miércoles, 10 de marzo de 2021

Evita Irene Montero

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Evita Irene Montero

Una mirada sobre el populismo español. Las comparaciones trascienden los mares y las épocas; e inevitablmente recaen en aquellos maestros del populismo. Argentina, en esa materia, ostenta un gran liderazgo.

martes, 9 de marzo de 2021

¡L'independentisme ens vol robar!

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¡L'independentisme ens vol robar!

 El nacional socialismo practicado en Cataluña, e imitado en Baleares, durante décadas ha explotado el victimismo fiscal como arma política para rebañar votos de aquellos sectores menos ideologizados y, por tanto, más centrados en cuestiones económicas. Inicialmente, desde el Principado se diseñó y liderando un, supuestamente, inmejorable sistema de financiación, para acto seguido denunciarlo por generar un extraño concepto que bautizaron como “déficit fiscal” colectivo. Luego, con un poco más tiempo, lo transformaron en “Madrid ens roba”.

 Pues bien, ese mismo nacionalismo, ahora transformado en independentismo, apoya al gobierno de Sánchez a cambio de toda una colección de prebendas que necesitan para mantener e incrementar su poder en la comunidad autónoma. Por ello, y a pesar de que las políticas clientelistas que les caracterizan son muy costosas han dejado de utilizar el eslogan que, además, queda un tanto obsoleto cuando se declara abiertamente que se pretende la independencia.

 Así que ahora, la estrategia que están siguiendo les lleva a girar su artillería apuntar a otro gobierno del mismo punto geográfico, pero, por supuesto, de diferente color. Ahora el gran problema que tienen los nacionalistas para poder manejar más dinero, ya no es el Gobierno de España que ellos llaman “Madrid”; ahora su gran problema se ha transformado en el Gobierno de la Comunidad de Madrid. Para este cambio en la elección del gran enemigo de Cataluña han inventado un nuevo concepto: el “dumping fiscal” llamado a tener un papel similar al que tuvo el “déficit fiscal”. La meta que pretenden alcanzar no la han llamado por su verdadero nombre de “más impuestos”, sino que la han bautizado con el dulce nombre de “armonización fiscal”.

 En otras palabras, las insaciables ansias de poder de los nacionalistas pasan por gastar siempre más de lo que tienen para así poder comprar voluntades que contribuyan a la difusión de su relato con el objetivo de acumular poder, por lo que han de buscar un modo de justificar los grandes déficits públicos que provocan trasladando la responsabilidad a quien ellos identifican como enemigo exterior.

 Pero resulta que en Baleares la tributación sucesoria es similar a la del supuesto paraíso fiscal madrileño, de manera que cuando consigan su deseada armonización nosotros seremos uno de los perjudicados. Pero es que, además, al prohibir la competencia fiscal también se prohíbe la búsqueda de la eficiencia. Lo que acaba generando maquinarias burocráticas paralizantes y empobrecedoras, además de opresivas, por coartar la libertad.

 El nacionalismo, como práctica populista extrema, siempre ha intentado manipular el lenguaje para poder imponer su propio marco mental en los debates públicos que ellos siempre eligen y así obtener una ventaja argumental que oculta sus incoherencias, sus falacias y, sobre todo, sus verdaderas intenciones de dominio de poder y anulación de la libertad individual.

 Es por todo ello que, utilizando los mismos argumentos y esquemas mentales diseñados para el "Madrid ens roba", ahora nosotros, "els de les Illes", podemos decir con rotundidad y plena certeza: "l'independentisme ens vol robar"

martes, 2 de marzo de 2021

Hijos ilustres de Palma ¡Conocerlos!

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Hijos ilustres de Palma ¡Conocerlos!

Ser reconocido como “Hijo Ilustre de Palma” sigue siendo el más alto honor que pueda recibir cualquier vecino de nuestra espléndida ciudad. Una distinción que, con frecuencia, lleva asociada la elaboración de un retrato, de generosas dimensiones, que adornará alguna de las estancias más nobles del vetusto y emblemático edificio de Cort. Al tiempo que también se suele recordar al homenajeado bautizando alguna calle con su nombre.

Lógicamente cada concejal, o grupo político, intenta que el nuevo Hijo Ilustre sea alguien que haya destacado por haber desarrollado obras o ideas más acordes con quien lo propone, incluso hay alcaldes, como el actual, que cambian de lugar los retratos para dar preeminencia a sus preferidos. Sin embargo, como nadie quiere que su propuesta pueda ser rechazada en el Pleno, los méritos exhibidos para el encumbramiento acostumbran a ser sólidos y suficientes.

Un recorrido por las biografías de estas prominentes personalidades equivale a un recorrido por la historia más viva y universal de Palma. Por lo que su conocimiento, por parte de los ciudadanos, es algo más que una simple curiosidad, es un viaje por los diferentes paisajes y paisajes que se han sucedido en nuestra urbe, y por muchas de las ideas que, con sus idas y venidas, han reinado nuestro mundo. En definitiva, todos ellos, en su conjunto, nos transmiten el magnífico legado de poner en cuestión nuestras certidumbres, lo que equivale a decir, nos ayudan a alzarnos a los estadios culturales más elevados.

Por todo eso, en la primavera de 2016, como concejal de la oposición, tuve ocasión de solicitar a la Corporación Municipal que dedicase recursos para la elaboración de un catálogo digital, a ubicar en la propia la web “palma.es” (aunque ahora sea “palma.cat” exclusivamente), con los principales datos y merecimientos que adornan a cada uno de nuestros prohombres y mujeres, adjuntado una fotografía del correspondiente retrato, cuando éste existiera. Un trabajo parcialmente ya realizado durante el, ya lejano, mandato del alcalde Fageda, quien lo publicó en forma de libro distribuido en bibliotecas. Así, que básicamente se trataba de una puesta al día, no solo tecnológica, sino también para incluir nuevos hallazgos recientes como es el caso del canónigo José Tarongí.

Tras el correspondiente debate con el concejal responsable del equipo de gobierno, quien remarcó que la digitalización requeriría una labor pausada e intensa que se prolongará en el tiempo varios años, la propuesta fue aceptada, creo recordar, que por unanimidad y con satisfacción más o menos compartida.

Por tanto, ese día celebramos la promesa de un modesto paso hacia adelante en el ámbito de la difusión cultural vinculado a nuestra capital. Son en torno a doscientos Hijos Ilustres de todos los ámbitos sociales y del saber, incluyendo clérigos, militares, científicos, literatos, docentes, políticos, monarcas, etc. Sin embargo, cinco años después de aquel Pleno, continuamos con el mismo alcalde, pero no hay ni rastro del catálogo digital. ¡Qué lástima que fueran tantos los acuerdos unánimes que han resultado olvidados e incumplidos!

sábado, 27 de febrero de 2021

Mi discurso como Presidente del Congreso Extraordinario Territorial de Palma del Partido Popular (27/2/2021)

Muy buenos días a todos, y muchas gracias por otorgarme la oportunidad de presidir este Congreso Extraordinario Territorial del PP de Palma.

Un partido político vigoroso, como el nuestro, es, sobre todo, un flujo de personas capaces de convertir el trabajo político en una institución que nos trasciende a todos, y cada uno de nosotros, manteniendo una línea de acción identificada por su solvencia.

 No es la primera vez que asistimos a un acto como este, pues, el nuestro es un partido con historia. Una historia ya larga en la que han participado muchos, siempre compartiendo los principios esenciales que nos unen, que nos fortalecen y que, también, nos singularizan. Unos principios básicos que nos han permitido, y lo volverán a hacer, conformar la “imaginación política de nuestra ciudad”; esto es, orientar a la ciudadanía para identificar los principales problemas, proponiendo las mejores soluciones.

¡Si amigos!, siento un profundo orgullo al recordar la contribución que han realizando tantos y tantos militantes del PP para hacer de Palma una ciudad ejemplo de vanguardia, tremendamente dinámica, abierta, plural, tolerante, cómoda y bella. Una ciudad que combina, como pocas, la savia nueva de la juventud con la potente energía tranquila de los mayores, sabiendo adaptarse a las circunstancias cambiantes que marcan el paso del tiempo.

Sin embargo, hoy en día vivimos en la era del dominio mediático, de tentaciones populismo peronista que entiende la democracia como una subasta para la compra de voluntades y votos al mejor postor.

¡Si compañeros!, hoy en día, las supersticiones a temer no son esotéricas, sino políticas. Creadas por una izquierda dedicada a la construcción de falsos mitos que, desgraciadamente, seducen a muchos a optar por el error. Un error que, a lo mejor, en un primer momento no se ve, pero que acabará emergiendo, tal como ya ocurrió en otras ocasiones y en otros lugares.

