martes, 2 de mayo de 2023

Sánchez o el fracaso de las facultades de economía

 Sánchez o el fracaso de las facultades de economía

 mallorcadiario.com

Las facultades de economía han tenido la misión principal de mostrar a sus discípulos como la materia que estudian es contraintuitiva, esto es, que en ella opera la “teoría de las consecuencias no intencionadas”, pues los distintos agentes sociales tienen múltiples interrelaciones entre ellos siguiendo sus propios intereses, y generando una estructura en la cual la modificación de un sólo elemento cambia, o afecta, a todos los demás.

El ejemplo más palmario de esa contraintuitividad lo constituye como el exceso sostenido de gasto gubernativo acaba, indefectiblemente, generando inflación. Una inflación que, los mismos gobiernos causantes, intentan contrarrestar mediante la instauración de algún mecanismo de control de precios cuyos efectos serán invariablemente la disminución de la oferta, es decir, la escasez. El siguiente paso suele ser el diseño de alguna regulación para reparto de ese desabastecimiento, como, por ejemplo, las cartillas de racionamiento.

Este esquema se enseña tanto en los cursos iniciales de la carrera de económicas, como también, en los cursos más elevados. Lógicamente modificando el grado de sofisticación del razonamiento. Los textos, y los docentes, suelen centrar su énfasis en prevenir de las consecuencias negativas del control de precios, utilizando aparato gráfico y matemático para conseguir mayor coherencia en los razonamientos. Concluyen que, en cualquier caso, se acabará incentivando la creación de “mercados negros”, o ilegales, con precios muchos más elevados que los del mercado no intervenido.

Sin duda, uno de los motivos declarados por los fundadores británicos de las primeras facultades de economía, a inicios del siglo XX, era que el conocimiento contraintuitivo de este tipo secuencias políticas puede utilizarse para prevenir la pobreza implementando mejores y más prudentes actuaciones.

En España las facultades de economía comienzan su andadura, un poco más tarde, tras la Guerra Civil. De esta forma, cuando los cuadros de dirigentes comienzan a nutrirse de sus egresados, se produce un cambio de política cuyo primer, y más significativo, paso es el Plan de Estabilización 1959. La Transición a la democracia también está muy influida por los licenciados en economía. A partir de ahí, con más o menos éxito e intensidad, se implementan muy mayoritariamente políticas derivadas de sus enseñanzas. De hecho, hasta ahora, el conjunto de los países europeos ha tenido como estrella polar, que guía sus políticas, las ideas emanadas de esos centros educativos superiores.

Pues bien, Sánchez ha roto con lo que, a buen seguro, aprendió durante sus años de formación académica. Lo ha hecho con contundencia propiciando una política de excesos de gasto que, necesariamente, tenía que acabar contribuyendo a generar un proceso inflacionista, continuado por el perverso guion de la instauración del control de precios.

Pero lo peor del caso es que lo hace en un contexto europeo que, tras la crisis del 2008 y la mala gestión de la pandemia, es incapaz de diseñar una hoja de ruta acorde a los principios fundamentales de la ciencia económica. Y, sobre todo, cuando apenas queda un rincón de España sin facultad de economía. La normalidad con la que se aceptan las normas que van en la dirección contraria de lo laboriosamente aprendido y rigurosamente argumentado debería ser un motivo de preocupación mayor que el de tener un mal gobierno.

martes, 25 de abril de 2023

Por una política aburrida

 Por una política aburrida

 mallorcadiario.com

Ante las inminentes próximas elecciones, tanto locales y autonómicas, como nacionales, pienso que en vez de analizar las distintas ofertas que nos realizan los partidos, -siempre con nuestro dinero-, puede ser más interesante escribir unas pocas líneas sobre lo que, desde mi punto de vista, me gustaría a mí solicitarles. No sería otra cosa que lo que se puede resumir en una política monótona, gris y aburrida, sin leyes que lleven el nombre de un conseller o un ministro, ni que tengan su origen en el trending topic de la red social de moda, sin aló presidente, ni normas que cambien de semana en semana, sin discursos cuya única intención es justificar captar la atención del periodista a sueldo que la convertirá en titular, sin sorpresivas subvenciones para el colectivo que se desmarca en las encuestas, etc.

En fin, como decía, les pediría una política aburrida en la que sólo se aprueben leyes suficientemente meditadas, respetando los tiempos y las formas, tras debates sociales plasmados preferentemente en artículos de opinión extensos. Me gustaría que se hiciesen propuestas constructivas que, ni desprecien la historia ni que intenten modificarla, sino que supongan un mínimo grado de respetuoso compromiso con los que nos precedieron en la vida. Y que, al mismo tiempo, tengan la suficiente amplitud de miras como para contar también con los que todavía no han nacido. Sin importar que ni unos ni otros tengan derecho a voto en estas próximas elecciones.

En esa línea, les pediría tanto a las formaciones políticas como a sus líderes, que no se saquen más conejos de la chistera, ni que nos intenten colocar unicornios, aunque éstos tengan la forma de tranvías, de repúblicas, de paguitas que no llegan o de fondos resilientes. A la vez que también les pediría que, por muchos votos que consigan, tengan una actitud absolutamente democrática respetando estrictamente a las minorías, recordándoles que la minoría más pequeña que existe es el propio individuo.

Soy de la opinión que los intentos de transformar el marco mental de las personas a través de los medios de comunicación de masas, se ha convertido en una las estrategias políticas que más degradan la democracia. Por lo que considero que explicitar y limitar los recursos dedicados a la propaganda gubernamental se ha convertido una imperiosa necesidad.

Ahora bien, que nadie se confunda, el aburrimiento que desearía no significa para nada dejar de lado la agenda reformista, sino más bien centrarla en aquello que es importante por fundamental. Para empezar, sinceramente, pienso que, tras la experiencia de los últimos años, un cierto nuevo giro hacia el bipartidismo puede contribuir a que las propuestas más radicales y estrambóticas tengan que pasar más filtros, contribuyendo al aburrimiento que deseo. Aunque considero que para que ese giro se produzca los partidos de mayor solera deberían intentar alejarse de las estratégicas de populismo facilón, mostrando la valentía necesaria para adoptar programas reformistas que comiencen haciendo propuestas acerca de la ley de partidos, para corregir lo que no ha funcionado en el seno de sus propias organizaciones, propiciando la actual fragmentación. Quizás, de esta forma, se podría comenzar a evitar el deslizamiento degradante de la política a la categoría de espectáculo.

Así mismo, tampoco soy de la opinión que tener un buen gobierno pase necesariamente por contar con bueno gobernantes. Pues en un sistema de alternancia siempre cabe la posibilidad de que alcance el poder quien no cuente con la formación, capacidad o actitud suficiente. Pero por eso mismo, pienso que hay que dar mayor importancia al perfeccionamiento del sistemático juego limitador del equilibrio de poderes, poniendo especial énfasis en el papel de la prensa y la propaganda.

En definitiva, en estas líneas estoy identificando la política de altura con el aburrimiento, porque pienso que, en una sociedad compleja y madura, sencillamente, no es posible conseguir auténticas mejoras sociales con pensamientos del tamaño de un tuit. 

martes, 18 de abril de 2023

Las ventajas políticas de la agenda medioambientalista sobre la economía.

 Las ventajas políticas de la agenda medioambientalista sobre la economía.

 mallorcadiario.com

Preocuparse por el futuro económico de nuestros hijos y nietos es ahorrar. Preocuparse por el futuro medioambiental de nuestros hijos y nietos es gastar. Esta es, sin duda, uno de los motivos por los cuales se pone, desde buena parte del espectro político, mucho énfasis en las cuestiones medio ambientales y muy poco (o nada) en las económicas.

Como decía Jeremy Bentham los políticos defienden sus propios intereses y los de sus grupos de presión. Sólo promueven el bien común si coincide con el propio. De esta forma, como en las democracias el horizonte temporal son periodos legislativos breves, normalmente de cuatro años, no dudan de anteponer el corto plazo trasladando los costes al largo. Así, se recurre, reiteradamente al endeudamiento masivo (o a la impresión inflacionista de dinero), para aplazar los costes de sus actuaciones actuales electoralistas o clientelistas a las generaciones venideras. Dicho más llanamente, les tiene sin cuidado el ciudadano que todavía no ha nacido, por la simple razón de que no tiene derecho a voto.

¿Ahora bien, por qué entonces se preocupan tanto del medioambiente o el cambio climático? ¿Por qué intentan preservar, ahora sí, la herencia que dejaremos a nuestros hijos y nietos en esta cuestión exclusivamente? La razón es muy sencilla. Porque la preocupación por el medioambiente futuro, a diferencia de la economía futura, justifica un mayor gasto político presente.

