martes, 29 de junio de 2021

La teoría de los incentivos

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La teoría de los incentivos

Si los ingenieros tratan averiguar el funcionamiento de las fuerzas de la naturaleza, los economistas intentan conocer la fuerza de los incentivos, y también en dónde estos tienen su origen. Dominar la “teoría de los incentivos” es clave para conocer el mundo en el que vivimos, y también para tratar de mejorarlo. Y es especialmente relevante para el político cuando actúa como legislador. Aunque también lo es para el elector que observa el propio comportamiento de los dirigentes y gobernantes.

El punto de partida de la teoría de los incentivos establece que cuando los hombres y las mujeres no tienen que responsabilizarse de sus actos, éstos tienden a ser irresponsables. Alternativamente, este es también el elemento fundamental por el cual la propiedad privada puede considerarse como una de las instituciones sociales más importantes, a la hora de explicar la prosperidad económica, al armonizar los incentivos individuales con los colectivos. Es decir, por su contribución a “la mano invisible” de Smith.

Por otro lado, cuando el juego de los incentivos actúa simultáneamente sobre distintos grupos sociales produce otro efecto denominado “teoría de las consecuencias no intencionadas”. Así, por ejemplo, cuando Luís XVI de Francia, y más tarde los revolucionarios que le sustituyeron, establecieron precios máximos para el pan, y otros productos básicos, con el objetivo de aliviar la situación que la inflación causaba a los más pobres, provocaron, de forma indeseada, sendas debacles al eliminar los estímulos a la producción de aquel alimento. Las consecuencias de cualquier acción son muchas y no siempre fácilmente determinables, de ahí la importancia y la complejidad de los estudios de economía.

En el plano de la política, un elector cualquiera por ejemplo uno de nosotros, puede pensar que nuestro voto tiene una capacidad de influencia tan limitada, que no vale la pena esforzarnos en conocer suficientemente, ni las diferentes propuestas ofertadas, ni los “incentivos” que mueven al proponente, ni mucho menos las “consecuencias no intencionadas” que se pueden derivar de ellas. Nos resulta mucho más sencillo prestar atención únicamente a la puesta en escena o a los titulares que se incluyen en el discurso.

Como hombres y mujeres inteligentes y ambiciosos que suelen ser, los candidatos de las distintas opciones políticas conocen a la perfección estos mecanismos mentales. Por lo que sus mensajes pondrán mucho más énfasis en la forma que en el fondo, prometiendo soluciones a diestro y siniestro sin considerar ninguna de las teorías mencionadas. Por supuesto, nunca jamás revelarán los auténticos incentivos que les mueve a participar en el juego político. Es más, bombardean a los votantes con la idea que los grandes empresarios se mueven por intereses propios, que también lo hacen las potencias extranjeras, los miembros de otras comunidades, o los de los partidos contrarios. Pero nunca reconocerán que ellos mismos también están sometidos al diseño de los incentivos implícitos en todas las leyes, en especial, las electorales.

Sin embargo, los políticos, como todos los demás mortales, están sometidos al juego de los incentivos y con ellos también la acción del gobierno, aunque se adorne con la vaga expresión del bien común. Es por ello que es tan importante el papel de la división y equilibrio de poderes y los límites que marca una Constitución.

En cualquier caso, Sánchez, Armengol, Hila y muchos otros dirigentes actuales comparten un determinado perfil, que algunos han denominado “funcionario de partido”, que es fruto de los incentivos que generan las leyes, los reglamentos y los usos establecidos en la arena política española. Es ese perfil el que impide llegar a consensos con la oposición para mejorar la calidad institucional de nuestra democracia. De ahí la gran importancia que tiene debatir sobre los incentivos a la participación ciudadana en los asuntos públicos, con especial atención a las leyes electorales.

martes, 22 de junio de 2021

En memoria de la Peseta

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En memoria de la Peseta

Este año se cumple el 20 aniversario de la desaparición de la Peseta. Una moneda que nos acompañó como unidad de cuenta nacional durante 134 años, tantos que mi padre nunca ha sido capaz de pensar en euros. Nació con un intento de unión monetaria y dejó de existir por la misma razón. Quizás por todo eso, soy de la opinión que tendríamos que rendirle un homenaje en nuestra comunidad, quizá en forma de monumento o quizás bautizando una calle relevante de Palma, nuestra capital.

La Peseta era una antigua moneda de plata, nacida en Cataluña durante la Guerra de Sucesión. Las primeras unidades se acuñaron en Barcelona en 1707 para financiar al bando del Archiduque Carlos con la denominación de “Real de a dos” aunque pronto el pueblo la bautizó “pesseta" que en castellano sería algo así como "piececita”. Tras la guerra, Felipe V no la retiró de circulación.

Posteriormente se vuelve a acuñar en el bando afrancesado durante la Guerra de Independencia Española. Y también más tarde durante el trienio liberal. No obstante, durante todo este periodo no deja de ser una moneda más de entre el caos del cerca del centenar que circulaban por todo el país.

No será hasta la reforma liberal de 1868 cuando se convertirá en divisa nacional, durante los primeros días de la Revolución Gloriosa que inicia el sexenio democrático. Sustituye al  Escudo y al Real que se habían intentado sin éxito unos años antes. El Ministro de Hacienda Laureano Figuerola eligió la peseta, de entre sus distintas opciones, porque por entonces se pretendía por parte de Francia, Italia, Suiza, Bélgica y más tarde Grecia crear la “Unión Monetaria Latina”, un gran proyecto antecesor remoto del Euro. La Peseta, con sus poco más de cinco gramos de plata, era la moneda con un contenido metálico más parecido al franco y a la lira.

Como buen reformista el flamante titular de Hacienda actuó con la máxima rapidez. Tomó posesión del cargo de ministro el día 9 de octubre, promulgando el decreto de adopción de la nueva unidad de cuentas tan sólo 10 días después. Utilizó para ello justificaciones netamente económicas, pero también políticas como fue la de evitar la circulación de monedas con símbolos del régimen anterior.

Como es sabido, la Gloriosa llega tras una doble crisis, política por una parte y económica por otra. Esta última es la que inspira la reforma monetaria que, además, llega acompañada de medidas netamente liberales impulsadas por el ministro catalán, como la concesión de más libertad para los agentes económicos facilitando la creación de sociedades de responsabilidad limitada, la supresión de las aduanas interiores, la liberalización de buena parte del comercio exterior, la descentralización de la gestión del puerto de Barcelona y otros, la constitución de préstamos hipotecarios, o un mejora del sistema tributario en la misma línea.

Ciertamente, Laureà Figuerola Ballester era natural de Calaf, catalán de pura cepa. Pero, tal como ocurre hoy en día, el nacionalismo lo consideró un mal catalán por la razón de ser liberal y contrario al prohibicionismo. De hecho, incluso, a principios de este siglo XXI se intentó construir un museo de la Peseta en su población natal, proyecto que quedó en una simple exposición probablemente por razones similares.

