martes, 27 de septiembre de 2022

Abanderados de la descentralización fiscal

Abanderados de la descentralización fiscal

mallorcadiario.com

Por fin el Partido Popular se ha decidido a alzar, en todo el país, la bandera de la competencia fiscal entre comunidades autónomas. Una muy buena noticia que, en el futuro, se debería redondear con una modificación del sistema de financiación autonómica, mediante un reparto más claro y transparente del reparto de los principales tributos, es decir, dejando en las manos exclusivas de las CCAA algún impuesto fuerte como puede ser el IRPF.

Los políticos, como cualquier otra persona, no son seres angelicales, sino que tienen sus propios intereses particulares. Es por eso que los sistemas institucionales les marcan los incentivos para desarrollar su labor.  Si se gobierna una institución que únicamente tiene capacidad de gasto, como ha sido caso de las CCAA, se tenderá a gastar en exceso, tal como ha venido ocurriendo. De ahí que tengamos múltiples y costosos organismos públicos de dudosa utilidad social creados tan solo con el ánimo de conseguir más votos. Y no hay que olvidar que el peso del sector público descansa sobre el privado que, por ello, cuando se enfrenta a mercados abiertos, lo hace con plomo en las alas.

Por esta razón hay que aplaudir que un partido político de ámbito nacional se haya decidido a abanderar la autonomía tributaria de una forma clara y contundente. Pues, si bien es cierto que la presidenta de Madrid hace tiempo que viene defendiendo esta posición, parece que ahora se está haciendo extensiva a otras comunidades en donde se gobierna o se tienen opciones a hacerlo a partir del próximo año.

La filosofía subyacente bajo la descentralización fiscal, bien encauzada, puede acabar promoviendo sistemas fiscales más atractivos que contribuyan, por la vía del estímulo al crecimiento, al mantenimiento de servicios públicos robustos sin necesidad de recurrir a los déficits generadores de múltiples desequilibrios. Es decir. Las comunidades más osadas pueden convertirse en imanes para los sectores más creativos, dinámicos y menos prejuiciosos de la sociedad global, con efectos beneficiosos de todo tipo y para todos.

Nada hay más político, y por tanto menos técnico, que discutir sobre la tributación. Sabemos, desde la pandemia, que los comités de expertos en este tipo de temas se pueden elegir a gusto del pagador. Este es uno de los motivos por lo que le duele tanto a la izquierda, y a los contradictorios y erráticos nacionalistas, la bandera ahora izada. De la noche a la mañana, la iniciativa política ha pasado al campo de los populares.

El esperpento que supone ver a Armengol, y a sus gurús económicos, pedir una mayor centralización (aunque la llamen armonización) es de tal dimensión que, me temo, que más pronto que tarde, tendrán que hacer algún tipo de replanteamiento. De hecho, el haber expuesto a Escrivá, para defender esta postura anti-autonomista, en vez de al propio Sánchez, hace pensar en que el PSOE deja abierta la puerta a la rectificación.

España, y sus comunidades, tienen un problema que se llama déficit público, origen principal de la actual inflación y de muchos otros males. Es un problema que no se va a solventar subiendo los actuales tributos, ya de por sí elevados, sino haciendo que estos configuren un sistema más coherente y atractivo que, al mismo tiempo, desincentive aquella parte del gasto gubernamental que es meramente político y que, por tanto, no se destina a los servicios públicos demandados por la población.

Como señalaba al principio, el órdago lanzado por los del PP para ejercer plenamente la corresponsabilidad fiscal, actualmente en vigor, debería desembocar en una propuesta de modificación del sistema de financiación autonómico, con la finalidad de poder identificar a las comunidades con alguno de los grandes tributos. Así, tal como ocurre con los ayuntamientos, los presidentes regionales tendrían menos incentivos al exceso de gasto y más a administrar mejor de acuerdo con las auténticas preferencias de los ciudadanos.

En democracia no es infrecuente que un partido asuma postulados de sus adversarios, aunque previamente los haya descalificado. Toni Blair o Bill Clinton gobernaron aprovechando el enorme potencial de las ideas liberal-conservadoras a las que previamente se habían opuesto. Por lo que me atrevo a pronosticar que, si el Partido Popular continúa profundizando, no en la corresponsabilidad fiscal, sino en la responsabilidad fiscal, defendiendo este principio como elemento básico del próximo modelo de financiación autonómica, los gurús económicos de los socialistas, y de los nacionalistas, le acabarán siguiendo, aunque, lógicamente, nunca acepten reconocerlo.

 

martes, 20 de septiembre de 2022

Dos daños colaterales de los persistentes déficits públicos

 Dos daños colaterales de los persistentes déficits públicos

 mallorcadiario.com

La gente, los partidos políticos y los gobiernos se preocupan mucho de incrementar el gasto público, incluso aunque en muchas ocasiones sea mero gasto político, sin preguntarse nunca de donde proviene ese dinero. De este modo hay fuertes incentivos para gastar por encima de lo recaudado, teniendo que apelar al endeudamiento para endosar la factura a las generaciones que todavía no tienen derecho a voto o que, sencillamente, todavía no han nacido.

Si esa tendencia no se corrige, tal como es nuestro caso, sino que además se agrava, al residir las principales partidas de gasto en manos de unas administraciones (las comunidades autónomas) diferentes a las que recaudan (central); entonces las necesidades de endeudamiento se vuelven endémicas, y finalmente, sólo pueden ser financiadas mediante el engaño de la sobre-impresión de dinero. Un viejo truco practicado históricamente en momentos de decadencia.

Cuando se produce un aumento significativo en el volumen del dinero y crédito en circulación, el valor de ese mismo dinero y crédito, se reduce. Mientras que, en paralelo, se produce el efecto de elevar el valor de otros activos como es el caso de los inmuebles.

En 2012 Mario Draghi rompió el plan y los acuerdos establecidos para fortalecer la economía del conjunto de la Unión Europea mediante una moneda sólida con aspiraciones de referencia internacional. El italiano, de esta forma, consiguió sortear la crisis de aquel momento y el aplauso general, pero lo hizo al coste de hipotecar el futuro en el que ahora ya estamos.

Efectivamente, al dar renovadas alas a los gobiernos gastadores, se dejó de pensar en los variados daños colaterales que generan los permanentes déficits públicos. Hoy me referiré únicamente a dos de ellos, el precio de las viviendas y la polarización social.

El alza del precio de los inmuebles tiene varios desencadenantes como pueden ser la falta de protección a los propietarios, el retraso en la concesión de licencia de construcción, restricciones urbanísticas, la deficiente planificación municipal, una fiscalidad inadecuada o excesiva, etc. A todos ellos hay que añadir la política monetaria expansiva (flexibilización cuantitativa) que, con el objetivo principal de financiar a los gobiernos deficitarios, opta por bajos tipos de interés y una excesiva impresión de dinero. Una actuación que tiene la consecuencia indirecta, tal como hemos señalado, provocar un fuerte incremento del precio de los activos alternativos al dinero degradado.

La política de Draghi, continuada por Lagarde, no sólo ha incrementado mucho el precio de la vivienda, sino que también ha permitido mantener el auge de los mercados de capitales. Dicho en otras palabras, han implementado un tipo de actuación altamente beneficioso para aquellos que son lo suficientemente ricos como para poseer activos. Pues, al ser el dinero prestado en esencia gratuito ha podido ser empleado por los inversores para mejorar su financiación empujando al alza sus ganancias. La combinación de ambos efectos, viviendas caras y ricos beneficiados, tiene como lógico resultado un incremento de la polarización social.

Es decir, como en materia económica todo está relacionado con todo, los gobiernos que pretenden ponerse medallas de protección social gastando por encima de sus posibilidades, acaban dañando a los sectores más vulnerables, al crearles dificultades indirectas para acceder al bien básico de la vivienda. Un capítulo más de la teoría de las consecuencias no intencionadas típica de los intervencionistas.

Sí, además, se beneficia a los mejor posicionados, profundizando las brechas de riqueza, se está produciendo un daño al conjunto de la sociedad que, de persistir, puede generar no sólo polarización sino, lo que es más grave, también confrontación y dificultades de convivencia.

Desgraciadamente, en nuestro país, el actual presidente de gobierno también opta por una política de confrontación como método para aglutinar a las minorías que le apoyan.

 

 

martes, 13 de septiembre de 2022

Pactos izquierda-derecha o viceversa

Pactos izquierda-derecha o viceversa

 mallorcadiario.com

Si nos fijamos en la política de los últimos tiempos ha sido una constante, desde Rajoy a Feijóo, que el PP haya ofrecido pactos al PSOE que este ha rechazado con la contundencia de frases utilizadas como eslóganes como aquel del “No es no”. Se puede afirmar que lo mismo sucede a nivel autonómico, por lo que resulta interesante reflexionar sobre esta importante cuestión.

 En primer lugar, debo advertir al lector que estoy en el segmento social que considera que la situación económica y social española atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas, por lo que considero que la posibilidad de alcanzar nuevos pactos entre las grandes fuerzas políticas con el objetivo de realizar algunas de las reformas pendientes que pudieran dotar de nuevo impulso al país y a la gente sería una buena noticia.