El actual alcalde, y sus socios, están conduciendo a nuestros vecinos, implacablemente, hacia la melancolía y la decepción. Pues el populismo, como os decía, puede resultar atractivo en un momento dado, pero carece de soluciones reales para los problemas reales. Y es que, queridos amigos, los discursos que prometen suprimir todos los males por el simple hecho de prohibirlos, acaban en acciones imprudentes y, por supuesto, mentirosas.

Ante eso, el PP tiene que optar, como ha hecho siempre, por la “verdad”, por la "seriedad", por el "trabajo duro" y, ahora más que nunca, por la "comunicación". Si, amigos, ahora que los medios de comunicación han perdido el monopolio de la información, es cuando comunicar bien es más importante.

Tenemos que acertar en los formatos que empleemos, en los registros, y en el grado de complejidad o simplificación que utilicemos. No es una tarea nada fácil. Pero es aquí donde está nuestro principal “campo de batalla”, es aquí en donde hemos de utilizar más recursos y, sobre todo, el principal de todos ellos, nuestra inteligencia. Pues sabemos que en este terreno la potencia de fuego de nuestros adversarios alcanza una dimensión considerablemente mayor.

Sin duda, nos ayudará ser conscientes de que para reflexionar sobre la política a desarrollar tenemos que ser tremendamente racionales, pero que para realizar esas mismas políticas nos debemos tornar pasionales, muy pasionales

Pasional es la presidenta saliente, y también, el candidato que hoy acepta el colosal reto de liderar nuestro proyecto.

En su momento, se lo dije a Marga y hoy lo hago extensivo a quien la sustituya. Para actuar en la primera línea de la política hay que ser un tipo de persona especial, pues hay que tener la entrega de un mártir; la determinación de un corredor de fondo, la precisión de un cirujano del corazón y la firmeza de un guerrillero.

Sin duda, puedo certificar que las personas que hoy se pasan el testigo reúnen todas esas cualidades.

Muchas gracias

martes, 23 de febrero de 2021

La eficiencia económica y el Dr. Munar

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La eficiencia económica y el Dr. Munar.

El doctor Munar, ante el fracaso del plan de vacunación gubernamental, ha promovido una plataforma cívica para reivindicar la urgencia de incrementar la velocidad del proceso en Baleares, bajo el argumento que aquí hace más falta que en otros lugares, porque se puede vislumbrar una segunda temporada turística muy lúgubre que puede desembocar en catástrofe económica y social.

Es curioso como parece que nadie percibió, en su momento, que justamente eso era lo que quiso evitar la decisión de centralizar las compras. Pues efectivamente, muchos de los que ahora se apuntan a la plataforma, o se hacen fotos con el ilustre doctor, aceptaron, sin la misma mínima discusión, que la centralización burocrática de las compras con la finalidad de evitar pujas de precios. Es decir, se quiso evitar que los primeros en recibir las dosis fuesen aquellos que podían pagar sumas más elevadas.

Pues bien, Baleares está en el grupo de los que pueden pagar más, pues la caída de nuestra economía, a consecuencia del virus, es varias veces superior a la mayoría de regiones europeas. Lo que equivale a decir, que Baleares está en condiciones de ofrecer mayores pujas por los nuevos medicamentos. Sin embargo, esta forma de expresarlo, es decir, abogando por asignar las vacunas en función de la eficiencia económica, parece repugnar a muchos de los que ahora defienden la misma idea, pero con otro lenguaje desde la nueva plataforma.

Pensémoslo un poco más despacio. El sistema de precios libres asigna todos los recursos en función de quién es capaz de sacarles más provecho para el conjunto de la sociedad. Es por eso que su potencia productiva y de bienestar es mucho mayor que su alternativa socialista o nacionalista. Esta es una idea que está suficientemente arraigada en los países anglosajones, y en una buena parte del continente asiático, donde se ha utilizado para acelerar su acceso a la modernidad, a diferencia de lo que ocurre en el sur de Europa y en Latinoamérica.

Y es que para que sea aceptada, las reglas de juego económico tienen que ser iguales para todos y estar muy bien definidas. Lo cual es rechazado allí donde las estructuras sociales son más pétreas y las luchas de poder más opacas. De hecho, aquí, el social-comunismo y el nacionalismo dominante juegan al corporativismo populista más cañí.

La sociedad balear, aún sin ser del todo consciente, vive en una contradicción de especial intensidad, pues por una parte percibe como la prosperidad alcanzada en sus mejores años estuvo vinculada a la existencia de un aparato estatal pequeño, poco influenciable y distante; mientras que, por otro lado, buena parte su clase dirigente, siente profundas afinidades con el proteccionismo populista desarrollado en Cataluña que, con frecuencia, exporta al resto de España.

A buen seguro el ilustre médico mallorquín es bien consciente de todo lo aquí expuesto, y probablemente por eso mismo, su propuesta para acelerar el proceso de vacunación, que es en realidad una propuesta de libre mercado, de forma muy inteligente, la ha camuflado con los colores de lo social y lo regional.

Y es que en la política de nuestro país para que cualquier idea sea aceptada debe adjuntar el calificativo "social" o "nuestro". De este modo ¿Quién sabe?, quizás los liberales deberíamos proponer "nuestra economía social de mercado", o un "nuestro capitalismo social" para que esas ideas se puedan extender y, así, retomar la senda del progreso y la prosperidad que estamos abandonado.

martes, 16 de febrero de 2021

Los no populistas y Cataluña

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Los no populistas y Cataluña.

Cuando apenas hace unas horas que se ha conocido el desenlace de las elecciones catalanas, de forma urgente, y desde mi perspectiva liberal, que quiero recordar que consiste en ser tolerante con los proyectos de vida personales de cada uno, partiendo de la idea de que la protección de la libertad individual, junto con la vida y la propiedad, constituye la principal razón de ser del Estado.

Pues bien, desde esa perspectiva, el resultado electoral muestra que cuando una comunidad le abre la puerta al populismo, éste arraiga con tal fuerza que acaba por desplazar cualquier otra opción no-populista. Y ciertamente, el nacionalismo, en sus distintas versiones, es populismo extremo. Al tiempo que también lo es, aunque más moderado, el partido de Sánchez y, por el lado contrario, Vox.

Cataluña es fundamental para España, pues su liderazgo económico, y su vanguardismo artístico e intelectual ha configurado, de una forma u otra, al conjunto de la Nación. Además, de forma muy especial, siempre ha seducido a las élites cultivadas de baleares, aunque no tanto al empresariado más dinámico. Así, la minimización de las opciones políticas menos populistas nos puede hacer pensar que este fenómeno se continuará extendiendo al resto del país, y con fuerza a nuestra comunidad. Penetrando y dominando todas las instituciones, sobre todo, en los medios de comunicación, la educación y el sistema judicial.

Ante esta situación, ¿Qué podemos esperar los liberales de la política en los próximos años? Pues, como ya escribí en artículos anteriores, hemos de ser conscientes de que el nacional-populismo gobernará durante mucho tiempo, incluso aunque sea cierto que nos vamos descolgando, poco a poco, de los diferentes rankings económicos y de la prosperidad. Ya que, sin embargo, esa pérdida de bienestar no se reparte de forma uniforme, pues la parte de la población, nada despreciable, encuadrada en el sector público y sus alrededores puede ver mejorada su situación.

Por todo ello, soy de la opinión de que los partidos de ideología más liberal, como puede ser el PP o Ciudadanos, harían bien, no sólo en identificar los errores políticos que han cometido, sino en intentar centrarse más en el medio y largo plazo, aunque sea a costa de dedicar menos recursos al día a día. Pienso que la única forma de desenmascarar las falacias populistas es mediante la comunicación reflexiva y profunda, lo cual requiere realizar propuestas reformistas de calado, así como contar con los canales de comunicación suficientes como para poder llegar a la parte del público interesada.

En este último sentido, los modernos sistemas telemáticos permiten que los propios partidos se conviertan, en sí mismos, en medios de comunicación donde tratar y divulgar sus propuestas de forma directa, aun sabiendo que navegan a contracorriente. Además, permiten sortear el obstáculo que supone la distancia geográfica, incluido el Océano, ampliando, hasta casi el infinito, las posibilidades de participación de alto nivel.

Ciertamente, las ideas explican mejor que los intereses creados la deriva política de cualquier país. Sin ellas acaban triunfando aquellos menos escrupulosos que se aplican a la conquista del poder por el poder.

martes, 9 de febrero de 2021

El nuevo orden

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El Nuevo Orden 

Como la pandemia se está alargando en el tiempo, y se ha combatido de una determinada forma y no de otra, se puede realizar un prudente ejercicio de prospección sobre el nuevo orden social al que estamos abocados. Prudente, porque la única certeza que tenemos sobre el futuro, es que casi nunca ocurre lo previsto. Sin embargo, vamos a intentar describir muy brevemente algunas de las consecuencias de este bicho “madre de todos los cisnes negros”.