Sin embargo, Figuerola puede ser considerado como uno de los más importantes modernizadores de nuestro país. La Peseta, que como hemos señalado, nació con el mismo valor del franco y la lira, cuando fue sustituida por la actual divisa europea equivalía a 4 francos viejos (de antes de la reforma de finales de la década de los cincuenta del siglo XX) o a 11 liras italianas. De modo que, a pesar de la densa y en ocasiones trágica historia de nuestro país, la "rubia" conservó mejor su valor que las monedas de nuestros vecinos, y esa es la principal función de cualquier moneda.

Por todo ello, siendo un firme partidario del Euro, pienso que dedicar un tiempo, y un espacio permanente, a recordar a la Peseta y a su creador Figuerola es algo que nos debemos a nosotros mismos.

martes, 15 de junio de 2021

Reformas económicas

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Reformas económicas

El modelo económico de libre empresa, que Marx bautizó como capitalismo, experimenta un permanente cambio tecnológico puesto que los empresarios tienen que poner todas sus energías y capacidades en el control y la contención de costes, así como en la diferenciación o mejora de sus productos para hacer frente a la dinámica de la competencia. Esta es la única estrategia que les puede permitir tener alguna ventaja, casi siempre temporal, sobre el resto de empresas.

Sin embargo, la existencia de las regulaciones gubernativas ofrece una alternativa; la de apelar al gobierno para evitar la competencia. Así, los empresarios a cambio de protección pueden ofrecer apoyo político. Una práctica que beneficia mucho a unos pocos y que perjudica aparentemente poco a muchos, por lo que a su vez resulta sencilla su “venta” electoral. Este tipo de actuación tiene como consecuencia indeseada trasladar parte del gasto empresarial que se hubiese dedicado al desarrollo de nuevos procesos y productos hacia acciones lobistas. Es decir, se gasta más en abogados y menos en ingenieros.

La consecuencia de todo ello no es otra que los países en los que la competencia está más arraigada y salvaguardada suelen coincidir con aquellos que generan nuevas tecnologías, procesos y productos. Mientras que aquellos otros con más intervención gubernativa acostumbran a ir siempre a remolque en esta materia.

España, por las políticas del gobierno central, y también por las de comunidades autónomas, está en el grupo de los países en los que es más rentable contratar abogados lobistas que ingenieros desarrolladores de procesos y/o productos.

En estas circunstancias la llegada de los fondos europeos puede permitir que algunas empresas adquieran la tecnología de otros entornos económicos. Algo que sin duda puede constituir una puesta al día puntual en algunos casos. No obstante, la dinámica económica no cambiará por sí sola, por lo que los efectos positivos se irán diluyendo rápidamente. Si, además, esos fondos se financian con nuevas emisiones de deuda, puede producirse un incremento del nivel de precios que tenga consecuencias negativas, no sólo en el funcionamiento del mercado interno, sino también en la competitividad de las exportaciones.

Este es el motivo de la trascendental importancia que tienen las llamadas "reformas económicas estructurales'' que, en principio, condicionarán la llegada de los fondos. Todas ellas van encaminadas a dar mayor protagonismo a los criterios de mercado; limitando de forma clara las posibilidades de intervención y prohibicionismo gubernativo. Ahora bien, esas reformas son muy difíciles de llevar a cabo desde el poder político porque alteran el statu quo que lo aupó. Jacques Delors decía: “sabemos lo que tenemos que hacer, pero no sabemos cómo hacerlo”. Este es uno de los principales dilemas a los que nos enfrentamos en el presente. Aunque desde el Gobierno se nos repita, una y otra vez, que la llegada de fondos lo solventará todo, lo cierto y verdad es que sin un programa de reformas la alegría durará muy poco.

Históricamente, solo en dos ocasiones España ha podido culminar un plan de reformas económicas profundo: durante la "Gloriosa", en 1868, cuando se adoptó la Peseta como moneda nacional; y en 1959 con el Plan de Estabilización. En ambos casos el poder político, deseoso de mantenerse en los puestos de mando, aceptó la colaboración de reformadores capaces de volverse a casa una vez finalizada su tarea. En ambos casos las políticas populistas previas habían agravado la situación. Ahora bien, en el primer caso fue necesario un cambio de régimen, en el segundo tan sólo un reemplazo de ministros que afianzó al dictador.

Hasta ahora el presidente Sánchez ha practicado un populismo de manual, sin importarle tensionar al máximo a las principales instituciones del país ni sus consecuencias económicas. Ha demostrado estar dispuesto a pagar cualquier precio para permanecer en Palacio. Pronto las reformas económicas pendientes se convertirán en una parte más de ese precio.

martes, 8 de junio de 2021

Impuestos y seudo impuestos sobre la electricidad

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Impuestos y seudo impuestos sobre la electricidad.

Los precios de la energía a nivel internacional, y situaciones de escasez o de conflicto, por sí solas llevarían a la sustitución de las fuentes no-renovables por otras, es decir, sin ninguna intervención llevarían al abandono de los combustibles fósiles. De hecho, Elon Musk, prototipo de personaje netamente capitalista, está haciendo más por la transición energética que muchas de las abundantes agencias gubernamentales.

Sin embargo, la lucha contra el cambio climático, y su consideración de “estratégico” supone la aceptación de elementos del sector energético que son un “bien público” que no pueden ser financiados por el mercado. Así, las restricciones a las emisiones de CO2, la fijación de objetivos de energía renovable, la prohibición de determinadas fuentes, el mantenimiento del empleo minero ineficiente, la igualdad tarifaria en todo el país de forma independiente de las condiciones geográficas, o el monopolio de las principales líneas de distribución de electricidad, las primas a las renovables, la moratoria nuclear, etc., tienen que financiarse por formas diferentes a las de mercado, básicamente con unos seudo tributos denominados "costes regulados". En definitiva, el energético es uno de los sectores más intervenido, junto con la educación y la sanidad, de toda la actividad económica.

Es por ello, que una correcta política para este fundamental sector debe elaborarse conociendo muy bien su estructura, mecanismos y funciones. Algo que no resulta nada sencillo, pues el debate político y mediático predominará sobre el técnico, generando posturas extremas. De esta forma, se mencionan sólo los beneficios y nunca los costes de cualquier actuación sobre el mismo. Se anuncia hoy un buen objetivo, en la seguridad de que la factura no llegará hasta mañana.

Por otro lado, los energéticos, junto con los laborales y los tributarios, son unos de los principales costes a los que tiene que hacer frente cualquier empresa. De manera que una desviación en las decisiones tomadas respecto a las del mercado, suponen un lastre para la competitividad empresarial en relación con otros países. De hecho, esta es una de las varias causas que explican los movimientos de deslocalización.

Efectivamente, si los precios de los bienes y servicios que se producen en un país se forman en los mercados internacionales y se quiere que los salarios de esa economía sean elevados, hay que buscar la competitividad en la diferenciación del producto y en la reducción de los costes no-salariales, incluidos los energéticos. Dicho en otras palabras, la competitividad más allá de la diferenciación del producto, se obtiene mediante impuestos, precios energéticos y otros costes (financieros, etc.) moderados.

