martes, 25 de agosto de 2020

CONJURAR EL VIRUS DEL MIEDO

 CONJURAR EL VIRUS DEL MIEDO

mallorcadiario.com

 Existe un virus más potente y letal que el Sars-CoV-2, capaz de destruir nuestra forma de vida por completo: el virus del miedo. Sus efectos paralizantes, antisociales y anti-solidarios, lo arruinan todo a su paso al dañar las células de la confianza entre seres humanos. Este otro peligroso bicho puede encontrar, en la deficiente actuación del gobierno y otras autoridades, el caldo de cultivo necesario para su expansión.

 La gestión realizada de la pandemia que ha derivado en una monumental y, mal repartida, crisis económica puede acabar agitando una histeria colectiva que haga aflorar conflictos sociales hasta ahora desconocidos.

 ¿Por qué desde los poderes públicos se ha administrado mal la información?, ¿Por qué se ha dictado una profusión de nuevas normas y contra-normas, no siempre coherentes, simples y asumibles, tal como requiere la situación?, ¿Por qué, en definitiva, se ha añadido leña al fuego de la incertidumbre que de por sí conlleva la pandemia?

 Quizás la explicación la podemos encontrar en las enseñanzas de Jeremy Bentham quien sostenía que existe un “egoísmo de los gobernantes” por el cual anteponen su propio interés a cualquier otro incluido, por supuesto, el del bien común. Es por eso que las democracias de éxito se basan en una escrupulosa limitación del ejercicio de la autoridad, mediante un perfeccionado sistema de “checks and balances” que, al incluir a los mass-media, se combina con una cierta y generalizada actitud recelosa para con cualquier poder.

 El filósofo británico siempre se negó a aceptar la contradicción, frecuente entre la izquierda, que supone pensar que mientras empresarios y ciudadanos buscan su propio interés en sus conductas privadas, los políticos, alternativamente, siguen un comportamiento altruista.

 En este sentido, el objetivo del presidente Sánchez es, sobre todo, afianzarse en su puesto de mando. Aprovechado la oportunidad que le brindaba la enfermedad para redoblar su permanente campaña de marketing, a través de su desequilibrado poder de influencia en los más potentes medios de comunicación, mostrarse como la encarnación de la imagen del Estado del Bienestar, ya que éste, en teoría, ofrece seguridad ante las adversidades. Su idea esencial ha sido prometer a su electorado, y al público en general, la esperanza que demandaban. Sin embargo, el exceso de acento puesto en la propaganda le ha llevado a no tener inconveniente en utilizar el engaño, la mentira, la tergiversación o la incoherencia.

 De hecho, nunca ha querido admitir la realidad de su total desorientación, ni la incapacidad del Estado del Bienestar para cumplir sus objetivos de forma inmediata, ni la existencia de formas alternativas de afrontar el problema. Ha preferido “vender” una imposible seguridad absoluta, lo cual puede estar teniendo el efecto contrario e indeseado de nuevos rebrotes y más caos.

 Tan sólo hay que tener miedo al miedo” proclamó en 1933 el presidente Roosevelt para conjurar la terrible crisis social de su época. Pero para conseguirlo hay que reconocer la realidad con todas sus limitaciones y compartir las dificultades diciendo siempre la verdad. Estar gobernados por una agencia de publicidad con amplio dominio de los medios tiene sus peligros.

martes, 18 de agosto de 2020

DECRECIMIENTO BALEAR

 

DECRECIMIENTO BALEAR mallorcadiario.com

Los datos económicos del próximo trimestre mostrarán un rebote de la actividad, es decir, volveremos a ver crecimiento. El Govern, seguramente, aprovechará la ocasión para activar sus terminales mediáticos atribuyéndose un éxito que en realidad no será tal. La matemática simple esconderá una realidad muchísimo más dura. Pues, Baleares ya ha empezado a perder población, y la tendencia previsiblemente durará en el tiempo. Decenas de miles de baleares que se han quedado atrás, poco a poco, se irán de forma definitiva. Un fenómeno desconocido para las últimas generaciones.

El decrecimiento demográfico mantenido nos conducirá a reducción del valor de muchos activos, sobre todo de los equipamientos empresariales (locales, instalaciones, etc.), ya que nadie estará interesado en volverlas a poner en funcionamiento. Además, con menos actividad y habitantes las empresas que continúen trabajando también verán disminuida su facturación y, como consecuencia, los salarios se ajustarán de una u otra forma.

El sector público se convertirá en el gran refugio para guarecerse del temporal, serán muchos los que intentarán formar parte de sus plantillas. Sin embargo, la recaudación tributaria se reducirá drásticamente por lo que el Govern, de forma abierta o soterrada, se verá abocado a una fuerte reducción de sus gastos. Este desequilibrio llevará a elaborar presupuestos en los que la inversión pública -ya muy mermada desde la anterior crisis- roce el cero más absoluto, de forma que también los proveedores habituales igualmente se verán afectados.

Se deteriorarán, todavía más, las cifras de nupcialidad y natalidad. Pues muchas parejas aplazarán sus planes de vida, optarán por realizarlos en otros lugares o sencillamente desistirán. La prosperidad de Palma, como gran motor del archipiélago, siempre ha estado correlacionada directamente con el número de extranjeros que la habitan, por lo que pasará a vivir una época insólita de falta de empuje.

Se acelerará la pérdida de puestos en el ranking de CCAA. Lo que llevará a que el sistema de financiación autonómica se revierta, de manera que la Comunidad pasará a ser receptora de fondos autonómicos, aunque de forma escasa dada la situación del conjunto de la nación. Mientras que España, a su vez, también descenderá posiciones en el concierto internacional consecuencia de la fracasada gestión realizada.

Es cierto que pueden llegar fondos europeos, y también inversionistas privados, ya sean colectivos o individuales, o incluso se podrían movilizar recursos locales, pero eso requerirá la introducción de importantes reformas liberalizadoras y flexibilizadoras de la economía, sin las cuales solo se puede invertir en lo que ya existe que es justamente lo que está perdiendo valor. Sí, sólo iniciando un potente proceso reformista, transparente y seguro, que permita la adaptación, modernización y el trasvase de recursos entre sectores y subsectores, así como crear otros nuevos atractivos para el capital, se puede revertir el negro panorama descrito.

Sin embargo, no invita al optimismo el que haya que comenzar reformando la dinámica del actual Govern de regular y prohibir primero, para controlar y sancionar (o no) después. Ese va a ser el principal escollo para permitir volver a recuperar el tradicional pulso empresarial creador de la comunidad. Si la política no se enfrenta con decisión y claridad a lo real, estamos abocados a revivir tiempos que hasta ahora considerábamos muy remotos.

martes, 11 de agosto de 2020

LA DERECHA Y LOS MITOS DE LA IZQUIERDA

 mallorcadiario.com

LA DERECHA Y LOS MITOS DE LA IZQUIERDA.

Quien controla la máquina de fabricar mitos tiene en su mano la palanca del poder. Y en estos momentos, en España, sólo los nacionalistas, y la izquierda identitaria son los únicos capaces de crearlos. Por su parte, la derecha española ha dejado este terreno abandonado, bien por confiar en la importancia de centrarse en la gestión eficaz de los asuntos públicos con sus tecnócratas, bien por considerar que determinados sectores (cultural, educativo, intelectual, artístico, etc.) son votantes típicos de la izquierda.