 Sin embargo, la política no va del bien común, sino de alcanzar y mantenerse en el poder. Por lo que las estrategias seguidas por todos los partidos van encaminadas en esa dirección. Así, desde los tiempos del primer Pacte de Progrés balear, o del Tripartit catalán, esa parte del espectro ideológico descubrió que realizar coaliciones de minorías tiene amplias ventajas. La primera es que, como en los estantes de un supermercado, la variedad permite ampliar el público objetivo. Así, si bien es cierto que la Ley d`Hont, empleada en nuestro sistema electoral, penaliza las divisiones, la suma de electores tan teóricamente diferentes como pueden serlo socialistas y nacionalistas proporciona una ampliación del campo de mayor dimensión.

 La izquierda históricamente se construye por dos grandes principios. El primero, por ser más antiguo, es el de la utopía. Así, desde los tiempos iniciales del socialismo utópico, realizan promesas imposibles de cumplir, bien por ser contradictorias (cabalgan sus contradicciones) o bien por carecer de fundamento real, al despreciar los principios esenciales de la organización social. La ensoñación utópica que ignora las limitaciones de la naturaleza se sigue utilizando porque resulta un poderoso atractivo para todo un conjunto de electores que no tiene ni tiempo ni recursos para indagar en las carencias de ese tipo de propuestas.

 El segundo principio esencial de la izquierda, lo constituye la lucha de clases o, lo que es lo mismo, el rechazo a cualquier posibilidad de armonía social espontánea. Esto se traduce en la construcción mental de enemigos como explicación narrativa de los males de los peor situados. Una construcción que, para este sector, presenta dos grandes ventajas. La fundamental es la de endosar la imposibilidad de alcanzar su utopía a sus adversarios de la derecha, asumiendo un papel el papel en héroes robinhoonianos.  Así mismo, desde los tiempos de Marx, también han identificado como enemigo a un indeterminado empresariado contrapuesto al poder del gobierno, lo que les permite justificar una expansión del estado en beneficio propio.

 Dicho en otras palabras, la izquierda necesita de mitos utópicos, ya sean igualitaristas, feministas, veganos, eco saludables o un simple tranvía para Palma; al tiempo que también requieren identificar y recrear enemigos que impidan cualquier posibilidad de armonía social espontánea. Las ventajas electorales de lo dicho hasta ahora resultan evidentes, aunque los resultados económicos y sociales de tales principios dificulten el progreso, al generar una tendencia al control excesivo que, claramente desincentivación de la creatividad individual y emprendedora.

 Alternativamente, en el ADN de la derecha rigen dos principios rectores aparentemente contrapuestos, el conservador y el liberal. No son del todo contradictorios, aunque se diferencian con claridad. El primero considera que la organización social existente es digna de preservación, mientras que el segundo considera que lo es, únicamente, en la medida en que esa organización es fruto del reconocimiento de la libertad individual, una convergencia propia de las democracias más sólidas. Con estos fundamentos, ante los cambios que de forma natural se van produciendo en la realidad social, pueden realizar propuestas moderadamente reformistas y adaptativas. De esta forma su ventaja electoral se vuelve más visible en tiempos de zozobra poco propicios para ensoñaciones.

 Definidos ambos grupos principales, resulta que las reformas pendientes, señaladas por la UE y otros organismos internacionales, van encaminadas, sobre todo, a limitar y disminuir el poder de los ejecutivos y del estado, ampliando los márgenes de acción y protección de los individuos, y reforzando el sistema de contrapesos democrático.

Se trata de un tipo de reformas aparentemente más en línea con el pensamiento de la derecha, de ahí el origen de las propuestas de pacto y el de su rechazo, aunque lo cierto y verdad es que ambos grupos tienen enormes dificultades para disminuir el propio poder que desean alcanzar y preservar.

El embrollo no tiene una fácil solución, más cuando llevamos demasiado tiempo sufriendo el llamado "efecto trinquete" de las administraciones públicas, en alusión a esos engranajes que se mueven con soltura en una sola dirección, provoca que sea muy sencillo incrementar los presupuestos gubernativos por cualquier motivación, y prácticamente imposible volverlos a ajustar.

En definitiva, los pactos derecha-izquierda podrían resultar enormemente convenientes y ventajosos para el conjunto de la sociedad, aunque hoy por hoy desgraciadamente tienen características utópicas, a pesar de que atravesamos tiempos difíciles poco propicios para ensoñaciones.

viernes, 9 de septiembre de 2022

martes, 6 de septiembre de 2022

¿Podrá el PP cambiar el rumbo?

¿Podrá el PP cambiar el rumbo?

 mallorcadiario.com

Las cosas no van bien, en parte porque las dinámicas internacionales no son favorables y, sobre todo, porque la dirección de los dos gobiernos españoles (nacional y autonómico) han elegido el rumbo del populismo, conformado como una coalición de minorías con intereses diferentes del general, cuyas decadentes consecuencias expuse la semana anterior. No obstante, vivimos en una democracia, así que, aunque esta no atraviese su mejor momento, podemos concebir esperanzas de un cambio político.

Sin embargo, el populismo es un mal muy difícil de combatir incluso desde las altas esferas del Estado, pues echa raíces muy profundas que penetran por todo el entramado social con menosprecio del bien común. Tal como señalé en mi anterior artículo, el fomento de la confrontación social que ha caracterizado el mandato sanchista será difícil de superar. Sólo se podrá hacer mediante un liderazgo claro y decidido que apele a objetivos comunes compartidos. Fácil de decir, pero muy difícil de implementar sin caer en el riesgo de aceptar algunos de los perversos postulados actualmente promovidos.

 Dicho de otra forma, el PP, como alternativa de gobierno, tiene que conseguir un complicado equilibrio que, por un lado, permita al público visualizar su propósito de enmendar las políticas, las leyes, las actuaciones y la narrativa de Sánchez con sus socios; mientras, al mismo tiempo, lanza mensajes de unidad, no sólo territorial, sino también y, sobre todo, doctrinal y social. Algo sumamente enrevesado cuando se tiene enfrente al capitán del Pacte del Tinell y del “No es no” en aras a coaligar intereses minoritarios.

Además, tampoco resulta especialmente favorable la acumulación de poder por parte de organismos supranacionales con dinámicas propias y dudosamente democráticas. Ocurre lo mismo con la coyuntura internacional que ha generalizado una mala gestión de la pandemia, que pilota mal la transición energética y que sigue un erróneo y errático planteamiento de las relaciones de Occidente con Rusia y China. El mundo camina hacia una desglobalización con peligros, no solo económicos sino, lo que es peor, bélicos. Todo esto constituye una dificultad añadida para quien, en principio, desea desarrollar políticas sensatas sin dejarse arrastrar por la ola populista.

Basta hacer el ejercicio de imaginar cómo sería la situación sí el PP estuviese en el gobierno. Las huelgas, las manifestaciones de malestar y las protestas de trabajadores que pierden poder adquisitivo, o de aquellos que recibieron promesas incumplidas por la extensión de la pobreza energética o alimentaria, o por la pérdida de libertades, etc. serían algo así como el pan nuestro del descontento de cada día. Sería así, porque tanto el PSOE como Unidas Podemos, a imagen y semejanza de los nacionalistas, procuran puestos de poder que vayan más allá de las derrotas electorales. Desde los cuales pueden seguir impulsando la ingeniería social gradualista que oportunamente les mantenga en el poder.

Considerando todos estos elementos, y ante la hipotética próxima victoria electoral, el PP se enfrenta al dilema de si actuar al modo de un simple administrador concursal, afrontando sólo las mínimas transformaciones económicas que permitan salir del bache sin remover el cuerpo social. O, si por el contrario se opta por desarrollar cambios de mayor calado que intenten evitar la decadencia nacional.

En este último caso, la disyuntiva será si desarrollar cambios lentos que minimicen su impacto social, o alternativamente, implementarlos de forma rápida y decidida para evitar que las inevitables tensiones sociales se prolonguen en el tiempo. La primera opción tiene la ventaja de consolidar al partido en los puestos de poder, aunque tiene el inconveniente de fortalecer la dialéctica, la argumentación y la organización de alianzas de todas aquellas minorías que se opongan al proceso regenerador.

La alternativa contraria, actuar de forma rápida, es a mi juicio la que albergaría mayores posibilidades de éxito. Sin embargo, eso requiere una preparación previa rigurosa y minuciosa. Lo que fácilmente se puede traducir en destapar las cartas antes de hora, facilitando las embestidas populistas.

En definitiva, sobre el PP, y sobre su líder Feijó, recae ya una grave responsabilidad que requiere, no solo pulso firme y cabeza bien fría, sino, sobre todo, claridad de objetivos y determinación para alcanzarlos. ¡Ahí es nada!

 

 

 

martes, 30 de agosto de 2022

Sánchez, una presidencia para la decadencia nacional

Sánchez, una presidencia para la decadencia nacional

 mallorcadiario.com

Nuestro país, durante la presidencia de Sánchez, muestra muchos de los síntomas clásicos de haber entrado en una fase de decadencia, de la que difícilmente saldrá por un simple cambio de gobierno, si es que esto último llega a producirse. Si bien es cierto que muchos de ellos son previos a la actual legislatura se han agudizado, por su acción de gobierno, de una forma extraordinaria.