Los políticos cuya única divisa es la ambición menos escrupulosa, como Sánchez y otros, lo han tenido claro desde el primer día. Se colocan el pin de la Agenda 2030 a modo de salvoconducto, pues de entre los 17 objetivos explicitados prevalecen los temas medioambientales a los económicos. Es más, extrañamente el primero de ellos, que es el muy loable “Fin de la pobreza”, aparece más ligado al ambientalismo que a la economía. Y lo mismo ocurre con el resto de temas sociales que se pretenden promover. En todos ellos, las grandes cuestiones económicas quedan relegadas o supeditadas a una mayor intervención gubernativa.

A este tipo de políticos no les importa, en absoluto, conocer que la ecología, como ciencia, es hija de la economía. El origen de las especies de Charles Darwin está dedicado a un economista: Thomas Robert Malthus; porque los animales descritos se comportan de forma similar a como lo hacen los agentes de la City londinense. Tampoco les importa saber que el concepto básico de con la teoría subjetiva del valor de William S. Jevons, explicitado hacia la década de 1870, fue uno los principales motivos por los que se comenzó a valorar los recursos no explotados de la Tierra, es decir, el medioambiente. Una teoría que pretendía desplazar del imaginario colectivo la anterior teoría del valor trabajo de Marx, entre otras cosas, porque si todo valor surge únicamente del trabajo, se podía despreciar el entorno natural al carecer, justamente, de valor social. No fue casualidad que fuese durante aquella década que el presidente norteamericano Ulysses S. Grant creó el primer parque natural del mundo: Yellowstone. Un ejemplo que, poco a poco, imitaron todos los países.

Ciertamente, una economía sólida es el mejor fundamento para alcanzar tanto una sociedad sólida y cohesionada como un medio ambiente bien preservado. Una población cada vez más urbana, lógicamente, valora de forma creciente el medioambiente, y justamente, por eso, los criterios económicos, por sí mismos, pueden resolver muchos de los problemas, generando la riqueza necesaria para hacerlo con una mayor contundencia.

Durante generaciones el petróleo, no fue un recurso económico natural, sino una sustancia asquerosa y maloliente que desvalorizaba por completo los campos en donde aparecía. Sin embargo, cuando en el siglo XIX la creciente demanda de luz artificial hacía imposible continuar utilizando aceite de ballena para tal propósito, se optó por recurrir al que más tarde sería considerado, incluso, el “oro negro”. De alguna forma, fue el sistema económico de precios libres el que evitó la desaparición de los majestuosos animales marinos. Fueron los principios económicos básicos.

En definitiva, como la política seguirá existiendo, como sociedad nos conviene, tal como nos recomendaba Bentham, tener mucha precaución y buenas dosis de desconfianza ante las ofertas electorales de los que aspiran al poder o mantenerse en él. Es justamente por eso que desde aquí recomendaría que cuando quizás alguno nos proponga menos política, y menos poder concentrado en sus manos, le apoyemos. Seguro que el medio ambiente de nuestros hijos y nietos nos lo agradecerá.

martes, 11 de abril de 2023

Elogio al automóvil

Elogio al automóvil

 mallorcadiario.com

Para la gente de mi generación el automóvil ha sido algo así como uno de las más máximas aspiraciones personales. La herramienta imprescindible para alcanzar un sueño de emocionante libertad. Pues con él descubrimos lugares que, tiempo atrás, resultaban inaccesibles y, además, lo hacíamos sin horario y sin necesidad de planificación de ningún tipo. Por supuesto, también nos servía para acercarnos a las personas que nos importan, de una forma tan rápida que aumentó nuestras relaciones sociales y la satisfacción que de ellas se deriva.

Mi primer coche, muy poco sofisticado y muy usado, resultó costoso, pero luego los modelos fueron incorporando innumerables mejoras con precios cada vez más contenidos en relación a los salarios. De esta forma, además de un ser uno de los principales bienes particulares, también se convirtió en un elemento claramente democratizador al estar al alcance de grandes mayorías.

En mi juventud su uso no tenía apenas limitaciones, recuerdo haber aparcado legalmente tanto junto a las aceras laterales de las Avenidas de Palma, como en la mismísima puerta de la Cartoixa de Valldemossa, o en el extremo final del Dique del Oeste. También en las zonas más céntricas de las ciudades peninsulares que visité. De esta forma, tuve la sensación de haber entrado en una nueva dimensión de mayor poder; una dimensión claramente superior a la de ir a pié. Pues, además, el interior del coche permitía seguir de forma relajada las noticias del día, o escuchar las melodías compuestas por los más grandes maestros, siempre protegidos de las inclemencias más duras del tiempo meteorológico.

Con un remolque acoplado, para transportar una Copino con un pequeño fueraborda, no quedó rincón mallorquín, ni terrestre ni marino, sin disfrutar. En todos los municipios costeros, a excepción de Calviá, había rampas artificiales o naturales que permitían el libre acceso al mar.

Por todo ello, y en cualquier lugar, el automóvil configuraba un espacio propio de intimidad, similar al propio hogar. Un escenario muy adecuado para los encuentros furtivos del amor, añadiendo a las emociones de libertad y de poder descritas, las de plenitud. Era nuestra alfombra mágica voladora.

Con el transcurrir de los años, poco a poco, comenzaron las restricciones a la circulación. Que se fueron incrementando a medida que el automóvil se hacía más y más asequible. Al mismo tiempo, los modelos se sofisticaron hasta lo inimaginable con una calidad de construcción capaz de proporcionar a sus ocupantes unas comodidades extraordinarias. Sin embargo, el uso de estos nuevos y fabulosos autos ya no conseguía transmitir el mismo placer de los anteriores. La sensación de libertad se convirtió paulatinamente en puro agobio a medida que los embotellamientos se hacían cotidianos y las plazas de aparcamiento se esfumaban y encarecían, convirtiendo a la circulación en casi una pesadilla. Un peculiar medio-alcalde de Palma calificaba al automóvil de "dictador", a modo de justificación para no realizar nuevas inversiones en infraestructuras facilitadoras.

De esta manera, hemos llegado al tiempo actual, en el que mientras los modernos soñadores empresariales nos prometen coches eléctricos que se conduzcan solos, las limitaciones a su uso se extienden por todos los lugares. La Unión Europea, por su parte, ya no quiere coches baratos. Las nuevas tarifas y los elevados impuestos van deteniendo, con cada nuevo incremento, su poder democratizador. Definitivamente, el coche ya no es lo que era. De hecho, no son pocos los que consideran que la electrificación obligatoria, y todas las regulaciones técnicas derivadas, en curso no es más que el último paso hacia su desaparición, al menos, en su modalidad de propiedad individual o familiar. Pere Navarro no quiere conductores de la tercera edad.

Por todo ello, he querido, en estos días de asueto, dedicar unas letras a elogiar a esa máquina que cambió nuestra percepción del mundo para que muchos pudiéramos alcanzar una sensación de disfrute de la que, tal vez, no podrán gozar las próximas generaciones.

Ojalá que la sociedad encuentre la fórmula para que los coches sigan existiendo y proporcionando a las personas todo su benéfico potencial.

martes, 4 de abril de 2023

Kowtow, la antigua ceremonia china

 Kowtow, la antigua ceremonia china

mallorcadiario

Esta semana hemos visto como Pedro Sánchez se ha desplazado hasta el corazón de Pekín para realizar la antigua ceremonia del kowtow, es decir, el reconocimiento de la superioridad del emperador. Efectivamente, Xi Jinping, emulando a sus históricos antecesores imperiales, se está dedicando a repetir el solemne ritual por el cual los enviados de los países remotos tienen que postrarse completamente, ante su persona, tocando tres veces el suelo con su frente. Es la señal de la ampliación de los límites de “Todo bajo el cielo”, es decir, de los dominios influenciados por el “poder blando” chino. A Xi “Hijo del Cielo”, como pináculo de la jerarquía política universal se le debe este reconocimiento, equivalente a la aceptación de un determinado tipo de vasallaje.

Está previsto que, en las próximas semanas, otros dirigentes europeos también se postren en idéntico ritual. Aunque quizás alguno prefiera una reunión por videoconferencia para suavizar el impacto visual de la escenografía. En cualquier caso, algunos dirigentes de países ex-URSS ya han realizado su kowtow. Así que luego, para compensar a Putin, Xi fue quién se desplazó a Moscú.

A pesar de que el potente aparato propagandístico sanchista nos venda el encuentro como un éxito diplomático de su gobierno, en realidad no es más que el resultado del reconocimiento de la nueva (o vieja) realidad geopolítica mundial, por la cual China vuelve a ostentar el “mandato celestial” de preservar la “Gran Armonía”. Por ello resultan irrelevantes los temas allí tratados, lo importante es que los dirigentes ya no corren al Despacho Oval, sino el Gran Salón del Pueblo.