La primera es que continuaremos usando mascarilla mucho tiempo, al considerar que los demás seres humanos son contaminadores potenciales. Lo que nos llevará a mantener la distancia social y profundizar en el teletrabajo. Así que continuaremos pasando mucho tiempo en casa. Por lo que consumiremos muchos menos bienes materiales, que, de esta forma, no tendrán que fabricarse, por lo que no generarán ni trabajo ni uso de materias primas.

Sí que se consumirán más bienes inmateriales, sobre todo de entretenimiento, información y de salud. Pero, en cualquier caso, habrá menos producción global y, por tanto, menos trabajo. Los que tengan un empleo preferirán pagar más impuestos para que los que no lo tengan opten por aceptar un subsidio público modesto, renunciando a ser competidores de laborales, evitando así, una disminución de los salarios. Es decir, una parte importante de la población vivirá de subsidios o de empleos públicos improductivos. De esta forma se incrementa el poder de los gobiernos y funcionarios.

El acelerado proceso de urbanización que vivió la humanidad irá perdiendo velocidad hasta detenerse, e incluso, disminuir. Pues la densidad de población típica de las ciudades dejará de ser un elemento de productividad. De hecho, el aumento de la producción ya no será un objetivo a alcanzar, hasta tal punto que el PIB (Producto Interior Bruto) dejará de ser la variable que se estudie en las facultades de economía, siendo sustituido por VNC (Valor Neto Colectivo). En cualquier caso, los edificios de oficinas, palacios de congresos y centros de trabajo se irán, paulatinamente, reconvirtiendo, aunque durante un tiempo puede que permanezcan vacíos o semivacíos, generando menos necesidades de desplazamientos.

Como, sin crecimiento de la producción la actividad económica se convierte en un juego de suma cero, en donde cualquier ganancia de un colectivo lo es en detrimento de otro, para evitar conflictos sociales los medios (diarios, telediarios, series, películas, realidad virtual y aumentada, videojuegos, etc.) mostrarán únicamente las ventajas de formar parte de la colectividad y del pensamiento grupal dominante. Sin duda, se permitirán los canales de comunicación críticos, pero, por una simple cuestión de recursos, serán minoritarios.

Se realizarán pocos viajes, básicamente aquellos que sean necesarios para experimentar sensaciones, tal como puede ser tomar un baño de mar o de sol, un paseo por un bosque, o una caminata de montaña, etc. Los desplazamientos por motivos laborales serán minoritarios, pues dejan de tener sentido con el 5G. Tampoco los culturales, ya que todos los monumentos, museos, etc. Estarán recreados de forma virtual aportando experiencias más completas que una visita real rodeado de multitudes.

En congruencia con todo lo anterior, tal como ya ocurre, el sistema educativo deja de tener por objetivo la autonomía de pensamiento, o la formación de la personalidad individual. Incluso la adquisición de conocimientos queda reservada a las pocas personas, seleccionadas mediante estratagemas de como las dobles titulaciones, que se necesiten para mantener el statu-quo. De esta manera, la escuela, y en buena medida también la universidad, pasarán a cumplir la misión principal de transmitir las ideas que sustentan el nuevo armazón social, siguiendo técnicas diseñadas por pedagogos especializados.

Aunque podríamos seguir reflexionando sobre muchos otros temas, terminaremos vaticinando que a pesar de que muchos movimientos secesionistas continuarán, Taiwán se integrará en la República Popular sin apenas conflicto, con la aquiescencia de la comunidad internacional y sin la aprobación de la mayor parte de su población.

Opinar, como decía Mafalda, y más si es sobre el futuro, es un deporte de riesgo. Sin embargo, algunas de las ideas aquí apuntas ya forman parte del presente.

 

 

 

 

 

martes, 26 de enero de 2021

La prensa, la verdad y la verdad oficial

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La prensa, la verdad y la verdad oficial

En política, como en el cine, el público prefiere el optimismo y la felicidad a la verdad. En las películas de Hollywood el final siempre es feliz, las parejas acaban besándose apasionadamente como apoteósico inicio de una vida prometedora. No importa que durante la narración de la historia se hayan presentado todo tipo de problemas y desencuentros. En el mítico western Johnny Guitar, él le suplicaba a la sensual Joan Crawford: “Miéntame, y dime que me amas”. Los políticos lo saben y no dudan en utilizar la mentira. Ahora, además, se le suma la prensa anteponiendo el soma del nuevo mundo feliz a la información.

Ciertamente, los españoles, como muchos otros, ya demostramos bien a las claras, en febrero de 2008, que preferíamos las optimistas mentiras económicas de Pedro Solbes a la cruda realidad que expuso Manuel Pizarro.

El nacionalismo catalán lleva gobernando más de 40 años apoyado en flagrantes mentiras y medias verdades que le han permitido construir una realidad virtual que, lejos de pasarles factura, arrincona a sus adversarios Lo mismo que ocurre con el peronismo argentino que a pesar de cosechar los peores resultados económicos y sociales, resurge una y otra vez.

Para una amplia mayoría de personas la política es aquello que “echan” a las 21.00 horas en los noticieros de televisión o las letras grandes de los periódicos. Algo a lo que no se dedica el tiempo suficiente como para pensar en las implicaciones de cada uno de los diferentes discursos. Es como un mero entretenimiento que se disfruta mejor con una cerveza o una cena casera.

Quizás por ello los propios medios de comunicación están prefiriendo dejar de lado la farragosa y desagradecida búsqueda de la verdad para dedicarse a la más gratificante y lucrativa tarea de envolver los mensajes previamente empaquetados por el poder. En otras palabras, una gran parte de la prensa ha optado por, en vez de informar, por provocar determinados estados mentales en la población. Contribuyendo así a la difusión del pensamiento único.

Esta es la única forma de entender por qué no se analizan, con reportajes, los éxitos de Taiwán u otros países en su lucha contra la pandemia. O por qué no se explica, al gran público, las diferencias que existen en el concepto de confinamiento en distintos lugares. Quizás esta es también la única forma de entender por qué esos grandes medios no entrevistan a los promotores de la Declaración Barrigton. O por qué no se profundizó sobre la extraña muerte del oftalmólogo Li Wenliang, quien intentó alertar al mundo sobre el brote de Wuhan.

Durante estos terribles meses apenas ha habido contraste de pareceres, no ha habido lugar a puntos de vista diferentes; y si ha habido ostracismo e incluso señalamiento de disidentes. En los medios el mensaje del miedo ha desplazado casi por completo al análisis, la reflexión y el debate científico.

Sin duda, en parte hay una explicación es de tipo crematístico, pues mientras se hunde una buena parte del sector privado anunciante, el sector público exhibe su ilimitado crédito obtenido a través de los bancos centrales que llevan los tipos de interés a guarismos negativos. Al tiempo que muchos de los grandes medios, cada vez más agrupados en grandes conglomerados, ya están en manos de fondos de inversión dedicados a la rentable especulación que proporcionan, justamente, los tipos de interés negativos.

Si los grandes medios no son guardianes de la libertad y optan por la “verdad oficial'' en vez de por la simple “verdad”, quizás haya llegado el momento de los medios más pequeños con menos necesidades financieras y dirigidos a un público más focalizado y minoritario.

martes, 19 de enero de 2021

El invierno del descontento balear y el género chico

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El invierno del descontento balear y el género chico

Cuando la economía no crece, o decrece, se convierte en un “juego de suma cero” de manera que las ganancias de unos se convierten en pérdidas de otros. Con frecuencia es la intervención gubernamental la causante de tal situación, por lo que son los propios dirigentes públicos los que acaban decidiendo quién gana y quién pierde, poniendo en marcha una espiral de inestabilidad que puede descontrolarse con cierta facilidad.

Esto es lo que le ocurrió al gobierno del premier británico James Callaghan en el invierno de 1978-79, cuando el descontrolado gasto público británico se tenía que financiar con una elevada inflación que impedía el crecimiento económico. El fuerte malestar provocado se intentó apaciguar poniendo en marcha la que se llamó “política de rentas”, esto es un control de precios encubierto en el que los salarios se negocian tripartitamente entre trabajadores, empresarios y gobierno para evitar las escaladas de salarios-precios.

Sin embargo, pronto se descubrió que solo los que más presionaban obtenían buenos resultados en la negociación, por lo que ninguno de los distintos colectivos de trabajadores, de los distintos sectores, quiso quedarse atrás. Lanzándose a una carrera de huelgas (incluyendo a los sepultureros) y movilizaciones que paralizaron al país. Creando un descontento de tal magnitud que no sólo acabó tumbando a aquel primer ministro y su gobierno, sino también la filosofía política fabiana que lo sustentaba.