La economía nacional va a menos, acumulando descomunales deudas cada vez más difíciles de sostener, con una clara tendencia al estancamiento de la actividad y a la degradación del dinero (inflación), generando brechas que dividen a la sociedad. Esto ocurre en parte, porque en ausencia de un crecimiento robusto, la actividad económica deviene un juego de suma cero en el cual para que algunos ganen, otros necesariamente han de perder. Por supuesto, los que ganan son aquellos que están más cerca del poder. Es entonces cuando de forma natural, sin ninguna necesidad de que se fomente, aparece la polarización política, con el germen de la confrontación. Sánchez, sin duda, ha acelerado esta dinámica a fin de aprovecharla para mantenerse en el machito.

La clase media se bate en retirada, y con ella la savia por la que fluye toda posibilidad de prosperidad, pues es esta categoría social la que está constituida por aquellos grupos más dinámicos e independientes del poder, caracterizados por su anhelo de cultura y espíritu crítico. La familia es el puntal básico sobre el que se apoya, al ser el soporte que le otorga la independencia personal. Sánchez, siguiendo una línea ya ensayada en otros momentos decadentes, acelera la colocación de “palos en las ruedas” de esta institución nuclear, bien mediante un feminismo de confrontación, bien mediante un sistema educativo que la ningunea, bien mediante un sistema fiscal que la penaliza.

Al mismo tiempo Sánchez, intensifica la lucha por el control de medios de comunicación con el claro propósito de manipular las emociones del público mediante la construcción de un relato que, al tratar de justificar el propio fenómeno decadente, lo impulsa. De hecho, es el dominio mediático el que le facilita arrinconar o neutralizar a la oposición discrepante, bien empujándola a posiciones marginales, o bien haciendo que asuma muchos de los postulados gubernamentales.

Efectivamente, practicar la cultura de la cancelación con medios convertidos en justicieros dispuestos a arruinar la reputación del disidente, hace que no sean pocos los optarán por el exilio interior o, que incluso, si carecen de la fortaleza suficiente, acaben siendo asimilados, en un ambiente en donde es difícil distinguir la verdad de la mentira. Es típico de los tiempos de decadencia que la ausencia de confrontación intelectual desincentive a las personas más capaces a la hora de hablar en público u ostentar puestos políticos, produciendo un vacío que ocupan los menos cualificados, en una espiral en la que el proceso entra en una aceleración circular centrífuga.

Otro síntoma de declive es el aumento de complejidad administrativa y burocrática que no sólo desincentiva cualquier iniciativa privada, sino que incluso las paraliza, utilizando una maquinaria funcionarial, o para-funcionarial, que no deja de crecer, sustrayendo recursos a otras actividades públicas como la realización de inversiones en infraestructuras. Sin inversiones solo se puede aspirar a alargar los tiempos de lánguida amortización. La digitalización que en su origen es un fenómeno que simplifica la vida, en estas circunstancias se convierte en un simple, aunque completo, instrumento de control.

Por último, aunque no menos importante, el cumplimiento de las normas se hace laxo, pues estas o se aplican con más o menos rigor en función de la distancia que se tenga respecto al poder, o se buscan subterfugios para auto-concederse poderes especiales. Lo hemos visualizado en muchas ocasiones con el otorgamiento de indultos, con el incumplimiento de sentencias, o con los numerosos estados de alarma dictados y con las nuevas leyes a que han dado lugar. El desprestigio institucional es entonces inevitable y con él se retroalimenta el decadente espíritu de enfrentamiento y disputa. La democracia, como poco, funciona mucho peor en tiempos de mayor conflictividad.

Tristemente soy de la opinión que llevamos tiempo inmersos en este proceso, no solo como nación, sino también como miembros de la cultura occidental. Ahora bien, la presidencia de Sánchez, al aprovecharlo para mantenerse en el poder, lo ha acelerado de tal forma que va resultar extremadamente difícil de revertirlo, si es que se consigue. El factor determinante que lo desencadena es el empeoramiento de las finanzas públicas. Y ya sabemos que la mejora de tales finanzas resulta sumamente impopular. 

martes, 23 de agosto de 2022

Enseñar

 Enseñar

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Siempre se ha dicho que el ejercicio de la docencia requiere de un buen nivel de vocación. Pienso que es cierto, pues, tras más de treinta años de profesión, considero que existen un conjunto mínimo de requisitos que debe reunir un buen enseñante. Sin ellos se puede decir, con razonable seguridad, que la vocación no existe.

El primero, y sin duda principal, de esos requisitos es un conocimiento profundo y extenso de los temas a explicar, pues sólo el dominio de la materia otorga al maestro la seguridad necesaria para exponer los temas con el suficiente entusiasmo, como para vencer la resistencia que se genera a la entrada a cualquier disciplina.

Es el dominio de las asignaturas el que permite, al docente, llevar a cabo las simplificaciones y, en ocasiones, las exageraciones que faciliten la asimilación de los conocimientos. Trucos que visualizan con mayor claridad la forma de pensar propia de cada rama académica. De hecho, con frecuencia, la simplificación es la etapa previa a cualquier comprensión de los problemas más complejos. Un mapa escala 1:1 no tiene ninguna utilidad por no simplificar la realidad, lo que sí ocurre con mapas más pequeños en los que, por supuesto, se ha perdido parte importante de la información. La exageración didáctica es otra forma de simplificación.

También es importante que el docente sepa ponerse en la piel de los discentes, tendiendo puentes entre lo que estos saben y lo que tienen qué alcanzar a saber. Para ello resulta sumamente interesante contar con buenas colecciones de ejemplos que permitan acceder a los pensamientos más abstractos desde la realidad cotidiana. Esta labor no siempre es sencilla, pues a medida que pasan los años la experiencia vital del profesor, aunque se amplía, también puede correr el riesgo de distanciarse de la de sus alumnos. Los ejemplos compartidos clásicos siempre exigen adaptaciones para cada generación.

El docente también tiene que reunir el requisito de ser suficientemente ordenado, no sólo en las exposiciones verbales, sino también en su propio pensamiento. La organización de sus ideas se acabará haciendo evidente. El orden es la mejor forma, o incluso la única forma, de ayudar a subir peldaños en la escalera del conocimiento.

Como le ocurre al político que quiere introducir una determinada idea entre su electorado, el maestro debe construir una narrativa acerca de la meta que pretende lograr y del camino que va a intentar seguir para llegar hasta ella. Esto último, pienso que es especialmente relevante en las ramas científicas con contenido matemático en donde muchas veces, por desgracia, se ha dejado de lado su vertiente social, lo cual añade grados de abstracción a temas ya de por sí abstractos.

Las exposiciones orales preferentemente tienen que estar acompañadas de material escrito que facilite el pensar más despacio sobre los diferentes temas tratados. Este material, naturalmente, también tiene que estar bien ordenado de forma simplificada. Es un hecho que se asimilan mejor las ideas leídas que con las oídas.

Saber dejar, e incluso generar, el espacio necesario a las aportaciones de los estudiantes constituye un más de los requisitos a cumplir. Es normal que estos pueden tener ideas, sugerencias o preguntas equivocadas o poco coherentes que les hagan albergar un cierto miedo escénico. Por ello es importante evitar que por pereza o por vergüenza se queden en la mente del alumno. En definitiva, un buen profesor intentará, y pondrá mucha energía, en que sus estudiantes venzan la natural resistencia a hablar en público. Esta es una de esas tareas que no siempre resulta fácil de llevar a cabo, y que depende en gran medida del tipo de alumnado en cuestión. Es más fácil cuando éste más o menos homogéneo en intereses que cuando no es así, lo que obliga un sobreesfuerzo didáctico de adaptación.

El buen profesor tiene que saber plantear las preguntas que resulten sugerentes tanto a la hora de jerarquizar las ideas, como a la hora de que los propios estudiantes puedan explicarlas a los demás. Ejercitando la exposición de los diferentes temas es cuando la mente los asume como propios. Tras escuchar y leer los asuntos tratados, exponerlos equivale a coronar la primera cima del aprendizaje.

En definitiva, estas son algunas de las características que considero que constituyen la labor del docente. Como dije al inicio, el primero y principal de todos los requisitos a reunir pienso que es el conocimiento profundo y extenso de la materia del que deriva el entusiasmo, pilar fundamental donde se apoyan todos los demás. 

Por supuesto, no todos los profesores tendrán ni el mismo grado de vocación, ni el mismo grado de dominio de su materia, ni tan siquiera estarán en su mismo estadio vital. Por ello exigir uniformidades pretendidamente igualitarias, en donde se pone más énfasis en las formas didácticas que en el grado de conocimiento de los docentes es un completo error.

 

 

martes, 16 de agosto de 2022

Lobby funcionarial

 Lobby funcionarial

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Si me preguntan cuál es el principal lobby que opera con éxito en Baleares, y por extensión, en el resto de autonomías y también en el ámbito nacional, diría que es el de los funcionarios. Lo hace con tanta destreza que nunca aparece en los medios, y en consecuencia, a diferencia de otros, consigue evitar cualquier crítica social.

Es cierto que los cuerpos de funcionarios son muchos y muy variados, por tanto, no es un colectivo con intereses homogéneos. Sin duda, las aspiraciones de un sanitario no son equivalentes a las de un bombero, ni estas a las de un empleado en la recogida de basura o de un profesor de universidad. Sin embargo, tienen los suficientes elementos en común como para que por encima de todos ellos pueda existir una élite capaz de autoerigirse con cierto poder de negociación social, un fenómeno que se potenció sobremanera con la creación de las comunidades autónomas.