 Un monumental error, ya que la política es, sobre todo, gestión de emociones. Pues la emoción es la técnica que empleamos los seres humanos para simplificar las cuestiones complejas. Seguramente, la ilusión es la más importante de todas ellas. No es ni el ser, ni el saber, ni tampoco el tener lo que otorga felicidad a los hombres, sino la esperanza de evitar los males y alcanzar mejores situaciones futuras.

Los nacionalistas, con paciencia, han ido tejiendo, entre otros, el mito de la independencia con ese ánimo de hacerse portadores de esperanza por muy falaz que sea. La izquierda identitaria, con más ansiedad, está priorizando crear ahora la fábula de la república como en otros tiempos ya lo hizo con el de la revolución.

La fabricación de mitos requiere de la existencia de redes que compartan la información argumental mediante nodos que tengan los incentivos oportunos para hacerlo. De ahí la importancia que los nacionalistas otorgan a las subvenciones a entes culturales, sindicales, empresariales, tv's, museos, certámenes, festivales, premios, hinchas de fútbol y de cualquier otro tipo, con la única condición de la promoción del idioma como gran seña de identidad. Y lo mismo se podría decir de las grandes cantidades que la izquierda destina a los colectivos identitarios, como feministas de hoy en día, los colectivos LGTB afines, los ecologistas primarios, etc. Con ello consiguen una capilaridad social que decanta el llamado “pensamiento grupal” hacia donde desean.

Para recuperar terreno desde la derecha en la oposición, no se puede contar con los ingentes recursos que otorga el ocupar puestos de mando, por tanto, tendrían que ser mucho más eficaces con partidas mínimas, aunque con la gran ventaja de que muchas de sus ideas liberales están engarzadas en la esencia más profunda del pensamiento occidental. Además de tener de aliada la teoría económica más exitosa, así como a la gran cultura con mayúsculas y la propia ética de la libertad.

Por supuesto, la labor de oposición consiste en denunciar los errores del gobierno. Pero si no se es capaz de manejar el cincel de la mitología, nunca se alcanzará de verdad el poder. Reduciendo la labor de la Derecha a convertirse en el taller de reparaciones de la deficiente gestión de aquellos que practican el arte de eludir la realidad.

En definitiva, los propios partidos de derechas tienen que reconvertirse en canales de comunicación, ofreciendo a sus seguidores no sólo contenidos netamente ligados a la propia actividad política, sino también enlaces a conferencias, debates, e incluso entretenimiento, aprovechando el talento de todos sus militantes y simpatizantes. De manera presencial y remota han de reforzar su carácter de "club social", de forma que sus miembros se sientan parte de esos nódulos con capacidad de generar y transmitir la ilusión y la esperanza en un mundo más humano, justo, seguro, próspero, más auténtico, que vuelva a permitir el funcionamiento de los ascensores sociales y, que en suma y por paradójico que parezca que sea plenamente capaz de distinguir con nitidez entre mito y realidad.

martes, 4 de agosto de 2020

Anomalía electoral balear

Anomalía electoral balear

mallorcadiario.com

En la política autonómica balear se produce una deficiencia que parece que nadie se atreve a ver. El sistema electoral basado exclusivamente en la territorialidad insular, y copiando de forma rígida del nacional, ha acabó generando el absurdo de que Menorca cuente con un diputado más que Ibiza, a pesar de que ésta última tiene entorno a un 50% más de población. Así, el peso electoral de un voto menorquín ronda los cuatro mallorquines, mientras que uno de cualquiera de cada una de las dos pitiusas equivale “solo” al doble de uno de la balear mayor. Por eso se puede afirmar que, si los habitantes de Ibiza exigiesen la misma representación que los menorquines tendrían casi 20 escaños en el Parlament, es decir, podrían añadir 7 u 8 a sus 12 actuales. Una distorsión que tiene importantes efectos sobre los resultados y la acción política de la comunidad.

Sin duda, es cierto que para la mayoría de mallorquines les es grato aceptar, con generosidad, una clarísima sub-representación de sus papeletas por su mucho mayor tamaño. Sin embargo, que el reparto de escaños entre las islas menores sea tan diferente tiene graves consecuencias, al contar éstas con modelos sociales y económicos muy distintos. Así, mientras Menorca ha optado por uno más estático, o menos dinámico, mediante una mayor intervención y regulación gubernativa, Ibiza (y en parte también Formentera) parece seguir el camino contrario. Mallorca, por su lado, está a mitad de camino entre ambas. Incluso se puede afirmar, sin arriesgar demasiado, que la diferente evolución demográfica que está en el origen del problema es consecuencia de esos dos patrones tan dispares.

Por otro lado, no hay diputados que ostenten la representación del conjunto de la ciudadanía balear de forma directa. Es decir, todos son elegidos por la circunscripción de una isla concreta. De manera que se produce un claro sesgo a que éstos vean, analicen y tomen postura de los asuntos a tratar, no desde una perspectiva de archipiélago, sino de isla. Lo cual, a su vez, lleva al desatino de tener que fijar, de facto, una cuota territorial de consellers en el ejecutivo, lo que equivale a decir que es más importante el lugar de origen que la preparación, la trayectoria o el curriculum. Al tiempo que todavía tenemos pendiente la elección de un president no-mallorquín, o incluso, hasta la de un candidato a president no-mallorquín.

Esta falta de adecuación electoral a la realidad del conjunto de las islas, hace que mientras el modelo económico ibicenco es el que proporciona mayores tasas de crecimiento del PIB, y por tanto, mayor recaudación y recursos públicos, a nivel político sin embargo, el que sale mejor parado es el menorquín con un considerable "efecto arrastre" sobre el conjunto.

Sin entrar a valorar si esto es deseable o no, parece que es un tema de la suficiente entidad y relevancia como para merecer un hueco en la agenda del debate autonómico. Aunque desde los tiempos del president Cañellas no se ha vuelto a tratar, ni en ninguna sesión del Parlament, ni casi en ningún foro político a excepción de una tímida incursión realizada por José Ramón Bauzá seguida, a posteriori, por algunos candidatos ibicencos en la campaña de 2015.

Es cierto que el statu quo, con frecuencia, es el valor más apreciado por la ciudadanía y, también que las leyes electorales son las más difíciles de cambiar. Pero el simple hecho de poner tan importante tema en cuestión para su debate sería una muestra de la madurez de la política balear, que quizás, se podría convertir en un referente para las Cortes españolas. Sobre todo, si no se limitara al mero reparto pesos electorales, sino que se profundiza lo suficiente como para que se pudiese alcanzar una mayor eficacia representativa.


martes, 28 de julio de 2020

Política


Política

En las democracias el elector practica lo que se ha dado en llamar la ignorancia racional. Esto es, sabe que obtener la información necesaria sobre las distintas opciones, para llevar a cabo una elección fundamentada, tiene elevados costes en términos de tiempo, dedicación y esfuerzo. También sabe que su solo voto muy difícilmente cambie el resultado de un plebiscito. Por eso acudirá a las urnas con la mínima información que le proporcione, tan solo, su emoción. De igual modo, y por idénticos motivos, también es una tendencia arraigada en los votantes preferir siempre la estabilidad a los cambios. De ahí que los programas electorales nunca mencionan las reformas que se sabe que hay que hacer.

Lo anterior hace que la política sea, en buena medida, el arte de la apariencia, un juego de simulaciones, donde la realidad no es siempre lo que parece. Y también, es verdad, es el arte de lo posible, al estar la acción de gobierno plagada de limitaciones. Así, la principal impostura que se practica consiste en prometer mucho durante la carrera por el poder. Prometer no cuesta nada, y una vez en los puestos de mando se puede aparentar su cumplimiento, o compensar con favores, con cargos públicos o, simplemente, confiar en la desmemoria de la mayoría.

