, sería arriesgado circular en ese enclave.

Desgraciadamente tenemos muestras más que suficientes de cómo el intervencionismo estatal precio-fóbico resulta un fracaso en todo lo que toca, sin embargo, la presión-fobia, promovida desde la política por sistemas con fallos de representatividad, gana terreno día a día. Cada vez estamos más cerca, no sólo de impedir el florecimiento de las clases medias, sino de cualquiera que no forme parte del entramado político-funcionarial.

jueves, 10 de agosto de 2023

Sobre la muerte

Un sabio genuino debe considerar la resignación como la gloria principal de sus años declinantes.

Un anciano no debe buscar la muerte, ni tratar de alejarla. La muerte debe ser recibida con indiferencia cuando quiera que ésta decida venir. Para el hombre fuerte de alma no hay muerte vergonzosa

Marco Tulio Cicerón

martes, 8 de agosto de 2023

La asignatura pendiente del PP

 La asignatura pendiente del PP

 mallorcadiario

El PP es un gran partido consolidado que ha contribuido, y continúa haciéndolo, a la articulación de la sociedad española. Cuenta con una nutrida militancia, que gusta del debate y la confrontación de ideas, aunque también capaz de actuar de forma coordinada, tanto en la detección de los problemas colectivos como en la respuesta a los mismos. Su implantación territorial e institucional lo avalan como una formación con músculo suficiente para ofrecer coherentes programas de gobierno en la práctica totalidad de las asambleas de la nación.

No obstante, como toda gran organización, tiene algunos problemas que podríamos considerar estructurales, alguno de los cuales le han dificultado el acceso al poder nacional. Así mismo, en ocasiones, le han impedido tener la capacidad de influencia, que le debería corresponder por el número de votantes, cuando ejerce la labor de oposición. Es probablemente por esto que España ha sido gobernada muchos más años por el PSOE. Por añadidura, si analizamos el debate político nacional, ha sido este último partido quien ha ostentado la mayoría de iniciativas sociales y políticas.

Pues bien, de entre todos esos problemas, creo que, sin lugar a dudas, el más importante es su deficiente implantación en Cataluña. También en el País Vasco. Pues sin contar con una presencia sustancial en estos dos importantísimos territorios, tanto desde el punto de vista de su dimensión (sobre todo en el caso catalán), como desde el punto de vista su dinamismo social y económico, la acción política se hace muy cuesta arriba

Al inicio del actual período democrático Convergencia i Unió ocupó el espacio de la derecha en esa parte del país, antes, incluso, de la fundación del Partido Popular en 1989. Así que cuando éste apareció, tuvo que competir por un espacio que ya tenía titular en el Principado. De hecho, la fracasada "Operación Roca", de inicios de la década de los 80's, fue el intento de convertir a la derecha catalana en la principal oferta, de ese espectro ideológico, en el conjunto del país.

A partir de aquí, como les ocurre ahora a los partidos de más reciente creación, el mensaje de los populares catalanes, y sus propuestas, fluctuaron en la búsqueda de su “nicho de mercado”. Sin ir más lejos vale la pena recordar como, por ejemplo, Alejo Vidal Quadres, una de las mentes más lúcidas del mundo académico catalán consiguió articular un discurso atractivo para el electorado de centro-derecha a la vez que nítidamente diferenciado del convergente, por su mayor apertura y su menor tendencia a la endogamia. Sin embargo, al no conseguir Aznar, en su primera legislatura, la mayoría absoluta a nivel nacional, acabó aceptando sacrificar al orador de la voz ronca en el altar pujolista. Por supuesto, todo lo construido hasta entonces se vino abajo. Y constituyó todo un aviso para los militantes navegantes de esa comunidad autónoma.

Pujol puso en marcha su programa de colonización e instrumentalización de todas las instituciones mediáticas, políticas y sociales a su alcance, tal como ahora hace Sánchez, siendo muy consciente que había que anular, sobre todo, a los rivales que le eran más próximos en su segmento ideológico. Lo que se materializó a través de la consigna de que no se podía ser un buen catalán si se militaba o votaba al PP. Lo que, unido al hecho, como hemos mencionado, que el PP castigó a sus mejores hombres por el simple hecho de ser molestos para llegar a acuerdos con el Molt Honorable, era claro que declararse popular en Cataluña se convertiría en una dura travesía que requería mucha más convicción que en el resto de la nación.