Los políticos ocupan sus cargos de forma muy provisional, estarán en ellos una parte relativamente pequeña de sus propias carreras profesionales, con excepción de aquellos devenidos, precisamente, en funcionarios de la política. En el caso de la comunidad autónoma son esencialmente consellers y directores generales. Todos ellos dependen, para el desarrollo de sus programas de gobierno, del concurso de sus respectivos funcionarios quienes atesoran el conocimiento técnico e histórico del funcionamiento de la administración.

Pues bien, estos altos funcionarios tienen dos categorías, una obtenida por concurso oposición y otra, superior con un complemento salarial de cerca del cincuenta por ciento, resultado de su designación por el poder político. Estos últimos suelen mantenerse en sus elevados puestos incluso cuando los gobiernos cambian de color.

Se trata por tanto de compañeros de carrera con historias personales que, con frecuencia, guardan muchas similitudes, y que comparten no sólo la posesión de una completa formación, sino también mucha información, casi siempre muy superior a la del político que figura como su jefe. De esta forma, entre ellos se pueden establecer relaciones informales por las que circula aquello que se considera bueno y acertado y aquello otro que no tiene tal consideración.

Este colectivo podrá crecer si la administración, o el sector público, también lo hace. Es decir, los incrementos presupuestarios autonómicos suponen que más funcionarios de la primera categoría puedan aspirar a alcanzar la segunda, con su sustancioso complemento salarial.

En mi opinión, esta es una, entre otras varias, de las explicaciones del porqué los gobiernos autonómicos tienen tendencia a incrementar los impuestos (quejándose de la financiación en la elaboración de su narrativa) en vez de ajustar el mucho gasto superfluo y redundante existente. 

Como este esquema de funcionamiento se repite en la totalidad de las comunidades autónomas, pienso que también contribuye a explicar, en parte, la deriva independentista catalana. Es por esto que pienso que opinadores yerran cuando se preguntan acerca del liderazgo de la burguesía catalana en el inacabado proceso. Sería más acertado preguntarse sobre el posicionamiento de los altos funcionarios. De hecho, no es descabellado concluir que estos mandarines pueden pensar que su influencia y su situación personal puede mejorar prescindiendo de los controles que sobre ellos realizan sus homólogos ministeriales.

En definitiva, la actual acción gubernativa, y por motivos que hoy no vamos a analizar aquí, tiene dos componentes fundamentales. El primero es la comunicación que constituye casi la única variable que controlan realmente los políticos durante sus mandatos. La otra es la implementación administrativa y gerencial que recae, básicamente, sobre los cuerpos de funcionarios de élite. Pensar, como hacen muchos, que los políticos y los funcionarios, a diferencia de empresarios y particulares, son seres angelicales carentes de intereses propios, personales y de grupo, es uno de los grandes éxitos de este lobby.

También es el motivo esencial por el que resulta tan interesante, para la sociedad en su conjunto, limitar el poder y el tamaño de los gobiernos

martes, 9 de agosto de 2022

Tendencias de los gobiernos autonómicos

 Tendencias de los gobiernos autonómicos

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La acción de un gobierno autonómico puede ser bastante tranquila pues los incentivos que tienen los dirigentes públicos que participan en ellos están extremadamente marcados. Tan marcados están que una parte de la sociedad, de cada comunidad, se ha adaptado a este tipo de gobierno al calor de sus presupuestos.

Veamos, las principales funciones de los ejecutivos regionales están relacionadas, en primer lugar, con la gestión de servicios públicos muy estructurados, como es el caso de la sanidad, la educación, algunos servicios sociales, algunas modalidades de transporte, etc. En todos ellos los márgenes de maniobra para la acción política son relativamente pequeños, aunque se pueden establecer algunos cambios en las pautas a largo plazo, es decir, en periodos de tiempo que superan los de una legislatura. Así, en este ámbito la tendencia de los gobiernos autonómicos se limitará, fundamentalmente, a patrocinar incrementos presupuestarios que, lógicamente, intentarán que beneficien a los de las filas propias, bien sea excluyendo a la lengua común en los usos oficiales, o de cualquier otro modo.

Una segunda vertiente importante para este tipo de ejecutivos está referida a la ordenación, sobre todo territorial, aunque no exclusivamente, de los principales sectores económicos. Sin duda, un tema con mayores implicaciones ideológicas y, por tanto, políticas. Aquí la tendencia será a intentar elaborar leyes ambientales, sociales y de seguridad que, en el fondo, estén destinadas a proteger los intereses de las empresas, profesionales y agrupaciones locales frente a una potencial competencia foránea. De hecho, con las autonomías apareció una constelación de patronales y sindicatos que, básicamente, han tenido esta orientación.

Un tercer punto más peliagudo de la acción autonómica lo constituye la realización de inversiones en infraestructuras relevantes. Pues, a pesar de que con frecuencia éstas son necesarias para el progreso económico y social de la comunidad, al mismo tiempo pueden causar un impacto negativo sobre amplios sectores de electores, bien sea porque les afectan directa o indirectamente en sus propiedades, o, simplemente, porque no benefician a sus propios intereses inmediatos. Es decir, en estos temas siempre habrá quien considerará que soporta más costes que beneficios con respecto a otros conciudadanos. Por ello, con frecuencia gobierno y oposición tomarán posicionamientos encontrados a pesar de las grandes dificultades que puede comportar identificar con nitidez a quienes ganan y a quienes pueden perder con cada una de las diferentes grandes obras. De hecho, nadie nunca se ha planteado debatir un plan de inversiones a medio o largo plazo, aunque la legislación y la doctrina hacendística predique, por activa y por pasiva, su necesidad.

Además, desde el punto de vista de la rentabilidad electoral, al presidente autonómico de turno, le resultará más atractivo destinar recursos a incrementar el gasto corriente, utilizándolo al modo clientelar, que destinar esos mismos recursos a la realización de costosas, y siempre discutidas, infraestructuras. Este es el motivo por el cual, aquí en Baleares tenemos desaladoras, carreteras, depuradores, etc. que esperan el sueño de los justos desde hace décadas. Y este es también uno de los motivos por el cual está resultando tan difícil aprovechar, de verdad y sin márquetin, la llegada de los fondos europeos.

Por último, los ejecutivos autonómicos intentarán potenciar los signos culturales propios de su región. Pues constituyen formalmente, y en algunos casos realmente, el fundamento esencial de su existencia. Así se explica que estos gobiernos suelen preferir la “cultureta” a la gran cultura. Por supuesto, este es el campo mejor abonado para la actuación clientelar, por lo que a nadie le debería extrañar que las partidas dedicadas a estos menesteres crezcan y crezcan sin solución de continuidad. La normalización nunca se considerará alcanzada. Y lo mismo ocurre con la financiación.

Soy consciente de que estoy simplificando la realidad para entenderla, tal como ocurre con un mapa. Pero así, podemos concluir que casi todos (hay excepciones) los gobiernos autonómicos han seguido, en mayor o menor medida, las grandes pautas aquí descritas, por estar marcadas en sus estatutos de autonomía a través del sistema competencial, en la legislación electoral y en el sistema de financiación. De hecho, sólo una modificación de estas normas básicas o un liderazgo muy potente, capaz de proyectarse más allá de una o incluso dos legislaturas mediante la reunión de sólidos equipos capaces de elaborar, compartir y difundir propuestas propias, puede traer algo nuevo. Si ocurre, con facilidad será para mejor.

martes, 2 de agosto de 2022

La dimisión de Draghi como síntoma.

 La dimisión de Draghi como síntoma.

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Personalmente no soy un fan de Mario Draghi, pues creo que cuando dijo aquello de “haré lo que tenga que hacer, y créanme, será suficiente” comenzó a transformar el cargo de Gobernador del Banco Central Europeo al llevarlo, desde la independencia técnico-funcionarial, al terreno netamente político. Una transformación que lamentablemente está completando su sucesora Christine Lagarde.

Sin embargo, debo reconocer, por evidente, que el exgobernador no forma parte del club político-populista, ahora tan de moda. Ese que cuenta con miembros tan destacados como Pedro Sánchez o Boris Johnson. Todo lo contrario, es un reputado economista técnico que ha tenido altas responsabilidades en muchas de las principales instituciones económicas nacionales e internacionales, tanto públicas como privadas. Un breve repaso a su currículum convence a cualquiera de que se trata de una de las personas mejor preparadas del ámbito mundial. Es pues, un profundo conocedor de los condicionantes que permiten impulsar el bienestar de una nación. De manera que, como muchos y por más que tuviera mis reticencias, recibí su designación a la alta magistratura italiana como una gran noticia. Sin embargo, y a pesar de su gran bagaje, este verano tras año y medio al frente del gobierno se marcha a su casa sin haber podido implementar las reformas más básicas y esenciales que su país necesita.