Uniendo estas dos ideas -electores racionalmente ignorantes y el reparto de papeles en el teathrum politicum- se puede llegar a la conclusión que quien marque la agenda, los tiempos, tiene una ventaja capital. Efectivamente, ser capaz de elegir los temas de debate en el pensamiento de los votantes resulta crucial. Hay una gran diferencia entre liderar un tema, ser el primero en ponerlo sobre la mesa, o entrar al trapo con posturas defensivas con posterioridad. Es este tempus el que permite incluso crear y manejar el lenguaje que cambie el marco mental de la gente. Lo cual explica que el partido que ostente el gobierno lo tiene mucho más fácil que el que ejerce la oposición, sobre todo, si ésta pretende ser responsable.

Simplificar al máximo los problemas y sus soluciones, sin duda, facilita que los mensajes lleguen al ignorante racional. Y no hay otro más fácil que el de culpar al oponente de los errores, y atribuirse, sin rubor, cualquier acierto, sea o no verdad. Los políticos nacionalistas lo llevan haciendo desde siempre, atribuyendo todos los fallos a “Madrid”, y poniéndose la medalla de cualquier hecho positivo. O, por su parte, los socialistas, de forma reiterada, intentan vincular a sus opositores con la dictadura de Franco mediante sus muchas acciones propagandísticas.

Como es importante que el político seduzca a todos los sectores, sin despreciar ninguno, adaptará sus discursos a cada “parroquia” sin importar la coherencia entre los mismos. Así, el líder ávido de poder es capaz de decir blanco por la mañana y negro al medio día si cambia de circunstancias o de "feligreses". Así mismo, cómo los votantes tienen consciencia de responsabilidad, resulta imprescindible añadir el adjetivo “social” a cualquier propuesta. Incluso Ludwing Erhard reconoció que pudo obrar el "milagro económico alemán" de posguerra, mediante una contundente liberalización económica, gracias a haberla bautizado “economía social de mercado”.

Otro asunto relevante es el de vender esperanza. La sociedad y los individuos la necesitan. Ahora bien, es mucho más fácil vender una ensoñación que una senda reformista que altere el statu quo, por los motivos arriba señalados. Por ello utopías como la "República" o la "Independencia" tienen tanto éxito.

En definitiva, no se trata de ideología, no se trata de un debate de ideas para una mejora real del cuerpo social. Tampoco se trata de lealtad para con los votantes. Se trata, tan sólo, del poder por el poder. Siempre ha sido así, aunque ahora se alcanzan niveles extremos por haber sido incapaces de cambiar y adaptar los modos del juego político. Pero... ¡Cuidado con el exceso de confianza!, también el engaño y la impostura tienen sus límites.


martes, 21 de julio de 2020

CORT DEBE UN HOMENAJE A TARONGÍ


CORT DEBE UN HOMENAJE A TARONGÍ

El canónigo Josef Taronjí (según la grafía de su sepultura) fue un intelectual de primera línea en la Mallorca de la segunda mitad del siglo XIX, pues su obra representa mejor que la de algunos el espíritu aperturista y modernizador que tanto contribuyó a poner las bases del posterior gran desarrollo social y económico de nuestras islas.

El clérigo es conocido, sobre todo, por su lucha sin cuartel para superar el arraigado prejuicio, de parte de la más petrificada sociedad mallorquina, contra los descendientes de judíos conversos conocidos como xuetas. Una fractura que pervivió mucho más allá del reconocimiento de los derechos individuales en la legislación española. Motivo por lo cual, a pesar de las razones que al canónigo le reconocieron con claridad todas las instancias jurídicas, no le quedó otro remedio que alejarse de su queridísima tierra natal al final de su corta vida.

Josep Tarongí Cortés, fue discípulo de los más destacados pensadores mallorquines de su siglo, y participó con entusiasmo del espíritu aperturista y modernizador que él fundamenta en los valores del humanismo cristiano en concordancia con el individualismo liberal. Esto es, aquellos que alumbraron los “derechos del ciudadano”, preludio de lo que ahora conocemos como “derechos humanos”. Así, desde su púlpito de sacerdote mostró con claridad su absoluta repulsa a la institución de la esclavitud y la discriminación racial. Al tiempo que abogó abiertamente por el movimiento constitucional español de los derechos y la dignidad de las personas.

Bilingüe militante, fue capaz de defender en castellano la literatura catalana y en catalán la patria española.  Siendo un intelectual que utilizó la literatura para sostener sus avanzadas ideas progresistas. Alejado del movimiento romántico, dedicado a la descripción de sublimes paisajes y hazañas pretéritas, el padre Tarongí prefirió centrarse en observar a sus contemporáneos con sus sufrimientos y sus anhelos, siendo, quizás por ello, el más urbano de todos literatos mallorquines del momento. Amó con cariño verdadero a su ciudad, a la que le dedicó uno de sus más reconocidos poemas: “Oda a la ciudad de Palma”.

Su modernismo le llevó a ensalzar también la tecnología decimonónica, viendo en el telégrafo, el teléfono o el ferrocarril un proceso de próspero hermanamiento y apertura entre los pueblos y las naciones, el inicio de una ventajosa globalización. Sin duda, pensando en el papel protagonista que nuestra tierra podía tener en ese devenir.

Por todo ello, el primer consistorio republicano, surgido de las lecciones de abril de 1931, decidió otorgarle el título de “Hijo Ilustre de Palma” y dedicarle una calle tal como era costumbre. Sin embargo, como aquel primer gobierno municipal apenas duró unas semanas, el nombramiento quedó en el olvido, a pesar de estar puntualmente recogido en el Acta del Pleno correspondiente. No se encargó ningún retrato, ni se hizo se celebró acto alguno. Incluso su nombre no aparecía en el catálogo de los que ostentan tan alto honor.

Es cierto que cincuenta años después de aquella decisión una calle del Coll d’en Rebassa fue bautizada con su nombre. pero todavía está pendiente el homenaje que se merece, no sólo como Hijo Ilustre de nuestra ciudad sino como representante del más genuino, abierto y universal espíritu palmesano. Cort se lo debe.

martes, 14 de julio de 2020

Construyendo al enemigo


Construyendo al enemigo

A lo largo de la historia una de las formas más socorridas de legitimar el acceso al poder ha sido la existencia de un enemigo común que genere el miedo necesario para aunar voluntades. De hecho, cuando no ha existido también ha sido frecuente crearlo, en el imaginario popular, describiendo un ser malévolo, desagradable, e incluso feo y maloliente, claramente diferente a quien se pretende unir.

Para el asalto al poder, hasta se puede crear un relato que transforme en enemigo a quien, simplemente, se tenga interés en orillar. Poniendo, para ello, énfasis en la amenaza que suponen sus características diferentes por pequeñas que éstas puedan ser. Para asegurarse el éxito, la denuncia de ese supuesto peligro tiene que ser incisiva, intensa y, sobre todo, constante, de forma que resulte fácil ganarse la voluntad del hombre manso y amigo de la paz.

Los nacionalistas de todas las épocas y lugares lo saben bien, por lo que han dedicado ingentes cantidades de recursos a la construcción de un o varios enemigos externos o, han señalado con el dedo acusador a alguna minoría interna, como elemento principal para que su comunidad se reconozca a sí misma como nación, y a ellos como sus legítimos dirigentes.