Ahora bien, como en España, y en buena parte de la UE, los precios de la energía son elevados por los tributos que soportan, se puede concluir que la competitividad con salarios elevados sólo se alcanzará con una política de contención de los tributos. Sin embargo, la electricidad está gravada con el tipo elevado de IVA, con un impuesto especial, y por los "costes regulados," (que es otra forma de imposición).

Así que, si a alguien le llama la atención que un bien tan básico soporte tal tributación, la respuesta hay que buscarla en lo que los economistas llaman la rigidez de la demanda. Es decir, como precisamente se trata de un bien necesario carente de sustitutivos un incremento de la imposición apenas disminuye su consumo, tal como ocurre con las gasolinas, lo que les confiere una gran potencia recaudatoria.

Por todo ello, no debería extrañar que un gobierno que considera que el gasto público, no solo es intocable, sino que debe seguir incrementándose, no le quede otro remedio que explotar al máximo todas las figuras impositivas y seudo-impositivas a su alcance.

 

Los efectos del salario mínimo en España

 LOS EFECTOS DEL SALARIO MÍNIMO INTERPROFESIONAL EN EL EMPLEO: NUEVA EVIDENCIA PARA ESPAÑA 2021

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viernes, 4 de junio de 2021

Fondos europeos y el cambio de modelo

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Las distintas administraciones públicas españolas necesitan de reformas estructurales porque tienen un grave problema de gestión, es decir, no gestionan bien. Los ejemplos son muchos y van desde los proyectos más grandes a los más pequeños. Así, la llegada de Fondos Europeos en cantidades ingentes, es, desde luego, una oportunidad, pero también un auténtico embolado.

Quien haya tenido ocasión de observar de cerca el funcionamiento de cualquier administración pública a la hora de llevar a cabo el desarrollo de un proyecto, sabe que es frecuentemente desesperante al requerir de unos plazos larguísimos y de innumerables correcciones que pueden acabar frustrando o desvirtuando por completo lo iniciado. Además, los fondos procedentes de la UE son especialmente exigentes respecto a las condiciones que marcan, lo que redobla su dificultad de gestión.

Cualquier proyecto, más si pretende cambiar nada más y nada menos que el modelo económico, requiere de una planificación a medio y largo que no es fácil por falta de incentivos. En gran parte porque la administración, con los dirigentes políticos en su cúspide, siempre piensan en el muy corto plazo. También, porque no hay elementos objetivos que permitan adoptar un criterio u otro. Así, por ejemplo, se pueden priorizar inversiones territoriales sobre otras de mayor eficiencia para contentar a una determinada comunidad autónoma, municipio o líder.

Tras la fase de planificación viene la de presupuestación, en la que los actuales gobernantes (Sánchez, Armengol, etc.) presionan para maximizar las cantidades correspondientes a los dos años que quedan de legislatura. Pero las prisas siempre provocan errores. Lo lógico es esperar nuevas correcciones o replanificaciones que retrasarán, inevitablemente, la siguiente fase de ejecución mediante la correspondiente elaboración de complicados pliegos de condiciones ajustados a los reglamentos, no siempre claros, elaborados en Bruselas.

Mientras se van sucediendo los plazos establecidos, se irán aconteciendo otras interferencias políticas de todo tipo. Lo que llevará a que la escala burocrática sea especialmente escrupulosa en el cumplimiento de las condiciones, por lo que se tenderá a agotar cualquier vencimiento o, incluso, a solicitar prórrogas. En el caso de la administración balear todavía está muy presente la legislatura del presidente Matas, así que nadie quiere “pillarse los dedos”. De hecho, desde entonces, los tiempos para la realización de cualquier proyecto, por pequeño que este sea, se han ido dilatando más y más.

A la fase de ejecución le sucederá la de verificación en la que los funcionarios de la Intervención y delegados europeos comprobarán cómo se ha desarrollado todo el proceso para así poder proceder, en todo caso, a la certificación, es decir, al envío del dinero. En definitiva, la llegada de los fondos no tan sólo no será inmediata, sino que las vías por donde deben circular al no están en las mejores condiciones pueden producir descarrilamientos.

Por último, ante estas carencias lo más fácil será aumentar las plantillas de funcionarios, lo que puede traduciéndose en más burocracia paralizante. En fin, ¿Un cambio de modelo económico? … ¡Cuán largo me lo fiais!

 


martes, 1 de junio de 2021

Centros comerciales ¿Reformulación?

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Centros comerciales ¿Reformulación?

Los grandes centros comerciales, como el resto del sector del ocio no-virtual, ha sido uno de los principales afectados por las fuertes restricciones de reunión implementadas por la pandemia. A lo que hay que añadir las crecientes limitaciones a la circulación, adquisición y mantenimiento de automóviles privados y, como no, el boom de las ventas por on-line.

Efectivamente, al pasear por un gran centro comercial de cualquier ciudad se pueden observar locales vacíos, probablemente víctimas de los fenómenos antes citados. Lo que, sin duda, estará provocando una reducción en los precios de los alquileres y, por tanto, en la rentabilidad, que les va a empujar a tener que reinventarse para poder volver a ofrecer un más alto valor añadido. Tendrán que reconvertirse en lugares mucho más atractivos.

Efectivamente, mientras la tendencia de los centros urbanos es la de mantener, o incluso incrementar, su poder de seducción como puntos de encuentro, reunión y socialización a medida que aumentan las limitaciones al uso del coche, con tiendas dedicadas a las compras más esenciales o como puntos de recogida de pedidos on-line; los centros comerciales de la periferia van a necesitar de nuevas ideas e inversiones para poder competir.

Para ello van a requerir de una normativa urbanística más flexible que les permita cambiar los usos. Pues el público va a reclamar más espacio al aire libre, con más zonas ajardinadas y de naturaleza. Probablemente la cultura entrará de lleno sus recintos tal vez en forma de museos interactivos de todo tipo, incluido la experiencia de visitar lugares emblemáticos de cada vez más restringidos como puede ser, por ejemplo, el Machu Picchu, el Partenón de Atenas o cualquier otro lugar único que, a partir de ahora, será de mucho más por difícil acceso, por las reducciones de los aforos.

Sin duda, también habrá locales dedicados a los temas más locales. En nuestro caso no será extraño ver, por fin, un museo digno sobre la presencia en nuestras islas de la cultura talayótica, la fenicia o la romana. Quizás también quieran optar por ofrecer actividades extraescolares en colaboración con los diferentes centros educativos. O nuevas formas teatrales. Muchas actividades médicas y de salud o de atención a los mayores puede ser que también acaben siendo uno objetivos de sus directivos. Al tiempo que, por supuesto, la restauración y la gastronomía de todo tipo ganará espacio y protagonismo a lo meramente comercial.

Seguramente, intentarán conectarse con los núcleos urbanos por medio de carriles bici y paseos. Aunque también es posible que con el objetivo de reducir desplazamientos y atraer a turistas extranjeros (exportación), puedan decidir que una parte de su superficie pase a estar dedicada a la oferta de alojamiento, incluidas viviendas en régimen de alquiler especial.