Cuando el presidente Mattarella le llamó para ocupar el elevado cargo, puso como condición ser apoyado por todo el espectro parlamentario. Algo que casi obtiene, pues todos los grupos le votaron a excepción de Fratelli d’Italia, que cuenta tan sólo con 33 de los 630 escaños del Congreso. Una mayoría tan amplia que hacía presagiar que, esta vez sí, Italia podría salir de su postración realizando las reformas estructurales que le devolvieran a su viejo esplendor. Para facilitar las cosas contaba, además, con una inmensa cantidad de dinero en concepto de Fondos Europeo otorgados a su debilitado país. Es decir, que desde los inicios de 2021 Italia pasó a estar gobernada por un nuevo César que reunía tres fundamentales virtudes, a saber: sobrada experiencia, grandes apoyos y enormes recursos. Unas circunstancias excepcionales para el éxito.

Pero, por increíble que parezca, la aventura del exbanquero ha terminado en fracaso, al perder el apoyo del grupo ecopopulista fundado por el cómico Beppe Grillo (Movimento 5 Stelle). Un triste final que nos puede llevar a preguntarnos sí las actuales democracias, infectadas de populismo, están capacitadas para realizar las transformaciones que les devuelvan el oxígeno que sus economías necesitan. Una pregunta especialmente pertinente también en nuestro país. Sobre todo, si pensamos que, por ejemplo, sólo pudimos recuperar los principales guarismos económicos de antes de la Gran Recesión en 2019 y que, por añadidura, no se espera que se vuelvan a alcanzar estos últimos hasta, nada más y nada menos, finales de 2024. Es decir, que como ocurre en otras naciones, estamos inmersos en un estancamiento económico de más de 15 años de duración. ¿Qué está pasando?

Pues bien, en mi opinión lo que ocurre -está claro- no es que no se sepa lo que se tiene que hacer. Draghi, independiente y apartidista, tiene las ideas muy claras a este respecto, sabe que es lo que hay que hacer, aunque no ha sabido cómo hacerlo. En parte, porque la actual configuración de la estructura política lo impide. Muchos de los dirigentes partidistas, y la mayoría de sus cuadros, priorizan su carrera personal sobre cualquier otra cuestión, incluida la reputación de su propio partido y, con ello, de toda la actividad política. De hecho, incluso pueden llegar a pensar que, si el nombre de su partido acaba por tener que desaparecer, siempre se puede fundar otro, al fin y al cabo, son agrupaciones poco arraigadas. La mismísima Italia o Cataluña, sin salir de casa, nos lo han mostrado en varias ocasiones.

El final de las ideologías está siendo sustituido por la creencia que el Gobierno o el Estado lo puede todo, y que por tanto todo debe estar legislado. De hecho, en cada campaña electoral, no faltan candidatos desaprensivos dispuestos a prometer cualquier cosa, y también simultáneamente su contraria, en un ejercicio de "cuadratura del círculo". Todo para alcanzar el poder al grito de “après moi, le déluge””. Tampoco faltan aquellos que consideran que todo lo personal es político, es decir, que el ámbito estatal no tiene límite alguno.

Por tanto, sostengo que la dimisión de Mario Draghi es una muy mala noticia que nos debería hacer reflexionar acerca de cómo mejorar nuestras democracias. Un buen gobierno no tiene porqué requerir de buenos gobernantes, pero los buenos gobernantes tienen que poder gobernar.

Tan sólo un improbable rearme cultural, en los genuinos valores occidentales, que tiene en su epicentro la limitación del poder del Estado, nos puede devolver creer en nosotros mismos como individuos, en vez de como grupo identitario o masa aborregada.

 

martes, 26 de julio de 2022

La nueva política que ha traído la izquierda

 La nueva política que ha traído la izquierda

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La nueva política que ha llegado de la mano de la izquierda ya no va de resolver conflictos entre los distintos intereses contrapuestos en la sociedad, sino de influir en la forma de pensar de los votantes. Una transformación que pone muy difícil la alternancia, a pesar de los negativos efectos sociales que se están produciendo.

Los partidos políticos tradicionalmente eran el resultado de organizar las corrientes de opinión de un país, tanto para la elección de los problemas como de posibles sus soluciones. Para ambos cometidos seleccionan, a través de una mezcla de méritos, lealtades y relaciones informales a sus élites dirigentes. Lo que los lleva a conformar programas electores completos cerrados y coherentes que se ofrecían como una especie de pacto con sus electores. Todo esto para la nueva izquierda ya no es así.

La crisis ideológica que han experimentado en las últimas décadas, así como su incapacidad para afrontar las crisis económicas, unida a las electoralmente exitosas experiencias populistas en términos de poder -como por ejemplo la del nacionalismo catalán- han acabado por alumbrar otro tipo de arquitectura política izquierdista.

Así, el poder, en buena medida, está dejando de ser un instrumento para conducir los anhelos sociales de una manera u otra, para convertirse en un modo de vida de aquellos que participan en el juego político. Las élites, poco a poco, se han convertido en funcionarios de partido capaces de defender y difundir las consignas partidistas elaboradas para cada uno de los momentos y auditorios a los que se dirigen, por muy contradictorias que estas puedan ser entre sí. Ahora los partidos de ese espectro político son organizaciones jerarquizadas y disciplinadas que, prietas las filas, pueden difundir y defender cualquier idea, por absurda que ésta sea, si ha sido elaborada por las cúpulas para el mantenimiento del poder.

En este sentido, el éxito electoral de los nacionalismos periféricos españoles que han podido conservar el poder durante todo el periodo democrático (incluso estando formalmente en la oposición), ha mostrado el camino a la nueva izquierda. Así, ahora, de lo que se trata es de, una vez conquistado el gobierno, utilizar la enorme maquinaria del Estado para crear, entre la mayor parte de la población, el marco mental que les permita seguir disfrutando de las moquetas. De ahí los nombres con los que actualmente se bautizan a los ministerios, las consejerías o, incluso, a las concejalías. De ahí, el asalto a los sistemas universitarios y educativos, a los medios de comunicación, a los elaboradores de estadísticas, al mundo judicial, al mundo artístico, etc. Saben que la comunicación es la variable política que proporciona mejores réditos y la más sencilla de implementar.

No se trata de un fenómeno exclusivamente español, más bien es una tendencia general que se está produciendo en todo el occidente cultural con consecuencias que se puede observar ya en los lugares en los cuales el populismo lleva más tiempo al mando. Divisiones y enfrentamientos sociales, inseguridad jurídica y, por tanto, escasísimos o nulos progresos económicos. En definitiva, frustración.

El encierro domiciliario decretado de forma generalizada durante la pandemia constituye el punto de inflexión hacia esta nueva forma de hacer política. Los dirigentes sintieron que tenían que hacer algo ante la amenaza del virus desconocido, así que la respuesta tenía que estar a la altura del miedo histérico y generalizado recién creado. El confinamiento fue su respuesta, sin importar ni su legalidad ni sus consecuencias. Y eso que muchos de esos mismos dirigentes nunca creyeron en la dura medida. De hecho, a más de uno de ellos se les pilló saltándose sus propias cuarentenas, y a todos cambiando casi a diario sus decretos.

El nuevo mundo, interconectado a través de todo tipo de redes sociales, favorece el pensamiento grupal, lo que facilita (o abarata en términos económicos) la construcción de marcos mentales, al tiempo que dificulta (o encarece) la construcción e implementación de pensamientos coherentes bien fundamentados elaborados como resultado de debates profundos.

En nuestros países el poder estatal controla, de forma directa o indirecta, la mitad de la actividad económica, lo que incluye los mejores salarios y las mejores condiciones laborales, y, sobre todo, los resortes generadores de las ideas que configuran los marcos mentales. Está claro que la conquista del poder se convierte en una auténtica golosina para los grupos con menos escrúpulos.

Por todo ello, soy de la opinión que corregir estas tendencias va a resultar muy difícil, sí que llega a conseguirse. Pues va a hacer falta mucho más el evidente deterioro social y económico que conlleva.

martes, 19 de julio de 2022

Cubanizados coches verdes de gasolina


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Cubanizados coches verdes de gasolina

La línea que separa la regulación de la planificación centralizada es fina. Tan fina que Deng Xiaoping pudo cambiar la devastadora gestión económica de Mao por otra más innovadora y dinámica, corriendo la línea desde la férrea planificación hacia una regulación algo más flexible. El resultado fue que la innovación volvió a hacer acto de presencia en el empobrecido gigante asiático. Iniciando un proceso de transformación que, en el tiempo de una generación, le ha devuelto el estatus perdido de superpotencia.

Ciertamente, la planificación centralizada realizada por burócratas politizados mató la innovación, hasta tal punto que otro dirigente comunista, Leonid Brézhnev, llegó a diagnosticar que el gran problema del atraso empresarial de la Unión Soviética es que "temían tanto a la innovación como el diablo al incienso”. Y es que la innovación es, mayoritariamente, el resultado de las fuerzas del mercado en su función coordinadora y equilibradora de las prioridades sociales. La planificación centralizada, por su parte, se realiza siguiendo criterios ideológicos que conciben una hipotética sociedad ideal, que como tal, no debe cambiar.

Pues bien, en materia de transición energética y coche eléctrico hay muchos síntomas de que la Unión Europea, y sus estados miembros, están acercándose peligrosamente a la delgada línea roja que separa la simple regulación de la asfixiante planificación. Y, si esto es así, el resultado no puede ser otro que la incapacidad de innovar en estas materias tan relevantes. La historia del progreso de la humanidad, es la historia del creativo e imaginativo uso de la energía.