Por su parte, en Baleares, y otras comunidades, el PP optó por incluir en su discurso mensajes de corte nacionalista con la idea de evitar el surgimiento de fuerzas políticas que intentaran seguir el camino de Convergencia, muy al estilo del PSC. Lo cual acabó resultando un éxito inicial que, sin embargo, con el tiempo, acabaría haciendo aflorar algunas contradicciones respecto a cómo entender el estado de las autonomías.

Así pues, por lo dicho, no puede extrañar, pues, que el PP catalán tuviera dificultades para contar con una amplia militancia con la suficiente capacidad de participación para nombrar a sus dirigentes y contar con representantes propios en el entramado social, lo que llevó a que los líderes fueran propuestos desde los órganos centrales del partido, con más o menos acierto.

De esta forma no se ha llegado a modular un mensaje proactivo que le otorgue un mínimo de iniciativa, como si solo fuese posible abanderar críticas a todo aquello que no fuese el statu quo. Una situación impropia de un gran partido político, generadora de un bucle melancólico. Un círculo vicioso desde el que sólo se vislumbra algún horizonte en un futuro incierto.

Después, el presidente Zapatero configura el Pacte del Tinell que se materializó en un nuevo Estatut, cogiendo nuevamente a la formación popular catalana, y de otras comunidades, con el pie cambiado por lo que se limitó a rechazarlo, pero sin evitar que el ejemplo cundiese entre otras autonomías, incluyendo la nuestra. Y así llega la crisis económica de 2008. El convergente Artur Más, elegido President, inicialmente aplica una política económica ortodoxa de contención del gasto público, al gusto de los dirigentes europeos de entonces y de la ministra española Elena Salgado. El resultado fue que la popularidad y el apoyo social de los herederos del pujolismo se derrumbaron. Y lo que es peor, simultáneamente, se pone de manifiesto que la política clientelar practicada desde la Generalitat está plagada de episodios de corrupción. Así, acorralados ponen en marcha el Procés.

 El PP catalán vive aquellos acontecimientos desarbolado observando como una parte muy importante de la sociedad que intenta representar clama por un partido no-nacionalista. Sin poderse librar de su mochila, observa como esos catalanes optan por Ciudadanos. Un nuevo partido que acaba teniendo tanto éxito que se atreve a desafiar, como ocurrió antes con la mencionada "Operación Roca", a todo el centro derecha del ámbito nacional.

 La historia más reciente también es más fácil de recordar, y en toda ella hay una constante sobre la que hacer un “mea culpa” popular, no hay propuestas del principal partido de centro derecha español sobre cómo resolver los problemas propios del Estado de las Autonomías. Es más, a nivel nacional, su vocación de partido de masas, le lleva a aceptar muchos de los elementos de la corrección política que borran las posibles señas de identidad propia diferenciada.

Por todo lo anterior a nadie le puede extrañar que el presidente Rajoy optará por el inmovilismo en aquellos aciagos días del otoño de 2017. Lo cual llevó al paradójico nacimiento de Vox, la criptonita que desde entonces le impide llegar al gobierno.

Como militante del Partido Popular, me inclino a pensar que resolver nuestra más importante asignatura pendiente es la principal tarea a la que nos deberíamos dedicar. La financiación autonómica debería generar incentivos al crecimiento económico mediante la identificación clara y diáfana de responsabilidades fiscales. El sistema electoral también debería adaptarse a cada comunidad para evitar la reproducción mimética de todos los organismos estatales. Y, sobre todo, el Partido Popular puede ofrecer un perfil propio distinto de las derechas nacionalistas, mucho menos estatista e intervencionista, es decir, puede ofrecer perfil mucho más liberal. Teniendo muy presente que la competencia entre administraciones reduce el poder de las élites burócratas y que la minoría más pequeña a proteger es el propio individuo con total independencia de su identidad.