En este 2021 Baleares parece revivir aquel “invierno del descontento”. El Govern, en la lucha contra el maldito bicho, no para de promulgar normas y más normas sin un horizonte claro y sin constatar la efectividad de los resultados obtenidos con cada una de ellas. Pero afectando gravemente a todos aquellos colectivos con menor poder de influencia real, bien por no ser esenciales, bien por no disponer de una representación correctamente organizada. De forma que cuando, se han comenzado a percibir las negras consecuencias del decrecimiento económico derivado de la acción gubernativa se ha iniciado la primera gran movilización.

El sector de la restauración está constituido por miles de autónomos y pequeños empresarios cuyo día a día de largas jornadas deja poco tiempo para el asociacionismo y la representación patronal o política. Ocupan todo su tiempo en abrir su persiana para atender, debidamente, a sus clientes en un mercado tan competitivo que bien puede afirmarse que casi equivale a realizar una oposición diaria. Y, además, tienen que pagar los crecientes tributos y cumplir con todas las normativas que, con frecuencia, son cambiantes y siempre caras.

Así que no debería extrañar que el sector haya dicho basta. Echándose a la calle para exigir un plan que les permita sobrevivir a la avalancha de decretos que se les ha venido encima. Poniendo al Govern en una auténtica disyuntiva, pues si cede a sus demandas mientras la incertidumbre continúa, a buen seguro otros sectores también optarán por seguir el mismo camino de la movilización. Y si no cede, se verá muy a las claras su falta de responsabilidad al dictar decretos cuyos costos recaen solo en unos y no en todos.

Como le sucedió a Callaghan, Armengol parece no darse cuenta que, ante el shakespeariano descontento balear, no se puede optar por continuar con el género chico de “La Gran Vía” cuando dice: “Para que pueda un gobierno vivir tranquilo y en paz sólo hay un medio eficaz, probado, inmutable, eterno...Tapar con resolución toda boca que amenaza… ¡La del débil con mordaza! ¡La del fuerte con turrón!

En 1979, al llegar la primavera, se celebraron elecciones en el Reino Unido. Margaret Tatcher arrolló sosteniendo que la dolencia británica requería un tratamiento radical.


martes, 12 de enero de 2021

La mano invisible amputada

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La mano invisible amputada

Los economistas definieron el concepto de “externalidad” como aquellas acciones cuyos costes, o beneficios, no recaen en quien ha tomado la decisión de llevarlas a cabo. Un ejemplo de externalidad positiva lo constituye la educación, pues quien decide formarse no será el único que recogerá la ganancia de tal acción, sino también el conjunto de la sociedad. Alternativamente, una externalidad negativa se produce al conducir un vehículo contaminador, ya que los costes de tal acción recaen, fundamentalmente, sobre los automovilistas que le siguen soportando humos y malos olores.

Ante tal situación, el principal economista que estudió estos casos, Arthur Cecil Pigou, concluyó que las externalidades constituían “fallos de mercado” al impedir una asignación correcta de los recursos. Por lo que proponía que la intervención del gobierno de distintas formas, prefiriendo las subvenciones o las penalizaciones fiscales a las obligaciones y prohibiciones. Sin esa intervención pública, según este pensador, no era posible alcanzar el pleno potencial de conjunto de la economía.

Todo esto lo escribió en una obra titulada “Estado del Bienestar” que está en el origen, justamente, de nuestros actuales sistemas públicos de provisión de bienes en materia de educación, sanidad y pensiones, o de los impuestos pigouvianos del tipo “quien contamina paga”. Así, la fuerte intervención de los gobiernos en materia educativa se justifica, no por su esencialidad, sino por sus externalidades. De hecho, la alimentación es un sector todavía más básico que, sin embargo, está mucho menos intervenido.

A pesar de todo, muchos economistas, como el premio Nobel Ronald Coase y otros, rechazaron la teoría de las externalidades por entender que constituía un razonamiento que conducía a subsanar los hipotéticos “los fallos de mercado” únicamente mediante intervenciones gubernamentales, en vez de realizar actuaciones mejorar los mercados o, incluso, crearlos mediante la definición de nuevos derechos de propiedad, como más tarde fue el caso de mercado de emisiones de CO2 derivadas de los acuerdos de Kioto.

Pues bien, lamentablemente las muchas decisiones que se han tomado, y se siguen tomando, para hacer frente al maldito bicho, a pesar de ser muy erráticas e incluso caóticas, tienen todas un elemento en común: considerar que la libertad individual de las personas constituye una externalidad negativa. O, dicho en otras palabras, ahora cada uno de nosotros se ha convertido en un coste para los demás. Nuestra mera presencia en un determinado lugar supone, para todos los otros que estén ahí, asumir el riesgo de ser contaminado con la posibilidad de enfermar. La mano invisible de Adam Smith ha sido amputada.

Las ideas sí importan y, ciertamente, aceptando que nuestra mera libertad constituye una externalidad negativa estamos concediendo un enorme grado de discrecionalidad al poder gubernamental. Por lo que no debería extrañarnos que lo utilicen de forma torticera favoreciendo a unos o penalizando a otros según criterios de permanencia y fortalecimiento del propio poder.

Justamente, para evitar este tipo de situaciones se promulgaron las Constituciones. Pero, para ser auténticamente efectivas, éstas tienen que ocupar más espacio en el corazón de las gentes que en los textos jurídicos. ¿Es esta nuestra situación?

 


martes, 5 de enero de 2021

Para un profesor, nada hay más gratificante que un alumno que te recuerde

 Gracias Cesar, por este regalo de Reyes



Armengol, Hila y la reforma electoral pendiente

mallorcadiario.com 

Armengol, Hila y la reforma electoral pendiente

Una de las características más destacadas de la política balear es la tendencia o deriva a estar dirigida, cada vez más, por personas que se pueden considerar como “funcionarios de partido”; cuya característica principal es anteponer su propia supervivencia política a cualquier otra consideración. Por eso mismo están muy alejados de “fabricator mundi” o generador de nuevos espacios que puede rehacer malas construcciones anteriores.

Aunque los hay en todas las franjas del espectro político, Armengol o Hila son dos de los más arquetípicos ejemplos de este tipo de dirigente, Son el resultado de un sistema electoral con partidos políticos cerrados y monolíticos, sin cuadros intermedios, que encumbran a personas ambiciosas que han sido capaces de aguantar mucho tiempo “haciendo cola”, esperando turno en su ascenso a la cumbre. Pero, precisamente por todo esto no necesariamente son representativas de los verdaderos deseos de los electores, pues además apenas participan aspirantes de rasgos diferentes.

De hecho, para su supervivencia política, adoptarán únicamente aquellas ideas o iniciativas que contribuyan a afianzar su escalada. Lo que significa que en ningún momento se convertirán en representantes de un colectivo concreto. Hasta alcanzar algún cargo de responsabilidad, aceptaran el cien por cien de las consignas de sus jefes superiores. Después, una vez alcanzada la cumbre, sus actuaciones irán encaminadas única y exclusivamente a evitar, o minimizar, el desgaste propio del desempeño para así poder continuar con su carrera política.

Es decir, su norte se orienta a evitar cualquier riesgo, a ser decididos amigos de los poderosos y a utilizar una retórica de buenismo social facilón y popular, al tiempo que atribuyen todos los males a los adversarios o a las administraciones que consideran ajenas. Es por eso que no se puede esperar de este tipo de dirigente ninguna actuación singular que suponga un intento de auténtica mejora social. Por el contrario, sí que se puede esperar que acepten cualquier tendencia que refuerce su posición de poder, siendo las dos más importantes, la compra de voluntades mediante el reparto de cargos públicos, subvenciones o prebendas, y la de abrazar todas las consignas propias de la incoherente corrección política, donde el debate es totalmente imposible al apelar a los sentimientos en vez de a la razón.

Así, los procesos electorales se han ido convirtiendo en subastas a pagar por nuestro hijos y nietos. Acelerando una expansión de la actividad gubernamental que, así mismo, otorga mayores posibilidades a los grupos de presión para utilizar el aparato del Estado en beneficio propio, a costa del resto de la sociedad. Quizás, sea éste uno de los grandes motivos a considerar a la hora de explicar los deslizamientos pendiente abajo de nuestra comunidad en todos los ránquines comparativos, aunque lógicamente, nunca aparecerá en ninguno de los estudios financiados por las instituciones por ellos dirigidas.

Llegados a este punto no queda más remedio que reconocer que los políticos, como cualquier otra persona, responde a los incentivos que les marcan las reglas del juego que, en este caso, son las normas electorales.