Sin embargo, la historia de occidente cambia de rumbo con el humanismo liberal que se alumbra con la ilustración. Con él, poco a poco, se establece la igualdad entre todas las personas, a pesar de sus distintos orígenes, preferencias o intereses. Diferencias que, además, son armonizables mediante el imperio de ley, la “mano invisible” del mercado, y la democracia representativa. Así, que a medida que estas nuevas ideas, con dificultad, se abrían camino fueron desapareciendo muchos de los enemigos imaginarios cuya única razón de existencia era la conquista del poder. Esta forma de pensar es la que está detrás de la globalización que no ve ningún tipo de incompatibilidad ni antagónico entre países unidos por pacíficos lazos comerciales. A pesar de todo, junto al nacionalismo, otra excepción a esa tendencia fue el marxismo con sus irreconciliables explotadores y explotados.

Ocurre que, con el sistema electoral español, salvo que se obtenga una mayoría absoluta, los pactos entre minoritarios constituyen la forma preferente de acceso al poder. Éstos han sido más comunes entre izquierdas y nacionalistas, de manera que lo que les ha resultado más fácil ha sido recurrir a la vieja estratagema de la construcción de un enemigo común, intentando vincular la alternativa de derechas -de comportamientos impecablemente democráticos- con la dictadura, o con extremismos radicales inexistentes: el famoso dóberman.

Ahora, sin embargo, en la medida que los partidos políticos antisistema ganan protagonismo, se está intentando identificar como nuevo enemigo a la propia cultura occidental. De ahí que ya no se conformen con derribar monumentos o símbolos de una época dictatorial de signo contrario, sino todos aquellos que recuerdan el largo, difícil y no lineal camino hacia nuestras democracias que tanto éxito han tenido en todos los campos sociales sin necesidad de ningún tipo antagonistas. Y todo esto coincide, curiosamente, con la aparición de un enemigo invisible que parece real, al que el Poder combate con bastos y burdos métodos medievales, en plena era de acceso a la inteligencia artificial.

No es la primera vez que el absurdo se pone manos a la obra, lo hizo en varias ocasiones durante el siglo XX. La historia sabe lo que eso significó, por lo que nos podría enseñar mucho. ¡Si la dejan hacerlo, claro!

viernes, 10 de julio de 2020

Nunca más el error del confinamiento

Muy interesantes comentarios de Fernando del Pino Calvo-Sotelo en fpcs (Opinando desde la independencia y la libertad)
En 1968 la tercera pandemia de gripe del siglo XX mató al menos a un millón de personas en todo el mundo, la mitad de ellos menores de 65. De ellos, 100.000 murieron en los EEUU y 60.000 en Alemania. Sin embargo, prácticamente nadie la recuerda, porque, aunque se tomaron medidas sensatas como llevar mascarillas en el transporte público, procurar una mayor higiene de manos y evitar aglomeraciones, ningún gobierno encerró a sus ciudadanos, ni los vigiló con un estado policial bajo normas draconianas y contradictorias, ni hubo pánico, ni cierres de empresas, ni paro, ni depresión, ni los medios contaron diariamente cada contagio y cada muerto.
La desorbitada medida de encerrar a toda la población en sus casas, o sea, cerrar un país a cal y canto, es, por tanto, una anormalidad. Naturalmente, los gobiernos, a los que siempre conviene atribuir una presunción de mendacidad, aseguran que esta medida ha sido exitosa, aunque a largo plazo y a nivel global quizá haya costado vidas y haya devastado las economías (de cuya robustez, no lo olviden, depende nuestro sistema sanitario). A estos gobiernos les molesta mucho que algunos países hayan decidido no confinar y se presten a incómodas comparaciones. Esta persecución del disidente resulta sospechosa, pues denota cierta inseguridad en el supuesto “éxito”. En efecto, ahora que tenemos muchos más datos sanitarios, éstos plantean serios interrogantes. Suecia decidió no confinar y tiene una mortalidad similar o inferior a la de países que sí confinaron como Francia, Reino Unido, España, Italia o Bélgica. Más aún, en Suecia el pico de muertes se produjo a mediados del mes de abril (media móvil semanal), exactamente igual que en el Reino Unido o Alemania (y poco después que Italia, Francia y España), y se ha reducido desde entonces en un 94%, cifra similar a la experimentada en otros países[1]. Luego si el pico de muertes se ha producido en fechas similares en todos estos países, independientemente de la existencia o dureza del confinamiento, y la caída de mortalidad también ha sido parecida, es difícil defender que aquél haya sido el factor decisivo. De hecho, no existe correlación alguna entre dureza de confinamiento y mortalidad: España ha sufrido el confinamiento más dictatorial y extremo del mundo y también el mayor número de muertos por millón (según todas las fuentes menos el gobierno), mientras que países con confinamientos blandos han tenido una mortalidad muy inferior. Al otro lado del océano, ocho estados de los EEUU decidieron no confinar a su población, y su mortalidad ha sido indistinguible de la de estados vecinos con similar densidad de población que sí confinaron.
De estos datos se desprende que, en la inmensa mayoría de los casos, el confinamiento ha sido una medida aturullada, tardía y reactiva y un fracaso sanitario. En España el gobierno primero reaccionó tarde (8-M) y luego nos ha tenido 90 días encerrados por un virus con un período medio de incubación de 5 días, período durante el cual hemos pasado de 288 muertos a más de 40.000, según las fuentes más fiables. Es tan evidente que esto es un fracaso sanitario que choca insistir en lo obvio.
Los defensores del confinamiento se escudaron en su día en un cuestionado y alarmista estudio realizado por una universidad británica que auguraba millones de muertos basándose en modelos matemáticos anticuados y hoy muy desacreditados[2]. Pues bien, la misma universidad ha publicado lo que es esencialmente el mismo estudio por segunda vez (con los mismos modelos) defendiendo los millones de vidas (estimación virtual que reconoce dar sólo “a título ilustrativo”) supuestamente salvados por el confinamiento, o sea, por su primer estudio. Segundas partes nunca fueron buenas y ésta ya ha sido objeto de aguda crítica por parte de expertos[3], pero es la que ha utilizado el incompetente Sánchez para sacar pecho a pesar de su calamitosa gestión de la epidemia (ante el silencio de la indolente no-oposición).
Tras la tragedia, acentuada por la acción gubernamental, es hora de intentar recuperar prudentemente la normalidad, y para ello sería deseable un mayor rigor por parte de medios y autoridades. Los mal llamados “rebrotes” no son recaídas inesperadas. Convivimos con el coronavirus y seguiremos haciéndolo, pero su letalidad ha caído drásticamente, por lo que un aumento de contagios leves o asintomáticos no es necesariamente alarmante, mientras que la evolución del número de hospitalizados graves (particularmente en UCI) es un dato más informacional. Tampoco parece lógico tomar como principal unidad de medida el número “oficial” de contagiados, pues las autoridades jamás han sabido su número real: la cifra depende del número de tests realizados y los estudios de seroprevalencia han mostrado que sólo se detectan uno de cada diez casos, como mucho. Los contagios detectados en una enfermedad que cursa asintomática hasta en un 80% nunca tendrán demasiado significado. Incluso es posible que el número de contagiados sea, como se deduce de un reciente estudio sueco[4], el triple de lo que muestran los estudios de seroprevalencia, que no detectan la inmunidad por linfocitos T. De confirmarse este dato, Madrid y otros focos estarían mucho más cerca de la inmunidad de rebaño (que es estima ahora cerca del 40% [5]) y, como corolario, la letalidad del Covid-19 sería mucho menor de la estimada inicialmente, datos claramente esperanzadores.
Resulta esencial comprender que el confinamiento indiscriminado, que encierra por igual a sanos y enfermos, a población de riesgo y a la que no lo es, al campo y a la ciudad, a zonas muy afectadas y a zonas donde apenas hay casos, ha sido una decisión producto de la ignorancia del momento y del pánico político. Los gobiernos sencillamente salieron en estampida. Es una medida insostenible en el tiempo y, además, ha resultado un fracaso sanitario, un intolerable atentado de naturaleza fascista y totalitaria y un desastre económico sin precedentes. Ningún país, y España menos que nadie, puede permitirse el caos que produciría un segundo cierre indiscriminado. Varios estudios[6] apuntan a que la distancia social, la evitación de aglomeraciones, el uso de mascarillas en entornos cerrados, concurridos y poco ventilados, la protección de hospitales y residencias, el aislamiento de los enfermos y de sus contactos y, en caso necesario, el de la población de riesgo en focos locales, es epidemiológicamente eficaz y salvaguarda el Estado de Derecho y el funcionamiento del país. Ahora que disponemos de mucha más información, las autoridades deberían aprender la lección y garantizar que nunca más se va a repetir el error, porque esta incertidumbre está lastrando la recuperación y amenaza con convertir la crisis creada por la acción gubernamental en una depresión de inquietantes consecuencias.