La hiperregulación en esta materia, y paralelamente en lo referente al coche eléctrico, puede estar creando desincentivos a mejorar los productos que demandan los consumidores, puesto que como se impondrán obligatoriamente por ley, ¿Qué necesidad hay de mejorarlos? Y sí, además, se otorgan cuantiosas subvenciones que cambian los precios relativos de los insumos desvinculando los de los costes, ¿No es mejor contar con buenos equipos de abogados que faciliten la consecución de esos fondos públicos, antes que con ingenieros que desarrollen innovaciones inciertas?

Parece un hecho innegable que en el seno de las administraciones públicas la innovación brilla, sobre todo, por su ausencia (excepto en los rarísimos casos en que hay competencia entre sus organismos). Entonces, si se hace depender a todo un sector tan fundamental como el de la energía y la automoción de las decisiones de esas mismas administraciones ¿Será posible la innovación?

Por supuesto, esta regulación tiene un alcance geográfico limitado al viejo continente. En China, y en otros enclaves, el margen de maniobra es mucho mayor. Lo que nos puede hacer pensar que será allí en donde tendrán lugar los desarrollos tecnológicos más importantes en estas cuestiones. En parte ya lo estamos viendo, la tecnología punta ya no es europea.

El fabuloso desarrollo europeo nunca ha sido un punto alcanzado y conquistado para siempre, sino que requiere de un movimiento permanente, de ese impulso creativo e innovador, que como el pedaleo en las bicicletas, nos provea de la necesaria fuerza equilibradora.

Quizás, cuando pase el tiempo, recordaremos a Ursula von der Leyen o a Christine Largarde como nuestras anti-Deng Xiaoping, es decir, como aquellas dirigentes que, mediante su liderazgo (o su ausencia de liderazgo) condujeron a nuestras sociedades hacia una economía parcialmente de tipo planificado y, por tanto, atrofiada en su creatividad. Aunque, si es así, lo malo es que ya será demasiado tarde y viviremos en una sociedad empobrecida aferrada a la nostalgia del recuerdo de lo que fue, cuando se consideraba que los auténticos estadistas eran aquellos capaces de mantener sus ideas a lo largo del tiempo.

Sinceramente, soy de la opinión de que probablemente fracasará la iniciativa de prohibir los vehículos de combustión a mitad de la próxima década. Aunque, es verdad que tal vez no será considerada una mala noticia pues en la política actual, la factoría léxica populista transformadora de los marcos mentales, siempre puede encontrar la solución mediante una nueva taxonomía que pinte de verde, además de a las centrales nucleares y de gas, a los cubanizados coches de gasolina que por entonces circularán.

 

viernes, 15 de julio de 2022

¿Viene otra crisis?

 La inflación frustra la recuperación. En los últimos meses se han registrado récords de empleo pero también de subidas de los precios. La economía balear todavía no había alcanzado en el primer trimestre el nivel de actividad prepandemia, aunque las previsiones apuntan a que la temporada turística en Balears será excelente y con cifras similares a las de 2019. La demanda está disparada y se empieza a gastar el ahorro acumulado. Los retos pendientes que tienen las Islas en materia de vivienda, temporalidad o sostenibilidad siguen ahí tras la COVID-19. Los problemas de falta de materias primas y suministros persisten y la guerra ha contribuido a agravar los altos precios energéticos que hacía tiempo que se habían disparado. ¿Hay motivos para pensar que se acerca otra crisis?

Un resum de la complexa situació econòmica d'aquest estiu 🏩🏩✈️✈️👩‍🏭👷‍♂️💸💸⛽️⛽️ Amb les visions dels professors Antoni Riera @ImpulsaBalears i @PepAguilo

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martes, 12 de julio de 2022

Creciente importancia de Marruecos


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Creciente importancia de Marruecos

Hasta hace muy poco las hambrunas parecían una cosa del pasado, uno de esos grandes jinetes del apocalipsis que, gracias a los valores occidentales, habíamos superado. Sin embargo, el proceso de desmundialización que se inicia con la respuesta dada a la pandemia, y posteriormente con la guerra de Ucrania, están volviendo a levantar telones de acero entre los bloques que se nuclean en torno a las superpotencias. Con la consecuencia de generar un peligroso decrecimiento económico que puede resucitar fantasmas del pasado.

Desde que Alexandre Von Humboldt (castellanizado, Alejandro de Humboldt) viajó al Perú a inicios del siglo XIX, la humanidad dio un gran salto, pues este científico se percató, en aquellas tierras, que las parcelas más marginales y, aparentemente más estériles, producían buenas cosechas. Tardó muy poco en relacionarlo con un polvo amarillo con fuerte olor a amoníaco que los lugareños recolectaban y luego esparcían. Eran el guano, excrementos de aves; abono, fertilizante. También se hacía lo mismo con los excrementos de murciélago.

A Humboldt se unió el científico peruano Mario Rivero y Ustáriz quien estudió las propiedades del fertilizante. La idea se difundió rápidamente por toda Europa, que en aquel momento era el faro que iluminaba el mundo. De manera que la producción de alimentos comenzó a crecer alejando el pesimismo malthusiano con que se había inaugurado aquel siglo. Lo que permitió que la población humana creciese a ritmos exponenciales. Con el guano, el hambre comenzó a parecer cosa del pasado.

Desde todos los rincones del mundo se demandaba el "nuevo oro" recogido en la costa peruana. De manera que pronto comenzó a escasear. Así que la imaginación humana dio el siguiente paso intentando, y consiguiendo, crear un guano artificial. Fueron los alemanes Carl Bosch y Fritz Haber quienes, ya a inicios del silgo XX, encontraron la manera de utilizar el nitrógeno del aire para hacer amoníaco, como elemento esencial de los fertilizantes. Más de la mitad de la humanidad les debe a ellos el poder vivir, aunque tristemente, son recordados también por ser los padres del repugnante armamento químico. Los grandes hombres son casi siempre pura contradicción y, sin duda, este es un caso extremo.

El proceso Haber-Bosch, y los hallazgos de Humboldt, son un magnífico ejemplo de cómo un proceso de sustitución tecnológica permite afirmar que el principal recurso económico, no es una determinada materia prima, sino la mente humana, cuya actividad creativa aumenta con las interrelaciones propias de la mundialización.

Todas las plantas necesitan nitrógeno para crecer. Es, junto al fosfato y el potasio, el agua y la luz del sol uno de los elementos que permiten los cultivos a gran escala. Sin embargo, ni el fosfato, ni el potasio todavía pueden ser creados artificialmente. Este último se extrae básicamente de cuatro países, uno es Canadá, mientras que los otros tres están al otro lado el nuevo telón desmundializador, son Rusia, Bielorrusia y China.

Por su parte, el fosfato, que fue considerado el “cuello de botella esencial de la vida” por Isaac Asimov, se extrae casi exclusivamente en dos países. Uno de ellos es China quien ya ha prohibido su exportación, el otro es Marruecos, que cuenta con cerca del 70% de todo el fosfato que se estima hay sobre la faz de la tierra. Nadie goza de una exclusividad tan acusada.

Así, no es difícil concluir que Marruecos está, y va a va continuar estando, en una posición de ventaja en los próximos tiempos. Una ventaja que aumentará a medida que el proceso de desmundialización avance. Aunque, por supuesto, y a pesar ello, siempre se puede producir una nueva sustitución tecnológica como la de Humboldt o la de Haber y Bosch. Pero mientras eso no ocurra Marruecos será el aliado imprescindible de la superpotencia occidental.

 

 

martes, 5 de julio de 2022

La excepción ibérica, Spain is diferent


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La excepción ibérica, Spain is diferent

La “excepción ibérica” de Sánchez se parece tanto a aquel viejo eslogan “Spain is diferent” que, una vez más, deja traslucir como para nuestro actual presidente Franco no es sólo una obsesión sino también, y sobre todo, una fuente de inspiración. Haber aguantado cuarenta años en el machito, sin duda, le proporciona una interesante fuente de aprendizaje a quien sólo aspira a estar un día más en el poder.

Una práctica habitual de la política económica franquista consistió en el diseño de subvenciones cruzadas, es decir, elevar los precios de algunos bienes para reducir el de otros cuando el criterio del gobierno no coincidía con el del mercado. Por ejemplo, ocurría con las llamadas telefónicas, ofrecidas por el monopolio nacional, cuyas tarifas eran mucho más elevadas en las de larga distancia (se las llamaba conferencias) para subvencionar las urbanas que eran las que en realidad soportaban los mayores costes propios de “última milla”. Una medida populista por la cual los gobiernos de la dictadura se podían presentar como defensores de las clases más populares.

Así, durante el franquismo las subvenciones cruzadas se fueron estableciendo en casi todos los sectores controlados o regulados cómo podía ser correos, el transporte interurbano, el tabaco, los hidrocarburos, etc. Una práctica que se tuvo que ir revirtiendo, poco a poco, cuando la democracia, por fin, se abrió paso en nuestro país. Pues si los precios tienen que cumplir su papel de coordinador de la actividad económica, para facilitar la toma de la decisiones racionales y eficientes tienen que reflejar la realidad. De hecho, la existencia de aquellas subvenciones cruzadas hacía imposible la apertura de esos mercados a la beneficiosa competencia que reduce los precios hasta el nivel de los costes.