Como es muy probable que la actual normativa electoral balear genere dudas de inconstitucional al no reflejar correctamente la representación territorial, y por tanto tenga que ser modificada, estamos ante un excelente momento para pensar, desde los diferentes foros de reflexión, qué incentivos queremos para quien quiera acercarse a la política y a sus puestos de mando. De alguna manera, también estaremos esbozando el modelo de sociedad que preferimos y adelantándonos, por una vez, a un potencial debate de regeneración nacional.


martes, 29 de diciembre de 2020

2020: contar lo sucedido

 mallorcadiario.com

2020: contar lo sucedido.

Este año que termina ha resultado demoledor y no sólo por los devastadores efectos del maldito bicho. Sino, en buena medida, por cómo se ha decidido afrontarlo. Pues, es cierto que ante una circunstancia como esta los gobiernos se sienten impelidos a actuar, a pesar de no tener ni la más remota idea de cómo hacerlo. Pero lo peor, es que se puede percibir que han intentado aprovechar la pandemia para transformar los principios básicos de la política democrática liberal.

Cuando los atentados del 21S de 2001 inocularon el virus del miedo en la mente de muchas personas, se abrió un debate sobre cómo combinar los principios de máxima seguridad con los de máxima libertad. Y las fórmulas se encontraron, pues al tiempo que se mejoraron los controles se actuó de forma exquisitamente escrupulosa para preservar las libertades individuales, al considerar que precisamente el objetivo de los terroristas era atacar a la sociedad abierta occidental. Así pues, la única forma de vencer al miedo era redoblar los esfuerzos en mantener y fortalecer la libertad.

Sin embargo, en esta ocasión, quizás porque el virus proviene y se combatió en primer lugar en la autoritaria China, se ha decidió que existe una incompatibilidad total entre esos mismos principios. Así pues, no tan solo no se ha dudado ni un instante en suprimir libertades, sino que se ha iniciado un proceso oportunista para que la política disminuya su énfasis en ser un medio de llegar a acuerdos, para convertirse en un subterfugio para legitimar la arbitrariedad del poder.

Por su parte, los países pioneros y líderes en democracia, Gran Bretaña y Estados Unidos, optan por dejar de ser un referente y una guía. El Brexit británico y la administración Trump muestran que prefieren las barreras con el exterior a ser la “Ciudad en la Colina” observada por el mundo entero, de la que hablaban los presidentes Kennedy y Reagan.

En esta transformación también está teniendo un especial protagonismo cierta prensa, que herida por la irrupción de la digitalización, busca refugio al amparo de los presupuestos públicos a cambio de pastorear a la audiencia hacia el aprisco del gobierno. A lo que hay que unir el constante asalto del ejecutivo al judicial, y el rechazo a tomar cualquier decisión que suponga coste político, al anteponer sin tapujos la permanencia en el poder al bien común. En su conjunto, todos estos elementos unidos al miedo y la ansiedad generalizada, empujan a la democracia liberal hacia el colapso.

De hecho, una hipótesis posible de lo sucedido este 2020 es que, con la aparición del virus, la OMS, muy influenciada por China, difundió el mensaje de la incompatibilidad entre salud y economía. De forma que muchos gobiernos débiles, y por ello muy orientados al márquetin, optaron por seguir a su manera esos principios en un intento de eludir cualquier tipo de responsabilidad propia. Aprovechando, además, la ocasión para ampliar su posición de poder utilizando las leyes para controlar a los ciudadanos, en vez de aceptar que estas marquen sus límites.

Como era de esperar, el resultado ha sido un fracaso sin paliativos. A los malos datos sanitarios se suman los peores económicos. Por la sencilla razón que cuando el poder del Estado no está contenido, y desborda sus límites, provoca que los individuos pierdan su libre albedrío, su independencia y su condición de ciudadanos responsables y con plenos derechos, lo que conduce inevitablemente a la desorientación y la crisis social. Las personas aisladas unas de otras y constantemente tuteladas se vuelven cobardes y, por ello mismo, receptivas a ensoñaciones.

Por todo ello, en mi humilde opinión, es urgente construir, cada uno desde su perspectiva, una narrativa de lo sucedido en este fatídico año como base para proponer paliar errores y corregir las derivas que nos han conducido hasta aquí.


jueves, 24 de diciembre de 2020

¡Me declaro inconformista!

asociacionlibertaria.org 

Me declaro inconformista

José Ignacio Fuster nos advierte en este artículo sobre visiones políticas no democráticas que cada vez toman mas fuerza. La división de poderes no es una letra muerta de un manual de Instrucción Cívica de colegio. Es una conquista fundametal para la humanidad. Con su inconformismo, el autor nos invita a no ser espectadores pasivos de las destrucción republicana.

martes, 22 de diciembre de 2020

¡Me declaro inconformista!

 

¡Me declaro inconformista! mallorcadiario.com

Montesquieu ha pasado a la historia por contribuir a fundamentar las naciones más libres, prósperas e inclusivas. Lo hizo con una simple argumentación según la cual como “todo hombre que tiene poder se inclina a abusar del mismo” es preciso, por tanto, que “el poder detenga al poder” mediante la división del mismo en tres: legislativo, ejecutivo y judicial. De forma que cada uno vigila, controla y detiene los excesos de los otros.

Es la fórmula que salvaguarda las libertades individuales, y que, por tanto, quedó escrita en las constituciones democráticas de Occidente, convirtiéndose en la piedra sobre la que se alza el avance del espíritu crítico e inconformista que las caracteriza. Una cultura en permanente evolución. Sin embargo, los peligros siempre han estado ahí, por un lado, como observó George Washingtonel gobierno (ejecutivo) no es la razón, tampoco la elocuencia. Es la fuerza. Opera como el fuego, es un sirviente peligroso y un amo temible”. Lo que se traduce en un continuo intento de acumular más y más poder a costa de los otros dos. Un hecho que observamos casi a diario y que sólo consiguen contener los países en los que su carta magna es muy respetada.

Pues bien, otra de las fórmulas con que cuentan los ejecutivos para dar rienda suelta a sus ansias de poder es su recurso al crédito. Ya que es evidente que cuanto más “dinero” tengan más poder ganan. En el extremo, la posibilidad de una acumulación ilimitada de deuda equivale a poder gubernamental ilimitado. O lo que es lo mismo, a que las libertades individuales queden reducidas a cero. Es decir, existe una clara disyuntiva entre deuda gubernamental y libertad personal.

Ciertamente, el crecimiento imparable de la deuda pública no es sólo una cuestión de buena o mala administración, es mucho más que eso. Sobre todo, en un momento en que, también, se aprecia cómo el aparente éxito económico y tecnológico de la autoritaria China, unido a los sueños de pasados imperiales de Rusia, Turquía e Irán, está facilitando que penetren en Occidente visiones políticas no democráticas y antagónicas con cualquier idea de progreso y libertad individual. Lo hacen aprovechando el flanco débil de la incoherente corrección política que apela a los sentimientos en vez de a la razón, y a las ensoñaciones en vez de a la realidad. Y cuya última versión es la afirmación de que "lo personal es político" lo que equivale a otorgar a los gobiernos capacidad para regular todos los aspectos de nuestras vidas, incluidos los más privados e íntimos.

En definitiva, el ilimitado acceso al crédito de los gobiernos, unido a la corrección política y el renacer del autoritarismo, está propiciando una enorme capacidad para dirigir y configurar la vida de la gente hasta extremos que parecían imposibles hasta hace muy poco tiempo. Actúan difundiendo consignas amplificadas por televisores, diarios, radios y redes sociales con tal intensidad que el disenso resulta casi imposible, vendiendo a la población la mentira de una eterna asistencia social, convirtiendo a los sistemas educativos en máquinas de infantilización, y utilizando de forma oportunista el miedo que provoca el virus.

Ante estos huracanes, aunque sólo sea desde la perspectiva personal, es reconfortante recordar que Occidente se construyó poco a poco y ha resistido transformaciones complejas y laboriosas, apoyado en sus profundas y consistentes raíces que intentan conciliar el pasado y el presente para ganar la esperanza del futuro, siempre pegado a la realidad y al conocimiento mediante la razón. Con esta última meditación se puede alcanzar una cierta tranquilidad, pues seguro que queda mucha energía para el inconformismo. ¡Desde luego, yo me declaro inconformista!

 

viernes, 18 de diciembre de 2020

Incertidumbre y miedo

 

Incertidumbre y miedo

 

En esta segunda crisis de la década, la incertidumbre y el miedo han reaparecido con tal energía que revivimos experiencias que creíamos enterradas en un pasado muy remoto.