martes, 7 de julio de 2020

El arte de subir impuestos y Sánchez.


El arte de subir los impuestos y Sánchez.

Decía Jean-Baptiste Colbert, el famoso ministro de finanzas francés del siglo XVII, que el arte de subir los impuestos es parecido al de desplumar al ganso, ya que el objetivo es obtener la mayor cantidad de plumas haciendo el menor ruido posible. Es un arte peligroso, pues la historia está llena de ministros, gobiernos e incluso imperios caídos por haber fracasado en el intento.

Todos los ministros de finanzas todos, tanto los que ocupan el cargo en tiempos de vacas gordas como los que lo hacen en recesión, trabajan incansablemente para aumentar al máximo los ingresos del erario público. Es decir, no cabe ningún impuesto más porqué si cupiese ya estaría implantado. Hasta incluso Reagan justificó su contención con un gurú que sostenía que así recaudaría más. De hecho, es una ley como la de la gravedad que cualquier administración aumentará su tamaño mientras los ciudadanos acepten, sin protestar, una unidad adicional de tributos.

Ciertamente, la quiebra del Estado, no sólo se produce durante las crisis, sino que es casi permanente. Aunque los gobiernos sólo la reconocen y actúan de forma pública y notoria cuando no consiguen ningún tipo de crédito. Cuando eso ha sucedido en nuestro país, los gobiernos socialistas han solido dejar paso a gobiernos populares. Por lo que el papel de ajustadores fiscales, hasta ahora, les ha tocado mayormente a estos últimos.

Pero Pedro Sánchez quiere mantenerse en la Moncloa en cualquier tiempo a cualquier precio. Por lo que ya nos ha anunciado que va subir impuestos, aunque se ha cuidado mucho de repetir que lo que se trata es de una “reforma del sistema fiscal”, sabedor que es cierto que el actual sistema no es sino un conjunto heterogéneo de impuestos que han crecido de forma desordenada, con grandes ineficiencias y mal repartidos entre administraciones.

Así que probablemente, siguiendo el consejo, Sun Tzu que decía que “conquista quien utiliza el arte de la desviación”, nuestro maquiavélico presidente usará el concepto de “reforma fiscal” para involucrar en su propósito a las CCAA, por aquello de la corresponsabilidad y, quizás, incluso a grandes ayuntamientos, así como a algún sector productivo de fuerte impacto mediático al que, a cambio, prometerá proteccionismo. De esta forma, junto con los perdedores del hachazo fiscal que será la mayor parte de la población, rentas medias y bajas incluidas, habrá un puñado de ganadores. Por supuesto, serán preferentemente estos últimos los que aparecerán en los numerosos medios de comunicación que ya tiene a su servicio.

Como su objetivo principal es continuar instalado en el poder, desplumará más en donde el ganso haga menos ruido, con un resultado que quedará muy lejos de ser justo, a pesar de los eslóganes que machaconamente repetirá. Los sectores de la sociedad mejor organizados serán menos castigados que los que no lo estén. Lo que hace pensar que preferirá subir los tributos de mayor potencia de fuego y alcance, evitando aquellos que afecten a sectores concretos con capacidad de respuesta. El arte de subir impuestos, como el de la guerra, lo basará en el engaño que divide al adversario.

¿Sobrevivirá Sánchez al rejonazo fiscal que nos ha anunciado? Ciertamente se la jugará en el envite, y puede le salga mal, pero su trayectoria de ladino embaucador se convierte en una ventaja para esta batalla. Más vale que todo aquel que no esté en uno de esos pocos sectores con resortes de influencia vaya preparando su bolsillo.

Pep Ignasi Aguiló, economista

martes, 30 de junio de 2020

Pasar la ITV en Valldemossa


PASAR LA ITV EN VALLDEMOSSA

Pasar la ITV en cualquier pequeño municipio habría sido posible si se hubiese liberalizado el proceso de inspección de vehículos. Ciertamente, si los pequeños talleres de pueblo hubiesen podido disfrutar de la demanda suficiente, estable y segura que supone la ITV quizás no habrían desaparecido. Y lo mismo pasaría en los barrios de las poblaciones de mayor tamaño. Una comodidad que nos hubiese podido ahorrar al menos un día de incómodas gestiones.

Tampoco habría demoras, ni colas, ni listas de espera, puesto que la oferta se iría ajustando a la demanda automáticamente. No habría que esperar a que venza una concesión, ni a debatir en un pleno de un consell, ni a que se elaboren nuevos pliegos, ni a que se realice los correspondientes concursos, ni a que finalmente se adjudique y, por fin, se ponga en funcionamiento.

Los precios serían menores, al evitar la situación de monopolio, con su correspondiente poder para fijar precios, con el único requisito de convencer al político de turno. Cómo habría competencia, y libertad de elección, podríamos disfrutar de precios muy cercanos a los costes. Además de ahorrarnos el canon que cobran los consells a los concesionarios.

Se reducirían los desplazamientos a las grandes concentraciones urbanas, evitando, poco o mucho, la saturación de las infraestructuras. Se hubiesen creado puestos de trabajo más dispersos, ligados a una determinada localidad, lo que supone un mejor reparto territorial de la población. Y se habría potenciado y difundido el now-how del sector.

Otro hecho de no menor importancia es que se hubiesen evitado tentaciones de prácticas corruptas. Quitándole el poder de decisión a políticos y funcionarios se evita la ocasión de que éstos actúen de una forma indebida. Ni tan siquiera hubiesen experimentado ningún tipo de presión para una mala actuación. Así, alguno de los episodios de los que todos nos acordamos nunca se hubiesen producido, contribuyendo a una mejor imagen de la gobernanza de nuestras instituciones.

Los estándares de seguridad podrían ser iguales o superiores, puesto que esos pequeños negocios tendrían que pasar una homologación del material y los procedimientos que emplean. Lo que supondría una mayor facilidad para adaptar mejoras de todo tipo. Además, los mecánicos podrían conocer personalmente a sus clientes, y en muchas ocasiones también tendrían una clara idea del historial de sus automóviles, pudiendo aconsejar actuaciones de mejora.

De hecho, la inspección de los buques está liberalizada, al igual que la de los edificios, o la de las instalaciones eléctricas o de gas, o incluso, las revisiones médicas de los conductores, sin que por ello nadie ponga en duda su solvencia. Pues, aunque los precios sean más bajos que en situación de monopolio administrativo, la calidad del servicio ofrecido es del nivel que se requiere.