Decía Confucio que todos los imperios se han creado por medio de la fuerza, pero ninguno puede mantenerse sin traducirla en una obligación, es decir, sin que la represión de paso al consenso. No se puede agotar la energía del emperador en el mantenimiento de la sumisión, sino que debe centrarse en la tarea de configurar el futuro.

Efectivamente, mientras Estados Unidos, heredero de las esencias cristianas, intenta difundir sus valores por todo el mundo; China no hace proselitismo, ni reivindica que sus instituciones tengan validez fuera de su territorio, pero es heredera del del “Reino Medio” (zhongguo), o país central, que clasificó de manera formal al resto de estados en distintos niveles tributarios según su distancia a sus formas culturales y a su geografía.

No deberíamos olvidar que no existe ningún otro país que pueda reivindicar una civilización tan antigua, continuada en el tiempo, que carezca de fecha inicial. Efectivamente, por muy atrás que nos remontemos China ya existía. Su extenso territorio y la gran influencia ejercida entre sus vecinos se debe, sobre todo, al conocimiento de los principios de la estrategia y habilidad política recogida en las obras de Confucio. El gigante asiático ya era la mayor civilización humana cuando todavía no habían surgido las ciudades-estado griegas, que alumbraron nuestro pensamiento occidental.

Efectivamente, la amplitud y la variedad del territorio imperial reafirmaba la idea de que China era el centro del mundo y, por tanto, su máximo mandatario, el “hijo del cielo”,  era de la mayor trascendencia para todo el universo, al presidir el tian xia, es decir, “Todo bajo el Cielo”. Durante milenios China no tuvo que tratar con ningún otro país que se le pudiese comparar en magnitud o complejidad, por lo que nunca tuvo necesidad del concepto de equilibrio de poderes. La India, la otra gran nación, ha pasado la mayor parte de su historia dividida. Además, el muro del Himalaya siempre ha constituido una formidable frontera. Japón, por su parte, se caracterizó por su tradicional aislamiento. Europa fue considerada un territorio lejano, y muy dividido, incapaz de asumir la importancia de la cultura del Reino Medio.

Hasta la Revolución Industrial, China siempre estuvo en el primer puesto del ranking mundial de PIB. Su la economía era la más próspera, en buena parte, gracias sus importantes redes comerciales que constituían el incentivo esencial para la innovación. Ahora ya ha recuperado su posición mundial, por lo que su objetivo estratégico va a ser evitar que los Estados Unidos continúen diseñando un nuevo escenario de bloques geopolíticos. El viaje de Sánchez no es más que un movimiento más en esa estrategia. Ciertamente, el kowtow ahora consiste en una foto y un apretón de manos, pero… ¡Nada nuevo bajo el sol!

martes, 28 de marzo de 2023

¿Y si lo hubiese hecho el PP?

 ¿Y si lo hubiese hecho el PP?

mallorcadiario

El estado, para los seguidores de Rousseau, no sólo debe ser autoritario, sino que, además, debe ser totalitario, ya que debe ordenar todos los aspectos de actividad humana incluido el pensamiento. Deseaban tratar a todos los ciudadanos como a niños, controlando su educación, implantando la ley social en lo más profundo de sus corazones. Quienes controlan las opiniones de un pueblo, controlan sus acciones, por ello los niños no han de ser de sus padres, sino del estado.

Traigo a colación esta reflexión sobre aquel filósofo que tanto influyó en la Revolución francesa a pesar de no haberla llegado a vivir, y que se constituyó en modelo de intelectual influyente, porqué quizás no estemos tan lejos de haber alcanzado su ideal.

Un simple ejercicio mental sobre la actualidad política española puede mostrar lo que quiero decir. Imaginemos por un momento que los luctuosos sucesos ocurridos el pasado junio en la verja de Melilla hubiesen pasado con un gobierno del PP. O que ese mismo gobierno de derechas hubiese reformado una ley penal que excarcela a agresores sexuales; o que hubiese rebajado las penas por corrupción que afectan a sus militantes y socios; o que hubiese indultado a golpistas; o que hubiese reconocido la soberanía marroquí del Sahara occidental; o que hubiese sucedido una fortísima subida de  los precios de todos los productos incluidos los muy necesarios; o que contase en su formación con miembros corruptos que frecuentan lupanares tras la realización de discursos feministas; o que se hubiesen adquirido trenes que caben en los túneles a los que están destinados; o que hubiese cerrado ilegalmente el Congreso de los Diputados; y podríamos seguir y seguir.

Cualquiera de los puntos del párrafo anterior hubiese servido para desatar feroces campañas políticas que, a buen seguro, serían respaldadas por una parte importante de la población. De hecho, me inclino a pensar que sí un gobierno del PP, o incluso de Vox, hubiese protagonizado únicamente la mitad de los hechos mencionados se hubiese desencadenado tal malestar en las calles que, muy probablemente, no hubiese podido llegar al final de la legislatura.

El proyecto político de la izquierda, que ahora combina socialismo, populismo podemita y nacionalismo, sin duda, tiene muchos ramalazos roussonianos. Aunque, su forma de penetrar en el cuerpo social es mucho menos burda de lo que inicialmente se pudiera pensar leyendo a sus autores originales. Esta sutileza ha contribuido a crear un “marco mental” que les auto-otorga una superioridad moral que, a su vez, les permite llevar a cabo actuaciones impensables para cualquier otro grupo político. Así el PSOE, se ha podido transformar, con plena aceptación, en una izquierda reaccionaria y puritana que regaña a quien no sigue sus dictados.

De hecho, ya se puede observar como “la calle” sólo reacciona ante las acciones que lleva a cabo la derecha, aceptando, de forma indirecta, algo así como su no-legitimidad. Por ello un hipotético próximo gobierno de derechas que intente llevar a cabo las genuinas políticas de reformistas que necesita España y que están en su ideario lo va a tener extremadamente difícil. Tanto que muchos de sus dirigentes preferirán aparcarlas aceptando un buen margen de continuismo.

Este razonamiento es el que lleva a algunos analistas a la conclusión que en la mente del renovado líder del PP ronda la idea que una posible victoria de la derecha, motivada, sobre todo, por la pérdida de votos del PSOE, puede desembocar en la dimisión de Sánchez por su reiterado fracaso electoral. Si así fuese Feijóo podría proponer al socialismo no sanchista un pacto que haga posible un auténtico “aggiornamento” económico y social de la democracia española. En fin, para los países como para las personas el azar en las circunstancias también juega su papel.

viernes, 24 de marzo de 2023

El Estado según Rousseau

El Estado, según Rousseau, no es sólo meramente autoritario, sino que, además, es totalitario, ya que ordena cada aspecto de la actividad humana, incluido el pensamiento.

Se debe tratar a los ciudadanos como a niños controlando su educación y sus pensamientos, implantando la ley social en lo más profundo de sus corazones. Entonces serán buenos, serán felices y su felicidad hará la felicidad de la república.

La vida sería entonces espartana, contraria al lujo y no urbana, de hecho, no se podría entrar en las ciudades sin una autorización especial. El estado es la personificación de la voluntad general. El estado es el padre, la patrie, y todos sus ciudadanos huérfanos del orfelinato paternal

Considera necesario reemplazar la sociedad existente por algo completamente distinto, esencialmente igualitarismo; pero una vez logrado esto, no debía permitirse el desorden revolucionario.

Quienes contralan las opiniones de un pueblo controlan sus acciones. Ese control se establece tratando, como se ha dicho, a los ciudadanos desde su infancia como hijos del estado, educados para verse sólo en su relación con el cuerpo del estado. Como en la doctrina de Mussolini: todo en el estado, nada fuera del estado, nada contra el estado. Por ello era esencial que el gobierno ostente la crianza de los niños. 

El legislador se convierte también en un pedagogo, en el nuevo Mesías, capaz de solucionar todos los problemas humanos, creando "hombres nuevos".


martes, 21 de marzo de 2023

LOS ACTIVOS TÓXICOS SON LOS BONOS DEL TESORO

 LOS ACTIVOS TÓXICOS SON LOS BONOS DEL TESORO

mallorcadiario

El Banco Silicon Valley, dedicado a la financiación de empresas emergentes, ha caído por haber confiado en el que se ha considerado el activo más seguro: los Bonos del Tesoro de su país. De esta forma, aparece un nuevo “cisne negro” que se suma a los varios otros que hemos ido conociendo en lo que llevamos de siglo XXI. Aunque, en esta ocasión, un mínimo razonamiento económico nos tendría que haber puesto sobre aviso del abuso que los gobiernos están realizando del recurso a la deuda.

La utilización del “helicóptero del dinero” durante la pandemia y en los meses posteriores permitió que el Banco, ahora quebrado, fuera considerado por la revista Forbes como uno de los mejores bancos de Estados Unidos en base a su rentabilidad y sostenibilidad.