 

Tendencias que parecen vislumbrarse ¿Cómo será el futuro? En 12 breves puntos

  1.  Progresiva minusvaloración de la familia, y asunción, por parte del Estado de sus principales funciones lo que conlleva a un inevitable aumento de la soledad. Se tenderá a evitar, incluso, que la reproducción se realice en el seno familiar.
  2. El Estado tiene más necesidades financieras y, por tanto, la tributación será mayor
  3. Hipervigilancia de las acciones individuales mediante tecnologías electrónicas, restricciones de la libertad en aras a un, pretendido, énfasis en la seguridad.
  4. Descarbonización, reducción el consumo individual de energía tanto de origen fósil como renovable. Esta última, no alcanzará la posibilidad de los niveles de usos de la anterior.
  5. Desmundialización, con su tendencia a consumir, preferentemente de forma inicial, productos locales. Lo que inevitablemente conlleva, unido al incremento de los tributos, a disminuciones de los estándares vida. Cada persona tiene menos opciones vitales.
  6. Aumento de las interrelaciones personales por medio de sistemas telemáticos asincrónicos. Disminución de las relaciones interpersonales físicas, disminución de los desplazamientos. Una vida más ligada a un territorio pequeño.
  7. Sustitución del sexo por el cibersexo. Las relaciones sexuales siempre suponen papeles diferenciados entre individuos que pueden ser interpretados de formas también diferentes según la subjetividad de cada uno, por tanto, en aras a la seguridad personal se preferirá el cibersexo.
  8. Aceptación de una nueva religión basada en los elementos que dan poder al Estado como es el caso de las externalidades, o más en general, bienes colectivos. La religión tendrá la misión fundamental de promover la aceptación de la disminución de los estándares de vida en base a un supuesto bien superior, no para las personas concretas, sino para la humanidad en su conjunto.
  9. A las personas se las juzgará por su pertenencia de un colectivo, puesto que los derechos se otorgarán por parte del poderoso Estado en función a cuál se pertenezca. Tanto para la bueno, cómo para lo malo. Una buena parte de los conflictos interpersonales los dirimirá, no un juez humano, sino un ordenador previamente programado para juzgar de forma desigual a los considerados desiguales.
  10. Lo colectivo se impone sobre lo personal o individual hasta el punto que la intimidad se considera una desconsideración social. La política estatal, con el auxilio de la neo-religión, nos impone como debemos comportarnos en los aspectos más personales.
  11. Aumento de los movimientos grupales de rebaño, mediante los procesos de cancelación del disidente. Cada vez será más complicado tener un pensamiento propio que no se corresponda con el de algún grupo. 
  12. La ciencia entrará en decadencia, pues se considerará que el consenso se tiene que imponer sobre el pensamiento discrepante que, cómo se señala en el punto anterior, se cancela. El statu quo se imponte. Las relaciones de poder son inamovibles.

La asignatura pendiente del PP

mallorcadiario.com

El PP es un gran partido consolidado que ha contribuido, y continúa haciéndolo, a la articulación de la sociedad española. Cuenta con una nutrida militancia, que gusta del debate y la confrontación de ideas, aunque también capaz de actuar de forma coordinada, tanto en la detección de los problemas colectivos como en la respuesta a los mismos. Su implantación territorial e institucional lo avalan como una formación con músculo suficiente para ofrecer coherentes programas de gobierno en la práctica totalidad de las asambleas de la nación.

No obstante, como toda gran organización, tiene algunos problemas que podríamos considerar estructurales, alguno de los cuales le han dificultado el acceso al poder nacional. Así mismo, en ocasiones, le han impedido tener la capacidad de influencia, que le debería corresponder por el número de votantes, cuando ejerce la labor de oposición. Es probablemente por esto que España ha sido gobernada muchos más años por el PSOE. Por añadidura, si analizamos el debate político nacional, ha sido este último partido quien ha ostentado la mayoría de iniciativas sociales y políticas.