Pues bien, una vez más, el gobierno socialista del malabarista Pedro Sánchez revive una vieja práctica franquista con la “excepción ibérica”, ya que no es más que una subvención cruzada del precio del gas a costa de la producción de electricidad mediante energías limpias. Una distorsión de los precios de mercado que tiene, necesariamente, la perversa consecuencia de incentivar una mayor utilización del gas en la generación eléctrica. Pues con su implementación, los precios dejan de reflejar adecuadamente los costes.

El PSOE es un partido curioso capaz de festejar la llegada del buque de refugiados Aquarius por lo que significa en materia de “fronteras abiertas”, para el poco tiempo considerar adecuado el dramático y vergonzante uso de la fuerza extrema en esas mismas fronteras. O que puede defender la imposibilidad de una reducción tributaria por la necesidad de mantener el estado del bienestar, para implementarla a bombo y platillo a los pocos días. Su potentísimo aparato mediático es capaz de encontrar los argumentos necesarios para distanciarse y condenar el independentismo catalán, para después darles la vuelta y justificar el otorgamiento de indultos a los golpistas separatistas. Y suma y sigue, pues en su esencia está que lo importante a la hora de gobernar no es ni la ideología, ni la representación de sectores electorales concretos, sino el dominio del relato, tal como han hecho todos los populistas nacionalistas, incluido el propio Franco.

En este sentido, ante el fracaso de la excepción ibérica, y de las otras ineficientes medidas implementadas hasta ahora, para mitigar el grave mal de la inflación no debemos extrañarnos que la respuesta del presidente haya sido la toma de control del INE, pues, el relato es lo primero y fundamental. Quizás los muchos asesores de Sánchez hayan recordado que el "Spain is diferent", ideado por el Ministerio de Información y Turismo (curioso título para un ministerio) al inicio de la década de los sesenta, sirvió para sacar ventaja, y así justificar, el menor nivel de vida de los españoles fruto de aquellas populistas políticas.

 

martes, 28 de junio de 2022

Palma está perdiendo el tren de la movilidad

 Palma está perdiendo el tren de la movilidad

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Tener un alcalde sin pulso ni liderazgo tiene consecuencias. La UE calcula que en una ciudad tipo, como Palma, los atascos tienen un coste aproximado al 1% del PIB, lo que equivale a superar, con creces, los 100 millones de euros anuales, una cifra descomunal que supone un grave peso en las alas de la economía insular. Además, a lo que hay que sumar los problemas de salud derivados de la polución, el ruido y el estrés ambiental.

Por todo ello, durante el tiempo de los años de bonanza, que siguieron a la Gran Recesión, se tenía que haber aprovechado avanzar de forma decidida hacia una movilidad más moderna, inclusiva y resiliente. Varios son los ejes sobre los que se tendría que haber actuado y que, sin embargo, la deficiente gestión municipal e insular ha ignorado.

En primer lugar, desde los tiempos de Catalina Cirer no se ha realizado ninguna inversión importante en infraestructuras a pesar de los fuertes incrementos de los presupuestos municipales, del Consell o del Govern. No se ha cerrado el segundo cinturón ni se ha construido parking alguno, tampoco se ha ampliado el Metro. Esto último suele ocurrir cuando cualquier ciudad se acerca a los 500.000 habitantes, tal como es nuestro caso, momento en que se convierte en el medio de transporte de mayor eficiencia social.

Se han rechazado de forma sistemática los nuevos modelos de negocio orientados a mejorar la movilidad reduciendo el número de automóviles utilizados. Me refiero a los dedicados a compartir coches, y otros vehículos, bien tipo taxi con conductor o bien tipo alquiler sin conductor.

La gestión de la EMT ha resultado tan deficiente que además de contar con menos autobuses de los necesarios para afrontar las frecuencias mínimas que la hagan competitiva, ni tan siquiera ha sido capaz de agilizar la recarga de su tarjeta ciudadana, ni en más establecimientos, ni a través de Internet. A duras penas, se puede combinar con los transportes interurbanos del Govern.

Se podría decir que todo lo anterior va en beneficio del taxi, pero las quejas sobre su servicio son una constante que crece día a día. Incluso, los propios taxistas se quejan de la inoperancia de Cort a la hora de facilitarles algún tipo de flexibilidad que les permita ofrecer un mejor servicio ante la drástica reducción del número de coches de alquiler disponibles este año.

Por otro lado, la moderna micro movilidad se enfrenta a una inseguridad regulatoria total, con una clara tendencia al típico prohibicionismo que caracteriza a la izquierda política de cualquier ámbito. Lo que conduce a contradicciones tan flagrantes como que los patinetes eléctricos pueden estar equipados con motores de mucha mayor potencia que las bicicletas asistidas, a pesar de que estás son más seguras que aquellos. De hecho, la limitación de potencia (que no de velocidad) de estos vehículos impide que puedan ser utilizados para acompañar a los niños al colegio o para el reparto de mercancías de proximidad. Sin una mayor asistencia puede resultar muy difícil afrontar pendientes como, por ejemplo, las de La Bonanova o Génova.

En su momento se prohibieron los patinetes compartidos y también se rechazó una propuesta de la oposición, a inicios de la anterior legislatura, para que las bicicletas de Bicipalma pudieran contar también con asistencia eléctrica para, de esta manera, ampliar notablemente tanto las distancias abarcables como el público objetivo que las puede utilizar. En aquel momento, se consideró (aunque parece que se ha rectificado) que eso eran cosas propias de la ciudad de Madrid; ya saben la de Ayuso y Almeida.

El año que viene tiene que estar en marcha un nuevo PMUS (Plan de Movilidad) para acceder a determinados tramos de financiación europea. Sin embargo, a seis meses vista su implementación, los ciudadanos, desconocemos cuáles serán las normas que tal documento determinará. No sabemos ni si los coches eléctricos estarán autorizados a circular por las zonas de bajas emisiones, ni en qué condiciones lo podrán hacer, ni por donde podrán circular el resto de vehículos. Incluso recientemente, en un alarde de confusionismo consistorial, se llegó a afirmar, para rectificar después, que las motos verían aumentadas sus restricciones.

Por supuesto, no se ha incrementado significativamente los puntos de recarga de los coches con etiqueta "cero emisiones", ni se ha incentivado la moto eléctrica instalando enchufes en los parkings de este tipo de transporte. Eso sí, a pesar de no haber realizado ninguna de las actuaciones mencionadas en este artículo se decide reducir el número de carriles del Paseo Marítimo, lo que equivale a cargar a los ciudadanos con una dificultad más sin ningún tipo de contribución municipal.

Así mismo, se ha anunciado un nuevo Plan de Ordenación que no ha tenido en consideración facilitar servicios de barrio a través de un diseño policéntrico. Por poner un ejemplo, no se autorizan viviendas en el ParcBit, obligando a que la totalidad de sus trabajadores a realizar, como mínimo, dos desplazamientos diarios de salida y entrada a la ciudad a las mismas horas punta en que lo hacen los estudiantes y profesores de la UIB y el personal del principal hospital de la Comunidad.

La administración electrónica municipal, que podría contribuir a reducir las necesidades de desplazamientos tanto de usuarios como de funcionarios, muestra tantas deficiencias que ya nos hemos acostumbrado a que sus fallos aparezcan en los papeles.

Por no hacer, ni tan siquiera se han racionalizado las tarifas para aprovechar mejor las horas valle de los distintos equipamientos.

En definitiva, Palma está perdiendo el tren de la modernidad en movilidad racional, asumiendo por ello unos fuertes costes.

martes, 21 de junio de 2022

Armengol negará tres veces a Sánchez

Armengol negará tres veces a Sánchez

Antes que el gallo cante, en verdad te digo, Armengol negará tres veces a Sánchez. Aunque lógicamente de momento la inquera, con contundencia, asegurará: “jamás te negaré”.

La política de ficción y confrontación de Sánchez acaba de ser rechazada por la comunidad autónoma más relevante para el Partido Socialista. Allí han gobernado durante casi cuatro décadas de forma ininterrumpida tejiendo una red clientelar de dimensiones similares a las de los nacionalismos. Así que todo hacía pensar que tras la carambola de hace cuatro años por la cual Moreno Bonilla alcanzó la presidencia, las aguas volverían a su cauce. Y, sin embargo, lejos de haber ocurrido esto el PP obtiene una victoria arrolladora. ¿Qué es lo que ha pasado?

Se suele decir que una de las máximas más fundamentales de la supervivencia política consiste en arriesgar lo mínimo. Es decir, no tomar nunca decisiones que puedan ser percibidas como cambios radicales que puedan generar ansiedad a potenciales electores. En este sentido, el presidente andaluz se ha revelado como un político de raza. Sánchez, por su parte, lo intentó durante los primeros momentos de su mandato, pero su personalidad arrogante unida al potente aparato propagandístico que le acompaña junto a sus socios le ha llevado a tomar decisiones cortoplacistas y populistas que ahora, pasado el tiempo, se vuelven en su contra.

La mala marcha de la economía es, en gran medida, responsable de su mal gobierno, aunque desde los medios afines intenten responsabilizar al PP, a Putin o a Manolete. Su política de trilerismo, y de gasto y más gasto, acompañada de un discurso que sólo le compran los economistas a sueldo está en la base de su desgaste. Dicho en otras palabras, el no hacer las cosas mínimamente bien en materia económica, aunque pueda parecer lo contrario, es arriesgar, puesto que al final los malos resultados resultan difíciles de esconder. Hasta el resiste, y también populista, Franco se dio cuenta de esto, cuando en 1959 a regañadientes aceptó un programa reformista que le disgustaba.