Pero nada de lo dicho ocurrirá, pues una vez se aceptan los “intereses creados” y se desata el poder burocrático es casi imposible revertir la situación. Una lástima.

Pep Ignasi Aguiló, economista


sábado, 27 de junio de 2020

Me entrevistan en la BBC News/Mundo (Margarita Rodríguez)

Joseph Schumpeter, el hombre que predijo el fin del capitalismo y que es clave para entender la economía de hoy



"¿Puede el capitalismo sobrevivir?", se preguntó Joseph Schumpeter. "No, no creo que pueda", fue su respuesta.
Su reflexión la plasmó en una de sus principales obras: "Capitalismo, Socialismo y Democracia", de 1942.
Pero el gran economista austriaco no creía en la dictadura del proletariado ni en la revolución de Marx. De hecho, rechazaba lo que entendía como los elementos ideológicos del análisis marxista.
Para él, lo que llevaría al fin del capitalismo sería su propio éxito.
"Considero que Schumpeter es el analista del capitalismo más penetrante que jamás haya existido. Él vio cosas que otras personas no vieron", señaló Thomas K. McCraw, quien fue profesor emérito de la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard, a Working Knowledge, sitio web de ese centro de estudios.

viernes, 26 de junio de 2020

martes, 23 de junio de 2020

Día de las víctimas del comunismo

mallorcadiario.com


Día de las víctimas del comunismo
Nuestras instituciones deberían celebrar el “Día de las víctimas del comunismo totalitario”, tal como se celebran otras jornadas. Ayudando, así, a que las nuevas generaciones no caigan en errores del pasado, manteniendo viva la memoria de cómo las malas ideas pueden resultar catastróficas para mucha gente.
Esta es una cuestión que gana importancia estos días en los que la actitud de muchos hacia el pasado y hacia la historia, es categóricamente negativa. Ya que la ideología de la corrección política es anti-pasado. Una actitud peligrosa, pues para estos grupos la historia es el enemigo que, no se ha de estudiar objetivamente ni tratar de comprender, sino tan sólo condenar y denunciar, facilitando, por tanto, su manipulación.
En cualquier caso, y más allá de esto último, la historia es una gran reserva de conocimiento y sabiduría. Mantener el recuerdo de los grandes acontecimientos de la humanidad, o los de nuestra pequeña comunidad, nos orienta en nuestra acción de hoy y del futuro. Erigimos monumentos y estatuas, elegimos nombres para las calles o los colegios, o acordamos días de conmemoración con el claro propósito de mejorar a nuestra sociedad y a nosotros mismos.
Así, el pasado septiembre, el propio Parlamento Europeo estableció que la especial obligación de promover y proteger la democracia, el respeto a los derechos humanos y el Estado de derecho, dentro y fuera de nuestras fronteras, conlleva también la de no olvidar nuestro pasado más trágico. Preservando el recuerdo de los crímenes cometidos por los regímenes comunistas totalitarios, así como los del nacional-socialismo. Uniendo ambos sistemas de gobierno en una cruel memoria.
Ciertamente, los regímenes totalitarios comunistas no sólo han gobernado a una gran parte de la humanidad, sino que han llegado a ser una tentación para algunas democracias de nuestro entorno. Envueltos en una nube de propaganda, hubo que esperar hasta el final de la guerra fría para conocer el verdadero alcance de las más terribles atrocidades cometidas. Por eso, en 1986 en muchas ciudades del mundo se organizaron manifestaciones bajo el lema “El día del lazo negro” con el objetivo de llamar la atención sobre los masivos crímenes y violaciones de los derechos humanos cometidos por aquellos totalitarios regímenes. Posteriormente se estableció el 23 de agosto como “Día de las víctimas del Estalinismo y el Nazismo”.
Sin embargo, actualmente cualquiera de nuestros estudiantes de secundaria o de universidad, si bien conoce lo ocurrido durante el Crack del 29 atribuyendo sus males al sistema capitalista, desconoce por completo lo que significó el genocidio ucraniano del Holodomor, o la Sistematizarea de Ceaucescu, o cuáles fueron los terribles sucesos del Gran Salto Adelante y de la Revolución Cultural de Mao o la ruralización de Pol-pot…etc. Una distorsión que puede tener graves consecuencias por la simple ignorancia del pasado.
Es cierto que desde hace algún tiempo se realizan actos en recuerdo de las víctimas del nacismo. Sin embargo, pocas instituciones de nuestro país, y tal vez ninguna de nuestra comunidad ha incorporado la conmemoración promovida por la UE a su calendario. Quizás ha llegado el momento de hacerlo, para contribuir a apartar la propaganda desenterrando la historia.
Pep Ignasi Aguiló, economista.

martes, 16 de junio de 2020

Evita Irene Montero


Evita Irene Montero 
No lo puedo evitar, ver a nuestra ministra de Igualdad me activa el recuerdo de Eva Duarte de Perón. Quizás porque a pesar de sus estilos diferentes, comparten algunas destacadas similitudes y una ilimitada ambición. Ambas llegan a elevadas magistraturas políticas muy jóvenes, desde orígenes humildes y con cónyuges poderosos, practicando un populismo muy centrado en el lenguaje y la imagen.
Con frecuencia, los discursos de Irene recuerdan a los Evita que han pasado a la historia por contraponer a los pobres descamisados, con los que ella se identificaba, contra los poderes oscuros y ocultos de una oligarquía hipócrita y podrida. Aunque ambas categorías siempre estuvieron pertinentemente indefinidas, esta forma de utilizar el lenguaje le servía, ante la compleja realidad social de la Argentina de su época, para crear una simplificada dicotomía de clases con la cual una mayoría podía simpatizar. Justificando y legitimando la toma del poder y su permanencia en el mismo.
La presidenta del Partido Peronista Femenino, sostenía que un descamisado es todo aquel que se siente pueblo, que lo importante era amar, gozar y sufrir como pueblo. Lo que le permitía decirlo envuelta en los más sofisticados lujos de su época, que entonces no era una gran casa ni un chalé, sino joyas y ropajes. E igualmente, buscando siempre una imagen de mayor modernidad y singularidad, no se definía con los conceptos clásicos de nacionalista, socialista o comunista, sino como justicialista.
Como Irene, Eva fue propuesta como candidata a la vicepresidencia, aunque -“el día del renunciamiento”- declinó tal honor. Lo que no impidió que su imagen siempre continuase ligada a acciones sociales bienintencionadas de fácil “venta” política, y con los consistentes en incrementos del gasto público. El cual, con el tiempo, sólo se podría financiar mediante una inflación, primero moderada y luego, poco a poco, desbocada.
Otra forma que utilizó para aparecer en los "Nodos" realizando iniciativas solidarias fue mediante la creación de la Fundación Eva Perón, dedicada al reparto de libros, ropa, alimentos, máquinas de coser, juguetes, construcción de escuelas, etc. Su financiación provenía de entregas obligatorias -por ley- de parte de los salarios de los trabajadores, de actividades tales como las carreras de caballos, y de donaciones de las empresas. Supuestamente voluntarias, porque en realidad durante su mandato reinó un régimen del expediente sin el cual era casi imposible cualquier actividad económica. Un régimen intervencionista que se justificó por una política económica con un nombre atractivo “la industrialización por sustitución de importaciones” con la pretensión de priorizar la producción nacional sobre la extranjera.
Pues bien, la combinación de la inflación y de proteccionismo empresarial abocó al país de la plata a una decadencia económica de la que, a pesar del tiempo transcurrido, no ha conseguido salir. Hasta tal punto que se puede afirmar que parte de la diáspora y la pobreza argentina está fundamenta en la mala calidad de las políticas sociales peronistas. Sin embargo, aquel régimen supo utilizar las imágenes y el lenguaje de una forma tal que muchos añoran el tiempo de Evita. Así, el peronismo continúa penetrando en todos los poros de la nación.
Sin embargo, y a pesar de todos esos parecidos hay una diferencia importante entre ambas mujeres y es que nuestra Evita reina en un país de la UE. Espero que sea suficiente para cambiar nuestro destino económico; y de paso para desearle que pueda gozar de una vida mucho más larga que la monarca americana.
Pep Ignasi Aguiló, economista. mallorcadiario.com