En definitiva, los centros comerciales funcionan con la lógica típica del capitalismo. Así que ahora que se ven afectados negativamente tanto por circunstancias estructurales como coyunturales, a buen seguro reaccionarán con la suficiente imaginación que, desde luego, somos incapaces de predecir. Lo que sí es seguro es que, si las normas y leyes no lo impiden, resurgirán resilientes, sostenibles y sin ayudas.

 

La London School of Economics y Hayek

 En cierta ocasión le preguntaron a Hayek (lo que se recoge en el libro Hayek sobre HayeK):

La London School of Economics era originariamente una institución fabiana. ¿Cómo es que para 1931 se encontraba en la facultad tanto Robbins como usted?

A lo que el austríaco responde: Supongo que todo se debió a Edwin Cannan. Los Webb eran en este sentido muy decentes. Querían un buen teórico de mente independiente, y hasta tal punto estaban convencidos de que un estudio de economía libre de prejuicios conduciría al socialismo que cometieron el error de admitir a alguien que disentía absolutamente de tal conclusión. Y Cannan, que era el catedrático más importante, y Foxwell, que ocupaba una cátedra de dinero y banca, estaban completamente separados de la parte fabiana. En un aspecto, Laski y yo teníamos algo en común, que nos gustaba coleccionar libros, pero por lo demás no teníamos nada que ver el uno con el otro, casi ni hablábamos el mismo lenguaje. No me pida que empiece a contarle historias del la LSE, porque si era un lugar tan peculiar, era precisamente por alguien tan extraordinario como Harold Laski.

Así mismo, también le preguntan: Los alumnos de la London School, ¿eran casi todos fabianos, se trataba de simples estudiantes que sólo buscaban un título?¿Qué motivaba ir a la LSE en los años treinta?

A lo que responde: Hay que distinguir entre profesores y estudiantes. Dentro de los primeros existía una enorme diferencia entre economistas por un lado y científicos políticos y sociólogos por otro. Entre medio estaban los juristas, geógrafos, historiadores de la economía..., que eran neutrales o, si acaso, ligeramente fabianos. Gente del grupo de Bloomsbury, como Eileen Power, o enganchados a ese grupo; era gente, a su manera, muy agradable y presentable, nada doctrinarios.


martes, 25 de mayo de 2021

Biblioteca Central del Turismo

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Biblioteca Central del Turismo

Turismo es cultura, conocimiento y transformación anímica, y la mejor manera de difundirlo, desde nuestro especializado y puntero archipiélago al resto del mundo, hubiese sido mediante la constitución de una biblioteca especializada sobre el tema.

Nuestra ilustre conciudadana Carmen Riera dedicó a este tema su discurso de ingreso en la Real Academia Real Academia de la Lengua Española, titulado, nada más y nada menos, “Sobre un lugar parecido a la felicidad”. Al repasar, casi uno a uno, todos los libros de viaje que tuvieron nuestras islas como destino durante la larga etapa de los movimientos romanticistas. La académica sostiene que el galicismo “turista” es más moderno que la palabra latina “viajero”; pues el primero hace referencia al Grand Tour que las élites británicas emprenden como componente de la educación de los jóvenes de la burguesía más ilustrada, al considerar que el contacto con gentes de otros lugares, costumbres o culturas, les permitía conocerse mejor a sí mismo y al resto del mundo. Mientras que “viajeros” eran aquellos que se desplazaban por negocio o por otros motivos que van más allá de la simple curiosidad o formación.

De esta manera, y siguiendo esta misma línea del razonamiento, para revalorizar la palabra “turista”, desde nuestra comunidad, se podría haber hecho el esfuerzo para reunir, en formato físico o digital, los volúmenes principales y de mayor relevancia de todos aquellos autores que iniciaron y desarrollaron esta potente actividad. Definitivamente, no hay ningún motivo por el que el turismo esté únicamente asociado a la cultura de masas o baja cultura, sino más bien todo lo contrario. Una biblioteca especializada hubiese contribuido a difundir una literatura que continúa estando dispersa y que, por tanto, no resulta fácil consultar o leer. Al tiempo que también podría despertar el interés del visitante por el poderoso influjo y protagonismo ejercido desde nuestras pequeñas Islas en la configuración de esta importante industria.

Nunca nos faltan edificios emblemáticos pendientes de encontrar algún tipo de utilidad, tampoco personas con la formación suficiente para desarrollar el proyecto. Y mucho menos se ha carecido de los recursos económicos necesarios. Así, con la simple decisión de llevarlo a término se hubiese dado un paso fundamental para prestigiar nuestra principal actividad, uniendo de forma visible y evidente las palabras “turismo” y “cultura”.

Ahora puede parecer que la digitalización resta importancia a la existencia de las bibliotecas. Sin embargo, si esa Biblioteca Central del Turismo llevase tiempo funcionando, probablemente, habría ya reunido los volúmenes suficientes como para convertirse en una pieza esencial a la hora liderar la transformación de los textos a los nuevos formatos con todo lo que ello comporta.

Quizás una acción de este tipo no hubiese evitado la turismo-fobia de los sectores más recalcitrantes de nuestra comunidad. Sin embargo, sí es seguro que hubiese contribuido a otorgar una nueva dimensión al hecho de tener tiempo de ocio y pasarlo en lugares diferentes del propio.

En cualquier caso, y a pesar de que pueda parecer que ahora ya es un tanto demasiado tarde, quizás el proyecto se podría actualizar a la era del 5G, con la gran ventaja de que las nuevas tecnologías podrían permitir superar muchas de las barreras físicas que lo podrían lastrar, incluida la más básica: la idiomática.

martes, 18 de mayo de 2021

La herencia de Iglesias

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La herencia de Iglesias

Las propuestas que realizan los populistas ignoran intencionadamente la extensa experiencia acumulada a lo largo de la historia que demuestra, de forma reiterada, el fracaso de las mismas. Y eso que sus dirigentes de máximo nivel, incluido el propio Iglesias, son personas cultas con la preparación suficiente; por lo que se puede concluir que las realizan a sabiendas de sus negativas consecuencias o, en el mejor de los casos, de su inutilidad.

Lo hacen, en primer lugar, porque prometer muchas cosas, aunque éstas sean contradictorias, es una forma de ganarse al público que, lógicamente, no tiene por qué tener el mismo nivel ni de formación ni de información política. Es decir, cómo son planteamientos que suenan bien en determinados ámbitos tienen capacidad de atraer la atención del votante que practica, en este caso de forma justificada, la ignorancia racional. Así se convierten en una palanca que puede facilitar el acceso al poder de candidatos embaucadores sin escrúpulos.

En segundo lugar, sobre todo, son iniciativas que, en caso de llevarse a la práctica, pueden contribuir a destruir la economía de libre empresa, empobreciendo más y más al conjunto de la sociedad. Fenómeno que el populista aprovechará, sin embargo, para cargar las culpas al capitalismo, o a los opresores del país vecino, a la casta o a quien haya declarado su enemigo imaginario. De hecho, su auténtica intención es acabar destruyendo los valores del pensamiento lógico, para poder configurar a su modo y manera la “verdad” mediante la construcción de un “marco mental” de pensamiento. Desde luego, saben que cuando más cercana sea a la verdad, mejor será la mentira que podrán explotar; incluso, la misma verdad, cuando puede utilizarse, se transformará en la mejor mentira.