Pues bien, de entre todos esos problemas, creo que, sin lugar a dudas, el más importante es su deficiente implantación en Cataluña. También en el País Vasco. Pues sin contar con una presencia sustancial en estos dos importantísimos territorios, tanto desde el punto de vista de su dimensión (sobre todo en el caso catalán), como desde el punto de vista su dinamismo social y económico, la acción política se hace muy cuesta arriba

Al inicio del actual período democrático Convergencia i Unió ocupó el espacio de la derecha en esa parte del país, antes, incluso, de la fundación del Partido Popular en 1989. Así que cuando éste apareció, tuvo que competir por un espacio que ya tenía titular en el Principado. De hecho, la fracasada "Operación Roca", de inicios de la década de los 80's, fue el intento de convertir a la derecha catalana en la principal oferta, de ese espectro ideológico, en el conjunto del país.

A partir de aquí, como les ocurre ahora a los partidos de más reciente creación, el mensaje de los populares catalanes, y sus propuestas, fluctuaron en la búsqueda de su “nicho de mercado”. Sin ir más lejos vale la pena recordar como, por ejemplo, Alejo Vidal Quadres, una de las mentes más lúcidas del mundo académico catalán consiguió articular un discurso atractivo para el electorado de centro-derecha a la vez que nitidamente diferenciado del convergente, por su mayor apertura y su menor tendencia a la endogamia. Sin embargo, al no conseguir Aznar, en su primera legislatura, la mayoría absoluta a nivel nacional, acabó aceptando sacrificar al orador de la voz ronca en el altar pujolista. Por supuesto, todo lo construido hasta entonces se vino abajo. Y constituyó todo un aviso para los militantes navegantes de esa comunidad autónoma.

Pujol puso en marcha su programa de colonización e instrumentalización de todas las instituciones mediáticas, políticas y sociales a su alcance, tal como ahora hace Sánchez, siendo muy consciente que había que anular, sobre todo, a los rivales que le eran más próximos en su segmento ideológico. Lo que se materializó a través de la consigna de que no se podía ser un buen catalán si se militaba o votaba al PP. Lo que unido al hecho, como hemos mencionado, que el PP castigó a sus mejores hombres por el simple hecho de ser molestos para llegar a acuerdos con el Molt Honorable, era claro que declararse popular en Cataluña se convertiría en una dura travesía que requería mucha más convicción que en el resto de la nación.

Por su parte, en Baleares, y otras comunidades, el PP optó por incluir en su discurso mensajes de corte nacionalista con la idea de evitar el surgimiento de fuerzas políticas que intentaran seguir el camino de Convergencia, muy al estilo del PSC. Lo cual acabó resultando un éxito inicial que sin embargo, con el tiempo, acabaría haciendo aflorar algunas contradicciones respecto a cómo entender el estado de las autonomías.

Así pues, por lo dicho, no puede extrañar, pues, que el PP catalán tuviera dificultades para contar con una amplia militancia con la suficiente capacidad de participación para nombrar a sus dirigentes y contar con representantes propios en el entramado social, lo que llevó a que los líderes fueran propuestos desde los órganos centrales del partido, con más o menos acierto.

De esta forma no se ha llegado a modular un mensaje proactivo que le otorgue un mínimo de iniciativa, como si solo fuese posible abanderar críticas a todo aquello que no fuese el statu quo. Una situación impropia de un gran partido político, generadora de un bucle melancólico. Un círculo vicioso desde el que sólo se vislumbra algún horizonte en un futuro incierto.

Después, el presidente Zapatero configura el Pacte del Tinell que se materializó en un nuevo Estatut, cogiendo nuevamente a la formación popular catalana, y de otras comunidades, con el pié cambiado por lo que se limitó a rechazarlo, pero sin evitar que el ejemplo cundiese entre otras autonomías, incluyendo la nuestra. Y así llega la crisis económica de 2008. El convergente Artur Más, elegido President, inicialmente aplica una política económica ortodoxa de contención del gasto público, al gusto de los dirigentes europeos de entonces y de la ministra española Elena Salgado. El resultado fue que la popularidad y el apoyo social de los herederos del pujolismo se derrumbaron. Y lo que es peor, simultáneamente, se pone de manifiesto que la política clientelar practicada desde la Generalitat está plagada de episodios de corrupción. Así, acorralados ponen en marcha el Procés.