Pero el pasado día 10 el banco no pudo pagar sus obligaciones por falta de liquidez, pues perdió una enorme cifra de dinero por la apresurada venta de deuda del gobierno que había utilizado como inversión ultra seguros. A partir de ese momento, sus clientes entran en pánico. Un miedo que ahora ya no sólo se traduce en largas colas para retirar efectivo, sino también en la utilización masiva de las apps de los smartphones de los clientes.

Al ser el banco de las empresas tecnológicas y de las startups, su quiebra supone un duro golpe en la carrera estadounidense por dominar las principales innovaciones, necesarias, ahora más que nunca, para afrontar con perspectiva de éxito la nueva Guerra Fría librada con China. También para vencer la dramática guerra caliente librada en Ucrania. Precisamente por esto, es previsible que muchos inversores globales pierdan confianza en el sistema financiero estadounidense, aunque de momento no les quede otro remedio que buscar refugio en sus bonos, a pesar de que, como ha quedado evidenciado, también se pueden convertir en tóxicos cuando hay que embridar una inflación que para nada es temporal.

China, por su parte, y aunque no se suele mencionar en los medios oficiales, es el principal tenedor de la deuda norteamericana, y ya hace algún tiempo está procediendo a la reducción en su cartera, contribuyendo de esta forma a la depreciación experimentada. Además, previsiblemente, la Reserva Federal tendrá que poner de nuevo en marcha la imprenta de dólares dificultando la lucha contra la inflación. Y debemos recordar que la inflación, es en realidad, una degradación del dinero lo que contribuirá a que más transacciones internacionales se dejen de realizar en dólares.

La desconexión bancaria llevada a cabo como sanción a Rusia, ahora, paradójicamente, fortalece la estrategia de Putin en la terrible guerra en Ucrania. Sin ninguna duda, al mandatario ruso, la noticia de la nueva crisis bancaria le habrá compensado con creces la de su orden de detención.

En definitiva, si en 2008 se desplomó Bear Stearns y Lehman Brother por tener sus carteras repletas de bonos invertidos en hipotecas basura. Con la subida de tipos, ahora son los bonos gubernamentales, los que se convierten en tóxicos. Entonces, como ahora, los gobernantes de este lado del atlántico se apresuraron a remarcar las diferencias de los sistemas bancarios de ambos continentes en un inútil intento de evitar el contagio, tras haber implementado similares y abusivas políticas monetarias y fiscales.

De hecho, si nos preguntamos ¿Por qué suben los tipos? La respuesta es para combatir el destructivo monstruo de la inflación. Un genio del mal que es fácil sacar de su botella, cuando los gobiernos quieren gastar más, y que resulta tremendamente doloroso intentar volver a atrapar. 

Sobre a inflación de 2023. Alberto Recarte. En Vozpópuli

 

La inflación de los Banqueros Centrales




miércoles, 15 de marzo de 2023

La medida pandémica a tomar que no se tomó. Arcadi Espada

 

La medida pandémica a tomar que no se tomó

PREMIUM
Actualizado 

La mascarilla fue un amuleto psicológico y político

elmundo.es

martes, 14 de marzo de 2023

La utilización política del victimismo

La utilización política del victimismo

mallorcadiario

En un ambiente encuadrado en el marco mental buenista en el que lo nominal tiene más importancia que lo real, se puede despreciar la “teoría de las consecuencias no intencionadas” de las decisiones públicas. Pues, precisamente, la intención es más importante que los resultados. De esta forma, ante cualquier conflicto o fenómeno social no se tienen porqué analizar los problemas desde óptica completa y global, sino que basta con ponerse en el lado de las víctimas para no equivocarse nunca.

La víctima, por el mero hecho de serlo y más allá de como sea la compleja realidad, tiene prestigio, porque de alguna manera se convierte, a los ojos de los demás, en una especie de luchador contra el mal. Un mal que, por supuesto, subliminalmente se puede atribuir siempre al adversario político, sobre todo si no se concreta en ninguna persona con nombres y apellidos. Al mismo tiempo, la ofensa destacada produce la unión entre todos aquellas que se puedan situar a este lado de la raya imaginaria establecida. Es por esto que la utilización del victimismo es uno de los instrumentos más utilizados por el populismo, esto es, por aquellos políticos con afán de poder permanente.

En España el populismo tuvo en Jordi Pujol ha su líder más emblemático y reconocido. Auténtico maestro en la creación de un marco mental victimista. Por su parte el nacionalismo vasco hizo lo propio, aunque la utilización de la violencia llegó a poner en riesgo la estrategia. La izquierda post-socialdemócrata ha encontrado en el victimismo de las mujeres un maná electoral, con menor éxito también prueba con las víctimas del régimen político de hace cincuenta años. La izquierda radical, por su parte, intenta hacer lo propio con los animales, con la infancia y con otros colectivos de diferente orientación sexual.

La utilización política del victimismo, una vez ganadas las elecciones, se traduce en la creación de una red clientelar para la defensa del idioma y los valores considerados nacionales o para la promoción del feminismo o de la memoria, o para los cursos para poder tener mascota, etc. Cada vez más profesionales pueden encontrar su razón de ser en los nuevos campos laborales de ayuda a las víctimas de su especialidad. Más gente trabajando estos nuevos sectores tienen a identificar nuevos agravios que antes pasaban desapercibidos.

Por otro lado, este tipo de populismo rompe con el concepto genuinamente occidental de igualdad ante ley para pasar a legislar otorgando algún tipo de privilegio (ley privada) a las víctimas identificadas. Por supuesto, en la sociedad estos colectivos señalados pueden ser víctimas reales, aunque también lo pueden ser otros que no se quieren utilizar. De hecho, cuando el colectivo en cuestión no interesa electoralmente esas víctimas son invisibles. Se convierten en trasparentes. Es lo que ocurre con las víctimas del terrorismo cuando a los atentados se les rebautiza con “accidentes”. O con los constitucionalistas catalanes o con los varones que sufren denuncias falsas, etc.

La creación de instituciones para la defensa de los colectivos victimizados asegura a sus promotores dos cosas: en primer lugar, un refugio laboral para cuando se pierdan las elecciones, y también una plataforma de influencia mediática para cuando eso suceda.

Así, por ejemplo, cuando el nacionalismo pierde el poder resulta imposible revertir sus políticas. Llegando al extremo que ni tan siquiera se pudo hacer con la aplicación del artículo 155 de la constitución. En cualquier caso, el problema que dicen pretender resolver, nunca se resuelve, pues lo fundamental es el mantenimiento del discurso y no la resolución del problema denunciado.

La utilización de la victimización algunos de los últimos procesos electorales han llegado al paroxismo exhibieron cartas con balas o ensangrentadas en un intento de auto-convertirse en víctimas de supuestos poderes ocultos, que, por supuesto, nunca se desvelarán, a pesar de que quien las exhibe ostente el poder suficiente para hacerlo.

La trampa de esta utilización torticera, parcial y demagógica del victimismo está horadando los principios fundamentales de las democracias occidentales y, claro está, también de la española, sin que se vislumbre ningún tipo de alternativa, pues, como decíamos al principio, quien apoya a las víctimas identificadas nunca se equivoca.

martes, 7 de marzo de 2023

Tamames y el espíritu de la transición

 Tamames y el espíritu de la transición

mallorcadiario

Vaya por adelantado que, como es natural, no tengo ni idea de por donde discurrirá la moción de censura defendida por Ramón Tamames, sin embargo, me inclino a pensar que se trata de una gran oportunidad para hacer un repaso de cómo, y porqué, la política de nuestro país se ha ido deslizando pendiente abajo desde aquella cumbre que supuso la Transición. Por ello, creo que el discurso del anciano profesor será el más seguido de nuestra, ahora, zaherida democracia. Batirá récords de audiencia con independencia de si el momento es estratégicamente oportuno o no.

El presidente Suárez inauguró un periodo de esperanza compartida, sin parangón en nuestra historia, con aquellas significativas palabras del insigne poeta, que no pudo morir en suelo patrio, Antonio Machado:

Está el hoy abierto al mañana,

mañana al infinito.

Hombres de España, ni el pasado ha muerto,

ni el mañana, ni el ayer escrito.

Luego, convocó a todos los representantes de las fuerzas políticas a la firma de un gran acuerdo: Los Pactos de la Moncloa. Que, si bien no fueron un acierto en lo económico, proporcionaron un fructífero período de estabilidad social que permitió redactar, por vez primera, una constitución de consenso, la de vida más larga con sus aciertos y sus errores.

Desde entonces ha llovido mucho, y muchas de las ilusiones y de las expectativas de aquel momento se han hecho realidad, pero al mismo tiempo han vuelto a tomar forma corpórea algunos de los demonios seculares que siempre han acechado a este país.