Cuando esto se consigue resulta tremendamente difícil el juego de las alternancias en el poder. Pues incluso en el caso, más o menos remoto de que se produzcan, resultará imposible implementar políticas alternativas Lo hemos visto en Cataluña, en donde los nacional-populistas llevan décadas y décadas gobernando a pesar de sus sonoros y contundentes fracasos. Ciertamente, desde sus inicios el pujolismo supo que lo verdadero o lo falso está más ligado a un juego de poder que a otro de evidencia o de argumentos.

Pablo Iglesias ha practicado esos mismos principios pujolistas, en asociación con Sánchez, aceptando que la común realidad de las cosas puede ser alterada o reconstruida para la conquista y el mantenimiento del poder. Pues, efectivamente, cuando una sociedad está dañada por cualquier motivo, como por ejemplo una crisis económico-sanitaria, y tiene necesidad de tener esperanza es posible que acepte, sin mayores problemas, cualquier tipo de “marco mental” que transforme la "verdad". Dicho con otras palabras, han tratado de que sea el poder -ejercido por ellos- quien decida qué es lo verdadero o lo falso.

Por todo ello, la herencia del podemita, administrada por el actual socialismo sanchista, continuará presente en la política española por mucho tiempo, dificultando el progreso y el avance social.

En cualquier caso, tanto la política catalana como ahora la española, demuestran la importancia del debate cultural. Las elecciones en Madrid han evidenciado, una vez más, la importancia de contraponer a la verdad artificial diseñada por Iglesias-Sánchez los valores del auténtico republicanismo cívico contenidos en nuestra Constitución, y que son un reflejo del aprendizaje realizado, con esfuerzo y rigurosidad, por las generaciones de los dos últimos siglos.

martes, 11 de mayo de 2021

Madrid, la brillante ciudad en la colina

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Madrid, la brillante ciudad en la colina

¿Son extrapolables los resultados de la Comunidad de Madrid al conjunto nacional? ¿Marcan un cambio de tendencia bajo el que subyace un nuevo tipo de preocupaciones sociales? ¿Por qué Sánchez se ha apresurado a ordenar a los suyos la consigna de aislar el resultado de estos comicios regionales? El siguiente análisis pretende tratar una perspectiva relacionada con el mundo del trabajo en España.

La legislación laboral de nuestro país, fuertemente apoyada por los sindicatos, está en el origen de la más flagrante desigualdad social que nos aqueja; aquella que divide la sociedad entre insiders y outsider. Es decir, entre aquellos que pueden tener una vida plena porque tienen un panorama estable de futuro, y aquellos otros que tienen que tienen que vivir, más bien, a salto de mata. Los primeros son a los que la normativa laboral les concede ventajas y protección en su empleo, al contar con un contrato de trabajo fijo. Mientras que los segundos, se ven abocados a salir y entrar de las ocupaciones, o darse de alta como autónomos, según sean las condiciones del ciclo económico, o las sustituciones temporales de los protegidos. Por añadidura, mientras unos pueden contar con una jubilación más o menos suficiente, al cotizar de forma estable, los otros no lo tienen del todo claro, además de concentrar las dificultades de acceso a la vivienda.

Sin esa división seríamos más iguales. Los problemas de unos y de otros se parecerían más, y, por tanto, las soluciones para alcanzar mejores cotas de bienestar serían mucho más fáciles de implementar. Dicho de forma metafórica, al cortar la tarta en trozos más parecidos hay más gente dispuesta a hacerla más grande, por el simple hecho de los incentivos generados. Sin embargo, los insiders, prefieren el statu quo (la tarta del tamaño de ahora), para lo que, están dispuestos a pagar los impuestos suficientes con el fin de generar los subsidios que desmovilicen al mayor número posible de outsiders.

Pues bien, en parte lo que ha pasado con las elecciones madrileñas, realizadas cuando ya llevamos casi año y cuarto de una extraña crisis pandémica, es que han sido muchos los que han temido abandonar las filas de los instalados para formar parte de aquellos que son candidatos a un subsidio. De esta forma, la disyuntiva electoral ha adoptado subliminalmente la siguiente forma: por un lado, la izquierda sólo promete defender los subsidios de los outsiders mediante mayores controles burocrático-gubernamentales, aunque con la escasa credibilidad del “ingreso mínimo vital” y del “escudo social”. Mientras que Ayuso propone, no tan solo que nadie tenga que abandonar las filas de los instalados, sino incluso hacer más fácil el acceso a esa categoría. Y su método es el propio de los países más prósperos: mayores grados de libertad.

Ciertamente, la gestión de la crisis a través de restricciones a la libertad y más controles estatales, llevada a cabo por Sánchez con sus socios y seguidores, ha supuesto un fuertísimo incremento de la eventualidad laboral. Lo que cambia la relación de fuerzas electorales entre fijos y eventuales al generar, lógicamente, que aumente el número de personas que se sienten amenazadas por la precariedad, de tal forma que resulta difícil evitar su enfado mayoritario con el modelo económico que el gobierno va dibujando. Un miedo que no sólo se está experimentando en la capital, sino en toda España, con especial incidencia en aquellas comunidades, como la nuestra, en donde el riesgo de pérdida es mayor.

Es por eso que Madrid puede que se esté convirtiendo en la Ciudad Luminosa de la Colina, observada por el resto del mundo, atrayendo, de una u otra forma, al resto de la nación a seguir un camino similar. Una ciudad en donde la armonía social puede ser un objetivo posible con tan solo no dividir la sociedad entre “malos” y “buenos”; una nueva Jerusalén en la que sus variadas gentes acogen con fraternales brazos abiertos a los que llegan atraídos por su luz.

Es cierto que todas las comunidades autónomas tienen sus peculiaridades, su tradición y su historia. Pero la potencia de la luz encendida en Madrid, fundamentada en los valores del republicanismo cívico más básico, tiene la fuerza suficiente como para que tenga una importante trascendencia en el resto del país.

La libertad, la igualdad y la fraternidad son deseos genuinamente occidentales, muy arraigados, que casan mal con el dirigismo mentiroso del populismo embaucador. Una vez más parece que Sánchez, con sus socios y seguidores, nos vuelven a intentar engañar a todos, y en especial a los suyos, al circunscribir únicamente a aquella comunidad el resultado de las elecciones del pasado martes.

martes, 4 de mayo de 2021

Urbanismo de Palma

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Urbanismo de Palma

A los planes de ordenación urbana de Palma les pasa algo similar -salvando las distancias- a lo que les ocurría a los planes quinquenales de la desaparecida Unión Soviética. Únicamente se publicó el primero, que debía estar en vigor entre 1928 y 1933, pero al que se le hicieron tantas correcciones y modificaciones que los siguientes tan sólo se anunciaban, nunca se publicaban.