El PP catalán vive aquellos acontecimientos desarbolado observando como una parte muy importante de la sociedad que intenta representar clama por un partido no-nacionalista. Sin poderse librar de su mochila, observa como esos catalanes optan por Ciudadanos. Un nuevo partido que acaba teniendo tanto éxito que se atreve a desafiar, como ocurrió antes con la mencionada "Operación Roca", a todo el centro derecha del ámbito nacional.

La historia más reciente también es más fácil de recordar, y en toda ella hay una constante sobre la que hacer un “mea culpa” popular, no hay propuestas del principal partido de centro derecha español sobre cómo resolver los problemas propios del Estado de las Autonomías. Es más, a nivel nacional, su vocación de partido de masas, le lleva a aceptar muchos de los elementos de la corrección política que borran las posibles señas de identidad propia diferenciada.

Por todo lo anterior a nadie le puede extrañar que el Presidente Rajoy optará por el inmovilismo en aquellos aciagos días del otoño de 2017. Lo cual llevó al paradójico nacimiento de Vox, la criptonita que desde entonces le impide llegar al gobierno.

Como militante del Partido Popular, me inclino a pensar que resolver nuestra más importante asignatura pendiente es la principal tarea a la que nos deberíamos dedicar. La financiación autonómica debería generar incentivos al crecimiento económico mediante la identificación clara y diáfana de responsabilidades fiscales. El sistema electoral también debería adaptarse a cada comunidad para evitar la reproducción mimética de todos los organismos estatales. Y sobre todo, el Partido Popular puede ofrecer un perfil propio distinto de las derechas nacionalistas, mucho menos estatista e intervencionista, es decir, puede ofrecer perfil mucho más liberal. Teniendo muy presente que la competencia entre administraciones reduce el poder de las élites burócratas y que la minoría más pequeña a proteger es el propio individuo con total independencia de su identidad.

martes, 1 de agosto de 2023

Toni Costa y Elena Salgado

mallorcadiario.com

Como muchos habrán pensado, se trata de dos personas que, por muchos motivos, están en las antípodas la una de la otra, y, efectivamente es así. El actual Vicepresident es uno de los economistas más brillantes del panorama balear quien ya destacaba desde sus tiempos de estudiante. Pasó, además, por la dirección general que mejor amuebla la cabeza de cualquier político, la de presupuestos, aunque, probablemente ya era el mejor conoce –a mucha distancia de cualquier otro-- de todo lo relacionado con las cuentas y finanzas de esta comunidad. De orígenes familiares ibicencos sencillos, ha demostrado que no le asustan ni los retos ni las dificultades. Ahora acaba de coronar su aterrizaje en la antigua sede del Credit iniciando una senda de alivio fiscal que promete tener continuidad a lo largo de toda la legislatura.

Por su parte, cuando el recientemente fallecido Pedro Solbes, exministro de economía y hacienda, decidió abandonar a su presidente en abril de 2009 para, así, poder intentar recuperar un mínimo de reputación profesional. Dejó dos herederos: Pedro Sánchez en su escaño y Elena Salgado en el ministerio. Así que, a ésta última le tocó lidiar con la rectificación realizada por su jefe Zapatero el fatídico 10 de mayo de 2010, obligado, a su vez, por la llamada Troika (Comisión Europea, BCE y FMI) con sus "hombres de negro". El de la ceja puso en marcha el mayor recorte en gasto social de la historia de la democracia. Ni siquiera con la dura crisis de los años 70’s un gobierno se había atrevido a tanto, ni se atrevería después. Se congelaron las pensiones (vulnerando el Pacto de Toledo), se redujo el sueldo de los funcionarios, se redujeron las partidas de gasto farmacéutico, lo mismo que las prestaciones por dependencia, se incrementaron tributos y se paralizó la inversión pública. De esta forma, en las elecciones a comunidades y ayuntamientos de un año después, el pueblo español le dio la espalda. No le sirvió de nada decirnos que estábamos en la “champions league” de la economía negándose a reconocer la mayor crisis vivida por su generación. El mapa patrio, por todo ello, se tiñó de azul.