Sostengo que el deslavazado gobierno de Pedro Sánchez no es tanto un problema en sí mismo, como lo es, por ser el resultado de un sistema que lo encumbra en la más alta magistratura. Es decir, que el sistema político que nos dimos en la transición ha ido acumulando, poco a poco, los suficientes fallos y adherencias como para llegar a un punto en que se elige a unas élites gobernantes ávidas de acumular más poder del mucho que ya le otorga el propio sistema. De hecho, tengo la impresión, que en la actualidad para muchos políticos los sillones de las asambleas y de los gobiernos son, sobre todo, un botín a conquistar.

Es cierto que, en todo Occidente, la mayoría de los partidos políticos han ido dejando de lado sus idearios para sustituirlos por estrategias de conquista electoral, y que, de esta forma, se ha normalizado la inconsistencia e incoherencia en los discursos. El engaño y la mentira se han normalizado hasta tal extremo que en vez de estar atento a las preferencias de los electores, se intenta crear el marco mental que distorsiona el pensamiento. El relato y la apariencia se han impuesto sobre la realidad y los resultados. Sánchez no es más que el líder que ha importado, para el conjunto de España, esa nueva forma de enfocar los asuntos públicos.

Cuando, hace unos días, le preguntaron a Sánchez Dragó porque propuso al viejo antifranquista para liderar la moción de censura dijo que también había pensado en otros, pero que ya estaban muertos como Ortega, Unamuno o Escohotado. Quizás por ello, pienso que el hecho de que un hombre del pasado, como don Ramón, acepte en las postrimerías de su larga vida liderar una reflexión colectiva, que ponga a los jóvenes que ahora ocupan o quieren ocupar puestos de poder ante su propio espejo, resulta un ejercicio de sumo interés. El autor del libro más estudiado en nuestras facultades de economía puede convertirse en la voz de aquellas esperanzas e ilusiones que se han ido perdiendo por el camino. Puede ser el portavoz del espíritu de la transición.

Soy de aquellos que creen, como Keynes, que las ideas compartidas en sociedad tienen más peso que los intereses crematísticos. De hecho, estoy cansado de comprobar como muchos votan al partido que menos les conviene para su bienestar personal. Tal vez por ello no es tan infrecuente haber presenciado como países, antes prósperos, han optado por las políticas que les conducen inevitablemente a la melancolía. Las ideas sin duda tienen consecuencias, así que recordar las de los buenos tiempos no puede estar de más.

La Nación y el Estado sólo pueden cumplir su papel si son el resultado de un pacto entre los vivos, pero también de éstos con los muertos y con los que todavía no han nacido. La moción de censura puede ser una buena ocasión para, como mínimo, conmemorar que venimos de una época distinta a ésta en la que la política atraía, tal como hubiera deseado Maura, también a los neutros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

martes, 28 de febrero de 2023

Ley de Gresham de Bicipalma

 Ley de Gresham de Bicipalma

mallorcadiario

Sir Thomas Gresham fue un próspero comerciante británico del siglo XVI, consejero de la reina, que ha pasado a la historia por percatarse que cuando circulan dos tipos de monedas de curso legal de metales de distinto valor, el público atesora la que considera más "buena" y, por tanto, sólo circula la que considera más "mala". Por ello todos los economistas estudian la ley que lleva su nombre y que se simplifica en la frase “la moneda mala expulsa a la buena”.

La Ley de Gresham es una evidencia que ya había analizado el mismísimo Nicolás Copérnico en su obra de 1519 “Tratado de la moneda”. Pues, es de toda lógica que, si por ejemplo circulan monedas de oro y cobre, el público prefiera utilizar estas últimas en sus transacciones diarias para guardarse las más apreciadas como reserva estable de valor.

Algo parecido a lo expuesto ya está sucediendo con las bicicletas rosas y verdes de Bicipalma. Unas, las rosas, incorporan un motor eléctrico que asiste al pedaleo, mientras que las verdes carecen de tal comodidad. Así que, como tienen el mismo precio de suscripción, cualquier observador puede apreciar con relativa facilidad como en las diferentes estaciones habilitadas sólo se ven bicicletas verdes. Los usuarios prefieren las eléctricas, aunque estas sean sorprendentemente tan sólo un tercio del total.

La ley de Gresham de Bicipalma podría quedar enunciada de la siguiente forma "las bicis verdes desplazan a las rosas". Aunque si al alcalde le hace ilusión también la podríamos bautizar como la Ley Hila de las bicicletas. Tal vez así tendría una posibilidad de ser recordado.

Hace alrededor ocho años, siendo concejal del Ayuntamiento de Palma, tuve ocasión de proponer la electrificación del servicio de bicicletas compartidas, ante la evidencia del escaso número de usuarios de aquel momento. Por supuesto, mi propuesta quedó en saco roto por estar, mi grupo municipal, en la oposición y por la escasa atención que el equipo de gobierno dedicaba a los temas de gestión.

En cualquier caso, recuerdo que, en el escrito elevado al Pleno, sostenía que las bicicletas con asistencia eléctrica eran mucho más adecuadas para cubrir este tipo de servicio, dadas las dimensiones, los desniveles y la pirámide de edad de la población palmesana y visitante. Dicho de otra manera, con la electrificación se incrementa notablemente el público objetivo, tanto por el aumento de la distancia que se puede cubrir, como por la ampliación de la franja de edad y de formación física de los usuarios.

Así que bienvenida sea esta tardía modernización del servicio. Pero no acabo de entender por qué se han elegido estas proporciones entre un tipo y otro de bicicleta. No dudo que existan usuarios que prefieran prescindir del motor, pero, me inclino a pensar que tienen que ser una minoría y no la mayoría.

En cualquier caso, supongo que el problema generado se resolverá, como cuando se inauguró el servicio por primera vez, vía precios. Es decir, que, tras las elecciones, cuando el postureo político remita, la empresa municipal gestora optará por establecer una discriminación de precios entre las bicicletas rosas y las verdes. O sea, que por el uso de unas habrá que pagar algo más que por el de las otras.

De hecho, pienso que la estructura tarifaria adoptada por la SMAP podría mejorarse para hacer confluir más satisfactoriamente la demanda con la oferta existente. Sin ir más lejos para que puedan usar las bicicletas todos aquellos que demandan un único desplazamiento, como puede ser el caso de muchos turistas y visitantes. Pero, en fin, tal vez este será tema para un próximo artículo. 

martes, 21 de febrero de 2023

La mutación de la UE

 La mutación de la UE

mallorcadiario

Esta semana se ha aprobado, en el Parlamento Europeo, una de las normativas más intervencionistas de la institución. La prohibición de los automóviles de combustión. Personalmente, tengo la impresión que esta norma es la culminación de un proceso de transformación de los principios económico-sociales inspiradores de la UE.

Durante sus años iniciales, y hasta el mandato del italiano Mario Draghi en el Banco Central, la Unión Europea estuvo orientada a la promoción de la prosperidad de sus ciudadanos a través de una economía en la que éstos fueran sus auténticos protagonistas. Es decir, alejada del dirigismo gubernativo. Siguiendo esta senda, el Euro se creó con la intención de ser una moneda estable que permitiese el ahorro y, por tanto, el crecimiento futuro.

Es cierto, que, como cualquier otro proyecto político, la UE no ha estado exenta de contradicciones, como fue el caso del proteccionismo en materias de alimentos y otras. Pero en líneas generales los dirigentes europeos conocían y promovían el desmantelamiento de las trabas que impedían la libertad de empresa, evitando la concesión de privilegios tan característica del nacionalismo. Una ideología que se pretendía superar.

El ejemplo del milagro liberal alemán liderado por Konrad Adenauer y Ludwig Erhard que transformó en muy poco tiempo al derrotado, avergonzado y devastado país en el líder económico, capaz de superar con rotundidad a los vencedores de la terrible guerra fue la luz en la colina que actuaba como faro a seguir. De esta forma, cuando nuestro país se incorporó al Club lo hizo desmantelando los restos de la economía intervenida típica del franquismo. Así, en tiempos del socialismo de González se llevaron a cabo las dolorosas reconversiones industriales que tenían por objetivo alcanzar una actividad productiva menos subsidiada y más orientada al mercado.

Una vez incorporados a la Unión, los distintos gobiernos, elaboraban los “Planes Nacionales de Reformas” guiados por la misma filosofía. Aunque, poco a poco, los dirigentes nacionales y, sobre todo, los locales fueron dificultando y desvirtuando el contenido de dichos documentos. En política, si hay algo difícil de hacer, es llevar a cabo un proceso de reformas auténticas, ya que éstas afectan al tranquilo statu quo que tantos beneficios otorga quien ocupa un cargo de poder.