Ciertamente, los planes quinquenales elaborados y administrados por el Gosplan nunca se cumplían, se revisaban y se re-escribían constantemente o, simplemente, se pasaban por alto. Stalin y el Politburó cambiaban de opinión con frecuencia, y a menudo los modificaban por completo. Así, todos los Quinquenales llevaron siempre la etiqueta de “borrador” o “preliminar”.

Aquí, en Palma, al igual que ocurre en otras ciudades, pasa lo mismo. Así, el Plan Urbanístico actual se elaboró en las postrimerías del siglo pasado con una revisión en 2012. Así que, poco a poco, se han ido introducido tantas modificaciones puntuales que en vez de crear certezas tiene el efecto contrario, la temida inseguridad jurídica.

Y es que, tal como está concebido, asignado usos concretos y exclusivos a cada uno de los enclaves de la ciudad, introduce tal grado de rigidez que lo convierte de imposible y, por supuesto, en paralizante al requerir mucho tiempo la revisión y concesión de licencias. A nadie le puede resultar extraño que, tal como le ocurría al sátrapa comunista, el Alcalde de Palma se vea impelido a realizar, casi en cada Pleno, algún tipo de corrección del Plan. De hecho, salvo en determinados aspectos generales, el urbanismo real funciona como si no existiese plan alguno. Si se reitera el anuncio de la elaboración de uno nuevo que nunca llega a materializase.

Por supuesto, como era de esperar, la información facilitada sobre este tema en la página del Ayuntamiento es terriblemente deficiente. Así que, por todo esto, la ciudad pierde competitividad y capacidad de atraer vivificantes innovaciones. Este, además, es uno de los motivos por los que resulta imposible ofrecer viviendas a precios más accesibles, tal como ha reconocido esta misma semana el presidente Asociación de Promotores Inmobiliarios (Proinba).

Por ello, los candidatos a alcalde tendrían que dedicar más tiempo a repensar este farragoso pero esencial asunto. Quizás se podría sustituir la detallada zonificación actual, de carácter tremendamente intervencionistas y ex-ante, por reglas generales y simples que sirvan para vincularlas a usos incompatibles. Pues como, ni aun teniendo legiones de funcionarios, se puede reunir y manejar la información necesaria para elaborar un plan viable con tal nivel de precisión. Por lo que sería mucho mejor que, en vez de identificar usos precisos se intentase, alternativamente se garantizar la compatibilidad entre usos permitiendo corregir externalidades (efectos indeseados sobre terceros) pero sin decidir apriorísticamente la cantidad de suelo o la ubicación de cada uno de los diferentes usos. Dicho en otras palabras, se podría permitir todo lo que no esté prohibido en vez de detallar lo que está permitido.

Esta diferente técnica de planificación fue aconsejada, hace unos años, por la Comisión Nacional de la Competencia al confiar que, de esta forma, los mecanismos de precios de mercado asegurarían que cada suelo se dedica a su mejor uso. Lo que, a su vez, conlleva una racionalización, y por tanto una posibilidad de mejora y abaratamiento, de los distintos servicios municipales, así como de las necesidades de desplazamiento.

Estos días, de forma audaz, introduciendo una buena dosis de inteligencia en el desolado panorama del Cort actual, el flamante presidente del principal partido de la oposición en Palma, ha vuelto a admitir la posibilidad de reconvertir hoteles en viviendas. Un buen primer paso en la dirección correcta para volver a impulsar a nuestra ciudad por la senda abierta y vanguardista que nunca debió abandonar. ¡La ciudad espera, con expectación, los siguientes!

martes, 27 de abril de 2021

Enchufar coches de gasolina

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Enchufar coches de gasolina

El proceso de descarbonización pasa por la sustitución de los coches diésel o gasolina por otros, de nuevo diseño, que funcionen con electricidad. Aunque en muchos casos podría ser suficiente, y muy interesante, simplemente reemplazar el motor de combustión interna por otro alimentado con baterías.

Para comparar la huella de carbono entre vehículo eléctrico y otro de combustión interna hay que tener en consideración toda la vida útil del automóvil. Y aunque es cierto que cuantificar las emisiones exactas de CO2 que supone la fabricación de cualquier coche es muy difícil, por depender de muchas variables como pueden ser los métodos de obtención de las materias primas, el tipo de transporte de la misma, la construcción de las propias factorías, etc., existen estudios rigurosos que permiten una razonable aproximación.

Dichos estudios concluyen que la fabricación de un coche eléctrico supone aproximadamente el 40% de las emisiones de CO2 que generará a lo largo de sus años de vida útil. Sólo el conjunto carrocería-interior supone ya el 15%. Lo que lleva a pensar que el proceso de sustitución de los millones y millones de automóviles de combustión que actualmente existen por otro de baterías conlleva un fuerte impacto medioambiental.

Es por ello que, quizás, una buena iniciativa sería facilitar la reconversión de muchos de los actuales coches pequeños de gasolina o diésel, que ya tienen años a sus espaldas, en eléctricos. Algo que parece que algunos países europeos, curiosamente aquellos que fueron pioneros en la automoción, están consiguiendo realizar a precios competitivos. De hecho, incluso en Ibiza existe una pequeña compañía que ha revivido, en formato eléctrico de nueva factura, un modelo mítico que todos relacionamos con las Pitusas.

En cualquier caso, se trata de una actividad que, al parecer, encuentra su mayor obstáculo, una vez más, no en cuestiones técnicas o de localización, sino en materia de la paralizante burocracia regulatoria y de homologación. Por supuesto, el Gobierno no ha considerado que la simplificación administrativa puede tener mayor potencia e interés que los diferentes Planes Moves.

Se trata de una actividad que no sólo contribuiría de forma clara a la reducción de la huella de carbono, sino que además, es netamente local con poderosos efectos arrastre, sobre todo, en materia de conocimientos de ingeniería del automóvil. Una interesante alternativa para muchos talleres que observan cómo su facturación cae, al tiempo que se ven obligados a paralizar sus inversiones por la incertidumbre que genera la inminente prohibición de los motores diésel y gasolina.

Sin duda, además, podría constituir una excelente iniciativa, no sólo para realizar una reconversión suave e ilusionante de todo un importante sector de actividad económica local, sino también para incentivar el desarrollo de las infraestructuras, públicas y particulares, que el vehículo eléctrico requiere, con capacidad de atraer también inversiones foráneas que creen sinergias positivas con el turismo al poder revivir modelos icónicos o clásicos. Las islas, por sus pequeñas dimensiones, suponen el lugar ideal para este tipo de producto. Además, el que puedan existir economías de escala y de estandarización otorga ventajas a quien actúe en primer lugar.

Desgraciadamente en Baleares, y en el conjunto de España, nos sobran políticos y burócratas siempre dispuestos a legislar mediante prohibiciones, mientras que, sin embargo, nos faltan ingenieros desarrolladores de producto. Un desequilibrio ocupacional que nos está conduciendo, desde hace tiempo, por una pendiente descendiente.