La incertidumbre y el miedo nublan la racionalidad de las mentes, lo que puede provocar, no sólo poner fin al proceso de convergencia entre países que se venía experimentado, sino incluso iniciar un proceso de divergencia creciente. Pues, por un lado, aquellas naciones que cuentan con instituciones más cuestionadas, y por tanto más débiles, pueden optar fácilmente por abrazar ideas populistas alejadas de la realidad, y nucleadas en torno a una nueva visión benigna del autoritarismo (iliberalismo), que tiende a agravar los males derivados de la Covid-19, en un proceso de retroalimentación que seguramente desemboque en una pérdida de posiciones en términos de prosperidad, bienestar y libertad.

Al tiempo que, en aquellos otros, en los cuales los derechos individuales, la propiedad privada, la prensa libre, y la división de poderes sean más respetados, serán capaces de aprovechar la propia incertidumbre y el miedo en beneficio del conjunto de la sociedad acelerando la consecución de más logros y prosperidad.

Una pandemia de dimensión planetaria como la actual, sin duda, es un acontecimiento crítico que puede poner en marcha tendencias diferentes dependiendo de la situación y la salud de las instituciones previamente existentes. Así, por ejemplo, a partir de los rastros de la peste negra, en la mitad occidental de Europa surgieron pueblos y ciudades más fuertes, y los campesinos dejaron de estar atados a la tierra liberados de sus obligaciones feudales, lo que puso las bases para la llegada del renacimiento como primer paso hacia el crecimiento económico que terminó conduciendo al despegue de la revolución industrial. Pero en la otra mitad oriental de Europa las pequeñas diferencias institucionales existentes en el momento en que llegó la pandemia les llevaron a reforzar el sistema servil. Es decir, mientras que en occidente la escasez de mano de obra supuso mejoras en las pagas a los trabajadores poniendo en marcha una espiral virtuosa, en oriente supuso una vuelta de tuerca al servilismo.

Efectivamente la peste negra transformó los equilibrios sociales, económicos y políticos en una dirección u otra dependiendo de la situación y fortaleza del sistema institucional previo. A unos les allanó el camino hacia la prosperidad, mientras que a otros les devolvió a los tiempos más oscuros.

Este maldito bicho llega a España justo cuando muchas de nuestras más importantes instituciones están muy cuestionadas y desgastadas. Lo que pone a nuestro país en una situación de clara debilidad, convertido en presa fácil del populismo empobrecedor, incluso a pesar de estar cubiertos con el paraguas europeo. ¿Seremos capaces de tomar la bifurcación correcta?

martes, 15 de diciembre de 2020

Desigualdad por matrimonio

 

Desigualdad por matrimonio mallorcadiario.com

Ahora que aquí está creciendo tanto la desigualdad, como consecuencia de las erráticas políticas llevadas a cabo para atajar los efectos de la Covid-19, puede ser un buen momento para ir un poco más allá e intentar visualizar algunos de los elementos de fondo que agravan la actual coyuntura.

Sin duda, uno de ellos es lo que se ha venido en denominar “desigualdad matrimonial” por la cual se están convirtiendo en tendencia los emparejamientos entre personas del mismo nivel educativo y laboral. Es decir, que entramos en esta crisis con un gran número de parejas compuestas sólo por ganadores o, alternativamente, sólo por perdedores en detrimento de lo que podríamos llamar parejas “mixtas”. Una desigualdad que, además, es cultural y de acceso a las redes de conocimiento, puesto que los titulados superiores suelen contar con ingresos más elevados que los demás colectivos. Mientras que, alternativamente, los que carecen de un mínimo nivel de formación cuentan con ingresos situados en las bandas más bajas.

Para empeorar la situación de partida, la escalera social asociada tradicionalmente al sistema educativo carece del empuje de épocas anteriores al haberse relegado el mérito y el esfuerzo a un segundo plano. Con estos mimbres, el parón de actividad provocado por los confinamientos ha dañado mucho más la posición de los que estaban en peor situación, sin apenas rozar al sector mejor posicionado, que incluso se ha visto potenciado.

A todo lo anterior hay que añadir que, con el mayor uso de las redes, la “prima educativa matrimonial” supone que las parejas con más estudios tenderán a transmitir a sus hijos el consumo de un entretenimiento más formativo y de fomento del espíritu crítico, en detrimento de la pura diversión más consumida en los hogares con menor nivel de estudios. Por lo que se puede pronosticar que la “diferencia por matrimonio” tenderá a incrementarse con el paso del tiempo traspasando la línea generacional.

Desde instituciones como la universidad de Wisconsin se sostiene que al inicio de la pandemia el 40% de las parejas en que ambos cónyuges trabajan tienen ingresos similares. Cuando esa proporción era sólo del 30% veinte años atrás. En democracias occidentales cada vez hay menos desigualdad salarial entre hombres y mujeres, sobre todo dentro del propio matrimonio.

Un ejemplo claro de este fenómeno, aunque hay muchos otros, lo constituye la pareja compuesta por el vicepresidente segundo del gobierno español y la ministra de igualdad que han visto catapultadas sus condiciones económicas y patrimoniales ganadoras. Una tendencia que a buen seguro transmitirán a sus hijos, compartiendo con ellos más juegos, películas o series informativas y formativas. De hecho, señalaron como uno de los motivos de la compra del chalet de Galapagar la disponibilidad de colegios reconocidos, aunque ahora quieran imponer un modelo educativo sin posibilidades de elección.

En definitiva, la posición social y económica de los matrimonios (pareja) de este tipo se está fortaleciendo con las medidas adoptadas para combatir la pandemia con respecto a quien no goce de estas condiciones y, por tanto, hayan quedado muy atrás. De hecho, y de igual forma, aunque sea objeto de otro artículo, también parece observarse un estrecho vínculo entre el menor número de matrimonios y el incremento de la pobreza.

Y es que el matrimonio siempre ha tenido, a lo largo de toda la historia, un papel fundamental en la estratificación social que parece que no se diluye con la extensión de la igualdad salarial entre hombres y mujeres. ¿Lo tendrá en consideración nuestra ministra de igualdad? ¿Y sus homólogas autonómicas, insulares, municipales, etc.?

martes, 8 de diciembre de 2020

Ley Celaá

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Ley Celaá

Estamos en pleno proceso de aprobación de la novena ley educativa del período democrático. Algo que en principio resulta, ya de por sí, especialmente llamativo, pues significa que la vida media de estas normas ronda los cinco años, cuando el periodo de escolarización supera ampliamente el doble de duración.

Pero, además, en esta ocasión se apuesta de una forma clara, sin tapujos, por fomentar la confrontación tratando de imponer un modelo de tipo sectario y monopolístico, sin posibilidades de elección, con los valores de sólo una parte del espectro político. Lo que conlleva, lógicamente, a una rebaja en la importancia del aprendizaje de contenidos, para dejar espacio a aspectos más de carácter ideológico ante los que se hace una renuncia expresa a la sana confrontación de ideas.

En coherencia con lo anterior se rebajan los niveles de exigencia penalizando, de forma indirecta, cualquier atisbo de esfuerzo que pueda conducir a la elaboración de un pensamiento propio e independiente a través del conocimiento de diferentes puntos de vista. Así, por ejemplo, el texto legal establece, literalmente, que hay que mostrar a los alumnos el “carácter social de los impuestos y la justicia fiscal”, sin considerar ni por un momento que pueden existir otra cara en la moneda, como la “pérdida irrecuperable de eficiencia” que provoca cualquier tipo de tributación. De esta forma, la Ley Celaá intenta privar a los estudiantes de una visión real y completa del mundo en el que se desarrollarán sus vidas, en aras de introducir una determinada y exclusiva forma de pensar. De igual forma, y en la misma línea, se sitúa en las antípodas del fomento de la propia responsabilidad.

Con esa filosofía subyacente, la supresión de la libertad de elección de centros se convierte en otro de los objetivos a conseguir. De ahí que se intente que los centros concertados vayan siendo, poco a poco, sustituidos por centros públicos en donde las doncellerías del ramo tengan más capacidad de mando a través de inspectores que, a partir de ahora, serán digitados en lugar de acceder al cargo por oposición.

Por supuesto, se introducen nuevas asignaturas que intentan ser un Caballo de Troya ideológico para facilitar, mediante la elaboración de los correspondientes nuevos libros de texto, la divulgación de los relatos que deseen en materia de memoria democrática. Sin duda, una forma subjetiva de conocer la verdadera historia. Ya lo decía el premio Nobel de Samuelson “En la batalla de las ideas económicas, dejarme a mi escribir los libros manuales”.