domingo, 14 de junio de 2020

Sobre las lenguas en centros educativos

disposición adicional trigésima octava de la LOE

Disposición adicional trigésima octava. Lengua castellana, lenguas cooficiales y lenguas que gocen de protección legal.
1. Las Administraciones educativas garantizarán el derecho de los alumnos y alumnas a recibir las enseñanzas en castellano, lengua oficial del Estado, y en las demás lenguas cooficiales en sus respectivos territorios. El castellano es lengua vehicular de la enseñanza en todo el Estado y las lenguas cooficiales lo son también en las respectivas Comunidades Autónomas, de acuerdo con sus Estatutos y normativa aplicable.
2. Al finalizar la educación básica, todos los alumnos y alumnas deberán comprender y expresarse, de forma oral y por escrito, en la lengua castellana y, en su caso, en la lengua cooficial correspondiente.
3. Las Administraciones educativas adoptarán las medidas oportunas a fin de que la utilización en la enseñanza de la lengua castellana o de las lenguas cooficiales no sea fuente de discriminación en el ejercicio del derecho a la educación.
4. En las Comunidades Autónomas que posean, junto al castellano, otra lengua oficial de acuerdo con sus Estatutos, o, en el caso de la Comunidad Foral de Navarra, con lo establecido en la Ley Orgánica 13/1982, de 10 de agosto, de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra, las Administraciones educativas deberán garantizar el derecho de los alumnos y alumnas a recibir las enseñanzas en ambas lenguas oficiales, programando su oferta educativa conforme a los siguientes criterios:
a) Tanto la asignatura Lengua Castellana y Literatura como la Lengua Cooficial y Literatura deberán impartirse en las lenguas correspondientes.
b) Las Administraciones educativas podrán diseñar e implantar sistemas en los que se garantice la impartición de asignaturas no lingüísticas integrando la lengua castellana y la lengua cooficial en cada uno de los ciclos y cursos de las etapas obligatorias, de manera que se procure el dominio de ambas lenguas oficiales por los alumnos y alumnas, y sin perjuicio de la posibilidad de incluir lenguas extranjeras.
Las Administraciones educativas determinarán la proporción razonable de la lengua castellana y la lengua cooficial en estos sistemas, pudiendo hacerlo de forma heterogénea en su territorio, atendiendo a las circunstancias concurrentes.
c) Las Administraciones educativas podrán, asimismo, establecer sistemas en los que las asignaturas no lingüísticas se impartan exclusivamente en lengua castellana, en lengua cooficial o en alguna lengua extranjera, siempre que exista oferta alternativa de enseñanza sostenida con fondos públicos en la que se utilice como vehicular cada una de las lenguas cooficiales.
En estos casos, la Administración educativa deberá garantizar una oferta docente sostenida con fondos públicos en la que el castellano sea utilizado como lengua vehicular en una proporción razonable.
Los padres, madres o tutores legales tendrán derecho a que sus hijos o pupilos reciban enseñanza en castellano, dentro del marco de la programación educativa. Si la programación anual de la Administración educativa competente no garantizase oferta docente razonable sostenida con fondos públicos en la que el castellano sea utilizado como lengua vehicular, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, previa comprobación de esta situación, asumirá íntegramente, por cuenta de la Administración educativa correspondiente, los gastos efectivos de escolarización de estos alumnos y alumnas en centros privados en los que exista dicha oferta con las condiciones y el procedimiento que se determine reglamentariamente, gastos que repercutirá a dicha Administración educativa.
Corresponderá al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte la comprobación del supuesto de hecho que determina el nacimiento de la obligación financiera, a través de un procedimiento iniciado a instancia del interesado, instruido por la Alta Inspección de Educación, y en el que deberá darse audiencia a la Administración educativa afectada. El vencimiento del plazo máximo sin haberse notificado resolución expresa legitimará al interesado o interesados que hubieran deducido la solicitud para entenderla desestimada por silencio administrativo. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte desarrollará reglamentariamente este procedimiento administrativo.
La obligación financiera del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte tendrá carácter excepcional y se extinguirá con la adopción por la Administración educativa competente de medidas adecuadas para garantizar los derechos lingüísticos individuales de los alumnos y alumnas. A estos efectos, no se considerarán adecuadas las medidas que supongan la atención individualizada en castellano o la separación en grupos por razón de la lengua habitual.
5. Corresponderá a la Alta Inspección del Estado velar por el cumplimiento de las normas sobre utilización de lengua vehicular en las enseñanzas básicas.
6. Aquellas Comunidades Autónomas en las que existan lenguas no oficiales que gocen de protección legal las ofertarán, en su caso, en el bloque de asignaturas de libre configuración autonómica, en los términos que determine su normativa reguladora.

martes, 9 de junio de 2020

Palma sin fuentes

mallorcadiario.com

Palma sin fuentes

Los palmesanos de barrio amamos el agua tanto como los del Centro. Igual que amamos los encuentros y las tertulias de terraza, las paredes limpias; comprar y hacer gestiones sin atascos o sin coger el coche, o acercarnos al mar caminando. El atractivo de Palma se debe a este típico carácter a la vez mediterráneo e internacional de sus habitantes.

Ciertamente, el agua es un elemento esencial para hacer de nuestra Ciudad un ejemplo de calidad de vida y emblema de atractivo turístico. Seguramente por eso los diseñadores de muchos de nuestros parques incluyeron alguna lámina de agua, o algún refrescante surtidor, o un canal, o una acequia o cualquier otro motivo ornamental con protagonismo del líquido elemento. Pues el agua es vida, alegría, reflejos de luz, color, rumor sosegado, temperatura templada, fuegos de artificio y pulcritud; un placer para los sentidos.

Pero algo está ocurriendo de un tiempo largo a esta parte, no hay agua en muchas de las fuentes de Palma. Efectivamente, las del inicio y final de las Avenidas, las del parque Krakovian, las de Son Dameto, la del Conservatorio, las de Sa Quarentena, la de Sa Fertilizadora de Son Costa, la de la biblioteca del Portixol, etc, o incluso las de Ses Estacions se desangran sin su vivificante líquido. Permanecen secas y polvorientas, incluso en algunos casos, sucias y con bochornosas pintadas; como abandonadas, sin que estemos en emergencia hídrica.

Entonces, ¿Qué está ocurriendo? ¿Acaso una fuente no es un circuito cerrado que apenas consume? ¿Por qué no podemos disfrutar de nuestra ciudad con su brillo acuático? ¿Por qué se ha promulgado esta nueva la ley seca? ¿Esconde alguna cuestión ideológica tal como ocurrió con las terrazas?

Aunque sea difícil de entender, quizás una explicación se encuentre en la pasada legislatura, cuando se quería destruir el monumento de Sa Faixina. Una decisión que, sorprendentemente, conllevaba el daño colateral de la supresión del estanque en donde se ubica para convertirlo en una explanada dura.