Por supuesto, eso no evita que nuestros dirigentes continúen autoimponiéndose muchas medallas en economía circular y el I+D+i. Pero lo cierto es que al mismo tiempo que legislan en pos del cómodo, y paralizante, statu quo que les permita continuar pisando moqueta.

viernes, 23 de abril de 2021

Economistas clásicos

 La economía, como cualquier otra disciplina científica, se ha ido construyendo con el paso del tiempo hasta configurar las distintas corrientes actuales. El camino recorrido no ha sido lineal, ni tan siquiera único. Pues cada uno de los autores que han contribuido a su enriquecido lo hizo desde la perspectiva de la sociedad de su tiempo y de los problemas que le tocó vivir. Sin embargo, muchas de sus ideas se entrelazan o se transmutan en otras nuevas que incluso pueden resultar, en ocasiones, totalmente contrapuestas a pesar de continuar con la misma lógica.

Así, conocer a los clásicos resulta esencial para el dominio de cualquier rama del saber. En expresión de Keynes: “Los hombres de acción que se creen plenamente eximidos de influencias doctrinales son normalmente esclavos de algún economista del pasado [... ] Estamos convencidos que se exagera la fuerza de los intereses creados en relación a la influencia que progresivamente van adquiriendo las ideas. En realidad, estas no actúan de forma inmediata, solo lo hacen después de un largo tiempo... Pero son las ideas y no los intereses creados los que, antes o después, son peligrosos para el bien o para el mal”.


Ciertamente, no se trata de afirmar que el presente sea fruto del pasado, sino más bien de que a cada presente le corresponde un pasado. O, dicho de otra forma, el pasado también es fruto del presente, por lo que su conocimiento, igualmente, lo es de nuestra época. La economía, tal como señaló un destacado pensador, es lo que hacen los economistas y la evolución de sus ideas es uno de los procesos de innovación más destacados que a todo estudioso y profesional le interesa conocer.

Sin embargo, infelizmente, en muchos de los planes de estudio de nuestra materia las asignaturas dedicadas a los clásicos, o bien se consideran un complemento que no debe ocupar una posición central en los mismos, o bien directamente desaparecen. Generando un vacío que los discentes solo podrán rellenar si su curiosidad los lleva a realizar las muy extensas lecturas pertinentes. Lo que, como es lógico, no suele ser frecuente.

Ser capaz de tener una visión con la suficiente altura y perspectiva del recorrido que han seguido las principales ideas aportadas por quienes nos han precedido constituye la mejor forma hacer realidad los valores que cualquier universitario debería portar, tales como, la imparcialidad, la calma, la moderación, la sobriedad, la prudencia, la libertad y el espíritu crítico, la sabiduría, el trabajo duro y la inquietud por la propia reputación.

En definitiva, solo asignando el lugar que le corresponde al conocimiento de los autores clásicos, reconociendo que muchos de esos grandes pensadores del pasado están en plena vigencia, los centros universitarios pueden ser capaces de cumplir plenamente con su importante misión de ser el vínculo, a través del saber, entre los muertos, los vivos y los que han de venir.

ultimahora.es

martes, 20 de abril de 2021

Madrid ejerce su autonomía

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Madrid ejerce su autonomía

Resulta curioso observar cómo ha ido evolucionando el estado de autonomías, que inicialmente se creó con el objetivo de solventar las tradicionales reivindicaciones de autogobierno del País Vasco y Cataluña. Ahora, tras cuatro décadas de recorrido, da la impresión de que sólo Madrid ejerce, de verdad, su autonomía siguiendo un camino propio y diferente al de los demás. Por su parte Baleares, siempre atenta a los reiterados éxitos electorales del populismo de Pujol, decidió convertirse en remolque catalán a pesar de las significativas diferencias existentes en materia de estructura social y económica. Ahí continuamos.

Efectivamente, si observamos las políticas económicas, seguidas por las distintas comunidades autónomas, se puede observar como todas se parecen mucho. Pues con frecuencia una de ellas, mayoritariamente Cataluña o el País Vasco, diseña una determinada ley y, acto seguido, ese texto circula entre los consejeros del resto de gobiernos autonómicos para acabar adaptándose a cada uno de los diferentes territorios.

Por ejemplo, en cuestiones económicas, casi siempre se trata de normas de tipo “mercantilista” pre-liberal de protección a los productores autóctonos, al objeto de ganarse su apoyo electoral. Lo que explica las numerosas colisiones que se producen con la legislación básica nacional, sobre todo, cuando esta deriva de directivas europeas que pretenden la reducción o supresión de prácticas corporativistas en aras a la consecución de mercados eficientes en los que solo producen, sin ningún tipo de privilegio, aquellos capaces de contener costes y precios.

La consecuencia de este tipo de orientación autonómica es la de incrementar el número de organismos públicos de control y supervisión, lo que a su vez contribuye también a ganar el apoyo electoral de los grupos llamados a ocupar los deseados puestos de funcionario que a la sazón se tengan que crear. Evidentemente, para eso hacen falta fondos por lo que la consecuencia es recabar más dinero del gobierno central y crear algunos tributos nuevos que no erosionen las bases electorales o que una buena campaña mediática convierta en aceptables. De hecho, no hay que olvidar que el sistema de financiación autonómica, con sus distintas actualizaciones, se crea siguiendo las principales propuestas surgidas desde la Generalidad de Cataluña pujolista. De forma que, en cada revisión, es el gobierno central el que asume la desagradable e inevitable labor de subir los tributos.

Pues bien, con la pandemia, descubrimos que la Comunidad de Madrid, es capaz de ejercer de verdad la autonomía sin tener que hacer seguidismo de lo que hagan las demás. Seguramente el motivo de esto es que hace algún tiempo decidieron desviarse, tan solo unos poquitos grados -liberalizando horarios comerciales- del rumbo que seguían las demás, pero los suficientes para que acaben marcando destinos de arribada que se perfilan más inclusivos y, por tanto, prósperos y atractivos. No obstante, lo más curioso del todo es que aquellos que suelen hacer los discursos más divisorios y centrífugos reclamando mayores cotas de autogobierno son los mismos que, ante el éxito de Madrid, comienzan a hablar de armonización, reivindicando -¡ATENCIÓN!,- nuevos límites a la capacidad de autogobierno de Madrid. El genial Berlanga hubiese sido feliz observando y narrando a su manera, el fenómeno autonómico “tipical hispanish”.

Pero lo cierto y verdad es que resulta que históricamente en Europa pasó lo mismo cuando surgieron los estados-nación modernos. Inicialmente todos los monarcas se decantaron por políticas mercantilistas que intercambiaban privilegios por apoyos, hasta que Inglaterra se desvió unos pocos grados al aceptar pautas más liberales e inclusivas que limitaban el poder con contrapesos. Con un éxito económico y social de tal magnitud que fue allí en donde se inició la revolución industrial.