Todo esto no es nada realmente nuevo en Baleares y otras comunidades con gobiernos nacionalistas. Desde hace tiempo se apuran los márgenes de las leyes en vigor, o se incumplen directamente, en la confianza de la impunidad que otorga el pensamiento único que van imponiendo. Así que, para consagrar esta forma de actuar, ahora el castellano dejará de ser lengua vehicular, en un claro intento de romper otro nexo entre todos los españoles y, así, ir socavando la eficacia de nuestra Constitución que ampara a los disidentes.

En definitiva, el gobierno ha decidido que su continuidad pasa por un control total de la sociedad hasta el punto que se vaya imponiendo una única forma de pensar mediante no sólo medios de comunicación afines, control de las redes sociales y de los distintos instrumentos del propio Estado, sino, y esto es lo más grave, instrumentalización el mundo educativo.

martes, 1 de diciembre de 2020

SEPARATISTAS CENTRALISTAS Y BALEARES

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SEPARATISTAS CENTRALISTAS Y BALEARES

A pesar del potentísimo aparato propagandístico utilizado, está llamando poderosamente la atención la capacidad de impostura e hipocresía que está exhibiendo el separatismo catalán con el asunto de la armonización fiscal al alza. Ya que lo que ahora demandan no es más que una re-centralización tributaria, algo que, en teoría, está en las antípodas de quien no quiere formar parte del Estado Español. ¿A caso le han pedido a Portugal que incremente sus impuestos para evitar que los catalanes deseen tributar en ese país?, ¿Lo ha hecho con vascos y navarros?

De hecho, lo que están proponiendo supondría, para la propia Comunidad Catalana, cercenar su margen normativo en esta materia. Un absurdo de dimensiones estratosféricas que sólo se explica por las auténticas intenciones de los nacionalistas, que no son otras que las de acumular poder. Es decir, su propuesta de país no existe más allá de que ellos estén en los puestos de mando. Dicho de otra manera, no les preocupa ni el progreso de Cataluña, ni el de sus gentes.

Una impostura que el PSIB-PSOE ha tardado dos minutos en imitar en boca de su líder Armengol. Quién no puede abandonar, de una forma u otra, su discurso del “Madrid nos mata”, porque no tiene otro. Es el populismo facilón que les permite acumular poder a costa de perder puestos en el ranking de comunidades y de países. Ya que más poder gubernativo significa menos libertad, menos creatividad y menos economía.

¡Qué sin sentido pedir mayor autonomía, para rechazarla cuando ésta se ejerce! La gran ventaja de un estado descentralizado no es que todas las administraciones hagan lo mismo, sino que tengan capacidad para ensayar propuestas y políticas que pueden resultar más eficaces y ajustadas a los deseos de los electores, justo lo contrario de lo ahora demanda Armengol y sus socios nacional-populistas que no es más que el monopolio total del poder, prohibiendo la sana competencia entre diferentes formas de administrar.

No se tiene que olvidar que la motivación de la Comunidad de Madrid al optar por tener algunos tributos a tipos reducidos, -algo que otras comunidades no hacen porque, en teoría, conlleva el coste de prescindir de la recaudación correspondiente-, es una opción abierta a todos que pretende que los políticos y burócratas renuncien a una pequeña parte su poder en favor de los ciudadanos.

¿Cuál será la siguiente ocurrencia de estos nacional-populistas-separatistas? ¿Prohibir ir de compras a la comunidad vecina? ¿Prohibir la libertad de residencia? Por no citar todo lo que están imponiendo, como su interpretación de la historia, una única lengua, un único colegio, etc.

Baleares comenzó su carrera autonómica liderando los primeros puestos en nivel de vida y, poco a poco, ha ido perdiendo posiciones. Quizás ha llegado la hora de analizar qué alícuota parte de responsabilidad les corresponde a nuestros políticos locales ávidos de arañar poder a los ciudadanos. Quizás la Comunidad de Madrid es el modelo a seguir.

Decía el filósofo Jeremy Benthan que los gobiernos son insaciables en sus ansias de acumular más y más poder, por lo que la sociedad tiene que preocuparse, sobre todo, en buscar fórmulas para marcarles los límites. Nunca antes como ahora esa necesidad se está tornando urgencia.

 

martes, 24 de noviembre de 2020

El castellano es ahora libertad

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El castellano es ahora libertad

Si algo es evidente por sí mismo para cualquier conocedor de la realidad de nuestra comunidad es que el castellano es una de las lenguas propias de los habitantes de esta tierra, más allá de lo que establezcan las autoridades acostumbradas a las imposiciones que se entrometen, de cada vez más, en todos los aspectos de nuestra vida. Además, hoy por hoy, es para muchos la lengua de la libertad que se usa porque se quiere usar.

Efectivamente, en la actualidad y con frecuencia, utilizar el castellano es mostrar capacidad personal de tener pensamiento propio independiente del grupal. Es reconocer que nadie, sino nosotros mismos, ejercemos nuestra propia soberanía.

La democracia no es simplemente el gobierno de la mayoría, sino, sobre todo, el respeto a las minorías. Y sin duda alguna, la minoría más pequeña es el propio individuo. La democracia es todo lo contrario a la ingeniería social que intenta apropiarse de las mentes de las personas; de hecho, es la máxima expresión de la salvaguarda de las libertades individuales.

Es cierto que la filosofía política reconoce dos tipos de libertades, la “negativa” y la “positiva”. La primera es aquella que se entiende en función de lo que la niega o limita: la coerción. Se es más libre mientras menos obstáculos se tengan para decidir de acuerdo al criterio propio. Es decir, cuanta menos autoridad se ejerza sobre mi conducta más libre soy. Mientras que la segunda constata que para seguir ese camino es necesario disponer de las condiciones sociales imprescindibles. Un ejemplo claro del primer tipo es la libertad de prensa, mientras que del segundo lo sería poder aprender a leer y escribir.

Ambas libertades son incompatibles y contrapuestas, una refuerza el carácter individual y la otra el social. Sin embargo, el verdadero progreso está en un punto en que una no suprima a la otra, en que ambas convivan, aunque sea confrontadas con cierta tensión.

Pues bien, en nuestra comunidad, apartar al castellano del sistema educativo conculca tanto la concepción de la libertad negativa, el derecho a la elección, como la positiva de fortalecer el conocimiento, en un claro intento del dominio de las mentes de la masa. La intención última no puede ser otra que la de dividir a la sociedad para, de este modo, reforzar los mecanismos de control.

El populismo, y su versión extrema que es el nacionalismo, siempre se han servido de la ignorancia de la gente con la finalidad de acumular poder. Lo cual, lógicamente, está en las antípodas de los fundamentos de las democracias republicanas en las cuales la política, y los servicios públicos, están al servicio de la gente y no de sus gestores, para que todos puedan seguir su propio camino de progreso.

Ahora bien, una vez hemos llegado hasta aquí revertir la situación no va a resultar tarea fácil, pues requiere no sólo reivindicar de forma constante y permanente los valores esenciales de la democracia liberal, -lo que, ahora, se puede hacer utilizando el castellano siempre que apetezca- sino, también identificando, una por una, las normas que se deben corregir para evitar las derivas que nos están llevando a perder grados de democrática libertad.

Muchos de los que nos hicimos adultos en tiempos del tolerante ambiente de la Transición observamos, con preocupación, cómo el Estado a través de sus diferentes gobiernos ejerce un control creciente sobre nuestras vidas que amenaza con ser asfixiante. Quizás por eso, somos más conscientes de que la ruptura del binomio educación y libertad es un salto cualitativo al vacío que deberíamos evitar.

martes, 17 de noviembre de 2020

Dólar, Euro, España

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Dólar, Euro, España

El dinero es, sobre todo, confianza. Un activo financiero que ha tenido muchas formas a lo largo de la historia, facilitando los intercambios y las relaciones interpersonales que promueven la civilización. Detrás del dinero no siempre ha estado el Estado, pues su importancia es tal, para la vida colectiva, que se puede afirmar que constituye una institución espontánea, de ahí el papel que siempre ha jugado el oro a través de los siglos. Pues un elemento clave de esa confianza radica en que la cantidad total de dinero no crezca, en ningún caso y bajo ningún concepto, a un ritmo mayor que el conjunto de la economía. Una condición que de forma natural cumple el dorado metal.

Estados Unidos, desde su fundación, ha sido uno de los países más políticamente estables del mundo, con una economía robusta de crecimiento constante, basada en sus arraigados principios constitucionales que invisten a sus instituciones con la fuerza de una religión. Por eso el Dólar ha sido, y continúa siendo, la moneda de referencia en las transacciones internacionales. Desde 1776 se ha ganado a pulso la confianza tanto de sus nacionales como de la mayor parte del resto del mundo.