Cuando llegó la crisis de 2008, Europa todavía confiaba en sus principios fundacionales y fundamentales, de manera que pretendió que los distintos países miembros afrontasen las dificultades del momento siguiendo las líneas programáticas del equilibrio fiscal y la eliminación de barreras entre sectores, regiones y países con el objetivo de alcanzar una actividad económica robusta. De hecho, incluso el propio presidente populista Zapatero, aunque a regañadientes, inició en mayo de 2010 un programa que luego profundizó Mariano Rajoy en sus primeros años como presidente. Un programa que, a pesar de su tibieza y de sus titubeos, tendría un notable éxito, como lo demuestra el crecimiento de los años posteriores.

Sin embargo, las palabras mágicas de Draghi en 2012, aquello de “haré lo que tenga que hacer” y sus actuaciones a partir de 2015 denotaron que la “ley del péndulo” se acabaría imponiendo. Tan pronto el dinero recién impreso del BCE comenzó a fluir, los gobiernos nacionales renunciaron a llevar a cabo las reformas a las que se habían propuesto. Así, aunque los “Planes Nacionales de Reformas” se han continuado elaborando, año a año se han ido transformado en el papel mojado, destinado al consumo interno de para la propaganda electoral.

En este ambiente los lobbies empresariales han encontrado el terreno abonado ideal para conseguir privilegios que les eviten la ardua tarea de tener que competir por el favor de los consumidores y clientes. De hecho, se han aliado con la nueva generación de líderes políticos quienes, a base de promesas de poder ilimitado, han dejado de creer en la economía ortodoxa que tanta prosperidad proporcionó a nuestro continente, para abrazar un descarado intervencionismo que ya está mermando los efectivos de la otrora pujante clase media europea.

A pesar de que una parte del arco parlamentario ha votado en contra de la normativa comentada, lo cierto es que el dirigismo, y con él la melancolía del recuerdo de los tiempos mejores, se están apoderando del panorama social en un proceso de transformación institucional que desgraciadamente parece que durará en el tiempo.

 

martes, 14 de febrero de 2023

La inflación verde

 La inflación verde

mallorcadiario

Hay economistas que consideran que una parte de la inflación que padecemos tiene su origen en la forma de pilotar, por parte de los gobiernos, la transición energética que tiene como objetivo declarado la descarbonización. Estos autores, de alguna manera, lo que nos están diciendo es que todo ese proceso de cambio hacia las energías renovables y la sostenibilidad no tan sólo no es gratis, sino que tiene un precio elevado.

Y es que, ciertamente, abandonar los combustibles fósiles y las tecnologías que llevan aparejadas a golpe de silbato tocado por los boletines oficiales del estado está conduciendo a un enorme incremento del precio de las materias primas y aquellos otros elementos necesarios para llevar a cabo dicha transición.

De esta forma, la conjunción de, por un lado, las decisiones encaminadas a disminuir las emisiones de CO2, sumadas a la incapacidad de los diferentes gobiernos para contener sus abultados déficits nos está conduciendo a un incremento de los precios que equivales a un empobrecimiento de una parte importante de la población. Ciertamente, se ha dicho muchas veces, y es verdad, que la inflación es un tipo de tributo que no recae por igual sobre el conjunto de la población, afectando de forma especial a los más desfavorecidos. Es decir, que el precio a pagar por “lo verde” acentúa la desigualdad social.

Así, incluso con el templado invierno actual, muchas familias tienen dificultades para calentar sus hogares y no son pocas las que optan por una dieta alimenticia de menor riqueza nutritiva. Las hay que a duras penas mantienen un vehículo propio que les brinde cierta libertad en sus desplazamientos, y muchas más son las que renuncian a renovarlo.

Los defensores del diseño actual de la transición energética contraponen la “inflación verde” a la “inflación climática” que se produciría sin las imposiciones gubernamentales. Sin embargo, todo ello puede tener efectos indeseados -vía rechazo social- con consecuencias contrarias a lo que se pretende conseguir.

Por ejemplo, ya se está produciendo un envejecimiento del parque automovilístico (cubanización) por el sólo anuncio la prohibición de los coches de combustión interna en una docena de años. Lo que lleva aparejado un incremento de las emisiones de CO2.

La “Teoría de las consecuencias no intencionadas” explica como muchas de las bienintencionadas decisiones gubernamentales se convierten, paradójicamente, en contraproducentes, tal como ocurre con el control de precios que siempre ababa produciendo el efecto indeseado de la escasez, puesto que desincentiva la oferta de los bienes afectados.

De esta forma, una parte importante de la profesión económica está comenzando a plantear que el camino elegido para la transición energética puede estar teniendo efectos contraproducentes tanto para la cohesión social, como -y esto es lo más llamativo- para el cuidado del propio medio ambiente.

 

martes, 7 de febrero de 2023

La batalla cultural comienza en Cort

 La batalla cultural comienza en Cort

mallorcadiario

Si en Baleares hay un cargo político realmente interesante, por su capacidad de influencia a largo plazo, es el de regidor de cultura de Cort. El presupuesto que maneja, aunque con los lógicos límites municipales, permite un más que aceptable margen para colocar en la agenda aquellos eventos y promociones a los que se les quiera dar visibilidad, al tiempo que también permite arrinconar aquellos otros que no reciban tal consideración.

Salvo alguna excepción, hasta ahora, ese preciado cargo, por alguna extraña razón que se me escapa, ha sido mucho más utilizado por la izquierda y el nacionalismo que por la derecha. De esta forma, los retratos de los Hijos Ilustres que adornan, y otorgan solemnidad, a la magna Sala de Plenos están colocados en función de las preferencias socialistas e identitarias, como si unos fuesen más ilustres que otros. Por idénticas razones esa parte del espectro político no tiene ningún reparo en otorgar los premios, condecoraciones y distinciones a sus correligionarios. Ni en regar con subvenciones a los historiadores y cronistas pertinentes que elevan a los altares a aquellos que reciben la consideración de miembros de su santoral laico nacional-izquierdista.

Por supuesto tienen claras preferencias en cuanto al nomenclátor de las calles y, también de los colegios, aún sea a costa de dejar al descubierto la ignorancia histórica del alcalde. De hecho, llegan a colocar, placas que recuerdan alguna acción propia de cuando estaban en la oposición, tal como ocurre con la que está adosada al Pont d’es Tren.

No dudaron ni un momento en excluir el himno nacional de cualquier celebración, incluida la muy tradicional y arraigada del 31 de diciembre o, incluso, de la fiesta del día de la Constitución, dejando tal labor a la delegación del gobierno. Eso, equivale constatar que el consistorio, que es la institución decana de la comunidad, asiste únicamente como invitado y no como protagonista.

Tampoco han dudado, ni por un segundo, a la hora de excluir uno de nuestros dos idiomas, no sólo de los galardones Ciudad de Palma, sino de cualquier evento y comunicación. Ahora a este tipo de sectarismo, en la UIB, lo llaman “seguridad lingüística”. Eligen la relevancia otorgada a las instalaciones municipales, así, por ejemplo, nunca han habilitado ninguno de los numerosos, e interesantes, refugios antiaéreos que forman parte del patrimonio urbano como auténticos monumentos que permiten recordar el terrible horror de la guerra.

Rebautizan los propios nombres de las concejalías como elemento propagandístico de sus partidos. Y no tienen ningún empacho en hacer declaraciones para erigir nuevos monumentos, aunque sea en tamaño muy reducido. Al tiempo que proclaman la intención de utilizar importantes recursos municipales en destruir otros.

Desde luego la política cultural se ha fundamentado mucho más en la apariencia que en los hechos, intentando contentar, sobre todo, a la parroquia más extremista antiliberal. Probablemente por ello ha brillado por su ausencia la promoción de la cultura universal, desplazada, en numerosas ocasiones, por el clientelismo localista que, poco a poco, ha ido opacando el brillo natural de nuestra urbe.

En definitiva, podríamos seguir, porque, como señalamos, la iniciativa cultural de Cort ha estado prácticamente siempre en manos de la izquierda y del nacionalismo, aunque no hayan gobernado tantos años la institución como la derecha. Con su éxito, han conseguido que sus mitos formen parte de lo cotidiano. Y lo cierto y verdad es que quien controla los mitos sociales ostenta el poder con independencia de los asientos que ocupe en los plenarios.

Por ello, si finalmente en Cort se produce el relevo que las encuestas pronostican, es de esperar que esta vez se le dará la importancia que se merece a la concejalía de cultura, intentando revertir la actual línea, de forma especial en lo referente al intencionado mensaje de desprestigio de España y lo español, así como del liberalismo clásico e ilustrado, pues sin estos dos elementos la sociedad parece abocada a la fragmentación. 

martes, 24 de enero de 2023

La manivela de Sismondi

 La manivela de Sismondi

mallorcadiario

Sismondi fue un notable pensador que vivió las grandes transformaciones sociales europeas de finales del siglo XVIII y XIX. Por su heterodoxa forma de pensar ha pasado a la historia como precursor del influyente Karl Marx, al ser uno de los primeros autores en romper con la creencia confianza en la armonía social que tan brillantemente defendió Adam Smith y que quedó plasmada en la, todavía vigente, Constitución norteamericana.