Doña Elena, por su parte estudió ingeniería y economía ocupando, desde sus inicios, múltiples cargos en los distintos gobiernos de Felipe González que se formaron a partir de 1982. Procedente de una selecta familia gallega, durante un breve período de tiempo fue gestora del Teatro Real para después utilizar las que la izquierda bautizarían como “puertas giratorias” durante los mandatos de Aznar. Luego, ya con Zapatero volvió a ocupar otro sin fin de elevados cargos públicos hasta que un Pedro Solbes visiblemente abrumado dejó el ministerio y su acta de diputado, a tiempo para la rectificación del 10 de mayo.

La labor de la ministra se centró en endosar a las comunidades autónomas los ajustes pendientes para volver a encauzar, no sólo las finanzas públicas, sino la marcha de toda la economía. El motivo esencial era político pues teóricamente las elecciones locales y autonómicas se celebraban más o menos a mitad de mandato. Esa era la parte final del Plan de Zapatero. Dicho más claramente, tras los recortes de mayo de 2010, el resto de los ajustes y reformas las deberían hacer las comunidades y los municipios. Así, si la economía no remontaba la culpa se la podrían endosar a los gobiernos autonómicos que no eran de su partido.

Conociendo la trayectoria de Sánchez, pienso que hay una elevada probabilidad de que repita la jugada, si finalmente, como parece, vuelve a ser investido Presidente. No sabemos quién será la Salgado de turno, aunque bien pudiera ser la mismísima Nadia Calviño, quien, a pesar de tener una trayectoria algo diferente, viene realizado un papel similar. En cualquier caso, con un gobierno estatal del PSOE y 15 comunidades gobernadas por el PP. No tardaremos mucho en ver que la inflación, los problemas energéticos, el déficit y en general cualquier mal de la economía, ya no estarán motivados ni por la pandemia ni por la guerra en Ucrania, sino por las autonomías azules.

Hace ya tiempo que sostengo que la deslealtad institucional es uno de los males de la economía española, fruto de determinados incentivos motivados por elementos del diseño institucional, que sólo se pueden corregir con reformas importantes que únicamente están al alcance de los dos grandes partidos actuando conjuntamente. Algo que parece imposible con un socialismo fiel al Pacte del Tinell.

Por ello, desde Baleares, esta legislatura, va a ser muy importante mantener la iniciativa en todos los asuntos, de forma especial en los financieros, tal como está haciendo Costa bajo el mandato de Prohens, adelantándose a los movimientos que puedan realizar los estrategas al servicio de Sánchez, poniendo tanto o más énfasis en el plano político y mediático-propagandístico que en el técnico, pues ese es el terreno preferido por la izquierda actual heredera de aquel Solbes que debatió con Pizarro tergiversando la verdad. Aunque, en realidad, ese siempre ha sido el terreno preferido de los socialistas desde los tiempos del fabianismo británico.

martes, 25 de julio de 2023

Tres vértices del resultado electoral

mallorcadiario.com

La política es la lucha descarnada por el poder. La coherencia o incoherencia, el escurridizo bien común, la verdad o la mentira, la neutralidad o clientelismo, los buenos o malos desempeños económicos, la sinceridad o el engaño, la promoción de la unión o de la división social, etc. son tan solo instrumentos utilizados en esa pugna. De hecho, la impostura, es decir, el retorcer los argumentos en beneficio propio es una de las prácticas más habituales. Lo que importa es el poder, todo lo demás es secundario. Es por esto mismo, aquél afirmó que la política es sobre todo el arte de la apariencia.

Desde que ocupara la más alta magistratura nacional, Pedro Sánchez no ha dudado ni un momento en utilizar todos esos instrumentos para alcanzar y retener el poder. Ningún otro presidente del gobierno de España se había atrevido a utilizar un nivel de maquiavelismo tan descarado. Además, sabe que ningún otro de sus actuales rivales parece capaz de envainarse los escrúpulos necesarios para hacerlo. Por todo eso, hasta el pasado 28 de mayo, fui de la opinión que el sanchismo, con su colonización institucional y mediática, podía durar mucho tiempo, al menos tanto como el pujolismo.

Sin embargo, las elecciones autonómicas y municipales supusieron, para mí, una sorpresa que me hizo reconsiderar la situación. Ciertamente, parecía que se consolidaba una tendencia que se había iniciado, tiempo atrás, en diferentes confrontaciones autonómicas aisladas, como son los casos de Galicia, Madrid, Castilla-León o Andalucía. Así que, como muchos, acepté la idea de que este verano se podía producir un cambio de ciclo.