El Euro también nació con vocación de moneda fuerte. Y, de hecho, inicialmente, transmitió esa fuerza hacia nuestro país. Así, nuestra incorporación a la Unión Monetaria supuso uno de los periodos más brillantes de nuestra historia económica.

Sin embargo, desde entonces España no siempre ha actuado en consonancia con la ruta marcada para alcanzar las metas que refuerzan la seguridad de la divisa. Nos ha faltado un liderazgo político, que más allá de la lógica alternancia democrática, vincule a los gobiernos con sólidas creencias intelectuales y morales, excluyendo del vocabulario político las medias verdades, las mentiras y el oportunismo populista. Sin el prestigio que otorga la verdad no se puede evitar la erosión de las instituciones sociales, incluida su moneda.

Es cierto que nuestro país es sólo una parte relativamente pequeña de la divisa europea, pero tiene el suficiente peso como para transmitirle algunos de nuestros males nacionales, ahora acentuados. Males que, como se ha dicho, están contribuyendo a dificultar alcanzar los objetivos de confianza con los que nació.

De hecho, cuando se habla de recuperación económica, no debería pensarse sólo en costosos programas de reactivación coyuntural. Un dinero que sería mucho mejor destinar a pequeñas empresas y emprendedores, así como a fondos de investigación e innovación. Sino también proponiendo, simultáneamente, fórmulas de crecimiento que apenas requieren recursos, como la flexibilización de la legislación, evitando que se den compartimentos estancos entre actividades, sectores o regiones, a la vez que se facilita una mejor adaptación a los nuevos usos digitales, energéticos y de internacionalización. O como la mejora del sistema educativo para alcanzar niveles más elevados de conocimiento, sobre la base fundamental del pensamiento crítico y autónomo que inmuniza del grupal. O la mejora de la calidad de la democracia poniendo sobre la mesa los grandes debates que pueden contribuir a ello, como puede ser una reforma electoral o del sistema de financiación autonómico. O la mejora de la transparencia y eficiencia del sector público, etc.

En definitiva, no se podrá salir de la poliédrica crisis actual pensando en soluciones simples exclusivamente de gran impacto mediático. El Euro tiene que ser mucho más que eso, representa el humanismo ilustrado que, desde Europa, se hizo universal. Aspira a ser encarnación metálica de la democracia liberal con respeto a su propio sistema institucional.

Por eso, no nos debemos engañar, el Euro no es una conquista asegurada para siempre, sino una institución que tiene que afianzarse con las políticas honestas que apelen a su esencia.

martes, 10 de noviembre de 2020

NACIONALISMO

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NACIONALISMO

El nacionalismo es el populismo llevado a su grado extremo, pues para ganar el poder y afianzarse en él, sigue el método de dividir a la sociedad, en este caso, entre los que se identifican con la nación tal como ellos la han diseñado, y los que no lo hacen, a quienes por supuesto se les calificará de “malos” o externos pertenecientes a una nación contrapuesta.

Para conseguir esa interesada división, la técnica consiste en una progresiva introducción de símbolos nacionales como portadores de mensajes positivos, al tiempo que los de la nación contrapuesta se representan sistemáticamente cargados de valores negativos. No dudan en narrar, e incluso manipular o reescribir, la historia en clave nacional. Lo que requiere que intelectuales, escritores, periodistas o artistas con cierta influencia sobre el gran público cuenten con los incentivos necesarios para que se decanten por el bando propio. Así se explica su conocida prodigalidad en materia de subvenciones.

El gran símbolo nacional, el símbolo de símbolos, es la lengua. Todo nacionalista considera a su lengua, no sólo como el vínculo sagrado que les identifica como tribu capaz de oír voces del subsuelo, sino como un deber divino que tiene que predicar y engrandecer. Lo que les lleva a rechazar de plano cualquier posibilidad de bilingüismo, sobre todo si la otra lengua tiene un mayor potencial comunicativo. La presentan como externa e impuesta y ante la que, lógicamente, se victimizan. De esta forma, un objetivo largamente perseguido es la utilización de la lengua que han decidido propia como exclusiva en el sistema educativo. Si las diferencias culturales no existen, se crean con los instrumentos del estado.

Esta estrategia de actuación, si tiene éxito, supone que el grupo que se afiance en el poder también se blinda, en buena medida, ante la alternancia propia y característica de las democracias. Pues quien mantenga posturas discrepantes, no sólo será identificado como anti-patriota, sino que se verá abocado a múltiples dificultades para vivir desacuerdo con sus propias ideas. De forma que o bien optará por no hacer pública su forma de pensar, o bien por irse a otro lugar, o bien por someterse, aunque sea de forma vergonzante.

El objetivo es que la población acepte la inevitabilidad del nacionalismo, a través de la supresión de la individualidad en aras de un poder y unos líderes que se auto-erigen en representantes de intereses colectivos superiores, sustituyendo los argumentos racionales por otros emocionales en donde el punto de encuentro entre distintos no existe.

En lo económico, el nacionalismo, suele ofrecerse como alternativa al cambiante entorno capitalista caracterizado por la destrucción creativa. Así, abraza el corporativismo, esto es, la introducción de barreras interregionales e intersectoriales que preserven un sistema de producción estático y petrificado. Es por ello que se mueven como pez en el agua en ambientes de decrecimiento económico, un terreno abonado para acrecentar su apoyo popular, al igual que ocurre con los episodios de corrupción política.

En definitiva, el nacionalismo está promovido por sectores que no sólo aspiran al poder, sino a perpetuarse en él, llevando al extremo las metodologías populistas, sin importarles la búsqueda de los mejores resultados para su sociedad. Es por eso que, desde puestos de oposición, únicamente una genuina doctrina liberal que considera al individuo como la minoría más pequeña es capaz de plantarle cara con posibilidades de éxito.

viernes, 6 de noviembre de 2020

martes, 3 de noviembre de 2020

Sin plan de inversiones

mallorcadiario.com

Sin plan de inversiones

Cada año, desde hace décadas, cuando se presenta el Presupuesto General del Estado, se produce el mismo ritual balear, acudiendo raudos a la sección que territorializa las inversiones por comunidades autónomas. Luego, los diarios, -aunque cargarán más las tintas los de tendencia más nacionalista-, titulan con grandes caracteres “Baleares nuevamente maltratada”. Las tertulias de radio y televisión ocupan minutos y más minutos con el tema, los columnistas dejarán de tener miedo al folio en blanco y, por supuesto, en el Parlament algún diputado de un partido que está en el gobierno de la nación aprovecha la ocasión para disfrutar de su minuto de gloria. Y luego, hasta el año próximo, en que se repetirán los mismos protocolos y el mismo rasgar de vestiduras. 

Pero ni ningún político del gobierno o de la oposición, ni ningún periodista, y casi ningún tertuliano preguntará sobre el listado de inversiones pendientes que justifiquen una cifra diferente. Y para colmo, serán los mismos que no dudarán un segundo en mostrarse radicalmente contrarios a la ampliación de un puerto o de un aeropuerto, o de cualquier otra infraestructura de competencia nacional que conlleve una mayor partida presupuestaria.

 Una vez más, para los políticos locales es mejor mantener el problema que buscar una solución. Ya que ésta sería tan sencilla como debatir y proponer un plan de inversiones a realizar a medida que se cuente con la financiación correspondiente.

Pero claro, eso supone “mojarse” tener que asumir que hay infraestructuras que se han de ampliar, y que, al hacerlo, habrá quien salga ganando, pero también quien esté disconforme. Y estos últimos pueden dejar de votar o hacerlo por otros colores. Por tanto, es mejor no menearlo y dar la culpa a un ente forastero: “Madrid

Resulta que los actuales diputados, como consecuencia del sistema electoral, no representan correctamente los intereses de los ciudadanos que les votan, sino que más bien, como la lógica de partidos hace necesario que estos busquen la ampliación de sus bases electorales se centraran solo en aquellos temas que resulten de muy fácil y clara “venta” política, eludiendo los más complejos por muy necesarios y fundamentales que puedan ser.

Es por eso que, con frecuencia, se prefiere un problema que pueda justificar un discurso (y muchos sueldos) a encontrar una solución. Es así porque el sistema electoral marca los incentivos de los diferentes actores políticos.

De manera que podemos concluir, sin mucho temor a equivocarnos, que mientras el sistema electoral permanezca inalterado. La política seguirá las mismas pautas, así que, con cada nuevo Presupuesto General del Estado volveremos a vivir la misma ceremonia que, por desgracia, alimenta, sobre todo a los nacionalistas y populistas, aunque lo haga de manera paulatina.

Si, en momentos tan difíciles y complicados como los que estamos viviendo ningún partido es capaz de poner sobre la mesa las raíces profundas de alguno de nuestros principales problemas estamos abocados a continuar tal como estamos, con su lento declinar.