Su crítica al incipiente capitalismo industrial la fundamentaba en la división social que se produce, entre patronos y proletariado (es el primero en utilizar esta última expresión) por efecto de la competencia empresarial que obliga, a los primeros, a una continua reducción de costes con la consiguiente presión a la baja sobre los salarios. Esa misma dinámica conduce, cuando los jornales ya no pueden descender más, por ser incompatibles con mera subsistencia, a la sustitución de los hombres por máquinas.

Como muchos filósofos y pensadores acaba exagerando al máximo sus teorías por lo que afirmará que, de seguir con las tendencias capitalistas, en un futuro no muy lejano “el rey de Inglaterra se quedará solo en su isla dando vueltas a una manivela, lo que permitirá realizar, con autómatas, todo el trabajo de la nación”.

Traigo a colación esta historia, porque desde los inicios de la revolución industrial hemos convivido con el temor de que las maquinas acaben desplazando a las personas de sus puestos de trabajo. De hecho, un pensador mucho más reciente, Wassily Leontief, llegó a la impactante conclusión “El papel de los seres humanos como el más importante factor de producción está destinado a disminuir, de la misma forma que el papel de los caballos, en la producción agrícola, también disminuyó y luego desapareció con la introducción de los tractores”.

Esta argumentación está volviendo a ser empleada, por los más sofisticados defensores de la renta básica, ya que consideran que las dificultades para encontrar un puesto de trabajo remunerado dignamente se van mermando a medida que la digitalización avanza. Por lo que la idea fundamental de sus promotores es desvincular los ingresos personales de la producción.

Sin embargo, y a pesar de todos esos reiterados augurios, el capital humano continúa siendo, no sólo la principal fuente de producción, sino la más esencial y de la que dependen todas demás. De hecho, es la propia labor desarrollada por la imaginación de la mente de las personas la que ha procurado la creación de todos los prodigios que nos permiten ir prescindiendo de los trabajos más duros o tediosos, al tiempo que multiplicamos nuestras posibilidades de bienestar.

Cuando la imprenta se difundió, se volvió poco menos que inútil la labor de los frailes copistas que, de forma meticulosa, producían las costosísimas copias de los escasos libros que llegaban al limitado mercado. Ahora bien, a partir de la invención de Gutenberg fueron muchos más los que aprendieron a leer, y también a escribir, de forma que el trabajo ligado a los libros acabó creciendo de una forma jamás pensada. La imprenta supuso una revolución en la comunicación del conocimiento similar a la que estamos experimentando con Internet.

Cuando Henry Ford logró democratizar el automóvil, los oficios relacionados con la utilización de los caballos como medio de transporte declinaron, al tiempo que crecían exponencialmente nuevos oficios que unos años antes, simplemente, hubiesen resultado totalmente impensables.

Lo cierto y verdad es que conseguir zafarse de las tareas más aburridas, pesadas o repetitivas libera la energía creativa humana hasta límites insospechados, sobre todo cuando existen poderosos incentivos para ello. El capitalismo y el liberalismo clásico han sido las fórmulas empleadas, a base de respeto por la vida, la libertad y la propiedad, para generar tales incentivos.

Por todo ello, mirando al pasado, soy de la optimista opinión de que, efectivamente, la digitalización acabará con muchos de los actuales empleos, pero si la legislación y los gobiernos no lo impiden surgirán, de la mano del capitalismo liberal, muchos otros más cómodos, creativos y agradables que los que se vayan destruyendo.

martes, 17 de enero de 2023

Prima verde

 LA PRIMA VERDE

mallorcadiario.com

Se llama prima de riesgo soberano, o simplemente prima de riesgo, al sobre precio que paga un país para financiarse en los mercados en comparación con otro más fiable. En la crisis del 2008, cuando la deuda de cada estado miembro de la UE era responsabilidad propia, constituyó un indicador de la falta de responsabilidad fiscal de las naciones que la tenían que soportar, tal como fue el caso de España.

Por similitud, Bill Gates popularizado el concepto de “prima verde” al sobrecoste derivado de las tecnologías y productos ecológicos que están generando limitación de acceso a los mismos a los estamentos menos favorecidos de la sociedad, expulsándolos de la clase media. El automóvil -esa máquina que ya cambió el mundo- es el ejemplo paradigmático de lo que está sucediendo, y que, probablemente, se replicará en otros sectores.

La industria de la automoción, desde los tiempos de Henry Ford hasta hace poco, había apostado por abaratar el acceso al coche privado. Un proceso de democratización que, rápidamente, fue imitado por todos los sectores, desde la alimentación, el textil, etc., hasta el turismo. De esta forma se configuró una forma de capitalismo que consiguió sacar de la miseria secular a amplias capas de la humanidad.

Sin embargo, este proceso ha cambiado de la mano de sensibilización por el medio ambiente y la vida saludable, y, sobre todo, por la excusa que les otorga a los gobiernos para practicar duros intervencionismos de todo tipo. Qué duda cabe, que los principales demandantes de este de bienes, más sostenibles, son los sectores mejor posicionados de la sociedad, dispuestos a pagar la correspondiente “prima verde” para salvar su entorno, al planeta y así mismos. Es su demanda la que ha generado la programada agenda de la transición energética.

El sector del automóvil vuelve a ser el puntero en esta nueva etapa. Los fabricantes, con el coche eléctrico, dejan de orientarse hacia el cliente más modesto para centrarse en los de más alto poder adquisitivo. Los gobiernos, por su parte, se muestran encantados con esta nueva estrategia. De hecho, la refuerzan discriminando a favor de aquellos conductores que adquieren los modelos más caros, tal como ocurre con los tributos, las exigencias técnicas, las zonas de bajas emisiones, los sistemas de conexión, etc.  La confluencia de ambas fuerzas, la empresarial y la gubernamental, permite diseñar una estrategia que con menores volúmenes de producción que proporcionan mucha más rentabilidad. Se trata de una especie de vuelta al elitismo.

Previsiblemente, muchos otros sectores seguirán esta misma senda. De hecho, ya está pasando, alcanzando de lleno al sector turístico. Ya se puede observar cómo son los principales líderes empresariales del sector los que apelan a los gobiernos para que incrementen sus exigencias medioambientales de forma que sólo aquellos con el músculo financiero suficiente para afrontarlas puedan permanecer en el mercado. Por supuesto, los clientes a los que se dirige la nueva oferta, como en el caso del automóvil, serán exclusivamente aquellos que puedan pagarlo.

De esta forma, el capitalismo verde, fruto de confluencia del sector privado con el público, ha dejado, de momento, de ser un instrumento al servicio del gran público para centrase preferentemente en los más pudientes. La “prima verde” se ha olvidado de los hijos de la clase media que durante la generación anterior pudieron dar un salto social sin parangón en la historia.

Ahora bien, para los que creemos en las bondades del capitalismo, esto es solo una fase que no se podrá mantener mucho tiempo, pues a diferencia del comunismo o del nacionalismo el sistema económico capitalista ha mostrado sus dotes democratizadoras desde sus orígenes. Sin duda, la transición energética hubiese resultado menos traumática sin el concurso del poder estatal o, dicho con otras palabras, la “prima verde” habrán sido menor, sin embargo, y a pesar de ello, los principios básicos capitalistas tienen la fuerza suficiente como para sobreponerse.

martes, 10 de enero de 2023

¿Puede un gobierno con todo el dinero del mundo perder las elecciones?

 ¿Puede un gobierno con todo el dinero del mundo perder las elecciones?

 mallorcadiario.com

Las próximas elecciones serán atípicas, por diferentes cuestiones, una de ellas será porque los gobiernos actuales, por obra y gracia del BCE, se pueden presentar disfrutando de unas potentes líneas de crédito que casi equivalen a tener “todo el dinero del mundo” en las arcas hacendísticas.

El fenómeno ya se nota en la propaganda que nos llega por todos los medios, cuya desproporción con la que puede asumir la oposición es contundente. Los argumentarios gubernativos se repiten con tanta asiduidad que, no serán pocos, los electores que los asuman como ciertos y propios.

De igual forma se repiten los anuncios de grandes planes que no se han realizado durante la legislatura. Las primeras piedras, las presentaciones, o las inauguraciones de proyectos se suceden sin solución de continuidad pudiendo generar la sensación de que, realmente, los actuales dirigentes se merecen su sueldo por buenos administradores.

El momentáneo cuerno de la abundancia del acceso infinito al crédito incluso permite influir en los principales datos estadísticos. Así, por ejemplo, una simple subvención a la gasolina puede llevar a un mejor dato de inflación, lo que redundará en la idea anterior de que las cosas van bien. De igual forma se pueden contratar a muchos más empleados públicos en condiciones laborales claramente superiores a la media. El “boca a boca” del votante medio que ha obtenido un puesto de trabajo público puede actuar como apóstol del gobernante actual. El debate económico con la alternativa política está ganado de antemano.