Pero tras los resultados de este pasado domingo he recuperado mi antigua idea de que quien esté dispuesto a hacer cualquier cosa, y a pagar el precio más alto, por el poder lo alcanzará y lo mantendrá; son legiones los que están dispuestos a seguir al poderoso. Sobre todo, como parece, si nadie más, por convicciones morales o de otro tipo, no está dispuesto a llegar tan lejos en la carrera.

Ahora bien ¿Cuáles han sido los elementos que, en tan sólo dos meses, le han permitido realizar una notable remontada? En mi opinión son básicamente tres, el primer vértice del triángulo es que los comicios autonómicos del 28M tenían algo de espejismo al no incluir ni a Cataluña ni a Euskadi. Qué duda cabe que el PSC siempre ha sido, y continúa siendo, uno de los principales soportes de la corriente zapatero-sanchista del PSOE y que, por tanto, en cualquier análisis debería haberse considerado. Algo similar, aunque con un peso menor, se puede decir del PSE.

En segundo lugar, el hecho que Vox ha hacer valer en exceso sus resultados locales en los diferentes procesos de negociación, ni les ha ayudado a ellos ni tampoco a su potencial socio del PP. Los tristes espectáculos ofrecidos en la comunidad extremeña o en el mismísimo ayuntamiento de Palma, entre otros, probablemente ha provocado un prematuro e innecesario desgaste. Parecían mostrar que esos dirigentes locales no entendían que la prioridad, para contrarrestar los efectos del sanchismo, tendría que haber sido el regreso a la concordia propia del inicio de la transición. El contundente retroceso de Vox es buena prueba de ello, les ha podido su naturaleza combativa.

Dejando de lado a los abstencionistas, somos unos once millones los españoles que nos consideramos de derechas y otros once los que se consideran de izquierdas. Dos millones desean no serlo, así que, sin entendimiento entre los dos bloques mayoritarios, son estos últimos los que acaban decantando la balanza. A eso apostó Zapatero en su momento y ahora, con determinación redoblada gracias al dinero de Bruselas, lo hace Sánchez. El poder es el poder.

Por último, pienso que ha habido un tercer elemento importante en estos extraños resultados electorales. Me refiero a la excesiva confianza del PP en una victoria holgada. Mientras Sánchez se empleaba a fondo en contrarrestar su imagen de autómata carente de sentimientos humanos, Feijoo ha menospreciado la posibilidad de realizar un ejercicio de acercamiento sentimental a su público. Incluso parecía adoptar un distante aire institucional propio de un primer ministro. Y ya se sabe, en las batallas políticas del siglo XXI los sentimientos están por encima de las ideas y también de los hechos.

¿Qué pasará a partir de ahora? En política nunca se sabe, aunque lo más probable es que la hirviente ambición de Sánchez le lleve a conformar un nuevo gobierno Frankenstein, al menos, durante unos meses en los cuales esperará a que la derecha mayoritaria vuelva a entrar en crisis de liderazgo (¡Calma ayusistas!), momento en que el maquiavélico socialista aprovechará para convocar otras elecciones.

A pesar de todo lo dicho, soy de la opinión que sí se ha producido la derogación del sanchismo, todos sus socios a excepción de Bildu han sido castigados. Sin embargo, de momento no está claro que el propio Sánchez lo haya llegado a entender, más bien parece que cree que puede añadir un capítulo más a su manual de resistencia.

En definitiva, la nueva configuración de las fuerzas parlamentarias previsiblemente desembocará en una coalición de perdedores cuyo origen es la confluencia de tres principales fuerzas, un Sánchez sin ideología definida que le limite y cuya única y exclusiva aspiración es mantenerse en el poder a toda costa y a cualquier precio; una parte del electorado que tradicionalmente no desea ser español; y una derecha todavía muy dividida incapaz de establecer objetivos prioritarios comunes, con dificultades para actuar conforme al taimado, camaleónico y frío rival que tiene enfrente. Si no se modifica alguno de los vértices de ese triángulo, pienso que tenemos Sánchez para rato.