Desde luego, hasta ahora no se ha debido a una falta de recursos municipales; pues los presupuestos de Cort no han dejado de crecer año tras año. Todavía no ha vuelto aquel tiempo de cuando comenzaron los primeros ayuntamientos democráticos que con frecuencia optaron por los denominados “parques duros”, como la Plaza del Tubo y otros, al objeto de reducir costes de mantenimiento. Desde entonces muchas cosas han cambiado, se han realizado mejoras en las infraestructuras hídricas, y se han abaratado los precios de bombas y material necesario para el funcionamiento de los surtidores, reduciendo a la insignificancia el consumo de agua.

Las crisis pasan y lo esencial permanece. Palma entera seguirá siendo la “gran bala en la recámara” para recuperar el turismo y también para vencer a la estacionalidad. Nuestra capital ha de seguir siendo el potente motor del conjunto de la economía balear. Continuar en el pelotón de cabeza de las ciudades que atraen población, alejándonos de la decadencia de otras que la pierden, requiere que los palmesanos de extramuros no dejemos de amar el agua y recuperemos su esplendor, tal como ya hemos hecho con las terrazas.

martes, 2 de junio de 2020

Un error de Martí March


Un error de Martí March

March es un tipo agradable de risa amplia que utiliza para desengrasar los problemas serios, generando empatía y complicidad en sus interlocutores. Hasta ahora, le ha tocado ocupar el cargo de Conseller de Educación en unas condiciones en las que la abundancia de recursos económicos no hacía prever ninguna dificultad importante. Además, al incorporar a su equipo a algunos de los miembros más activos de los movimientos nacional-corporativistas del sistema, la paz del sector parece haber estado asegurada.

Quizás por ello, su mandato ha ido pasando sin gran pena ni gloria con el coste que eso significa para una agrupación gubernamental de izquierdas que considera la educación un coto propio, del que hay que mantener alejados a los partidos de la derecha, sobre todo si muestran actitudes más liberales y abiertas. Seguramente por eso, y mientras las normas de Rajoy estaban vigentes, decidió elaborar una ley educativa autonómica que le proporcionará el protagonismo que le faltaba a su paregórico mandato. Una ley que, por supuesto le dejó de interesar cuando, de forma sorpresiva, otra coalición afín se hacía con el gobierno de la nación anunciando también otro nuevo código más.

Pues bien, aparte de otros temas de desigual relevancia, un punto del borrador de la no nata ley, redactado de modo algo confuso, señalaba que la educación balear debía “blindar” su financiación mediante una vinculación férrea y directa al PIB. Cuando en noviembre se presentó el anteproyecto, ese vínculo hubiese supuesto un incremento del presupuesto educativo de una enorme magnitud, sin que la norma indicara que otras partidas debían disminuir su participación porcentual. Por lo para lograrlo se auto-concedían un largo plazo de ocho años, evitando que el actual equipo, al frente de la Conselleria, asumiera ninguna responsabilidad.

Sin embargo, correlacionar financiación y PIB tiene sus grandes peligros. Dejando de lado, sin que el borrador lo mencione, que lo más recomendable es maximizar la transparencia, calculando y publicando el “coste efectivo” de cada servicio con la finalidad de mejorar en eficiencia actuando donde se detecte mayor necesidad. Pues el éxito de las políticas educativas, a partir de un determinado nivel, depende mucho más de cómo se gaste que de cuánto se gaste.

Efectivamente, si la ley-March hubiese tenido vigencia plena en esta crisis sanitario-económica, las partidas destinadas al sistema educativo se hubiesen visto disminuidas en la misma proporción del PIB, que según el Govern será de un -31%. Es decir, el presupuesto de la Conselleria tendría que disminuir en una cantidad tan descomunal que resultaría, a día de hoy, aproximadamente equivalente a la mitad de las retribuciones del profesorado. Dicho en otras palabras, la broma supondría un ajuste similar a la mitad del salario de los docentes.

Con tal bomba de relojería, sin duda, el mandato del Conseller hubiera dejado de ser tranquilo y anodino. Incluso es posible que él mismo hubiese prefiriese irse y refugiarse en las bellas tierras pollensinas antes que gestionar tal despropósito. O tal vez, como el presidente Sánchez, tendría que haber montado una compleja estrategia para decir “digo” en donde dije “Diego”. Y es que el crecimiento económico nunca está asegurado, son muchos los condicionantes que requiere, aunque algunos los den por supuestos.

Pep Ignasi Aguiló, economista.



martes, 26 de mayo de 2020

Sánchez, a por 40 años de sanchismo

La única constante en las acciones políticas de Sánchez es su querencia por el poder. Nada de ideología, nada de moral, ni de coherencia, ningún rumbo más allá del poder por el poder. Quiere estar cuarenta años en la Moncloa, y sabe que en España es posible. El populismo nacionalista catalán y vasco lo han conseguido, al igual que el populismo socialista andaluz. Incluso, salvando las distancias, Franco aguantó en el machito cuatro décadas con su particular fórmula nacioal-populista.


Con frialdad y sin escrúpulos, Sánchez ha decidido fijarse en los elementos políticos comunes desarrollados en esas tres comunidades autónomas. Además, se ha juntado con Iglesias que se mira en el espejo del peronismo argentino y del chavismo venezolano con decenios mandando, sin importar ni las mentiras ni el destrozo económico ocasionado.
¿Qué tienen en común todos esos regímenes?, pues un relato simple de buenos -ellos mismos- y de malos responsables de todos los problemas. Estos últimos pueden ser los españoles centralistas-mesetarios; los señoritos-engominados del PP; o los yanquis-capitalistas del norte. Franco hizo lo propio echando mano de los del contubernio-comunista-judeo-masónico de los enemigos de España. La victoria sobre el mal conlleva la promesa de un paraíso que puede ser la Independencia, la República, la nueva normalidad igualitaria, verde y feminista, una nueva constitución bolivariana o un destino en lo universal.
Para la difusión del relato la prensa tiene que estar controlada o comprada y tiene que hacer mucho frío para el que se quede a la intemperie. Lo mismo tiene que ocurrir con artistas de cine, profesores universitarios lletrafeits, bailadoras de flamenco, humoristas, asociaciones de vecinos y todo aquel que pueda resultar influyente.
Así mismo, también es necesario un exhaustivo control de las instituciones estatales como el CIS, el CNI, TVE, etc. lo que se consigue mediante el incremento exagerado de cargos públicos como ministros, consellers, directores generales, etc. Y, de igual forma, hay que introducirse en los organismos burocratizados internacionales aquejados de una indolencia que los convierte en presas fáciles de los relatos políticos.
En lo económico hay que instaurar un régimen del expediente corporativista que asegure a los empresarios un statu quo que les blinde de la competencia, y les lleve a temer cualquier cambio o innovación. Suprimiendo así, por la puerta de atrás, la libertad de empresa y su prosperidad asociada.
Para aguantar cuarenta años el líder tiene que hablarle directamente al pueblo, sin las interferencias de los molestos parlamentos, evitando que la oposición tenga ocasión de exponer sus propios argumentos. Sus discursos tienen que estar trufados con las palabras “social”, “los que se quedan atrás”, “los descamisados”, etc, y, por supuesto, algo hay que repartir mientras el público mira.
Sánchez, sin el más mínimo rubor, pone todos esos elementos en práctica, con independencia de las circunstancias, así que su permanencia en el poder puede ser más larga de lo que muchos piensan. Para confirmarlo solo nos resta saber si aprendió la lección de la fatídica zapateriana noche del 10 de mayo del 2010.