Para los colectivos que no aspiren a una plaza funcionarial se puede implementar un reparto de cheques que faciliten el consumo de aquellos bienes que en condiciones normales no se alcanzan a adquirir. Sin duda, un porcentaje de los receptores de esos talonarios estarán agradecidos por ello. Ante tal evidencia los aspirantes de la oposición, quizás se ciñan a intentar poner el foco en otras cuestiones diferentes de las económicas.

Por supuesto, el acceso ilimitado al crédito permite implementar todas las actuaciones anteriores sin apenas incrementar los impuestos, de manera que el público no tiene porqué llegar a ser consciente de que, tarde o temprano, todo se tiene que pagar. ¡Los Reyes Magos con sus almuerzos gratis parece que sí son reales!

Sin duda, hay muchos motivos para no votar a los actuales gobernantes, muchos no son económicos, aunque en líneas generales los que sí lo son requieren cierta elaboración. Por ejemplo, se puede razonar que el exceso de gasto público-político constituye la verdadera causa de la empobrecedora inflación que, no sólo equivale a una injusta disminución salarial, sino que pone palos en las ruedas en el futuro de nuestros hijos. O lo mismo se podría decir del intervencionismo que ha dado nuevas alas a la asfixiante burocracia.

Así, a pesar de que la crítica es menos intuitiva que el eslogan publicitario, muchos de esos motivos más razonados estarán presentes en buena parte de aquellos que se acerquen a depositar en su papeleta en la urna correspondiente. Sin embargo, ninguno de ellos tendrá la capacidad de influencia que está teniendo Christine Lagarde y Úrsula von der Leyen, con su peculiar forma de dirigir el Banco Central y la Comisión Europea.

Lo cierto y verdad es que, tengo la sensación, que a estas dos altas damas les preocupa tanto la estabilidad social que la están confundiendo con la estabilidad política, lo que puede tener graves consecuencias en el devenir democrático. 

martes, 3 de enero de 2023

Mis escalofríos con las externalidades del cambio climático

 Mis escalofríos con las externalidades del cambio climático

 mallorcadiario.com

PIgou fue un notable economista, profesor de Cambridge hacia principios del siglo XX. Eran los inicios académicos de una materia con una enorme influencia en los dirigentes políticos de un gran imperio comercial.

Esa época se caracterizó, hasta el verano de 1914, por un crecimiento sin parangón impulsado, en buena medida, por los grandes prodigios alumbrados tras la Guerra Civil estadounidense un puñado de brillantes emprendedores, como los Vanderbilt, Morgan, Carnegie, Edison, Tesla, Ford y otros, llevaron a la economía de su país a cotas jamás vistas. Provocando un cambio tan radical en los estilos de vida que muchos países europeos se sintieron amenazados. Unos respondieron con movimientos nacionalistas, comunistas otros.

Inglaterra seguirá un camino propio al que contribuyó el maestro Pigou, desde su privilegiado púlpito universitario, al introducir el concepto de “externalidad” o “fallo de mercado” para justificar la intervención gubernamental en una nación hasta aquel momento muy reticente. El influyente profesor, básicamente, consideraba que, en determinados campos, la economía de mercado no funciona correctamente porque los agentes (empresarios y familias) no consideran los efectos externos (externalidades) de sus acciones.

Inicialmente identificó externalidades positivas. Por ejemplo, consideró que las familias tendían a invertir insuficientemente en la formación de sus vástagos, justamente por carecer de la formación suficiente. Lo mismo ocurría en materia de sanidad la sanidad y con el sistema de protección al declinar de la edad, pues en un caso los sanos no valoran suficientemente la salud, mientras que los jóvenes suelen pensar que la vejez nunca llega.

Como el lector se puede imaginar, ese razonamiento justificaba la intervención directa del gobierno en tales materias. Abriendo, de esta forma, una puerta que con el tiempo y con la ayuda de su discípulo Keynes daría lugar a los elefantiásicos estados modernos.

Por su parte la externalidad negativa por antonomasia consideró la contaminación que se produce como efecto colateral o externo al producir. Así, siguiendo el criterio del catedrático de Cambridge, se podía combatir la polución mediante impuestos desincentivadores además de otras formas de intervención. Es por ello que a los tributos medioambientales los conocemos como “impuestos pigouvianos”. De esta forma, en definitiva, las externalidades fueron la primera piedra en el camino teórico a la justificación en la liberal Inglaterra la intervención estatal que más tarde seguría medio mundo.

Desde aquellos tiempos ha llovido mucho, y también han llovido las regulaciones que tienen por objetivo acotar y controlar las actuaciones que producen externalidades de empresas y particulares por parte de gobiernos y burócratas.

El cambio climático identificado por los diferentes paneles de expertos al servicio de la ONU es una forma de externalidad extrema que, siguiendo a Pigou, permite justificar todo tipo de intervenciones y controles gubernamentales sobre los ciudadanos no sólo en materia económica, sino de todo tipo. No es raro, pues, que a los más ambiciosos gobernantes abracen con fuerza estas ideas. Nunca podrán encontrar una mayor legitimidad para aumentar su poder.

Por todo ello, tengo que confesar que, como amante de la libertad personal, me suele recorrer la espalda un ligero escalofrío cuando oigo pronunciar, por cualquier persona, la palabra “externalidad”. Me sucede lo mismo cuando escucho en boca de un político la expresión "cambio climático".

domingo, 1 de enero de 2023

Pronóstico para el año que hoy comienza

 "El incremento de los conocimientos de todo tipo -que se acumulan e interrelacionan con mayor rapidez que nunca gracias a la digitalización- los convierte en instrumentos de control en vez de ser liberalizadores"

Siempre es difícil imaginar lo que sucederá en el futuro, aunque sea tan cercano como el año que comienza, pues los “cisnes negros” de Nassim Taleb ya nos han acostumbrado a constante presencia. Ciertamente, desde que el investigador y financiero libanes publicó su libro, hace poco más de una década, sobre los acontecimientos imprevistos e imprevisibles de gran impacto, estos se han sucedido sin solución de continuidad (la gran recesión, la forma china de gestionar la pandemia en Occidente, la guerra de Ucrania, etc.)

No obstante, hay tendencias de fondo que se mantienen impertérritas a pesar de las sorpresas del camino. Por ejemplo, la pulsión de muchos gobiernos por gastar por encima de sus posibilidades, tanto si están viviendo un año electoral como si no es así, los llevará a continuar presionando a los bancos centrales para que mantengan la política monetaria lo más laxa posible. Motivo por el cual es previsible que la inflación continúe dañando a la economía productiva con mayor o menor intensidad.

Por los mismos motivos, los precios de las viviendas continuarán situados a gran distancia de las posibilidades de compra de una parte creciente de la población, con sus negativos efectos sobre la cohesión social. Al mismo tiempo los salarios reales no podrán crecer al mismo ritmo que los precios, por la falta de las necesarias reformas estructurales que la dinámica política imposibilita. La consecuencia conjunta de ambos efectos continuará siendo la merma de la dimensión de las clases medias.

El envejecimiento de la población unido al declive demográfico y la crisis de la familia convierte, de forma paulatina, a la cultura social en más refractaria a las innovaciones. Así, a pesar del incremento de los conocimientos de todo tipo -que se acumulan e interrelacionan con mayor rapidez que nunca gracias a la digitalización- los convierte en instrumentos de control en vez de ser liberalizadores".

En política, la izquierda global, desde sus potentes, y dominantes, medios de difusión ideológica, continuará promocionando el victimismo ligado a la división identitaria de la sociedad. Lo que contribuye una excusa perfecta para la creciente intervención gubernamental en cada vez más ámbitos que hasta ahora de la vida. La máxima “lo personal es político” combinada con las más modernas tecnologías continuará el avance que ya ha emprendido, erosionando la libertad individual.

Es cierto que el año que viene es electoral en nuestro país, pero las tendencias que aquí menciono van más allá de quien ostente los cargos de poder en un determinado momento. Sin embargo, no se puede negar que un gobierno diferente puede tener un cierto impacto.

Por último, en el ámbito de la geopolítica, el crecimiento de la economía mundial previsiblemente será menor que el experimentado hasta ahora. Mientras que la rivalidad por el liderazgo global entre la superpotencia actual (EEUU) y la ascendente (China) también se verá incrementada. La combinación de ambos efectos, moderación del crecimiento y lucha por la hegemonía, aumenta los riesgos de conflicto.

En definitiva, el 2023 comienza mostrando un panorama complicado, aunque siempre puede hacer aparición un nuevo “cisne negro” que, a diferencia de los últimos conocidos, tenga un fuerte impacto positivo.

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