Francina Armengol lleva casi dos legislaturas gobernando sin ni tan siquiera acaparar protagonismo mediático. Ha dejado que sean algunos de sus consellers los que protagonicen muchas de las portadas y telediarios. Las promesas dirigidas a su parroquia siempre han sido suficientemente ambiguas, o han quedado postergadas para próximas legislaturas. De hecho, dentro de un tiempo, de su paso por el Consulat de Mar apenas se recordará casi nada, más allá de las leyes que intentan imponer obligaciones a sus sucesores.

Nuestra presidenta fue sanchista cuando éste se alzó con el poder, lo dejó de ser cuando fue expulsado de la silla curul por los patricios de su partido, y volvió a elevarlo a los altares nuevamente cuando, tras resistir, recobró las estrellas de cinco puntas. En ningún momento hizo una apuesta arriesgada por su amado jefe. Y es que Francina conoce mucho mejor que el propio Sánchez el manual de resistencia y supervivencia.

Hoy lunes, el resultado de las elecciones andaluzas, además de un triunfo para el PP de Moreno y Feijó, supone el hundimiento de la cotización de un Sánchez, cuyas únicas alternativas de resistencia son continuar con una huida hacia adelante al estilo Zapatero o virar para intentar iniciar una senda de mayor ortodoxia económica traicionando a sus peligrosas amistades radicales. Ambas alternativas, sin duda, son arriesgadas.

Por todo ello, el manual de resistencia de Armengol tiene escrito que, a partir de hoy, debe marcar distancias con el actual inquilino de la Moncloa. Eso sí, ¡Hay que hacerlo sin arriesgar! Así, podemos esperar verla realizar alguna queja sobre la financiación autonómica o algo así, que suponga una primera señal de su desmarcaje con respecto su líder. Será su primera negación de Sánchez.

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martes, 14 de junio de 2022

Rebajas

 Rebajas

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Cuando parecía que el debate sobre las rebajas ya estaba superado, han surgido algunas voces pidiendo volver a la regulación que fijaba una determinada fecha de inicio por ley. Aunque, sin embargo, ahora han obtenido muy poco eco.

Recordemos que las rebajas consisten en la realización de lo que los economistas llaman “una discriminación de precios”. Es decir, cobrar precios distintos a diferentes colectivos por un mismo producto, con la intención de maximizar los ingresos obtenidos por las ventas. Se trata de intentar que todos paguen lo máximo a lo que están dispuestos.

Ciertamente, siempre hay clientes que pueden y quieren pagar precios elevados, y otros que en cambio se sienten atraídos, principalmente, por los bajos precios. Entonces ¿Cómo cobrarles más a unos que a otros? Los comerciantes saben que hay muchas fórmulas, como puede ser, por ejemplo, introducir alguna pequeña diferencia entre productos cuasi idénticos que convierte a unos en gama alta y a los demás en gama baja. También se puede vender el mismo producto en dos tipos de establecimiento, o con fórmulas distintas, etc. Sin embargo, la manera más tradicional ha sido la de realizar rebajas de precios en un momento dado.

En materia textil o de calzado hace mucho tiempo que se inventó la “obsolescencia programada” de una temporada en forma de “moda”. Así, aquellos compradores más sensibles a seguir los dictados de la última tendencia suelen estar dispuestos a pagar más por la última novedad, mientras que aquellos otros que lo único que buscan es una prenda o un calzado prefieran, simplemente, buscar precios más moderados.

Pues bien, la discriminación de precios llevada a cabo mediante las rebajas permite al vendedor alcanzar el precio más elevado que está dispuesto a pagar cada uno de los distintos tipos de comprador, aumentando así sus ingresos totales. Sin embargo, para tener éxito en este empeño es necesario acertar en el momento preciso de iniciar el período de rebajas. Mantener el precio alto demasiado tiempo puede significar renunciar al segundo tipo de cliente. Mientras que un precio bajo demasiado temprano puede tener las mismas consecuencias empresariales. Así, definitivamente, como el sector comercial es extremadamente competitivo acertar con el momento preciso de realizar las rebajas resulta crucial.

Ahora bien, de un tiempo a esta parte el concepto de “temporada” ha quedado muy diluido, puesto que la tendencia está siendo la constante renovación de stocks con sistemas de distribución parecidos al industrial “just-in-time”. Lo que lleva a que cada establecimiento tenga su propia forma de funcionar. Para unos la renovación será semestral, para otros, trimestral o mensual, incluso puede ser quincenal.  Este es el motivo por el cual tiene que ser cada uno de ellos, de forma individual, quien intente acertar en con su “discriminación de precios”.

Es cierto, que, al no fijar un día de forma compartida, los clientes no se enteran del cambio de precios ni por la prensa, ni porque en el calendario figure un día señalado (como la jornada de después de Reyes). De ahí que, ahora, la labor del comerciante es también mantener correctamente informados a sus potenciales usuarios, algo que las redes sociales y, en general, la informática facilita mucho. De hecho, el correcto flujo de información entre vendedores y compradores siempre ha sido una importante labor responsabilidad de estos últimos.

Por todo ello, en mi opinión, la mejor actuación que podrían tener las patronales en este asunto, no es de ninguna manera presionar a los poderes públicos para que vuelvan a legislar sobre este asunto poniendo coto a la libertad de precios. Alternativamente, si podría resultar interesante contribuir a difundir cuál es el auténtico papel de las rebajas y como puede ser aprovechado por cada uno de los diferentes tipos de comerciantes. 

martes, 7 de junio de 2022

Familia

 Familia

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Hace unos años tuve el privilegio, como concejal en representación del alcalde, de celebrar algunas bodas. Fue una magnífica ocasión para reflexionar sobre la importancia de la familia tanto para los individuos contrayentes como para el conjunto de la sociedad.

La vida en su sentido más pleno, los natalicios, la herencia cultural, la confianza, la complicidad, el apoyo mutuo, las celebraciones, y también la muerte, adquieren su dimensión más humana en el seno de la unión familiar. Es pues ese núcleo íntimo en donde, al fin y al cabo, se producen grandes acontecimientos, los de mayor importancia para los individuos. Es mucho más que un hogar, aunque normalmente se convive en uno. De hecho, hay hogares que de ninguna manera se pueden considerar familia.

Todos esos valores son enormemente atractivos para la inmensa mayoría de personas, tanto si tiene el deseo de reproducirse como si no es así.  Constituyen la materialización del anhelo de compartir lo bueno y de encontrar refugio en tiempos de adversidad vital. Por ello, no se forma una familia como una sociedad mercantil, sino que se fundamenta en un compromiso básico y fundamental de entrega plena que no busca ni simetría, ni contrapartida. Se convierte, así, en un espacio de autonomía y, sobre todo, de libertad personal, pues quien cuenta con el respaldo de una familia, sin duda, puede volar mucho más alto.

Quizás por ello a lo largo de la historia aquellas sociedades que han valorado la institución familiar se han robustecido asegurando un amplio beneficio social. Al tiempo que el resquebrajamiento de la institución coincide con épocas de decadencia.

Por su parte, el Estado inicialmente, cuando se convierte en social, crece aprovechando los huecos que la familia no cubría: el de las personas solas, los huérfanos, las viudas, etc. pero después, su dinámica de permanente expansión le impulsa a intentar sustituir a la familia en cada vez más ámbitos. Por ello, en los últimos años gran parte del crecimiento estatal supone una disminución de las funciones desempeñadas en el ámbito familiar.

De hecho, fue, nada más y nada menos que una ministra española la que proclamó aquello de “los niños no son de los padres, sino del Estado”, como argumento esencial para reducir la potestad de los progenitores en la educación de sus vástagos.

Por su parte, el feminismo de última generación, establece sospechas permanentes más allá de la conducta de los propios individuos al considerar que el concepto abstracto de heteropatriarcado constituye una fuerza superior a la propia voluntad.

“No tendrás nada y serás feliz” es otra idea que abre la sagrada puerta de lo cotidiano e íntimo a lo político. Así, líderes creados artificialmente, como Greta Thumberg, son seguidos por “ministros de consumo” que determinan aquello que es correcto comer, vestir, enseñar, leer o que hacer los domingos. Invadiendo campos que hasta hace poco se consideraban estrictamente privados.

De esta manera, poco a poco, caminamos hacia la soledad narrada en el documental televisivo “La teoría sueca del amor”. En él se nos muestra como en el modélico país escandinavo se ha llegado al extremo de tener que crear un departamento administrativo que se encargue de recoger los cadáveres, y el patrimonio, de aquellos que han muerto sin que nadie tenga noticia de ello. O que un entretenimiento de fin de semana consiste en batir los bosques periurbanos en busca de los que han decidido quitarse allí la vida.

El lector que haya llegado hasta aquí, puede pensar que soy un pesimista. Y efectivamente lo soy, pues crecí en una época en donde la libertad individual avanzaba. El Estado también lo hacía pero en los terrenos baldíos que la fortalecen. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, la fuerza arrolladora de la expansión estatal está invadiendo los campos más valiosos de la familia y, con ello, de la autonomía y libertad individual.