Quizás pueda pasar lo mismo en la España de las autonomías, aunque, personalmente pienso que el sistema electoral y el de financiación juegan muy a la contra. Pero ¡Cosas veredes Mio Cid que farán fablar las piedras!

martes, 6 de abril de 2021

Los niños no son de los padres, también según el KKK

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Los niños no son de los padres, también según el KKK

Hace cien años, en el estado norteamericano de Oregón se promovió una ley que finalmente se aprobó el 7 de noviembre de 1922 por la cual se proscribían las escuelas privadas y se obligaba a todos los niños a asistir a escuelas públicas. Sus impulsores lo celebraron considerando que, al fin, los niños serían educados exclusivamente bajo el mismo uniforme patrón dictado por las autoridades públicas.

Entonces, cómo también está sucediendo aquí, la Constitución se convirtió en la gran salvaguardia de libertad. La corte suprema de los Estados Unidos el 1 de julio de 1925 declaró explícitamente que “el niño no es una mera criatura del Estado” añadiendo que la ley de Oregón se hallaba en oposición a la “fundamental teoría de la libertad sobre la cual se basan todos los gobiernos de esta Unión”.

Es importante recordar que en la década de 1920 el Ku klux Klan era especialmente poderoso en los estados del norte, y una de sus máximas aspiraciones era acabar con el sistema de escuelas parroquiales católico, con el objetivo declarado de obligar a los hijos de los inmigrantes a recibir una educación en la que les inculcaron el neo-protestantismo que, los seguidores del Klan, consideraban la base de la americanización auténtica. Por supuesto, utilizando torticeramente expresiones del neolenguaje, justificaban su despótica pretensión como una forma de “preservar las instituciones libres” propias del país.

Esta poco conocida historia, que ahora a los españoles no nos parece tan lejana, brinda dos importantes aprendizajes. El primero es que los enemigos de libertad siempre sueñan con el control completo del sistema educativo para poder hacerse, de esta forma, con el control de las mentes de las personas. Es por eso mismo que vale la pena estar vigilantes ante los que, con trampas del lenguaje, utilizan el argumento de la propia libertad para eliminarla, en aras de acumular poder. Mientras que la segunda gran lección gira en torno al gran valor que tiene la Constitución como muro de contención en la preservación de los derechos de todos y cada uno de nosotros.

El proceso que se vivió en Oregón, efectivamente, nos resulta familiar. Pues comienza con la construcción de un discurso que intenta dividir a la sociedad, o bien en función de su origen o su lengua, tal como hacen aquí los nacionalistas, o bien mediante un supuesto antagonismo irreconciliable entre las clases sociales populares sometidas y las oligarcas malignas. Todo ello con la idea de crear el ambiente necesario para facilitar el acceso a los puestos de mando, y poder, de aquellos que utilizan la estrategia de identificar a un enemigo para aglutinar a suficientes mayorías. Una forma de actuar que denominamos con el confuso nombre de “populismo”.

Y es que ciertamente, el populismo llegó a España de la mano de los nacionalistas para alcanzar un poder casi inamovible en algunas comunidades autónomas. Ahora, se extiende al conjunto de la nación replicando la misma senda que lo intenta impregnar todo del tufillo de la confrontación. Teniendo en el punto de mira, en primer lugar, la individualidad y la diversidad de pensamiento, pero también a la familia e incluso al amor romántico. Para lo que intentan el fomento una especie de culto al poder que convierte a la oposición discrepante en disidente.

Cuando esto sucede la Constitución se convierte en el único muro de contención capaz de frenar las pretensiones de poder ilimitado a la que siempre aspiran los populistas. Por ello, si queremos evitar que los niños sean del Estado tal como deseaba hace un siglo el KKK, y ahora la ministra Celaá, debemos reforzar, más si cabe, nuestra Constitución.

jueves, 1 de abril de 2021


 Mi madre nos ha dejado

martes, 30 de marzo de 2021

Explicitar pagos a los medios de comunicación.

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Explicitar pagos a los medios de comunicación.

Sería muy interesante que en los presupuestos de las distintas administraciones se incluyese un apartado en donde se explicitan, con claridad suficiente, los pagos que realizan a los diferentes medios de comunicación.

Pues parece que hubo un tiempo en que se les llamaba “el cuarto poder”, tanto por su capacidad de controlar a los poderosos, y en especial a los gobiernos, como para conformar y formar a la opinión pública siguiendo criterios propios. Una portada, o un editorial podía tener más influencia que muchos grupos parlamentarios.

Es por esto que los gobiernos, desde siempre, los han tenido en su punto de mira, llegando a apropiarse literalmente de los audiovisuales con mayor capacidad de impacto. Sencillamente, una cuestión de poder. Pues no solo acapararon todo el espacio radioeléctrico obligando a cumplir determinados requisitos para obtener licencias, sino que, además, constituyeron cadenas de radio y televisión con una potencia tal que sólo posible con los abultados presupuestos públicos.

Ahora, con Internet, han aparecido una multitud de formas alternativas de información que están poniendo en serias dificultades a muchos de los clásicos medios privados, ya que, su estructura empresarial, creada en los tiempos gloriosos, se ha convertido en pesada, rígida y cara. Mientras que los públicos, sencillamente, pierden audiencia sin que eso se note ni en su cuenta de resultados ni en el número de empleos, con la fácil justificación de constituir un servicio público.

Seguramente por esa dualidad entre unos y otros, los primeros tienen que buscar fórmulas nuevas o, sencillamente, intentar engancharse también a los presupuestos estatales. Quizás por ello, en la actualidad, con la pandemia, hemos podido observar como apenas hay crítica a la mala gestión realizada por parte de los distintos gobiernos. Tampoco hay visiones alternativas, ni informaciones precisas sobre aquellos países que sí la han afrontado con más éxito. De esta forma, el ciudadano que desee una información al margen de la línea oficial no tiene más remedio que acudir a esos medios minoritarios que, en general, cuentan con recursos mucho más limitados. Lo que, a su vez, explicaría que el deseo, y los intentos, de instaurar alguna forma de censura o control en Internet no sólo surjan de los consejos de ministros sino también de algunos consejos de redacción.

Los filósofos de la democracia, tradicionalmente, han sostenido que el poder del gobierno sólo podía ser contenido por otro poder. Y sin duda, una opinión pública independiente, junto a la separación de poderes, ha constituido un claro límite que, sin embargo, ahora se está resquebrajando.

Seguramente, el proceso de expansión del Estado, a través del crédito gubernamental ilimitado que estamos viviendo, lleva a que las cosas sean así. Ahora bien, por honestidad, sería también importante que los gobiernos declaran de forma explícitamente transparente cuánto dinero dedican a cada medio. Esto es, que en los propios presupuestos gubernativos se destacarse (tal como ocurre por ejemplo con la territorialización de las inversiones) las partidas que destinan a cada uno de los diferentes grupos y bajo qué conceptos (publicidad, subvención, etc.). Pues de igual manera que un ciudadano sabe que al visionar cualquiera de las cadenas de televisión propiedad del estado está aceptando la perspectiva de quien la dirige, también sería interesante, en aras de contar con una ciudadanía bien formada, que cuando leemos o escuchamos otro determinado medio conocer si está financiado en un 25, un 35 o un 90% por el propio gobierno. Una iniciativa que, claro está, sólo puede surgir desde los nuevos, pequeños y realmente independientes medios de comunicación.